Magic Kingdom

Reseña del libro “Magic Kingdom”, de Stanley Elkin

Magic Kingdom

Hace ya un tiempo, persiguiendo con obsesión a ciertos autores de esos que, con toda la carga negativa que hoy en día implica el término, alguien decidió llamar postmodernos, mi admirado Gaddis me llevó a Barthelme o al propio Coover y, sobre todo, al grandioso Gass y, entre convalecencia mental y convalecencia mental de cada una de estas experiencias, un día, sin querer (evitarlo), también di con el señor Elkin (Stanley), quizá el menos (re)conocido de todos, quizás el menos ¿postmoderno? de todos, pero seguramente también, uno de los más talentosos de su controvertida/¿sobrevalorada?/influyente generación.

Y así fue como descubrí un pedazo de libro de cuentos (el primero que se publicó de este formidable escritor en España) que vino a titularse aquí en España como Poética para acosadores (editado por los amigos de Contra en 2018) y cuya reseña dejé un día cualquiera por donde suelo dejarlo siempre (o sea, aquí) pero que hizo, sin duda, que colgara con una chincheta el nombre de este formidable autor en mi pizarra particular de “los más buscados” al más puro estilo The Wire.

Poco tiempo después (por suerte, muy poco tiempo después) los confidentes e informantes que tengo repartidos por los barrios marginales de la literatura norteamericana, me han dado otra vez el chivatazo: el susodicho está de nuevo en la calle (aunque esta vez protegido por los amigos de La Fuga Ediciones) así que, como buen servidor público, he tenido que salir otra vez a por él.

Esta vez la burra se llama Magic Kingdom, otra imponente (y desconocida hasta la fecha) obra del viejo Elkin y que recoge todo lo mejor de su particular literatura (y donde se podrían echar en falta (oh, sorpresa) algunos (aunque no todos) de los rasgos característicos de esa corriente en la que, infructuosamente, y sobre todo cuando se trata de alguien con tanto talento, se le ha incluido a Elkin desde siempre), y que son, entre otros: a) la finísima ironía de su escritura y ese humor negro e inteligente propio de sus cavilaciones, b) una historia divertida y satírica pero a la vez trágica, profunda y emocionante de un trocito del mundo actual, c) una narración que se expande más allá de la propia historia que cuenta y que se centra con maestría en la psicología y las circunstancias vitales y existenciales de los particulares personajes que la componen y, por supuesto, c) una magistral demostración de hasta donde alguien puede manejar el lenguaje para describir el disparatado mundo en el que vivimos.

Y es que Eddy Bale no solo ha perdido a su pequeño hijo Liam a causa de una rara enfermedad. Por el camino de estos años de lucha contra lo imposible y de ser el controvertido centro de atención de la prensa amarilla británica (y hasta de la Reina de Inglaterra), también ha visto morir su matrimonio con Ginny y la poca esperanza que le quedaba en el futuro. Sin embargo, Eddy tiene una fantástica (y no menos extravagante) idea: seleccionar un grupo de niños enfermos y también en situación terminal para viajar con ellos al Magic Kingdom, en Orlando, el parque de atracciones más grande del mundo y donde, al menos mientras uno está dentro, todo es absolutamente posible.

¡Pues claro que sí!, como usted habrá podido percibir a simple vista, la idea de Elkin es de nuevo superior pero, pensando en la ¿ficción?, la empresa del bueno de Bale es, por otro lado, y cuanto menos, estrambótica, ¿verdad? Algunos dirán también que es inmoral y falsa e interesada y bla,bla,bla,bla, pero estará usted conmigo en que es brillante y radical. Y muy emocionante. Una idea llena de romanticismo, de consciencia, de incertidumbre, sí, y de peligro e incluso de irrealidad, pero también plagada de verdad, de esperanza y de amor. De humanidad (¡con lo que nos falta de esto!) y de puro, hermoso y terrible presente. ¡De vida, ni más ni menos, joder!

Una idea sin futuro, que son las que más nos gustan.

Y ya le digo yo que Elkin se encargará de mostrarle todos estos dilemas tragicómicos envueltos en el caramelo del humor y la ironía de su elegante prosa para que se atiborre de azúcar y luego, por supuesto, le dé a usted bien de lleno el bajón correspondiente.

Por tanto, disfrute y sea bienvenido al Magic Kingdom y al increíble mundo de la fantasía.

Magic Kingdom: o el único sitio en el que el gato nunca caza al ratón.

(¿O eso era de La Warner?)

En todo caso, un novelón.

2 comentarios en «Magic Kingdom»

    • Gracias Helen cazadora de libros! Elkin es una apuesta segura. Un pedazo de escritor al que no se le hizo justicia en su momento pero al que se está reconociendo ahora, como suele pasar muchas veces. Literatura de altísimo nivel.
      Gracias de nuevo por tu comentario!

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