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Faithful Place

Faithful Place

Faithful Place, de Tana French

Faithful PlaceToda novela que incluye un crimen es, con toda probabilidad, una novela donde se explora de forma deliberada y minuciosa alguno de los aspectos más oscuros del mundo donde se ha producido ese crimen. En ese sentido, el género negro es, por tanto, el mejor dotado para escrutar y denunciar o, al menos, exponer las injusticias y podredumbres de la sociedad. Y, con frecuencia –al menos, sucede así en mis lecturas criminales favoritas–, esa sociedad es la más cercana a la víctima de ese crimen, es decir, su círculo de allegados o su familia. Un mundo disfuncional, una familia disfuncional. Esto mismo es lo que Tana French disecciona magistralmente en Faithful Place: una familia y un microcosmos profundamente defectuosos, hasta el punto de desembocar en el asesinato.

Tana French está encadenando una serie de novelas de intriga ambientadas en Irlanda y cuya característica es que el protagonista de cada una es, hasta ahora, siempre un personaje que ya aparecía en la anterior novela, pero en un plano secundario. En Faithful Place, el protagonista es un agente de la sección de Operaciones Encubiertas de la policía de Dublín, Frank Mackey, a quien un buen día el pasado viene a llamar a la puerta cuando se entera de que ha aparecido la maleta de Rosie Daly, su primer amor, con quien planeaba marcharse en secreto a Londres. En aquella ocasión, Frank acudió a la cita, pero Rosie, no. Casi treinta años después, Frank comenzará a tirar del hilo de aquella historia para descubrir qué le sucedió realmente a Rosie.

Faithful Place es el nombre del vecindario donde nació Frank y donde aún vive su familia, los Mackey. Ellos son los auténticos protagonistas de Faithful Place: los Mackey, pero también el resto de familias y personas que viven en esa calle, muchos de ellos antiguos amigos de adolescencia de Frank. A medida que asistimos a los recuerdos de primera juventud de Frank, tendremos motivos para sonreír y conmovernos ante las escenas de su primer amor o al presenciar los diálogos entre los adolescentes, llenos de camaradería y de ilusión por la vida; pero esos momentos son pequeños oasis en medio de otra realidad de la que Frank intenta escapar: la de la pobreza y la falta de salidas de Faithful Place, una miniatura de la situación en la que se encontraba la Irlanda de los años 80, cuando era el país más pobre de lo que luego sería la Unión Europea, donde los jóvenes de Faithful Place sólo tenían dos opciones: trabajar en la fábrica Guinness o la cola del paro, y “beberse” el subsidio o gastarlo en apuestas. Ahora, treinta años después, veremos que, para la mayor parte de los habitantes de Faithful Place, ese extracto de la Irlanda de clase trabajadora, la cosa no ha mejorado: los años del milagro económico han terminado y pasaron de largo, y Tana French nos lo muestra mediante los reencuentros de Frank con sus conocidos, dibujando retratos y escenas que asustan y deprimen a partes iguales, de tanta miseria y fracaso como condensan.

Pero lo que más sobrecoge de Faithful Place es el retrato de familia que hace Tana French. Los Mackey son una familia de pesadilla, y provoca escalofríos el odio que supura de las relaciones de Frank con alguno de sus hermanos y con su padre. Diálogos descarnados y lazos familiares marcados por el despecho y el rencor, que ponen en duda el viejo dicho de que la sangre es más espesa que el agua. Y es inevitable preguntarse si la miseria moral del ser humano puede ser consecuencia casi directa de su miseria material. Personalmente, tras leer Faithful Place, tuve la clarísima sensación de que ése era uno de los mensajes de esta historia. El hombre sería, pues, producto de su entorno. Pero no completamente: junto al asesinato está también la valentía, el temple, la fortaleza y la lealtad que encarnan otros de los habitantes de Faithful Place, como por ejemplo Jackie, la fiel hermana de Frank, o Kevin, el hermano menor que, pese a haber vivido casi toda su vida lejos de aquél, sigue admirándolo y respetándolo como antes.

Casi sobra decir que, en Faithful Place, es mucho menos importante quién es el asesino de Rosie Daly que el proceso mediante el cual Frank Mackey le da caza y, de paso, se enfrenta a una realidad que revela la naturaleza humana en toda su cruda escala de grises.

Faithful Place es también una historia que habla del amor de Frank Mackey por Dublín, y, por añadidura, del amor de Tana French por esta ciudad. Nos la muestra sin maquillaje, pero nunca fea, sino más atractiva aún al desconocido desde su aspecto real e imperfecto; porque, como dijo Unamuno, no hay paisajes feos sino tristes.

Faithful Place es una maravillosa novela que atrapará y convencerá al lector, sobre todo, por la hondura y el realismo que desprenden todos sus ambientes, sus situaciones y sus personajes. Es, por todo ello, a mi juicio, la mejor de las tres novelas de Tana French publicadas hasta ahora en España.

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4 comentarios en “Faithful Place

  1. Pues me has convencido Leire. De esta autora me leí las dos anteriores, y su “En piel ajena” me pareció de sobresaliente, así que después de tu reseña, será uno de los que tenga en la lista de pendientes seguro.

    Saludos!

    1. “En piel ajena” es myu bueno; a mí, personalmente, éste me ha parecido superior. Espero que lo disfrutes. ¡Un abrazo!

  2. Por lo que cuentas Leire, esta novela lo tiene todo para que me entusiasme. No he leído nada antes de Tana French, pero solo con tu reseña ya me está gustando. Supongo que no importará si empiezo con esta última, ¿no?

    Gracias por el descubrimiento.

    Un saludo!

    1. Cada novela es independiente de la otra, así que sí, Marta, puedes empezar por ésta tranquilamente y, si te gusta, leerte las otras dos.

      Ya me contarás qué te parece 🙂

      ¡Un abrazo!

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