El coloquio de las perras, de Luna Miguel

El coloquio de las perrasNo había leído nada de Luna Miguel, más allá de algún que otro poema en Internet. Como su poesía no me gusta demasiado, este libro me ha parecido una buena forma de acercarme a ella a través de otro género. Y, sobre todo, la idea de este libro me parece tremendamente buena y, como siempre, que libros así se publiquen sigue siendo totalmente necesario.

En El coloquio de las perras, la editora, periodista y autora Luna Miguel rinde un merecido homenaje a todas aquellas autoras hispanohablantes que, por el simple hecho de ser mujeres, fueron ignoradas y ninguneadas. Como podemos leer en la contraportada del libro, la escritora chilena Alejandra Costamagna afirmó: “El boom latinoamericano fue totalmente machista”.  Una afirmación con la que no podemos más que estar de acuerdo, ya que, sabemos, no es un fenómeno que se diera solo en Latinoamérica, sino que hemos vivido también en la literatura española. Tenemos un claro ejemplo con las Sinsombrero, todas aquellas autoras olvidadas y ninguneadas que pertenecieron la Generación del 27 y que, por fin, después de tanto tiempo, han dejado de estar en  aquel injusto olvido donde las relegaron sus propios coetáneos.

En Latinoamérica, como os decía, ocurrió más de lo mismo. Seguro que muchos de vosotros, lectores, sois capaces de nombrar a todos esos escritores que pertenecieron al boom latinoamericano y podéis citar varias de sus obras. Pero, ¿dónde están las mujeres?, ¿por qué no las conocemos?, ¿por qué fueron silenciadas? La respuesta ya la conocéis. Ahora es el momento de acabar con ese machismo que las enterró y sacarlas del olvido. Eso es lo que Luna Miguel ha hecho en El coloquio de las perras y yo no puedo estar más que agradecida.

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A través de un exquisito diálogo, Luna Miguel conversa con todas esas autoras que, aun teniendo una voz propia, fueron silenciadas. Algunas de ellas más conocidas como las poetas Alejandra Pizarnik o Gabriela Mistral y otras totalmente desconocidas para los lectores como María Emilia Cornejo, Agustina González o Eunice Odio.

El coloquio de las perras ha sido todo un acierto. Conocer a todas estas mujeres, sus historias, sus voces y cómo el machismo las enterró y silenció ha sido desesperanzador y, al mismo tiempo, muy liberador.  Leer sobre ellas supone sacarlas de ese olvido al que las relegaron, revivirlas, besar sus frentes y tenderles las mano, afirmar “estáis aquí, donde siempre debisteis estar”. Y formar parte de ello me emociona, sinceramente. Gracias Luna por este libro, gracias por traer a su merecido sitio a todas estas mujeres.

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