Domingo 06 de Febrero de 2011 00:00
La medida de mi madre, de Begoña Abad
Título: La medida de mi madre
Autor: Begoña Abad
Editorial: Olifante
Páginas: 81
ISBN: 978 84 85815739
Hace tiempo que me tiemblan las palabras al pensar que debía reseñarles este poemario que tanto ha conmovido y revolucionado mi alma. Y el mismo tiempo hace que les quería hablar de esta mujer, a la que no tengo el gusto de conocer, y de la que brotan poemas tan necesarios como el pan de cada día.
Durante el año 2010, dedicado al poeta Miguel Hernández, en algunos centros de enseñanza de mi localidad han intentado acercar un poco más la poesía a los chavales, y entre los muchos actos organizados, me pidieron que fuese a leerles algunos poemas. Y sí, muchos de los que les leí fueron del Poeta homenajeado, incluso me atreví con alguno mío, pero otros fueron de poetas actuales, entre los que siempre estaba uno de este libro que hoy les presento, y que además, es el que da título a este hermoso e imprescindible poemario de Begoña Abad.
No les haré esperar más.
LA MEDIDA DE MI MADRE
No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.
Mientras leía muy despacio este poema a los chavales, lo escenificaba un poco al tiempo que miraba por encima del libro para poder observar sus caras, y sólo por ver el resultado mereció la pena combatir ese miedo escénico que siempre me acobarda.
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Es muy posible que Begoña Abad me haya empequeñecido como poeta, pero he notado que me ha engrandecido mucho como madre, como hija, como amiga, en definitiva como mujer y como persona.
Siempre he pensado que escribir poesía es reglarse un poco a los demás, y eso es precisamente lo que hace esta burgalesa (afincada en Logroño) en este libro; pero, sin conocerla, intuyo que eso debe ser su vida en general, un regalo para los demás.
Una poetisa, o poeta, (que a cada cual le puede parecer mejor un término que otro), que nos demuestra una vez más que los versos, para que lleguen a los demás, deben salir del interior una vez que se ha explorado el exterior. El poeta ha de ser un espectador atento al que no le harán falta títulos universitarios ¿Quien precisa de un título para amar, para soñar, para aprender a saborear la vida?
Quien durante tantos años se ha dedicado a abrir puertas ajenas, hoy nos abre la suya, ¿un acto de generosidad? Yo intuyo que estamos hablando de una necesidad vital de compartir…
Kilómetros arriba, kilómetros abajo,
dos mil he tenido que recorrer
para abrir otras puertas.
Había abierto todas las de alrededor
y no quería quedarme sin trabajo,
soy portera,
mujer, sin oficio, entrada en años y sola,
el paro me asusta.
Así es que he viajado en busca
de muchas puertas nuevas que abrir
y aquí regreso, cargada, feliz,
con mucho peso, es verdad,
que me dobla la espalda
(me la doblaron antes con dolor)
como se dobla sobre el surco para la siembra.
Volveré a enderezarme, seguro,
a pesar de tener hernias discales
en el alma de olivo
de la que estoy hecha.
La soledad, el miedo o el amor, esta mujer nos lo ofrece como ella lo toma: De “a poquitos”
TORPEZA
¿Qué te quito?, dijiste tentándome la ropa.
La torpeza, pensé asustada
mientras te respondía:
“La piel y la cordura, mi amor…”
Una vez terminado de leer este poemario, Begoña se convertirá en una nueva amiga que agregarás a tu corazón como a otros los añades a tu Facebook. Así la veo yo, poesía en estado puro; no una mujer que escribe poesía, sino una mujer que la vive y tiene el don de saber transmitirla.
Susana Hernández
Buscador de Libros

escrito por Margarita , febrero 06, 2011
Besotes!!!
escrito por pepebadajoz , febrero 06, 2011
Un saludo
escrito por Begoña Abad , febrero 06, 2011
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacían en la espalda
y echarme a volar.
este poema, con otros cuatro, acaban de ser editados en una antología e poetas actuales, que se ha editado en México. Un regalo para vosotros y gracias de nuevo.
escrito por Iván Pedrosa García , febrero 07, 2011
escrito por Begoña Abad , febrero 17, 2011
Templar al punto los espárragos,
desalar perfectamente el bacalao,
hervir la leche con los granos de arroz
y darle el punto exacto a la crema de calabacín.
estrenar las sábanas de círculos verdes,
comprar un caleidoscopio,
preparar los libros de poemas,
perfumarme suavemente,
probarme un sujetador,
elegir la música,
poner toallas limpias,
ensayar los latidos,
comprobar las llamadas
del móvil que no suena,
mirar el reloj otra vez más.
Templar al punto los deseos,
desalar perfectamente la impaciencia,
hervir la esperanza con los granos de fe
y darle el punto exacto a la crema de amor.
Cualquier día de estos
confundo las recetas
con las que preparo una cita contigo.
10 de mayo de 2008
escrito por Icíar , febrero 20, 2011
¿qué crees de eso que la poesía tiene que ser un poco ininteligible? supongo que para que cada lector la aplique a su contexto, pero a mí me gusta la poesía que puedo entender, sólo así puedo alternarla con la prosa.
Y esta la entiendo, o al menos eso creo. La de La torpeza me ha hecho reír (si he entendido bien, que creo que sí, lo que quería decir. Es genial)
Un abrazo a las dos.
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Me hace tanta ilusión que las mías viajen a lugares desconocidos y que quienes las tomasn encuentren cobijo en ellas... Y además leídas en un instituto, es el mejor regalo de todos los que se me ocurren.Gracias, mi casa es también la tuya si decides viajer Logroño. Besos azules.