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15 libros de viaje para esta Semana Santa

Los últimos. Voces de la Laponia española

Aunque parece que las Navidades todavía resuenan en nuestra cabeza, la realidad es que la Semana Santa está a la vuelta de la esquina. Muchos de ustedes vais a tener unas merecidas vacaciones por lo que la pregunta es sencilla, ¿habéis elegido ya el destino? Si la respuesta es negativa, os dejamos aquí una buena lista para viajar sin salir de casa, con 15 libros que harán las delicias de todos. Y quién sabe, quizá esta lista os inspire para elegir vuestro próximo destino vacacional. Tenemos de todo. Empezaremos por España, para los bolsillos más modestos. Viajaremos a Portugal, nuestro vecino ibérico, cruzaremos el charco para viajar a los Estados Unidos, volveremos de nuevo a Europa e incluso realizaremos uno de los viajes míticos, ¿quieren saber cuál? Pónganse el cinturón… ¡empieza el viaje!

Los últimos. Voces de la Laponia española1. Los últimos. Voces de la Laponia española, de Paco Cerdá (Pepitas de Calabaza. ISBN 978-8415862765)

Para muchos, las vacaciones siempre tendrán olor a leña, a silencio, a campo y a tranquilidad. Esas vacaciones siempre ligadas de forma indisoluble a nuestro pueblo. Y sobre los pueblos trata este trabajo periodístico de Paco Cerdá. Sin embargo, ese estilo rural empieza a ponerse en peligro, como demuestran los datos demográficos de la Serranía Celtibérica, una amplia región que abarca territorios de diez provincias españolas, doblando la extensión de Bélgica, y en la que solo encontramos 7,4 habitantes por kilómetro cuadrado. Por esta Laponia del Sur viaja el autor recogiendo testimonios reales de un estilo de vida rural que languidece ante nuestros ojos.

La España vacía2. La España vacía, de Sergio del Molino (Turner ISBN 978-8416354146)

A estas alturas nadie duda del merecimiento del éxito que está cosechando Sergio del Molino con su estupendo y premiado ensayo. En La España vacía viajamos a esa España alejada del turismo, una parte de nuestra geografía cuyo atractivo no es el sol o el chiringuito playero abarrotado de guiris. El autor analiza de forma detallada y cuidada las causas de la despoblación rural que se vivió en la década de los 50, 60 y 70. Y solo entendiendo ese pasado (que muchos lectores reconocerán) se puede llegar a entender el presente que tenemos.

viaje-por-el-guadalquivir-y-su-historia3. Viaje por el Guadalquivir y su historia, de Juan Eslava Galán (La esfera de los libros ISBN 978-8490606810)

La Semana Santa en Andalucía es un reclamo eficaz. Se espera que muchos turistas abarroten las calles de Málaga, Córdoba y Sevilla al paso de sus procesiones más importantes. Pero nosotros os recomendamos un viaje por Andalucía de la mano de su río más ilustre, el Guadalquivir. Tartesos, béticos, califas… muchas y grandes historia que contar en los 657 kilómetros que separan la sierra de Cazorla de las aguas gaditanas de Sanlúcar de Barrameda. Todo narrado con la frescura y el rigor histórico de Juan Eslava Galán, uno de los escritores españoles más prolíficos.

Las altas montañas de Portugal4. Las altas montañas de Portugal, de Yann Martel (Malpaso ISBN 978-8416665297)

De Andalucía pasamos a nuestra vecina Portugal junto a Yann Martel, escritor canadiense que ya nos emocionó hace años con otro de sus viajes en la novela La vida de Pi. En este caso, Yann nos propone un largo recorrido de casi siglo y medio por el país luso en una historia de ficción protagonizada por Tomás, Eusebio y Peter. Tres hombres con tres caminos que se entrelazan a lo largo de la historia, formando un relato lleno de magia, ternura y algo de surrealismo.

viaje-a-portugal5. Viaje a Portugal, de José Saramago (DeBolsillo ISBN 978-8490628805)

Hablar de literatura en Portugal es tener siempre en mente a uno de sus mejores escritores, José Saramago. El genial Nobel de Literatura, fallecido hace casi siete años, dejó escrito en este libro sus pensamientos e impresiones sobre el país que tanto amó y que también, pese a alguna polémica, tanto le amó. Pese a ser conocido por sus grandes novelas, Saramago se descubre en este libro como un viajero atento y minucioso, que escruta la totalidad del territorio portugués de modo concienzudo y a la vez ameno para el lector.

