Fulgor

Fulgor, de Manel Loureiro

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Mi tránsito por la obra de Manel Loureiro había sido breve. Este abogado gallego, ahora uno de los mas conocidos de nuestro país, comenzó con un pequeño blog del que salió su conocida trilogía “Apocalipsis Z”, con más de millón y medio de lectores on line. Aunque me gusta el libro de terror, la temática zombi no es uno de mis géneros literarios de cabecera, no obstante, animado por el buen sabor de boca que me había dejado “El último pasajero”, me animé con “Fulgor”.

Casandra, la protagonista de este libro, es una psicóloga que vive con David, su marido policía, y el hijo de ambos. No habrá tiempo de conocer mucho sobre ella ya que en los primeros capítulos del libro, un accidente de tráfico la deja sumida en un profundo coma del que no regresará hasta un mes después. Ha tenido la suerte de sobrevivir, pero de ese viaje se ha traído puesta una extraña capacidad para ver el “aura” de las personas que la rodean. Sólo ella puede verlo y no puede comentarlo con nadie, pero no tardará en identificar a personas con un “aura oscura” que no tienen muy buenas intenciones ni con ella, ni con su familia, ni con el resto de la gente que les rodea. Así las cosas, Casandra se ve envuelta, muy a su pesar, en una espiral de persecuciones, violencia y asesinatos de la que no podrá despegarse hasta el final de la novela.

“Fulgor” es una obra muy difícil de catalogar en cuanto a género. Se mezclan características de novela negra, de novela de terror, elementos paranormales y suspense para alumbrar una novela que confirma por qué Manel Loureiro es considerado una suerte de Stephen King gallego. Manel tiene una facilidad cómo no había visto antes para realizar descripciones de escenas completamente inverosímiles por terroríficas, dibujándose en tu imaginación con una claridad que hace que te remuevas en el asiento. El autor consigue ese efecto con un estilo narrativo directo, sencillo y muy muy gráfico, que hacen que la sucesión de escenas eleven el ritmo de la narración según vas pasando las páginas.

“Todo aparecía iluminado de una manera extraña, como a través de un filtro de fotografía especialmente onírico. Las paredes parecían temblar con luz propia, como si respirasen apenas. El haz del sol que entraba por la ventana rielaba y se descomponía en una cascada de colores en espiral que perseguían sin descanso las motas de polvo que flotaban en el aire del hospital. Pero lo más asombroso eran las llamaradas en torno a la figura de su hijo y su marido. Halos de luz de colores giratorios y cambiantes, como llamas surgiendo de una hoguera”.

“Una terrorífica explosión de dolor le atravesó la cabeza y le obligó a cerrar los ojos. Era como una jaqueca, pero una especialmente cabrona, montada sobre una montaña de anfetaminas y con una motosierra en cada mano. El dolor era tan puro, que le cortó la respiración por un instante”.

Si algo quiero destacar, es el arranque de la historia. Los primeros capítulos son droga dura. Y si bien es imposible mantener ese ritmo hasta el final, hay que reconocer que la trama no decae. La tensión aumenta conforme el lector va conociendo más detalles y esto lo consigue haciendo vivir al lector la historia a través de los ojos de su protagonista, Casandra. Este personaje protagonista me ha gustado especialmente. Loureiro va construyendo poco a poco el personaje, y va describiendo como evoluciona desde su vida anterior de mujer corriente, hasta convertirse en alguien que nunca hubiese imaginado ser. La trama principal y su componente sobrenatural giran alrededor de Casandra, perfectamente acompasadas con su crecimiento como personaje y haciendo que la complejidad de la trama no devore la propia historia. Casandra además, obtiene una ciertamente adecuada réplica en unos personajes secundarios a la altura de la situación como son David, su marido el cual investiga los asesinatos, y Logan Dawson, un paciente de la institución psiquiátrica en la que trabaja. El autor se ha documentado ampliamente en temas de psicología, y eso se nota en los personajes.

Pero en definitiva, ¿de qué trata “Fulgor”? Pues este libro nos acerca a una cuestión básica. A la eterna batalla entre el bien y el mal. De saber hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar a tu familia y lo que estarías dispuesto a hacer. Qué sacrificarías por ellos y dónde están tus límites. Tengo que reconocer que ese enfoque del problema del bien y del mal desde una perspectiva fundacional del ser humano, me ha llamado la atención. Declarar que la bondad o la maldad es una cualidad inherente a todos los individuos, y que yace latente dentro de todos nosotros esperando a que algo la despierte e incline la balanza hacia uno u otro lado, es tan profundo como arriesgado.
No son pocas las veces que el autor nos pone en la encrucijada, llevándonos de la mano de sus personajes a sentir desde el más puro miedo, la más intensa rabia y la más profunda angustia por la que atraviesa una madre cuando expone ante el peligro a su familia.

Creo que “Fulgor” cumple con nota su función. Es una novela amena, oscura pero llena de color, y que en ocasiones te lleva al borde del asiento. A veces, “acojona”. Hay que reconocer que Manel Loureiro sabe cómo captar la atención, y atemorizar al lector sin descuidar ese aroma de Best Seller que hace que devores la historia en unos pocos días. En definitiva, una novela muy recomendable, aunque sólo sea porque el autor aspira a la vacante que existe como principal referente del género de terror en la literatura española actual.

Gorka Rojo (@gorka_rojo)

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