Los crímenes del parque

Reseña del libro “Los crímenes del parque”, de Hugo Andrés Castro

Los crímenes del parque
Los crímenes del parque

Cuando se habla de novela negra, declararse sorprendido es algo muy parecido a un halago. En esta época de plataformas auduovisuales, con la sobreoferta de asesinatos e intrigas que tenemos a nuestra disposición, convalidables a un máster en criminalística, encontrar un planteamiento y una trama diferentes es un verdadero hallazgo. Y a mi Los crímenes del parque me ha sorprendido, no especialmente por la historia, aunque está brillantemente planteada y su trama tiene suficientes giros como para mantener la intriga hasta el final, sino por el enfoque, porque en una historia al uso este protagonista sería un personaje secundario y aquí tiene una faceta psicológica digna de todo interés. Porque se da voz al malo y es efectiva sin disminuir la intriga, sin descubrirlo. Y porque te descubre un mundo, o para ser más exactos, un paraíso.

Empecemos por el escenario, el Parque Metropolitano Marisma de los Toruños y Pinar de La Algaida, un paraíso natural gaditano que quienes no tenemos la suerte de conocer descubrimos en estas páginas. O tal vez debiera decir vemos, porque cuando uno acaba el libro y lo busca en internet, ve las imágenes como algo ya conocido. Imaginado. Leído, que viene a ser la más sofisticada y completa de las manifestaciones de la imaginación. Pero no sólo se descubre en tanto que paisaje, sino que uno descubre la gestión del mismo a través de ese personaje que decía que en condiciones normales sería un personaje secundario, el director del parque, que no es policía, no es víctima ni tiene relación con ellas pero que se siente como tal porque quienes sufren los asaltos sexuales y los asesinatos no son solo las mujeres que acuden al parque, sino el propio lugar, el mismo al que él ha dedicado todos sus esfuerzos en convertir en un reducto de paz y felicidad. Y la parte más puramente de gestión, el retrato de los personajes que están al frente de instituciones públicas como el patronato que está al frente del parque y su habilidad política para nadar siempre sin mojarse, me temo que es tristemente certera y no de Cádiz o del Parque, sino de todo el país.

Y no es casual lo que acabo de escribir, el violador y asesino tampoco es un delincuente al uso, no le mueven un impulso sexual irrefrenable ni una mente psicopática o un deseo de saciar sus impulsos primarios, le molesta la felicidad ajena, la que no puede él disfrutar y por tanto ataca no solo a las personas, sino a lo que representa su estancia en el lugar al que acuden a relajarse, a disfrutar, a ser felices.

Aunque Los crímenes del parque se centra mucho en la historia, también permite conocer algo más que los propios escenarios, se retrata, bien que no con demasiada profundidad, esa sociedad que vive en precario junto al paraíso, aquellos cuya subsistencia es tan furtiva como el marisco que capturan a escondidas en comparación con otra realidad paralela de lujo y con una relación básicamente igual de problemática con la ley, solo que a mayor escala y con menores repercusiones.

Pero discúlpenme que me centre en aspectos colaterales de la trama de Los crímenes del parque, suelen ser los que más me llaman la atención, sin embargo los aspectos centrales de la misma son sólidos y se enmarcan en la mejor tradición de la novela negra. El trabajo policial, el suspense, los giros inesperados, todo ello está presente en este ejemplar debut literario que engancha desde la primera página hasta la última. 

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Si dejamos de lado el magnífico descubrimiento que supone el escenario, lo que sin duda más me ha llamado la atención es el aspecto psicológico del personaje protagonista, cómo puede afectar la presión a las personas hasta el punto de convertirse en otras en determinadas circunstancias, cómo la brutalidad puede estar mucho más cerca de lo que cualquiera imagina y cómo puede aflorar si se dan las circunstancias apropiadas. No quiero detenerme mucho en esto por no desvelar más de la cuenta, pero me parece un aspecto brillante de la novela y como tal hay que resaltarlo.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

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