New York, New York6. New York, New York, de Javier Reverte (Plaza & Janés ISBN 978-8401017520)

Cruzamos el Atlántico y aterrizamos en Nueva York. La Gran Manzana, la capital del mundo, la ciudad que nunca duerme… Llámenla como quieran, o simplemente, cántenla con el mismo tono entusiasta de Frank Sinatra. Porque Manhattan y sus alrededores tienen capacidad de sobra para fascinar a cualquier viajero, y en este caso, el viajero no es otro que Javier Reverte, voz autorizada en lo que a literatura de viajes en español se refiere. El autor madrileño cuenta, a modo de diario, sus impresiones sobre aquel otoño que pasó viviendo en esta fantástica ciudad. Lean este libro y su mente empezará a tararear aquello de “Empezad a extender la noticia, hoy mismo me voy, quiero formar parte de ella, Nueva York, Nueva York…”

viajes-con-charley7. Viajes con Charley, de John Steinbeck (Nórdica ISBN 978-8416112296)

Aunque muchos reconocen a John Steinbeck por Las uvas de la ira o Al este del Edén, entre la bibliografía del Nobel de Literatura en 1962 se encuentra también este libro de viajes. En 1960, y acompañado de su fiel perro Charley, el escritor californiano saldó una deuda personal. Y es que pese a escribir sobre la vida estadounidense, no conocía su propio país. Los 16.000 kilómetros recorridos a lo largo de treinta y cuatro estados le sirvieron para reflexionar sobre su vida y obra. A nosotros, este escrito nos sirve para conocer más y mejor al autor, pero sobre todo el país que intentó retratar.

america-manuel-vila8. América, de Manuel Vilas (Círculo de Tiza ISBN 978-8494571992)

Los Estados Unidos son un país tan grande y variado que ellos mismos tienen la osadía de llamarse América, como si el resto de moradores de dicho continente fueran meros actores secundarios. Solo desde exageraciones como esta puede llegar a entenderse lo que representa este país. El escritor aragonés Manuel Vilas deja plasmado en este libro sus largos viajes por carretera (sobre todo las del Midwest) buscando conocer un poco más sobre la clase media americana y lo que se ha venido llamando la American Way of Life.

Viaje a Rusia9. Viaje a Rusia, de Joseph Roth (Minúscula ISBN 978-8495587374)

Dejamos América pero seguimos hablando de vastos territorios. En este caso, los de la Unión Soviética de 1926. Joseph Roth, uno de los autores centroeuropeos más importantes del siglo XX, viajó de la mano del periódico del que era corresponsal a Rusia, donde el Partido Comunista empezaba a asentar fuertemente su ideología. Roth nos ofrece un viaje al pasado en el que relata no solo la vida política; también la religiosa, social y cultural. Si quieren saber cómo era el modo de vida soviético de la época de entreguerras, este es el libro indicado.

billete-al-fin-del-mundo10. Billete al fin del mundo, de Christian Wolmar (Península ISBN 978-8499425641)

En lo que a medios de transporte se refiere, no hay ninguno que supere el encanto y la belleza del tren. Y en este libro se aborda la historia de uno de los trenes más emblemáticos, el Transiberiano. Christian Wolmar nos cuenta cómo este ferrocarril consiguió transformar la fisonomía rusa, convirtiéndose en un pulmón que insufló vida a regiones tan áridas y apartadas como Siberia. Sus 9.000 kilómetros entre Moscú y Vladivostok sirven no solo para recorrer el país de punta a punta; también sirven para conocerlo y reconocer la importancia histórica que tuvo la construcción de este trazado.

rumbo-a-tartaria11. Rumbo a Tartaria, de Robert D. Kaplan (Malpaso ISBN 978-8494174988)

