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Planetes, de Makoto Yukimura

planetes¿Quién soy y adónde voy?

Una pregunta que en ocasiones engloba demasiados enigmas, pocas respuestas satisfactorias y grandes dosis de ansiedad existencial. Cuando el mundo en el que vivimos acelera cada vez más hacia la cultura de la inmediatez en todos los aspectos, la pregunta se desdibuja y aumenta el sinsentido de la realidad. Y en estos momentos os debéis estar preguntando por qué estoy hablando de crisis existenciales en vez de viajes por el espacio. Porque en Planetes encontraréis aventuras por el espacio, proyectos que quieren llevar al hombre al sistema Joviano y terroristas que intentan que el ser humano no se expanda como un virus por el universo, pero sobre todo encontraréis personajes tan complejos como sus pensamientos.

Makoto Yukimura es más conocido por ser el creador de Vinland Saga y se puede decir que el autor ha acariciado el cielo con apenas tres obras. La primera, de la que hablaré hoy, es Planetes un manga de ciencia ficción que mezcla drama, acción y romance. La historia empieza en el año 2068 cuando un vuelo espacial comercial acaba en tragedia. Tras este prólogo descubriremos a la tripulación de la Toy Box, una nave recuperadora de deshechos espaciales. Hachimaki, Fee y Yuri son los personajes iniciales que se mostrarán como guías para que el lector entienda cómo funciona ahora el mundo. A estos se les irán uniendo otros, como Tanabe o Goro, para ir rellenando espacios tanto en el relato como en las diferentes personalidades que conforman una sociedad. Y esto significa descubrir la obsesión de algunos astronautas por regresar cada vez menos a la Tierra debido a la alienación que sienten cuando abandonan el espacio. Por esto, y teniendo en cuenta que tanto la Luna como Marte ya son colonias humanas, un proyecto como el de colonizar Júpiter se muestra muy tentador para Hachimaki, harto ya de recoger basura espacial. Así que mientras seguimos las peripecias de Hachimaki en su sueño por ser parte de la tripulación que irá a Júpiter, descubrimos como Fee debe enfrentarse a un futuro incierto a través de un pasado dramático y acompañamos a Yuri en su búsqueda de respuestas en el espacio tras la muerte de su mujer, el autor hace hincapié en las dudas existenciales que reconcomen a cualquier ser humano. También explora otros aspectos sumamente interesantes como las posibles enfermedades a las que se enfrentarían los astronautas, tanto físicas como mentales, las guerras entre naciones a nivel espacial y el terrorismo. El Frente de Defensa Espacial es un grupo de terroristas que intenta por todos los medios boicotear la misión del proyecto Joviano. Mediante este grupo se crítica la voracidad del ser humano a la hora de expoliar y contaminar. Con todo, a pesar de las innumerables tragedias a las que se enfrentan los protagonistas, el mensaje subyacente es siempre positivo, un mensaje donde se da valor a los logros siempre y cuando detrás de estos haya calor humano y amor.

El descomunal tamaño del integral de Planetes (con unas medidas de 17×24) no permite una lectura cómoda en según qué situaciones, pero, por el contrario, nos deja unas viñetas gigantescas que son una delicia para la vista. La mayoría de mangas basan su estructura narrativa en la fuerza de lo visual y Planetes es uno de ellos. Al añadirle mayor envergadura a las viñetas el arte de Makoto Yukimura se muestra en toda su plenitud, dando la sensación a veces de querer incluso abandonar el papel. No es de extrañar pues llegar a la doble página en la que Yuri se reconcilia con el mundo, en un paseo espacial sumamente trascendental, y sentir el silencio y la paz del lugar. Es un recurrente la capacidad del autor para infundir al lector la sensación de insignificancia y a la vez de formar parte de algo extrañamente vasto cada vez que aparece uno de sus inmensos y excelentes dibujos del cosmos. Asimismo, de forma opuesta a ese silencio espacial, podemos escuchar la épica de alguna sucesión de acontecimientos como si de un anime se tratara. Un ejemplo es la soberbia escena en la que el aprendiz de ingeniero aeroespacial Kyutaro lanza un cohete con éxito o cada vez que Fee conduce su motocicleta de forma casi suicida buscando un sentido a la sociedad en la que vive.

El diseño, tanto de personajes como de todo tipo de aparatos y vehículos, es otro de los puntos fuertes. Los personajes guardan un estilo que recuerda al manga de principios de los noventa. Una personalidad que se ve acrecentada por las texturas, las gradaciones, sombras, etcétera (lo que se viene conociendo como tramas) y que recuerdan sobremanera a las utilizadas en aquella época. En lo referente a los componentes electrónicos, vehículos, naves espaciales o los trajes de los astronautas, Makoto Yukimura dibuja con la excelencia de un ingeniero. Todos esos aparatos, desde la nave espacial más compleja al cachivache más cutre dan la sensación de funcionar a la perfección, o al menos para lo que fueron diseñados. Ningún botón está de más, no hay una palanca que se haya añadido para rellenar espacio, todos tienen pinta de cumplir su función.

Planetes, publicado por Panini, es un manga de ciencia ficción que trata sobre las ansias de exploración del ser humano. El ritmo es trepidante y posee grandes escenas de acción, pero el tono, marcadamente filosófico, indaga tanto en temas sociopolíticos como en el concepto del ser humano como individuo pero a la vez la pertenencia a algo indescriptiblemente infinito.

Por José María Aranzana

Nací en Sabadell cuando el Imperio ya había contraatacado. De pequeño quería ser un Stormtrooper, pero llegado el momento no di la talla. Por despecho me uní a la Alianza Rebelde. Allí me enseñaron que hay que leer con tesón para vencer a la ignorancia. Mis lecturas abarcan un sinfín de géneros, pero la fantasía, la ciencia ficción, las novelas de aventuras y el thriller, se llevan la palma. Si los libros me enseñaron a escribir, los cómics potenciaron mi pericia con el dibujo. Correr vino después, cuando descubrí que no era meditación lo que necesitaba, sino más acción. Ahora, desde este apartado rincón de la galaxia, intentaré que tú te unas a mí y a mis compañeros en este excitante periplo que es leer.

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