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Viaje lingüístico por el mundo, de Enrique Bernárdez

viaje-linguistico-por-el-mundoSe suele decir, al menos así reza el refrán, que la curiosidad mató al gato. Al reseñista, sin embargo, la curiosidad le es algo francamente beneficioso porque le permite acercarse a cosas que en condiciones normales probablemente no leería y que tras hacerlo se alegra profundamente de que la curiosidad le haya llevado hasta ellas. Es el caso de Viaje lingüístico por el mundo, una obra subtitulada “iniciación a la tipología de las lenguas” que en principio parece más atractiva para lingüistas, filólogos y en fin, gente experta en el tema. No es mi caso. Sin embargo tengo la teoría de que los libros de divulgación, cuando son buenos, compensan la falta de pericia del lector en el tema a tratar con las ganas de aprender sobre él. Porque es uno de los efectos de la erudición, que incita a conocer aquello de lo que trata. Yo no conocía a Enrique Bernárdez, el autor, y no tenía más credencial a mis inexpertos ojos que su condición de catedrático de la Complutense, que desde luego no es poca cosa, y me alegra decirles que fue todo un acierto. Es evidente que es una obra a la que quien domine la materia le sacará mucho más partido, pero no lo es menos que para los legos en la misma tiene el doble efecto de admirarles por la extensión y diversidad de la materia a tratar y de entretenerles como suele hacerlo una obra narrada con agilidad y cierto sentido del humor y de la elegancia.

Hay partes tal vez excesivamente técnicas para mí, lo reconozco, pero las más generales (especialmente la introducción) y sobre todo las que Enrique Bernárdez denomina incisos son ciertamente interesantes. Lo son porque es imposible hacer el Viaje lingüístico por el mundo del que habla el autor sin tratar temas culturales y geopolíticos del mayor interés, y lo es también porque el autor aprovecha el soporte atípico que es este libro, entre la divulgación y la obra académica para opinar de forma tan categórica como en ocasiones divertida sobre diversos temas sospecho que polémicos en su disciplina. Así opina sobre sentencias como “un dialecto es una lengua sin ejército”, que no es suya pero bien pudiera serlo, o sobre las más fantasiosas teorías de comparación entre lenguas que encuentras parentescos surrealistas por lo general entre el euskera y otras lenguas.

Uno no se hace lingüista por leer el Viaje lingüístico por el mundo, adquiere sin embargo un conocimiento muy valioso cual es el de la dimensión de su ignorancia porque si no se ha acercado uno antes a este mundo no puede dejar de sorprenderse ante la inabarcable diversidad en todos los aspectos de las lenguas del mundo. Este recorrido por lenguas poco frecuentes, por así decirlo, nos regala además una estupenda vacuna contra esa terrible manía de occidente de considerarse en todo el centro del mundo. En este tema ni lo somos ni tan siquiera nuestros usos y costumbres son especialmente mayoritarios. Resulta tan sorprendente como educativo aprender que hay lenguas en las que hay cuatro géneros o más, resulta igualmente valioso comprobar que no se puede establecer una relación directa entre el sexismo en la sociedad y en la lengua que hablan, o resulta bastante curioso leer que hay lenguas en las que el género lo marca la capacidad de expresarse de forma que los hombres y las mujeres adultas constituyen uno mientras que animales, objetos y niños, mudos y ancianos que la han perdido se integran en otro diferente.

Viaje lingüístico por el mundo, de Enrique Bernárdez es además muy rico en curiosidades, a modo de ejemplo les dejo aquí una palabra que sin duda les dará que pensar, aunque sólo sea para alegrarse de tener otra lengua materna:

Hottentottenpotenpatentantenütentittenstottertrottelattentäterbeutelrattenlattenkatenretterrattertatterzitterknatterantischitterrritispille.

Que espero haber transcrito bien pero animo a quien considere que he cometido alguna errata a que me lo comunique para corregirla inmediatamente.

No soy tan osado como para decir que sé algo de lingüística, pretender tal cosa por leer un único libro (por brillante e ilustrativo que sea) es como creer haber visto el mundo por mirar a través de la mirilla de la puerta de entrada de su piso. Aunque lo haya hecho con la mayor de las atenciones. Sin embargo sí que puedo asegurar que lo que he podido entrever me ha resultado ciertamente interesante y que quien estando en mis mismas condiciones de ignorancia previa se sienta tentado de acercarse a esta obra de Enrique Bernárdez encontrará en ella la misma satisfacción a su curiosidad que he encontrado yo. Asumo que los iniciados no precisan de mi recomendación ya que esta obra tiene toda la pinta de ser el libro de cabecera de más de uno, especialmente si es estudiante ya que además del propio libro hay un anexo de ejercicios, que para eso el autor es docente.

A modo de epílogo, si me permiten entretenerles un momento más, les indico las lenguas por las que el libro viaja: sumerio, groenlandés, samoano, burúshaski, cha’palaa, swahili, islandés y papiamento. Aunque el índice de lenguas mencionadas incluye, si no he contado mal, unas 190.

Andrés Barrero
@abarreror
contacto@andresbarrero.es

 

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