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Yo soy Gotham, Vol. 1, de Tom King y David Finch

yo soy gotham

yo soy gothamTenemos una nueva cabecera para el hombre murciélago, y eso, siempre que el interior acompañe, es una buena noticia.

“Cuando te crías aquí, en Gotham… Es decir, cuando de verdad creces entre el olor a humo y meados…Hay algo… no sé… algo que te ocurre. No es que llegue a gustarte. O sea, los meados siguen siendo meados y el humo sigue siendo humo. Es más bien que te conviertes en ella. Dejas de verla como algo ajeno y empiezas a verla como parte de ti mismo”.

Leyendo semejante vómito de piedras preciosas cualquiera pensaría que es a Batman, a él o a esa voz en off que son sus pensamientos, a quien estamos leyendo. Y bien podría serlo. A nadie le sonaría raro pensar que Batman ES Gotham, porque tampoco sería la primera vez que esa frase se ha dicho. Es más, es una idea que ha calado y está grabada dentro de todo fan del murciélago, es algo que ya es inherente a él, algo inseparable, como la hamburguesa y las patatas fritas, como el invierno y los resfriados o como las moscas y la mierda. Batman odia y ama su ciudad y la defenderá con su vida si es necesario. Pero no. Esas frases en cursiva y entrecomilladas no las dice él.

Una nueva pareja de superhéroes entran en escena justo a tiempo para salvar a Batman cuando este parece estar a punto de pasar a mejor vida: Gotham y Gotham Girl. Un duo de superhéroes hermanos con superpoderes de verdad que tienen como modelo a seguir al Caballero Oscuro. Podríamos decir que son una copia de Superman y no nos equivocaríamos. Por cierto, es Gotham quien dice las palabras del segundo párrafo, y las leemos en un contexto en el que vemos el paralelismo entre él y Bruce Wayne y sus motivaciones por convertirse en lo que han llegado a convertirse.

Pero Batman no se fía, ese es el eterno problema (o virtud),  si no no sería Batman –aunque es normal y comprensible: si no te fías de Superman, tampoco lo vas a hacer de dos recién llegados que pueden reventarte la cabeza de un puñetazo–), y aunque deja que se acerquen a él cuando necesita su ayuda, los mantiene a distancia, como un profesor que observa a sus pupilos en acción.

Este tomo comienza con una breve historia de diez páginas dedicada al Hombre Calendario, en la que aparece también un tal Duke respondiendo a no sabemos qué oferta. Pasada esta historia, bastante normalita y que parece metida aquí con calzador, no volvemos a saber de Duke. Bueno, en realidad sí que vuelve a aparecer, pero casi nada. Y como parece ser que es un personaje que viene de atrás, estoy algo perdido con respecto a él, y en principio me sobra.

Después ya entramos en lo gordo, en la historia principal que ya he comentado al principio y en donde habrá un malo detrás de una trama de la que no voy a contar más pero que creo que gustará a la mayoría de seguidores de Batman.

Yo soy Gotham tiene un dibujo y un color que me convencen y una historia con detalles de los que tomar nota, como, sin ir más lejos, la pregunta que un Batman de lo más emocional que recuerdo hace a Alfred al ser consciente de que su hora ha llegado de forma irremediable:

“¿Habrían… ellos… mi madre y mi padre… habrían estado orgullosos? ¿Es una buena muerte?”

Joder, creo que es de las pocas veces que Batman me ha tocado la patata en un cómic. Pero ojo, Batman sigue siendo el machote duro y resolutivo que reacciona siempre a problemas que él previamente ya había imaginado y solucionado de tres o cuatro formas diferentes.

Yo soy Gotham nos va a mostrar en esta ocasión a un Batman de acción, no al mejor detective del mundo. Con sus batichismes (¿soy el único que sufre cuando un batmóvil es destrozado?), con momentos de humor (ese de Alfred haciéndose pasar por… alguien), y con un Batman machote e impertérrito en un cómic que no es tan oscuro como en otras ocasiones, aunque sí tiene un marcado trasfondo de tragedia y pesimismo.

Pero, eh, estamos hablando del murciélago y este es también un cómic con el que pasar un buen rato, elegante, entretenido y que parece ser el comienzo de una nueva y prometedora etapa. Un cómic que gusta aún más en una segunda lectura y  que como inicio de una nueva y esperanzadora etapa espero que vaya de menos a más.

PD: Batman, por favor… Deja de quitarte la máscara o va a llegar un momento en el que ni la necesites.

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