
Fábulas 4: Edición de lujo, de Varios Autores
Hay algo que me une a los personajes de los cuentos infantiles desde hace tiempo. Puede ser que la infancia fue la mejor época, que conocí por primera vez lo que era la fantasía (aunque yo no sabía ponerle ese nombre), que llenaron mis noches y mis días, en fin, una cantidad de razones que no podría enumerar en esta reseña. Por eso, alguien como yo, que controla el tiempo que dedica a sus lecturas lo mismo que controla sus horas de sueño, recae una y otra vez en la tentación de cualquier volumen de Fábulas que aparece en el mercado. Es así, no lo puedo evitar. Y como siempre caigo, como siempre me encuentro rodeado de personajes de los cuentos de mi infancia, ahora que soy adulto descubro mucho más de ellos en un tono mucho más real y, por qué no decirlo, mucho más divertido. Porque lo que nos contaron de pequeños era sólo parte de la historia, que era bonita y lúdica a más no poder, pero era la mitad y no el cuento entero, porque después de esos finales felices siempre había algo más que se nos escondía. ¿El qué? Eso es lo que tenéis que descubrir abriendo este libro, o cualquiera de los volúmenes anteriores, que son la prueba de por qué esta serie fue tan premiada y cómo un lector de novela gráfica, este que suscribe, disfruta con cada pase de página, con cada viñeta entintada, con cada diálogo que me lleva a otra época, pero de otra forma, a conocer de nuevo a los personajes con los que crecí y que ahora son adultos. Los personajes han cambiado, nosotros también lo hemos hecho, y esa unión de cambios consigue que nos sintamos tan llenos como divertidos.





















