¿Quién es más despistá?

Reseña del libro “¿Quién es más despistá?”, de Kaeysha A. Ayala

¿Quién es más despistá?

No es que sea yo especialmente despistada. A veces un poco patosa, otras un poco olvidadiza, pero creo que el despiste no es uno de mis defectos (o cualidades, según se mire). Por ejemplo, nunca he perdido las llaves de casa, pero sí que he dejado olvidadas unas cuantas chaquetas en bares. O al abrir el frigorífico sí que he encontrado cosas que no debieran estar allí. Un poco por andar con la cabeza entre las nubes… eso sí que me pasa mucho.

Editorial tradicional y autopublicación Libros y Literatura

¿Y vosotros?, ¿sois despistados? Kaeysha A. Ayala, autora del libro que hoy reseño, lidera el ranking de personas más despistadas del planeta tierra. Según podemos leer en la contraportada del libro: “Un despiste es un olvido que se produce al no estar completamente concentrada en lo que se está realizando”. Kaeysha nos cuenta que en su familia el despiste parece venir en los genes, sobre todo en las mujeres. De hecho, una de las personas más despistadas que conoce es su tía quien, según la autora, sufre de “despistes básicos”. La propia autora también sufre esta “enfermedad”. Aunque, sin duda, la que verdaderamente se lleva la palma es su comadre, capaz de dar pie a las situaciones más inverosímiles gracias a sus famosos y disparatados despistes.

¿Quién es más despistá? nace del corazón de una despistada y en él se recogen historias verídicas que le sucedieron a su tía, a la propia autora y, por último, a su comadre, la reina de los despistes.

Así, dividido en tres partes, Kaeysha A. Ayala nos presenta en primer lugar a su tía Luz, una mujer de 62 años que trabaja como oficinista y que padece “despistes básicos”. Entre sus divertidas historias encontramos muchos olvidos (carteras, llaves, cheques) y situaciones un poco más dignas de un “tierra trágame” como irse de un restaurante sin pagar, equivocarse de casa, olvidar dónde ha dejado las cosas y encontrarlas cuando ya las ha repuesto, olvidar las compras en el supermercado o salir a la calle con la ropa del revés. Seguro que más de uno os sentís identificados con alguna de estas anécdotas.

Por otra parte, Angélica tiene 32 años y es también oficinista. Su condición podría ser catalogada como “despistes moderados” y entre ellos vamos a encontrar muchas situaciones graciosas como por ejemplo felicitar a alguien el día que no es, ponerse a hacer cola en un autoservicio justo detrás de un coche aparcado (¡por cuarta vez!), ponerse un zapato de cada clase y darse cuenta cuando ya llevas un buen rato fuera de casa, afeitarse una pierna sí y la otra no… En fin, como os decía, “despistes moderados” que llevan a la autora a un sinfín de aventuras hilarantes.

Y, por último, conocemos a Mei, también conocida como “la reina de los despistes”. Esta mujer de 38 años sufre de “despistes avanzados” y como podéis imaginar, estos le han llevado a vivir unas cuentas historias surrealistas. Por ejemplo, un día se fue con las zapatillas de estar en casa a trabajar, perdió una Tablet dentro de la propia oficina o los uniformes del colegio de sus hijos (a día de hoy, todavía sigue buscándolos), se quedó encerrada en su propia casa o el que podría entrar perfectamente en el libro récord de los Guinness como el mayor despiste, pero que dejaré que descubráis vosotros mismos.

Kaeysha A. Ayala nos regala un libro divertido, muy natural y ágil que se lee casi sin apenas darte cuenta y que te invita a conocer a estas tres mujeres tan despistadas y todas las vivencias que han experimentado gracias a sus famosos despistes.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

¿Quién es la más despistada de las tres? Es algo que vosotros, lectores, tendréis que juzgar tras haber leído ¿Quién es más despistá? Estoy convencida de que os reconoceréis en muchas de estas historias y que vosotros también tendréis muchas anécdotas que contar.

Si queréis pasar un buen rato y conocer más a estas tres mujeres y sus increíbles despistes no os perdáis este libro de Kaeysha A. Ayala. Seguro que os sacará más de una sonrisa.

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