Malpaso recupera todo un clásico de la literatura de viajes contemporánea. Es Tartaria una región histórica cuyo difuso territorio abarca desde Hungría hasta la lejana Turkmenistán. Muchos la toman como frontera entre Oriente y Occidente, y aunque es muy difícil definirla debido a su variedad, lo que nadie duda es que de su trágica historia se derivan muchos de los conflictos que hoy en día preocupan en el panorama internacional. Robert D. Kaplan nos da la posibilidad de acompañarle en su viaje, a finales del siglo XX, para intentar comprender un poco mejor el siglo XXI.

de-que-color-es-berlin12. De qué color es Berlín, de David Wagner (Errata Naturae ISBN 978-8416544288)

Volvemos a suelo europeo y lo hacemos en una de las ciudades más fascinantes del viejo continente, Berlín. La capital alemana, por su multiculturalismo, su hospitalidad y su historia, es una de las ciudades preferidas por los jóvenes de Europa. David Wagner, siguiendo la estela de Benjamin o Hessel, recupera la figura del flâneur (paseante) y nos enseña cada calle y cada barrio de la ciudad germana. Si todavía no conocéis esta ciudad, esperamos que este viaje os sirva de acicate.

apuntes-de-un-viaje-por-francia-italia-y-suiza13. Apuntes de un viaje por Francia, Italia y Suiza, de Miguel de Unamuno (Oportet ISBN 978-8494393594)

En 1889, con 25 años, Miguel de Unamuno se dedicó (junto a su tío) a viajar por Italia, Suiza y Francia, en un viaje de un mes que terminaba en París, que ese año celebraba la Exposición Universal. Aunque en esa época ya cultivaba con interés el cuento y el relato corto, este viaje puede considerarse como la primera obra del escritor bilbaíno. Perdido durante décadas, el texto ve la luz con más de un siglo de retraso. Sin embargo, nunca es tarde para conocer el lado viajero de una de las voces más relevantes de la Generación del 98.

cronicas-de-islandia14. Crónicas de Islandia, de John Carlin (La línea del horizonte ISBN 978-8415958406)

Aunque pertenezca a Europa, hay poco en Islandia que haga referencia al viejo continente. Es más, se podría decir sin temor a equivocarse que no hay ningún país que pueda compararse o igualarse con Islandia. Su aislamiento geográfico, sin embargo, no ha servido para que entusiastas de los viajes la conozcan y queden totalmente prendidos de su encanto. Uno de ellos es John Carlin, periodista inglés que ha dedicado varios de sus viajes a estudiar y disfrutar de la singularidad islandesa. ¿Su veredicto? Viendo el subtítulo de este libro queda claro. “El mejor país del mundo”.

los-500-mejores-lugares-para-viajar15. Los 500 mejores lugares para viajar: La selección definitiva de Lonely Planet (GeoPlaneta ISBN 978-8408159544)

Si con la selección de libros que os hemos hecho todavía tenéis dudas de qué destino elegir, os dejamos de postre uno que os dejará sin excusas. La gente de Lonely Planet, expertos viajeros, han seleccionado los 500 mejores lugares para viajar. La lista la encabezan los templos camboyanos de Angkor y la Gran Barrera de Coral australiana. Pero si esos destinos os pillan un poco lejos, también os ofrecen destinos tan bellos como el Coliseo romano o la majestuosa Alhambra granadina. No lo dudes, entre estos 500 lugares, seguro que está el tuyo. ¿Viajamos?

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Casi un objeto, de José Saramago

Casi un objeto

Casi un objetoEncontrar una voz propia, más que un estilo, debe ser una de las cosas más difíciles para un escritor. Por suerte (o, mejor dicho, por trabajo) muchos de ellos lo consiguen y por eso, a quienes leemos cotidianamente, no nos resulta difícil identificar a ciertos autores con solo leer sus libros, sin necesidad de nombres. Recuerdo que hace un tiempo, con el auge de Internet y las redes sociales, circuló un poema atribuido a Gabriel García Márquez, llamado “La marioneta” que gustó y mucho a los coleccionistas de frases de Paulo Cohelo; me recuerdo, en relación a ese texto, gritando de rabia y negando con la cabeza y aún recuerdo más la sorpresa de mi madre al verme tan enfadado en medio del patio trasero de casa, gritando a viva voz. Es que quienes leíamos al genio colombiano supimos al instante que aquél texto sobre una marioneta que se despedía de la vida JAMÁS lo hubiera escrito Gabo, no solo porque no era su estilo, ni las frases estaban compuestas con sus palabras, sino sobre todo porque al leerlo, la voz interna que nos llegaba al cerebro y al corazón no se parecía en nada a la del Nobel de Literatura. García Márquez, genio y figura, quien justo estaba en Estados Unidos bajo tratamiento por cáncer linfático, respondió con una de sus clásicas salidas: dijo que no se iba a morir de la enfermedad, sino porque le estaban adjudicando un poema tan cursi.

