
La balsa de piedra, de José Saramago
Una persona me dijo un día que una mudanza física (de país, de casa) venía siempre acompañada de una mudanza interna. Se refería a que el cambio que se opera en una mudanza no es solo físico, de lugar, de habitación, de ciudad, sino (y tal vez sobre todo) personal. Uno cambia buscando más comodidad, alguna sala más grande, quizás un jardín para hacer asados, pero también, consciente o inconscientemente, una nueva forma de vida, un cambio de filosofía, un ritmo más tranquilo, una reformulación de la vida cotidiana. De eso va esta libro.
En La balsa de piedra, Saramago lleva esa metáfora al extremo, contando la historia de una supuesta separación de la península ibérica de Europa, por medio de un corte a lo largo de los Pirineos. España y Portugal, entonces, comienzan un viaje por medio del océano, cual balsa de piedra, que automáticamente generará una serie de consecuencias sociales, económicas, políticas y, lo más importante para el autor, personales que nos dejarán de regalo más de 400 páginas de buena literatura.






















