
Desde siempre, el ser humano ha temido a los locos, a los que ha demonizado y recluido para no contagiarse de su delirios. Pero ¿qué es la locura?, ¿cómo detectar a los que la sufren? Si recurrimos a un diccionario, la primera acepción que aparece es la que la define como un trastorno patológico de las facultades mentales. Bien, según ese criterio, la mayoría podemos considerarnos cuerdos. Sin embargo, si continuamos leyendo, la segunda acepción dice que es toda acción imprudente, insensata o poco razonable que realiza una persona de forma irreflexiva o temeraria. ¡Oh, no! Entonces, ¿queda alguien que no haya caído alguna vez en las redes de la locura?
Dilucidar quién está loco y quién cuerdo es, para mí, el tema central de Elvira, la segunda novela de Rubén Angulo Alba. El protagonista de la historia, un anodino funcionario de un centro psiquiátrico, despierta sepultado bajo unos palés en el sótano del edificio. Incapaz de liberarse de la carga —en sentido literal y figurado—, inicia un monólogo interior para averiguar quién le ha tendido esa trampa y qué acontecimientos le han llevado a esa situación. A través de ese soliloquio y de los recuerdos evocados, el protagonista, de nombre desconocido, se plantea quiénes están más locos en ese psiquiátrico: ¿los enfermos o los trabajadores? No descarta ser él el mayor loco o, quizá, el único cuerdo. Sigue leyendo Elvira, de Rubén Angulo Alba







Si eres de los que piensan que se puede cambiar el mundo, más de una vez te habrán mirado con indulgencia pensando que eres un idealista adorable. Y si encima crees firmemente en conseguirlo sin violencia, lo más seguro es que se hayan reído de ti por ser tan iluso. Pero Srdja Popović no se burlaría, sino que te alentaría para que lo lograses. Porque él fue una de esas personas que decidió dejar la apatía a un lado y luchar para que su país fuera un lugar mejor, con la creatividad, la valentía y el buen humor como armas. Y lo logró. En Cómo hacer la revolución nos cuenta cómo aquel joven estudiante de biología que era él en los años noventa se convirtió en uno de los líderes de Otpor! (¡Resistencia!), el movimiento pacífico que derrocó al dictador de Serbia, Slobodan Milošević, y por qué actualmente sigue dedicándose a difundir el ideario del activismo pacífico a través del 


