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Juliet, desnuda

Juliet, desnuda

Juliet, desnuda de Nick Hornby

Juliet, desnuda

Continuar probando un autor es algo que hago a menudo cuando el primer libro suyo que leí me gustó en demasía. De hecho, es uno de mis favoritos –me pregunto cuánto pasará hasta que lo vuelva a leer- y entonces le sigo dando oportunidades aunque las últimas veces me he quedado un poco desilusionada. No creo que sea culpa del autor, sólo que cuando uno abraza una novela entre sus favoritas, las expectativas se vuelven muy altas. Hubo algo de Juliet, desnuda de Nick Hornby que me atrajo y culpo al ajetreo de los últimos días por no poder disfrutarlo como se merecía.

Annie y Duncan constituyen un matrimonio de esos que van con la corriente y que viven en un pueblito costero de Inglaterra. Ella trabaja en una galería de arte y el es profesor. Hay un factor que parece unirlos pero en realidad se transforma en el “break-up dealer”, o elemento de separación: Tucker Crowe.

Duncan está obsesionado con un cantante de rock que no tiene más que un par de álbumes y que hace veinte años desapareció de la escena musical. Sin embargo, Duncan y un par de fanáticos más se encuentran en la web y discuten teorías acerca de las canciones, de la vida de Tucker e hipótesis varias para mantener vivo el legado del rockero.

Es evidente la distancia en este matrimonio un tanto rutinario en los primeros capítulos, en el viaje que la pareja realiza a Estados Unidos para seguir los pasos del músico. Annie está harta y en su retorno, luego de un envío de material inédito, comienza a desafiar a Duncan. Lo desafía en cosas mínimas pero lo hace: El matrimonio se viene abajo.

Por otro lado, conocemos la historia de Tucker Crowe, de esos músicos venidos en menos con vidas extremadamente complicadas y con las consecuencias típicas de unos años llenos de alcohol, grupees y drogas. Sí, hijos por doquier pero pocas de esas relaciones establecidas propiamente como Padre-Hijo. Excepto el pequeño Jackson, fruto de su último matrimonio con Cat.

En esta novela, la más reciente, el escritor inglés destapa las múltiples caras de la monotonía de un simple matrimonio que prefiere engañarse hasta que el hartazgo los lleva a una constante puja de poder, desafiándose mutuamente en las formas más tontas. Pero también muestra la otra cara, la que refleja el decir adiós a una persona y desacostumbrarse a no dar explicaciones, al cuerpo del otro, a su presencia. Después de tantos años de matrimonio, tomar la decisión de separarse y asegurarse que están hartos no es tarea sencilla.

Hornby tiene mucho de observación cotidiana y eso se traduce en diálogos con comparaciones tan reales que cuando uno finaliza de leer una de sus ingeniosas líneas dice: “¡Es cierto!”. El escritor inglés es muy agudo, muy divertido en sus diálogos y su lectura no es compleja porque todo lo que quiere reflejar se lee sencillo gracias a la revelación del pensamiento que tienen los personajes, de las conversaciones.

Admito que no me enloquecí con su lectura y sigo esperando al Hornby de En picado. Cuando hay una novela que te impacta primero, a veces es difícil superarla. Hay humor, por supuesto que sí, pero yo quiero volver a reírme a carcajadas. Admito que con Juliet, desnuda no me sucedió pero de todas formas hay otros elementos que hacen su lectura válida y quizás, el cierre es algo que yo jamás me esperaba. Y ahí, nuevamente,  Hornby se luce.

 

Rosario Arán (rosearan@librosyliteratura.es)

Tw: @rosearan

 

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