Saramago es otro de los grandes que tuvo, tiene y tendrá voz propia. Es leer cualquiera de sus novelas-ensayo y reconocer su estilo y su voz al instante. Ante esto, acercarse a Casi un objeto, un libro compuesto exclusivamente por cuentos, significaba un riesgo que, no obstante, asumí. Cinco minutos después, ese miedo se me había pasado y Saramago y su voz estaban allí, más presentes que nunca. A veces pienso que, si encontrara la lista de la compra que Pilar del Río y él hicieran en alguna tarde de Lanzarote, en ese papel también se vería su estilo y se escucharía su voz.

Pero vayamos al tema en cuestión: como dije anteriormente, Saramago también nos dejó cuentos y como la calidad supera las formas, éstos no tienen nada que envidiarles a sus magníficas novelas. Publicado en 1983, Casi un objeto está compuesto por seis cuentos de excelente calidad que dejarán ver el estilo Saramago a todos aquellos que se acerquen a un aspecto no tan conocido del genio portugués.

Si bien los seis cuentos (Silla, Embargo, Reflujo, Cosas, Centauro y Desquite) me gustaron mucho, particularmente quedé maravillado con Silla, Reflujo y Desquite, dignos ejemplos que vienen a demostrar que no es necesario escribir tanto como para hacerlo bien y que siempre será más válido un cuento que no lo diga todo, sino que deje al lector pensado o sacando sus propias conclusiones.

Silla, leído superficialmente (y Saramago nunca fue superficial) nos cuenta la historia de una carcoma que va royendo el interior de un asiento, que finalmente termina cayendo por la imposibilidad misma de mantenerse en pie, ante tanta presión interior; la cosa se pone interesante cuando comprendemos que quien se sienta en la silla es Salazar, dictador portugués, y que la silla que finalmente cae es ni más ni menos que su larga y horrible dictadura. El Saramago comprometido con el mundo que lo rodeaba se hace presente.

En Reflujo, un único cementerio va absorbiendo a todos los demás. Son tantas las muertes que se van acumulando que lo que se creía un cementerio central y controlado por un rey dictatorial, termina descontrolándose… es lo que pasa cuando desde un gobierno central y autoritario se intenta controlar todo, hasta la muerte, esa inevitable situación de la que nadie, ni el Rey, escapa y que nos iguala a todos.

Apenas dos páginas componen Desquite, uno de los cuentos más hermosos que leí en mi vida y que resume todo lo que tiene que tener un cuento; un chico se lanza a un río sabiendo que en la otra orilla lo espera una chica desnuda. ¿Eso es todo? Sí, pero no. Porque ese chico no solo busca llegar a la chica, sino, sobre todo, alcanzar el otro lado, cruzar ese río que separa literalmente su vida de este lado (dura, anclada en el tiempo) con el incierto pero atractivo porvenir que le ofrece una chica desnuda que, tal vez ni siquiera exista. Es ese arriesgarse al cambio que a veces tanto cuesta. Fabuloso.

Casi un objeto nos permite, bendito placer, sentarse a escuchar, una vez más, la siempre lúcida y filosófica voz de Saramago. Viva la buena literatura, en todas sus formas.

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Qué haréis con este libro, de José Saramago

que hareis con este libro

que hareis con este libroSoy saramaguiana. Me da igual si no existe el término, yo me defino así desde hace una década, tras leer Ensayo sobre la ceguera. Fue mi segundo libro de José Saramago y el definitivo para que me declarara fan incondicional. Desde entonces, he leído catorce de sus novelas, uno de sus libros de poemas y uno de sus recopilatorios de artículos, y todos ellos ocupan un lugar de honor en mi librería. Solo me faltaba leer alguna de sus obras teatrales, pero gracias a Alfaguara, que ha recogido en Qué haréis con este libro su teatro completo, ya tengo esa cuenta completamente saldada.

