He visto cosas que no creeríais

Reseña del libro “He visto cosas que no creeríais”, de VV. AA.

He visto cosas que no creeríais

En la escena final de Blade Runner, el personaje Roy Batty interpretado por Rutger Hauer hace un discurso que se ha consolidado como uno de los más poéticos de la ciencia ficción. Cita:

«He visto cosas que no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir».

Bien, pues de este monólogo se ha dicho que es una muestra de transformación, de mutación del personaje de Ray, un replicante artificial, hacia su lado emocional humano. Sus palabras han sido parafraseadas o citadas tal cual para infinidad de obras en literatura, música y cine por su calado filosófico y su belleza formal. Y para muestra, el libro que tenemos entre manos, este He visto cosas que no creeríais antologado por María Casas Robla. Un libro que recopila algunos cuentos de la ciencia ficción temprana donde se unen justo esos dos conceptos de los que trata Blade Runner (o la fuente literaria original ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Phillip K. Dick) esto es, distopía y mutación. Distopía, cuyo término ya ha quedado asentado en nuestra psique y del que no hace falta definición, y mutación por esa transformación, para bien o para mal, de las personas en quienes se basan los cuentos, unas mutaciones que, en nombre de la ciencia y el progreso, a veces para enmascarar avaricia o megalomanía, conlleva unos fines oscuros que ponen en riesgo nuestra existencia o la de otros seres.

Para concretar etapas, diré que la ciencia ficción temprana abarca el período de la segunda mitad del siglo XIX hasta, más o menos, el primer cuarto del siglo XX. Etapa esta en la que la lectura de narración breve luchaba con las novelas de mayor extensión, más dada a satisfacer y explorar con mayor rigor la psicología y actos de los personajes, propio del estilo realista creciente. Así que el trabajo de María Casas Robla, a quien debemos esta buenísima edición, se basó en recopilar cuentos en lugar de novelas de una muy buena nómina de autores y autoras que exploraron el género de la ciencia ficción. Aquí el listado: Jonathan Swift, Mary Shelley, Nathaniel Hawthorne, Edward Page Mitchell, Anna Bowman Dodd, Jules Verne, Leopoldo Alas «Clarín», Arthur Conan Doyle, Robert Chambers, Alice W. Fuller, Jack London, Rudyard Kipling, H. G. Wells, Edith Nesbit y Valeri Briúsov.

Con toda esta plantilla que recopila el libro, ya tenemos en mente muchas obras más conocidas que nos pueden servir de referencia para ahondar en el estilo que nos podremos encontrar. Frankenstein, inicio marcado de la ciencia ficción, los viajes submarinos que exploraba Verne, La peste escarlata o La Guerra de los Mundos como obras fundacionales de lo apocalíptico… y así varias obras que se nos vengan a la cabeza fijaron las bases de la ciencia ficción. En este libro, sin embargo, podremos leer relatos menos conocidos que nos ofrecen la visión de futuro que pensaron en su tiempo y que, en muchos casos, se ha llegado a cumplir. Así ocurre, por ejemplo, con el cuento de Jules Verne «En el año 2889», donde la tecnología se ha vuelto principal, por encima del humano, y cuyo mundo se parece sorprendentemente mucho al nuestro. Más si cabe en cómo percibimos esa tecnología, con un avance tan rápido que ni nos da tiempo a entenderla.

Otros cuentos que se recopilan en este libro son bastante conocidos, al menos en su calado en la cultura pop de mediados del siglo XX, como en el cuento «La hija de Rappaccini» de Nathaniel Hawthorne, donde un científico emplea a su propia hija como un arma venenosa a través de plantas medicinales, quien inspiró el personaje de cómic Hiedra Venenosa. Mary Shelley, por su parte, tan implicada en los avances del galvanismo que ya empleara para su novela cumbre, en este cuento da unas pinceladas nuevamente al concepto de la inmortalidad del humano. Pero si he de quedarme con algunos cuentos favoritos, destacaré dos: «Mil muertes» de Jack London y «El imperio de las hormigas» de H. G. Wells.

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Jack London, el gran viajero conocedor de las miserias humanas y la violencia y belleza a la par de la naturaleza, muestra en este cuento casi de terror la terrible historia de un marinero hallado muerto en el mar y que es resucitado. Ha sido devuelto a la vida tras un ahogamiento, pero, y siempre en nombre de la ciencia, ¿podría suceder lo mismo si la muerte es ocasionada de otro modo? ¿De cualquier y cuantos modos se le pueda ocurrir a alguien dar muerte y después resucitar? Aquí podemos encontrar la figura temible de un científico loco que, por desgracia, años después escapó de la ficción para encarnarse en médico de las SS del partido Nazi y conocido como Dr. Josef Mengele. Y el otro gran cuento del libro sería el de H. G. Wells, «El imperio de las hormigas». Siempre con el temor a una invasión como leitmotiv de la producción literaria de este escritor, aquí se pone de relieve un aviso que, y lo hemos vivido en nuestras carnes durante este último año, un aviso como digo por parte de los expertos, llámense científicos, médicos o como se quiera, de que algo está sucediendo y debemos tomar partido y conciencia. Cuántas vidas se podrían haber ahorrado si nuestros gobiernos incapaces hubieran hecho caso a tiempo de avisos de médicos sobre un puñetero virus que iba creciendo más y más. En este caso también se trata de un bicho, claro, solo que uno de proporciones bastante más bíblicas. Aquí no hay cabida para negacionistas que si no lo ven no se lo creen. Estos bichos se ven. Mucho. Son muy grandes. Inspiró a películas de serie Z del cine de ciencia ficción, de esas cuyos efectos especiales resultan arcaicos, grotescos, pero sublimes y de un encanto especial.

He visto cosas que no creeríais se convierte así en un cuaderno de bitácora hallado en un naufragio y que, obvio, no nos va a contar nada nuevo, ya lo estamos viendo, pero sí nos sitúa en la mente de una serie de personas que tuvieron la capacidad de ficcionar un mundo que nos ha atropellado. Se adelantaron a su tiempo. Eso resulta aterrador por un lado, pero fascinante por otro al tener esa habilidad e imaginación poderosa. Una buena compilación de cuentos de una etapa que estableció las bases del género que después encumbrarían los Asimov, Bradbury, Huxley, Dick, Butler y compañía. Para lectores de ciencia ficción y quienes ahora se adentran en ella, este libro ofrecerá buenos ratos de lectura y, con lo que más me quedo en este género de las distopías, en las preguntas que plantea. Las respuestas, como cita el fantástico texto de Bertolt Brecht también incluido en este libro, no esperes ninguna, salvo la tuya.

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