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El retratista de los niños muertos, de Manuel Aparicio Villalba

el retratista de los niños muertos

el retratista de los niños muertosCuando empecé a leer El retratista de los niños muertos, de Manuel Aparicio Villalba, no tenía ni idea de que Villalatas, el lugar donde transcurre la novela, había existido de verdad, pero algo me decía que no podía ser un poblado ficticio. Destilaba demasiada verdad, hasta en los pasajes más fantasiosos. Cuando concluí la lectura, investigué un poco y confirmé que Villalatas había sido un asentamiento chabolista sevillano, desaparecido hace ya varias décadas, y que la bisabuela, abuela y madre del autor se habían criado allí.

No es este el único elemento real que aparece en el libro. Por momentos, El retratista de los niños muertos parece una novela histórica, puesto que arranca con el Desastre del Barranco del Lobo, acontecido en 1909, y concluye con la Exposición Iberoamericana de 1929. También costumbrista, ya que recrea cómo era la vida en aquel arrabal y cómo se fue transformando. Pero, si se contempla en conjunto, es una saga de tres generaciones, pues conocemos los anhelos y adversidades de unos personajes que conviven en un sitio tan poco familiar como un prostíbulo. Allí trabajan las madres de Gonzalo y Che, y estos niños se crían viendo más de lo que deberían para su corta edad. Y no puedo olvidarme de su toque de realismo mágico. Es evidente la influencia que han tenido escritores como Gabriel García Márquez en la prosa del autor sevillano, y los protagonistas se dejan llevar por premoniciones recibidas en sueños, líneas de las manos que anuncian mala fortuna y nombres de mujer que causan la desgracia.

Con todos estos elementos, Manuel Aparicio Villalba nos retrotrae a los primeros años del siglo XX, cuando inventos como la electricidad o el cine estaban cambiando el mundo y la forma de mirar al porvenir; pero nos lleva a Villalatas, donde el tiempo parece detenido, la marginalidad, asentada, y sus habitantes no se plantean un futuro más allá de lo que les deparará el día de mañana. Esto se simboliza en la figura del retratista de los niños muertos, que da título a la novela. Gonzalo, que ha aprendido el arte de la fotografía gracias a un amigo francés durante la guerra del Rif, regresa a Villalatas y monta un estudio fotográfico. Lo que podía haber sido el primer atisbo de modernidad en el arrabal, acaba reducido a encargarse de retratar a los niños muertos, una práctica que había caído en desuso el siglo anterior, pero que, debido a la elevada tasa de mortalidad infantil de Villalatas, se convierte en una necesidad para todas las familias.

Sin embargo, no es Gonzalo el protagonista de esta historia, sino Che y Davinia, las dos mujeres de su vida, tan opuestas como complementarias. Las conocemos en un lupanar, pero página a página se van empoderando para tomar las riendas de su porvenir, del de sus hijos y del poblado entero. Y no diré nada más sobre ellas, pues el mayor disfrute de esta novela es conocerlas.

Manuel Aparicio Villalba consigue trascender los relatos heredados de su familia para recrear de forma vívida un tiempo y un lugar que adquieren aires míticos gracias a su prosa. Villalatas hace décadas que desapareció, pero será un lugar inolvidable para los lectores que se asomen a las páginas de El retratista de los niños muertos.

3 comentarios en “El retratista de los niños muertos, de Manuel Aparicio Villalba

  1. Excelente tanto por su forma como por su fondo. Perfecto dominio de la prosa. Enhorabuena.

  2. El retratista de los niños muertos (en los tiempos del porvenir). NOVELA con mayusculas.

    La mejor que he podido leer en 2019. Ahora sumergida en una segunda relectura porque la trama en la que me vi inmersa hizo que devorase las páginas sin piedad.

    La pluma de este escritor requiere ser leída tal como fue escrita, lenta, pausada, sin prisas, recreandote en cada escenario, recurso, diálogo o personaje. Y darle un tiempo de silencio y meditación para poder disfrutarla en toda su extensión e intención.
    Novela con muchos matices que arranca en el Barranco del Lobo para presentarnos los primeros personajes y situarla históricamente.
    Gonzalo el antiheroe. Antoine Morande periodista francés amigo de este y que representa la modernidad, la esperanza y el futuro.
    Cón los giros temporales, licencia que el autor emplea para compartir los datos biográficos, históricos, etc con el lector… O simple y llanamente obedece a un símil: la vida no es lineal y así queda también reflejada en la novela.
    De este modo nos lleva a la Fonda de Doña Paquita, lupanar donde pasa su infancia Gonzalo y donde conocerá a Che, y más tarde a Davina.
    Dos mujeres fuertes pero distintas.
    Che resuelve su existencia a través de su fe. Davinia, ostentando roles más propios de los hombres que de las mujeres de la epoca.
    Paradójicamente el narrador se convierte en un personaje más que te susurra los desasosiego, silencios, diálogos interiores de los personajes.
    Llena de matices,recursos literarios, acompañados de un lenguaje exquisito, elegante y sutil para desentrañar las vivencias de unos personajes bellamente construidos, dotados de tal realismo, que me he sorprendido más de una vez inmersa en el mundo Google para saber más de ellos.
    Una novela exquisita donde las haya, que te atrapa, te hace soñar y te lleva a los mundos que creías olvidados.
    En muchas ocasiones me he sorprendido emocionada, en otras no he podido parar la risa, y al final, conmocionada.
    Un bello e inesperado final es la apuesta de este valiente, arriesgado y nobel autor.
    Me anoto en mi agenda su nombre, Manuel Aparicio Villalba para seguir leyendole.

  3. Cuando empieza el libro “El Retratista de los niños muertos” en los tiempos del porvenir, no te haces a la idea de como va a continuar.
    La novela narra una historia de dos mujeres fuertes, q luchan por el porvenir Davinia y Che.
    El hilo narrativo salta en el tiempo hacia delante o hacia atrás para explicar con detalles los motivos que han llevado a los personajes. Al igual q nuestras abuelas nos contaban sus historias.
    Personajes tan reales q no te dejan impacibles, vidas duras, una historia q hace que te herice la piel. Tan real q a veces me ha hecho buscar en internet a alguno de sus personajes
    El autor con esta novela me ha hecho sentir, llorar, reir. Que hermosura, una novela en todo el sentido de la palabra. Maravillosa,  trepidante, secuestradora, .. lo más exquisito que ha caído en mis manos en los últimos tiempos.
    Al llegar a las últimas páginas no quería que terminará y el final me hizo quedarme bastantes minutos  sin poder pronunciar palabras, tenia tantas sensaciones q no quería soltar el libro
    Una NOVELA en mayúsculas.  Enhorabuena al autor:  D. Manuel Aparicio Villalba

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