Saber que Saramago no escribió teatro por inquietud literaria sino por encargo me hizo recelar. Enterarme de que no fue el tipo de encargo que me imaginaba —uno que quisiera aprovechar el tirón de un nobel— me tranquilizó: la primera propuesta la recibió en los años setenta, mucho antes de ser un autor conocido. Leer las páginas iniciales me bastó para que toda duda desapareciera: la impronta del autor portugués aparece desde la primera línea de diálogo.

Las cinco obras teatrales que componen este volumen recorren varias épocas y lugares: el Portugal del renacimiento, cuando Luís Vaz de Camões, actualmente considerado uno de los poetas portugueses más importantes de la historia, tuvo que ir puerta por puerta para conseguir que publicaran su primer libro (¿Qué haré con este libro?, 1980); el Münster (Alemania) del siglo XVI, durante el enfrentamiento de católicos, luteranos y anaptistas (In Nomine Dei, 1993); la Italia del don Giovanni de Mozart, una versión más del personaje, que se suma a las hechas por Molière, Byron, Espronceda, Zorrilla, Pushkin o Dumas (Don Giovanni o El disoluto absuelto, 2005); la redacción de un periódico a las órdenes del fascismo portugués, la noche en la que se inició la Revolución de los Claveles (La noche, 1979); y la sala de reuniones de una empresa, en un tiempo y lugar indeterminados, el día en el que reaparece su fundador, Francisco de Asís, para mostrar su disconformidad con los cambios de rumbo que ha sufrido su obra (La segunda vida de Francisco de Asís, 1987). En todas ellas encontramos personajes de firmes convicciones que luchan contra la injusticia, aun a expensas de perderlo todo.

Encontrarme con el Saramago al que ya conozco, con el que me siento tan cómoda y al que incluso añoro de vez en cuando, ha sido como volver a casa. Para los saramaguianos es un placer que aún nos queden obras que descubrir de nuestro autor favorito, y más esta, que reúne en un solo tomo todas sus obras de un género determinado. Pero creo que incluso para los detractores de su particular forma de escribir narrativa (en la que prescinde de puntos y de rayas de diálogo) es una oportunidad de redescubrir al autor portugués, sin que la forma desvíe la atención del fondo. Porque su fondo sí que está, el de siempre, con sus temas recurrentes (la dictadura sufrida por su país, las incoherencias religiosas, las convicciones políticas, la lucha por un mundo mejor), sus reflexiones y sus ironías. Su profundidad habitual, pero revestida de la aparente —solo aparente— sencillez del diálogo teatral. En cambio, quienes no soportan su retórica, esos que se atreven a tildarla de pedantería, no apreciarán este libro. Porque Saramago es Saramago, único e inconfundible, ya sea en prosa, en verso o en dramaturgia.

Como cualquier otro escritor, Saramago se planteaba para qué servirían sus libros en el futuro, cuánto tiempo perdurarían en el tiempo. El título escogido para su teatro completo nos lo pregunta directamente: Qué haréis con este libro. Yo, como buena saramaguiana, tengo clara la respuesta: leerlo recreándome en cada frase, recomendarlo a todo aquel que quiera escucharme y colocarlo junto a sus obras hermanas en el estante que tengo reservado solo a ellas, con la ilusión de estar un poco más cerca de tener todos sus libros conmigo y la pena de saber que, a partir de ese momento, no habrá más Saramago que descubrir. ¿Qué haré yo entonces, huérfana lectora a la deriva? Volver a ese estante para reencontrarme con mis viejos conocidos. Ellos siempre estarán ahí para mí cuando necesite una dosis de Saramago, una dosis de lucidez.

