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Cátedra Libros de cocina Libros de literatura española e hispanoamericana María Ángeles Pérez Samper Reseña

Comer y beber. Una historia de la alimentación en España, de María Ángeles Pérez Samper

Comer y beberSi el enunciado literal del título de esta obra, la perspectiva de conocer cómo se alimentaban nuestros mayores y de dónde vinieron esos alimentos, es suficientemente atractivo por sí solo, lo que en realidad ofrece obra es un completo deleite para todo el que se interese por la gastronomía. Y lo es porque no sólo nos cuenta qué comían y cómo lo preparaban nuestros antepasados y cómo han ido evolucionando esos alimentos, sino que se adentra en las implicaciones históricas, culturales y sociales de esa gastronomía y lo hace de forma amena pero con profundidad y seriedad.

Comer y beber. Una historia de la alimentación en España no es un recetario, aunque recoge una gran cantidad de recetas cuya lectura es francamente interesante. No sólo recopila información, explica el contexto. No se limita a los llamativos menús de la cocina cortesana de abundancia, cuenta cómo comían las clases medias y humildes a lo largo de la historia. Y es especialmente interesante porque a poco atento que se esté se puede ir rastreando el origen y la evolución de nuestra comida tradicional, muchas de cuyas recetas gozan hoy día de buena salud.

El recorrido por la historia se adentra en la actualidad e incluso esboza los caminos por los que parece afrontar el futuro, homenajea a los cocineros y a las cocineras que han protagonizado lo que se puede considerar una revolución de nuestra gastronomía y se adentra en el interesante concepto de cocina de libertad que probablemente defina la alimentación de nuestros días mejor que ninguna otra.

Este es un blog de libros y literatura, como su nombre indica, y Comer y beber. Una historia de la alimentación en España es un libro que honra la temática de este espacio porque no se limita a recopilar textos de recetarios y libros de cocina, sino que también recoge textos literarios y muestra la historia de la alimentación también a través de la literatura, lo que es un placer añadido porque la comida no sólo alimenta cuando se degusta, también su lectura es nutritiva.

Y lógicamente encuentra uno muchas curiosidades, por mucho que identifique platos o tradiciones culinarias que asume como propias, lo cierto es que la forma de preparar muchos de los platos que han sobrevivido o que fueron importantes resulta difícil de reconocer. Baste señalar uno de los platos principales de nuestra historia, el manjar blanco, fundamental durante siglos, que era un plato dulce a base de gallina, que no es algo que hoy nos cuadre especialmente (de hecho allí dónde sobrevive lo hace transformado en postre). También es una estupenda cura de humildad para quienes nos metemos en la cocina y nos creemos modernos, quienes, por ejemplo, usamos jengibre convencidos de dar un innovador toque oriental a nuestros platos y comprobamos en Comer y beber. Una historia de la alimentación en España hasta qué punto su uso era común hace siglos en nuestro país.

Y también merece una mención el descubrimiento de los alimentos del nuevo mundo y nuestro papel en su difusión a nivel global. Especialmente impactantes resultan las páginas dedicadas al chocolate: resulta difícil mirar lo que supuso su introducción en nuestros hábitos alimentarios con ojos contemporáneos, lo que hace aun más interesante descubrirlo en estas páginas.

Poco más, ocurre con este libro algo parecido a lo que ocurre con la cocina: aunque es un placer hablar sobre ella, no es nada comparado con degustarla. Cambien un poco la formulación y entenderán que por mucho que disfrute escribiendo sobre esta obra de María Ángeles Pérez Samper, el verdadero placer lo encontrarán al leerlo.

 

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

Por Andrés Barrero

Colaborador de Librosyliteratura desde 2011 y autor de la novela Todo el mundo odia a Yoko Ono, pese a que se considera fundamentalmente escritor de cuentos. Y de Huelva. Cuando oye "peste, carbunco y rabia" sabe muy bien que contestar, pero su trochería predilecta para definirse es hacerlo como tolstoiano no practicante.

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