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Tokio blues

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Tokio blues: Norwegian Wood, de Haruki Murakami

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Con la reseña de Tokio blues, la obra que llevó a Haruki Murakami a la fama, es como al fin me estreno en este blog de letras, libros, buena literatura y, por supuesto, buenos críticos. Así que, antes de nada, dejadme decir que es y será un placer compartir mis experiencias con la lectura. Espero de verdad que os gusten y que, al menos, os ayuden a definir vuestro camino de tinta y papel.

Como me pasa a menudo, llegué a esta obra gracias al boca a boca y a las referencias leídas en unas y otras webs que citan las novelas de este escritor japonés como grandes descubrimientos. Y menos mal, porque de otra manera no hubiera hecho lo posible por hacerme con un ejemplar de Tokio blues, ya que ni la portada, ni el título ni, sobretodo, el argumento hubiese llamado mi atención. Ahora, en cambio, hasta la sencilla portada con la chica –a todas luces de ojos rasgados- que sale de espaldas con las manos cogidas por detrás me parece acertada.


En las páginas de este libro nos encontramos con una historia sencilla, con un hilo argumental poco original y puede que hasta predecible. En el Tokio de los años 60,  el protagonista, Toru Watanabe, nos cuenta en modo flashback su paso a la vida adulta. Un universitario que, pasado un año del suicidio de su mejor –y único- amigo, se encuentra por casualidad con la que fuera la novia de éste último y con quien empieza una relación (al principio sin ton ni son, más tarde extrañamente amorosa) que al poco se ve limitada a un simple intercambio de correspondencia debido a los problemas psicológicos de la chica, Naoko.

Sin saber muy bien cómo, Watanabe, sumido en la tristeza y confusión provocadas por la muerte de su amigo y la repentina marcha de Naoko, se cruza en la vida de Midori, una chica guapa, atrevida y con un cierto pesar a sus espaldas que ofrecerá a esta historia llena de soledad y tragedias unos diálogos sin igual y unas gotas de humor que harán las delicias del lector. Una chica que acabará enamorando a Watanabe, aturdiéndole aún más y llevándolo a tomar una decisión harto difícil: ¿deberá esperar la recuperación de Naoko ó quizá mejor apostar por un futuro junto a Midori?

Y todo mientras leemos con todo lujo de detalles (gracias a la espléndida traducción de Lourdes Porta) el día a día del protagonista: sus experiencias en la residencia; sus paseos por Tokio; las clases en la universidad; los restaurantes y pubs que visita; lo que come, lee y escucha; su relación con la naturaleza; sus necesidades y encuentros sexuales; sus visitas a Naoko en el centro psiquiátrico; los ratos pasados con Midori… Hasta sabremos de los peinados, forma de vestir, ideologías y curiosas costumbres de quienes lo rodean, entre ellos Tropa-de-Asalto, Nagasawa y Reiko. Todo.

Pese a todo, aunque dé la sensación contraria, la novela no ha saltado a la fama debido a sus líos de faldas. Nada más lejos. Ésta es una historia donde Murakami, a través de una más que clara intimidad con el lector, nos muestra cómo sus protagonistas intentan sobrevivir a las tragedias que la vida se empeña en ofrecerles, llenas de amores extraños, muertes precipitadas y soledades innecesarias. El éxito se debe pues, bajo mi opinión, al trasfondo de lo leído, a las sensaciones que te hace experimentar, al estilo propio de este escritor que me hace pensar en él como en un García Márquez nipón.

Os la recomiendo. No os dejéis engañar por las primeras páginas, un tanto desconcertantes, y en cuanto podáis, compradla o cogedla prestada de vuestra biblioteca y adentraos en sus páginas. Puede que no os guste la historia, el ritmo, el estilo, pero seguro que no os dejará indiferentes. Notaréis la diferencia entre esta obra y la mayoría de las que ya habéis leído. Y si no, siempre podréis recurrir a las innumerables canciones de las que hace referencia.

” Al otro lado de la línea, Midori enmudeció durante largo tiempo. Aquel silencio recordaba todas las lluvias del mundo cayendo sobre la faz de la Tierra.”


¿No es fantástico?

Judit Rodríguez

10 comentarios en “Tokio blues

  1. Vaya, últimamente en este blog me estáis quitando de las manos todos los libros que tengo en mi lista de “deseados” pero que aún no he tenido la oportunidad de leer… y criticar. Ahiiii… esta juventud…
    Un compañero me lo recomendó y ahora se suma su recomendación a la tuya.

    Por cierto, ¿has leído a Kazuo Ishiguro? ¿Tienen estilos parecidos?

  2. Ignorante de mí, Francisco, ni siquiera me suena el nombre… ¿Me recomientas su(s) obra(s)?

    Por otra parte, estate tranquilo… el hecho de que te haya “quitado” Tokio blues no implica que no lo puedas leer y publicar su crítica. De hecho, ¡me gustaría leerla :D!

