
El ladrón, de Fuminori Nakamura
El ladrón es un curioso libro. Lo llamaría “novela existencial”, entendiendo el segundo término en su sentido más amplio: una novela que puede ser thriller; puede ser de acción; puede considerarse, a ratos, costumbrista… pero que, al mismo tiempo y por encima de todo ello, trata sobre el sentido de la vida humana. Así, a lo bestia y sin paliativos. Pero que no se acobarde nadie: El ladrón es una lectura entretenidísima, porque desde el momento de su arranque, con una secuencia en la que el protagonista narra desapasionadamente cómo afana unas cuantas carteras en medio de una muchedumbre en Tokio, nos comprometemos con ese protagonista y queremos saber más. Lo seguiremos en su recorrido vital y nos embarcaremos en un vis-a-vis con el destino en el que nos lo jugaremos todo por él y con él, porque desde el primer momento, sin ningún esfuerzo, nos hemos identificado con él. El ladrón es, pues, una novela existencial… y apasionante.









