Los chicos de Hidden Valley Road

Reseña del libro “Los chicos de Hidden Valley Road”, de Robert Kolker

Los chicos de Hidden Valley Road

Que la realidad supera en muchas ocasiones a la ficción es un hecho del que tenemos infinidad de ejemplos, pero que nunca deja de sorprender. El punto de partida de Los chicos de Hidden Valley Road, por ejemplo, es tan cierto como absolutamente inverosímil: el caso de una familia con doce niños en la que seis de ellos, seis, son diagnosticados de esquizofrenia. Sobre esta primera piedra tan espectacular, Robert Kolker construye no solo el retrato particular de una anomalía colosal sino un ensayo profundo sobre una de las enfermedades mentales más desconcertantes y un retrato fidedigno de una época.

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Cuando Don y Mimi Galvin contrajeron matrimonio poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial, ambos tenían claro su objetivo. Formar una familia feliz y lo más amplia posible sobre los principios de la férrea disciplina del ejército y la fe católica. Consiguieron que fuera extensa, doce hijos entre 1945 y 1965, y lograron asomarse a esa felicidad peculiar de las familias muy numerosas durante algunos de esos años. Mientras ascendía en la carrera militar y política hasta convertirse en un asesor de alto rango, Don cultivaba con los mayores su afición a la cetrería; Mimi, por su lado, animaba las dotes artísticas de los diez chicos y las dos chicas y los hacía conectar con la naturaleza de la que estaban rodeados en Colorado Springs. Y aunque comenzaron a surgir los problemas en casa cuando los primeros llegaron a la adolescencia, no se hizo evidente que el asunto era mucho más grave hasta que el primero y el segundo, Donald y Jim, tuvieron sus primeras crisis en la universidad. Es entonces cuando la vida de los Galvin se descontrola para no regresar nunca a la normalidad y se convierte en un carrusel de delirios, episodios psicóticos e ingresos hospitalarios que Don y Mimi tratan de negar, primero, y no saben cómo combatir después.


Se etiqueta en muchas ocasiones como la Gran Novela Americana a cualquiera, cada cierto tiempo, que es capaz de explicar fielmente y con inmejorable pulso narrativo la sociedad estadounidense de un determinado momento: sus fobias, sus filias, sus dioses y sus demonios. Los ejemplos son conocidos y van de Philip Roth a Jonathan Franzen, de Harper Lee a Toni Morrison. Pues bien, ¿y si esa gran novela fuera un reportaje, un trabajo periodístico basado únicamente en hechos reales? Entonces Los chicos de Hidden Valley Road sería capaz alzarse a los primeros puestos de las listas. Porque lo que consigue Robert Kolker aquí es muy similar. En las páginas de Los chicos de Hidden Valley Road transcurre gran parte del siglo XX. Los Galvin son testigos y víctimas, en su caso, de la tensión entre el puritanismo conservador y la contracultura, del auge del patriotismo frente a la desafección nacional, del crecimiento de una nación y al mismo tiempo de sus abismos más profundos.

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El texto, no obstante, no se circunscribe a su historia. En este trayecto Kolker la alterna con una cronología muy completa acerca de la esquizofrenia, dedica amplios capítulos a describirla, al debate entre las distintas corrientes que trataban de explicar la enfermedad entre los sesenta y los ochenta (genética versus ambiente, básicamente) y por supuesto a los tratamientos que padecieron los Galvin durante décadas.


Quizá el mayor mérito de Robert Kolker es haber estado a la altura. A pesar de que el libro se puede hacer extenso (son cerca de quinientas páginas), el material está bastante condensado y reina el equilibrio. No se deja llevar por el amarillismo, no se recrea en la descripción de los episodios más rocambolescos ocurridos durante las crisis de alguno de los enfermos, no hurga de manera innecesaria en las heridas más profundas. Consigue, en resumen, un libro imprescindible para quienes estén interesados en los reportajes periodísticos de gran calado, para los y las que deseen leer acerca de la esquizofrenia de manera seria pero a un nivel divulgativo y, en general, quienes busquen una lectura cautivadora, estremecedora y que no deja indiferente.

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