  3. Pues… yo no soy tampoco un experto en Kazuo Ishiguro. He leído lo suficiente para saber que escribe de cine, y que tiene un estilo muy peculiar, muy íntimo, que casaba con lo que comentabas en este post.
    Hace poco reseñé un famoso libro suyo, Los Restos del Día, por si quieres echarle un vistazo 😉
    https://www.librosyliteratura.es/los-restos-del-dia.html

    PD: es posible que me anime a leerlo yo también. Ya lo hice con “Cometas en el Cielo”, que antes lo había comentado Eva…

    Enga, seguimos en contacto!

  4. Gran elección para estrenarte Judit. Me gusta Murakami, me cae bien, y este libro especialmente me ha transmitido muy buenas sensaciones, a pesar de tanto suicidio, y es que describe pocas relaciones personales pero con mucha profundidad.
    El protagonista, Toru Watanabe, me ha resultado atractivo e interesante, recorre la novela con gran dignidad, aunque su carácter y su personalidad estén lejos de la perfección o de la solidez y el compromiso propios de la vida de adulto.
    Me gusta este Murakami que construye extensas conversaciones con unos diálogos fluidos y rítmicos, en los que se entremezcla lo prosaico y lo trascendente, lo vulgar y lo elevado, lo patético y lo humorístico, llegando a formar una combinación perfecta que ha constituido para mi, uno de los mejores hallazgos de la novela, y que no me cansaba nunca de leer.
    En fin, que supongo que se me nota que con el libro lo pasé genial. Gracias por recordarme éste estupendo libro.

    Susana

  5. Gran libro el de Murakami. Yo lo leí por recomendación de un amigo.
    Si os gusta Murakami no dejeis de leer “Kafka en la orilla”. Es espectacular. Y “After dark” tambien me encantó. La cerdad que cada libro suyo es una pequeña joya.
    A mi parecer los libros de Murakami son raros desde el principio y cuesta seguir leyendolos pero una vez que te metes un poco descrubes lo que valen y piensas “menos mal que he seguido con él!!”.
    Un saludo,
    Emilio.

  6. ¡Hola a todos!

    En los albores de este blog publiqué una reseña de Kafka en la orilla de Haruki Murakami, https://www.librosyliteratura.es/kafka-en-la-orilla-de-haruki-murakami.html

    Estoy de acuerdo con Emilio en que los libros de Murakami son raros (desconcertantes diría yo), y aún así son maravillosos. Muy buen autor del que quiero leer más libros.

    Muy buena reseña Judit, estoy de acuerdo con Susana en que es una forma estupenda de estrenarse. He disfrutado leyéndote, además de que me haya interesado el libro del que hablas.

    Un abrazo,
    Iván.

  7. Francisco, buena reseña la de “Los restos del día”. La historia, según la cuentas, me parece muy original y atractiva. En cuanto pueda me hago con él y ya te diré si los estilos de ambos escritores casan o no casan 😛

    Susana, no sé si Murakami me caería bien o no, pero en lo que sí estoy de acuerdo contigo es en que ciertamente este es un libro que, pese a los suicidios, transmite buenas sensaciones, te hace valorar lo malo menos malo. Además, como dices, aunque Watanabe está lejos de ser perfecto, las relaciones que mantiene con los demás personajes son tan humanas que te hace sentirlo a tu lado, como alguien real o, como poco, creíble. Y no me cansaré nunca de decir que los libros “buenos” deben ser creíbles, incluso los de fantasía o ciencia ficción.

    Por otra parte, mencionas las “extensas conversaciones con unos diálogos fluidos y rítmicos, en los que se entremezcla lo prosaico y lo trascendente, lo vulgar y lo elevado, lo patético y lo humorístico, llegando a formar una combinación perfecta”. No puedes llevar más razón. Sin embargo, me parece curioso (y fascinante) que las intervenciones de Watanabe en dichos diálogos se limiten a una o dos frases, mientras que las de sus interlocutores son mucho más extensas…

    Emilio, Iván, realmente ésta es la primera de las novelas de Murakami que leo, así que no puedo compararla con las demás. Tendré que leerlas pronto para hacerlo :). Ahora sí, coincido con vosotros en que, al menos ésta, al principio es extraña pero luego… ¡da gusto leerla!

    Gracias a todos por vuestros comentarios y halagos, siempre le suben a una la moral 🙂

  8. Fue el primer libro que leí de este autor y me gustó el estilo, sus personajes tan extraños, la relación con la Naturaleza que señalas. Después leí Kafka en la orilla y la verdad es que me decepcionó un poco porque venía a repetir el esquema. Pero bueno, una lectura estupenda en cualquier caso.

    Saludos.

  9. Hola,
    esta historia de lectura apacible y serena no le pasa desapercibido a nadie; además, no conozco a nadie que lo haya leído y no le haya gustado mucho, o bastante. Engancha para seguir leyendo obras del mismo autor y de otros autores orientales.

    Me gusta haber descubierto por casualidad este blog que me brinda unas cuantas ideas para mis próximas lecturas.

    Saludos de letras.
    http://elmardeletras.blogspot.com/

  10. ¡Bellísima reseña! Permite entusiasmar a los futuros lectores sin revelarles demasiado. Muy bueno el blog, por cierto, cada tanto pongo links desde el mío porque me encantan sus recomendaciones.

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