
Brave Story 1, de Miyuki Miyabe
El género de aventuras, por mucho que pase el tiempo, siempre es algo a lo que vuelvo, que repito porque me encanta la evasión. Si a todo eso le añades una pizca de magia, un secreto por descubrir, un viaje épico a través de un reino imaginario, el niño que llevo dentro se pone a dar saltos de alegría y no puede dejar sus páginas. Supongo que todos nosotros, cuando nos enfrentamos de alguna manera a lo que nos proponen los libros, queremos sentir eso que llaman cosquilleo cuando vamos leyendo. Por eso las aventuras me gustan tanto. Me hacen sentir ese arrebato de ganas de más, de ganas de poder vivir en ese universo que los autores han creado para mí, sí, para mí, que soy el que lo está leyendo y disfrutando a partes iguales. ¿Hay una edad para dejar de lado este tipo de lecturas? Afortunadamente, en las lecturas no pasa como con la vida, y todos, sin excepción, podremos emocionarnos de verdad cuando empezamos la epopeya que aquí os relato, que nos cuenta “Brave Story” como sólo los grandes pueden hacerlo.
Wataru siente que su vida se desintegra: sus padres se han divorciado y él no quiere. Para colmo, un nuevo estudiante llega a su instituto y le trata como si fuera un niño pequeño. Todo cambiará cuando, de la mano de ese mismo estudiante, Wataru entre en Visión, un nuevo mundo lleno de magia y criaturas de fantasía, en el que emprenderá un viaje lleno de peligros para cambiar su destino… y quien sabe si el de toda la humanidad.

