
El cuerpo humano, de Paolo Giordano
Tenía muchas ganas de leer El cuerpo humano. En su día, el debut literario de Paolo Giordano, La soledad de los números primos, me había dejado un gran sabor de boca y, me había quedado prendada de esa forma tan particular, cargada de sensibilidad, de narrar una historia.
Asimismo, he de confesar, que el hecho de que, además de escritor, Paolo Giordano fuera licenciado en Física Teórica (con publicaciones científicas y becas de investigación a sus espaldas incluidas) me atrajo mucho, simplemente porque cuando a la gente se le dice que alguien ha estudiado ese tipo de carreras automáticamente se forma una imagen equivocada. Existe cierta creencia de que ser científico es ser una especie de Sheldon Cooper carente de cualquier tipo de delicadeza literaria. Desde luego que este chico, es una excepción notable.
Convencida de que Giordano (Turín, 1982) no sería autor de un solo libro, en cuanto caí en la cuenta de que en los escaparates de las librerías se exhibía, por fin, la segunda novela del turinés, lancé una serie de comentarios bien lanzados que obtuvieron sus frutos el pasado 23 de abril, Día del Libro, cuando me fue regalado un ejemplar del que di buena cuenta en cuanto tuve la ocasión.






