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Babyteeth 2, de Donny Cates

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Ya tenemos de vuelta a Sadie y compañía. Continuando con la analepsis del número anterior, y acercándonos ya al momento presente, vamos a conocer qué le sucede a la madre del Anticristo en su huida de la organización mataanticristos conocida como La Silueta y todo el derroche de acción salvaje y el exagerado festival de balas que van a ir provocando a su llegada, y para esto no tengo más remedio que destripar lo que pasó en el número uno. Así qué, si no has leído el tomo anterior, ¡sal de aquí cagando leches, joder!

Vamos a movernos también en varios frentes. Por un lado, La Silueta no va a quedarse de brazos cruzados tras su primera y fallida intentona de deshacerse de Clark. Después de que El Camino (la organización de los pirados pero “buenos” a priori) se haya librado de El Chacal (que no se parecía en nada a Bruce Willis), el consejo de administración de La Silueta propondrá a El Coyote acabar la tarea y de paso vengar a su hija. Pero El Coyote es muy suyo y tiene los huevos muy grandes muy gordos y muy peludos y tiene su propia movida en la cabeza. Si antes era una temeridad traer su nombre a colación y recurrir a él solo en último lugar, ahora ya ni te cuento, morena. No te voy a decir lo que va a hacer El Coyote, pero tiene sus propios y apocalípticos planes.

Por otro lado tenemos la historia que se han montado los de la comunidad de El Camino. Recordemos que Dancy, que es algo así como un brujo que puede hipnotizar a la gente para que baile al son de su música, salvó a Sadie, su hijo, su hermana y su padre, y se los llevó con ellos. Pero el refugio al que los lleva no es exactamente lo que esperaban y se van a encontrar con una panda de chiflados satánicos pero que aparentan buen rollito en un ambiente que parece una mezcla de La semilla del diablo y El show de Truman. No es que hayan caído de la sartén para ir a parar a las brasas, porque no se los quiere cargar nadie, (o no de momento), pero casi casi.

Sin destripar nada, diré que Sadie va a conocer aspectos de su vida que hasta entonces había ignorado y que van a volver del revés su pequeño mundo.

“–…Heather, me temo que voy a tener que pedirte que no digas palabrotas ni blasfemias mientras estemos en el templo. No está bien visto en la comunidad.

–¿Y chúpame el coño? ¿Puedo decir chúpame el coño en el templo?”

Este tomo profundiza de manera insospechada en los personajes y nos da también un buen puñado de sorpresas. Los perfila más, nos da otros puntos de vista y nos amplia de manera inteligente la mitología de esta serie, pero nos deja también abierto algún que otro interrogante.

Ya dije en la reseña anterior que no me parecía fácil innovar en un terreno como es el de los temas satánicos, pero he de reconocer que Donny Cates se saca la chorra bien sacada y plantea una historia original y bien desarrollada por ahora. No llega a los niveles de gamberrismo de Preacher, pero creo que el tono tampoco lo necesita. Tiene algún punto humorístico, pero en general es una lectura seria, pese al mapache.

El dibujo sigue la tónica de su predecesor y mantiene ese aspecto tan visual, sucio y cinematográfico que tan bien encaja en la historia.

Babyteeth 2 cumple y prosigue con lo prometido en su tomo iniciático y no decae en ningún momento. No solo se mantiene sino que crece el interés y ardo en deseos de saber qué coño va a pasar con esta pequeña familia de supervivientes en sucesivas páginas.

Por Diego Palacios Marxuach

Hijo de puta, cabronazo, perro y agilipollado son palabras que encontrarás en sus reseñas. Aquí se publican opiniones de libros sinceras, pero nadie dijo que estas tuvieran que ser políticamente correctas. Autor de Valeria y El diablo da las llaves del cielo, odia los adjetivos superlativos y lee todo lo que incluya violencia, humor negro y perros. Con filia a los cómics y fobia a la novela mediática. Por lo demás, un chico normal, amigo de sus amigos y mierdas de esas.

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