Los besos

Reseña del libro “Los besos”, de Manuel Vilas

He leído algunos libros post-pandemia con diferentes resultados.

El caso de Vilas es distinto.

Vilas siempre es distinto.

Vilas siempre es principalmente poeta, y por eso, incluso cuando escribe ficción, no nos creemos los lectores que no haya una buena parte de él en esa prosa poética con la que nos embauca en cada una de sus novelas. Con especial mención a Ordesa.

¿Novelas? Vale, vamos a llamar novela a estos besos maduros de un señor que nació en los 60 y que llega a esta pandemia recién prejubilado, solo y enamorado del amor.

Supongo que a algo hay que agarrarse cuando vemos que el mundo se mueve bajo nuestros pies, y con Vilas, en Los besos, vamos a hablar de amor desde una mirada loca y desproporcionada, y por ello lo que Salvador se lleva a la cabaña de la sierra de Madrid, en la que pasará el confinamiento, será El Quijote. Lo que nos indica que estamos ante un buen conocedor y amante de este texto es que nombra a su recién enamorada, Montserrat, la dependienta del comercio del pueblo, no como Dulcinea, eso sería lo fácil, lo común, lo de todos, eso sería el amor loco imaginario. Él la llama Altisidora… Supongo que los amigos del Quijote ya van entendiendo.

Esto es enamorarse de alguien de quien quieres estar enamorado, eso le pasa al protagonista, que no es Vilas, es Salvador. Y nos habla de que llega un momento en la vida en que quieres no estar solo, quieres compartir tu soledad en un momento concreto en este mundo en el que como decíamos antes se nos rompe, se hace terriblemente triste, feo, y quieres amar el mundo porque es cuando te das cuenta de que poco hay más allá del amor, quieres incluso amar un mundo que puede ser que ni lo merezca.

Los besos. Un libro para adultos si quieres sacarle todo el partido, es muy difícil ponerse en la piel de Salvador si no eres miembro del llamado Baby boomer. Pero merece la pena esta experiencia lectora tengas la edad que tengas.

Enredados en su historia de amor no falta la más pura realidad, el encanto de ir al súper y comprar cosas determinadas a precios concretos, y ese no “comprar” aquellas cosas que puedes disfrutar más porque este mundo mercantilizado se merece que no las pagues. Romper las reglas, como besarse eternamente cuando estaba absolutamente “prohibido”.

Qué Montserrat trabaje en un súper no es algo menor, ya que a través de ella llegamos a Altisidora, y con ella a la pasión y al erotismo…, y al sexo. Todo ello muy loco pero al mismo tiempo maduro y sencillo. Filosofía de lo que pasa cuando ni nosotros ni nuestros cuerpos recuerdan como eran a los 40 años, algo de lo que poco se habla en la literatura actual. No hace mucho he visto la serie titulada Grace and Frankie en la que se entra de lleno en este tema de la sexualidad más allá de la madurez.

Los libros siempre serán artículos de veneración para nuestro Salvador. Y para Vilas… Y para mí, y para la mayoría de las personas que leerán esta reseña de Los besos. Los libros no se roban. Los libros están en la parte bella de la vida.

Esta reseña que me recuerda que estamos hablando de una novela y que mientras la leía pensaba en el tiempo que ya he vivido, en los libros que he leído, en los besos que he dado, en las cosas que he amado, en el empeño por seguir amando… Pero sobre todo por seguir aprendiendo a amar.

¿Has escrito un libro y quieres que lo leamos?

Resulta de lo más interesante el amor que Salvador siente por Montserrat, al que como ya les he dicho, él llama Altisidora, y a ella le parece bien, es un enamoramiento en el que se aprenden desde la irrealidad. Es extraña la naturalidad que existe entre ellos, así, recién conocidos, pero también es posible que en ese encuentro entre desconocidos podamos ser un poco más lo que quizá queremos ser y no lo que somos… Pero ya saben que a mí los libros me hacen divagar en exceso.

P.D. Sincera: No pensaba leer este libro de Vilas porque ya estoy cansada de que la gente me cuente su vida durante la pandemia, o sin pandemia, he llegado a pensar que estábamos perdiendo la imaginación, pero agradezco haberlo leído, porque aunque todos sabemos que siempre hay algo del autor en sus personajes, también agradecemos que nos cuenten historias más locas, personajes creíbles pero extraños, seres humanos que hacen de su vida algo extraordinario. Y que se atrevan a decir que aquellos que se creen dioses vivientes deberían volver a releer El Quijote y reflexionar sobre qué personaje son en realidad.

2 comentarios en «Los besos»

  1. He oido hablar de esta novela y cada vez me llama más la atención. Y con ese pensamiento sobre El Quijote, no podría estar más de acuerdo. Buena reseña 🙂

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