Vais a decir que estoy loco, de Andreu Martín

vaisadecirAlrevés ha vuelto a dar en el clavo (y van ni sé cuántas veces) con esta novela de Andreu Martín, que ha creado un personaje, el de Francesc Ascás, que desde ya ocupa un lugar preferente en mi galería personal de hombres (más o menos) corrientes atrapados por unas circunstancias que pondrán su vida del revés, como la editorial.

Pero Martín no solo ha creado un gran personaje. Me atrevería a decir, y puede que me equivoque, que ha parido un subgénero, el “esquizo-noir”, y que lo ha desarrollado con arte, precisión y habilidad de relojero. Y es que Francesc Ascás está algo loco. O no. ¿Quién sabe? ¿Está loco alguien que ve el mundo de forma poco convencional? ¿Alguien que cree que son los árboles los que mean a los perros y que hay gente a la que le gusta recoger las cacas calentitas y recién hechas de los perros pero no las de cualquier perro y por eso llevan el suyo propio?

“La locura da mucho miedo porque todo el mundo sabe que, de una manera u otra, la lleva en su interior”.

Francesc es un joven que dibuja cómics de esos en los que las tías llevan siempre las tetas al aire y en lugar de tetas tienen megatetazas. Además, es adicto a las predicciones de Ada Maga, una de esas echadoras de cartas de la telemadrugada, y oye voces. A veces habla demasiado rápido y dice cosas que debería callar o cree decir cosas para sí mismo pero las dice en voz alta…

Un buen día su amiga y vecina de abajo, Blanca, a la que en el barrio llaman la Beata, pero que no es especialmente religiosa, aparece muerta y no de forma natural precisamente. Asesinada, que para eso estamos dentro de una novela negra. Todo el mundo parece saber que ambos eran amigos. Y también todo el mundo parece saber que Francesc no está muy bien de la chola. Será a partir de entonces cuando la vida de nuestro protagonista se vuelva más alocada, paranoica y sospechosa. ¿Quién ha matado a Blanca? ¿Habrá sido él, como parece dar por sentado todo el vecindario? El caso es que podría ser pero, ¿y si no? ¿Y si es un plan de Lucifer? ¿Y si Freddie Mercury sigue vivo y currando? ¿Y si, y si…? Lo siento, pero esto no es uno de esos cómics del universo alternativo, “What if…?”

“Hay otros mundos y están en este, dijo Paul Éluard. Lo que no dijo Éluard es que, si eres capaz de ver y vivir esos mundos, te llaman loco y te marcan con la cruz de la mierda”.

Andreu Martín teje una historia absorbente con un protagonista lleno de inseguridades y falsas certezas el cual, a pesar de ellas, será capaz de seguir adelante quiera o no. Marcado por un incidente trágico de su infancia que lastrará su vida Francesc tiene que ser un poco como Dexter Morgan y simular que es normal, que no oye voces, que no está loco para poder desenvolverse en una sociedad en la que todo lo que no sea norma es raro y no tiene derecho a un lugar.

Y no es fácil la tarea de Martín. Lidiar con la constante incertidumbre de tu prota sin cansar al lector puede resultar agotador pero el autor sale más que airoso de la empresa y consigue atrapar, entretener, intrigar y que queramos saber más de los entresijos que con buena mano va dosificándonos en Vais a decir que estoy loco.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

El estilo es cuidado y el vocabulario sencillo, cosas que favorecen un buen ritmo de lectura. La narración no se complica, es lineal y el interés se mantiene en todo momento. Abundan las referencias a la cultura popular (incluso me ha descubierto una rara versión de Sympathy for the devil) y lo más importante, creo yo, es que aunque es literatura negra, en este caso no hablamos de un whodunit; no nos importa tanto descubrir quién ha matado a quién, sino más bien, nos interesa la forma en la que se nos cuenta todo, la forma en la que Martín narra cómo Francesc va viviendo sus días.

Vais a decir que estoy loco es un gran comienzo de año. Un libro ágil, muy bien escrito y desarrollado, que te tiene en tensión, que te pone de parte del protagonista, que hace que te preocupes por él porque, claro, él no ha podido matar a Blanca… ¿verdad? Un libro que se devora con gula y que te saca alguna sonrisa de vez en cuando.

 

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