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José Saramago, en sus palabras, de Fernando Gómez Aguilera

José Saramago en sus palabras

José Saramago en sus palabrasEl paso del tiempo hace que todo se olvide y ponerse a pensar en que dentro de una o dos generaciones tras nuestra partida pocos se acordarán de nosotros, es entrar en un terreno del cual uno no puede menos que salir angustiado. Para ser recordados por largo tiempo, muchos seres humanos intentan sobresalir en diversas actividades; así, disfrutaremos de por vida la música de Beethoven, los cuadros de Picasso o los goles de Maradona. En todas las formas posibles del arte, los artistas buscan el paso a la eternidad. Saramago, para quienes lo leímos, lo leemos y lo leeremos, es y será inmortal, tal vez no porque haya buscado en vida esa eternidad, sino, sobre todo, por haber vivido y honrado la vida sin pensarla como un camino a transitar para llegar a lo que, dicen, viene después, sino por haberla transcurrido con una responsabilidad terrenal y cotidiana que lo llevó a comprometerse más allá de las cómodas quejas desde el sofá.

José Saramago en sus palabras es una recopilación de centenares de frases, pensamientos y declaraciones en la prensa que el Nobel de Literatura hizo desde la segunda mitad de los años setenta hasta comienzos de 2009. De esta manera, no solo podremos ir recorriendo su pensamiento a lo largo del tiempo, sino sobre todo confirmando algo que los que lo conocemos no necesitamos ratificar: su capacidad crítica, inteligencia, lucidez y libertad a la hora de decir lo que sentía, sin censuras y poniendo siempre el eje en la defensa de los excluidos y la reivindicación de los derechos humanos.

Fernando Gómez Aguilera, poeta, ensayista y filólogo, fue el encargado de recolectar las palabras del genio portugués y es digno de destacar su trabajo, que, a lo largo de más de 500 páginas, nos ofrece un panorama completo acerca de los valores éticos de Saramago. El libro en sí, está estructurado en tres grandes capítulos (Quien se llama Saramago, Por el hecho de ser escritor y El ciudadano que soy) que a su vez se dividen en decenas de temas que abarcan todo el mundo opinable del autor, entre los que podemos destacar los dedicados a Dios, el pesimismo, la muerte, la literatura, la historia, el comunismo, Europa o Sudamérica.

Particularmente, no pude despegarme del libro en el apartado “novela” en el que se recopilan todas las declaraciones de Saramago sobre los diferentes libros que fue publicando y que me permitieron descubrir muchos datos no conocidos sobre el “detrás de escena” de la creación de sus publicaciones. “Lanzarote”, donde cuenta su relación con esa isla española en la que residió hasta el final de sus días, es también muy interesante, porque narran el dolor que le causó tener que dejar su país, pero al mismo tiempo el hecho de, a una edad avanzada, encontrar un lugar en el mundo y volver, de alguna manera, a comenzar.

Disfruté del libro tanto como sus mejores novelas y a medida que iba leyéndolo, reconocía una vez más que la línea entre escritor y ciudadano, en Saramago, no existió nunca, ya que en la vida no ficcionada mantenía los mismos valores y el mismo compromiso con el mundo que, en forma de parábolas, mostraba en sus grandes éxitos literarios.

Recomiendo Saramago en sus palabras a todos aquellos lectores del mundo que, al menos, haya leído cinco o seis de sus novelas, ya que este libro actuará como un excelente complemento para su obra literaria y al mismo tiempo como un buen compendio de su enorme y eterna sabiduría.

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Manual de pintura y caligrafía, de José Saramago

Manual de pintura y caligrafía

Manual de pintura y caligrafía¿Qué somos sino nuestras elecciones? Nacemos, crecemos, conocemos gente y nos relacionamos con ellas y el mundo que nos rodea y vamos formando así un presente al que denominamos vida; algunos se encuentran contentos con su actualidad, pero otros, creo que la gran mayoría de este mundo, no. Podemos cambiar o quedarnos en la autocomplacencia, pero nadie puede afirmar que, si optamos por el cambio, ese tránsito hacia lo nuevo será definitivamente fácil. Todo lo contrario, lo bueno y lo real cuesta y mucho, porque no se ampara en la máscara o en la trillada y absolutamente ilógica frase “mañana comienzo una nueva vida” Cambiar una realidad que no nos llena es un camino por momentos tortuoso y Manual de pintura y caligrafía es la historia de un cambio no solo personal, sino también histórico.

H es un pintor mediocre y lo sabe. Dedica sus días a pintar retratos de básica calidad para clientes que no esperan más que una copia mejorada de sus rostros (y sus vidas). H lo sabe, como también es consciente de la llaneza de sus jornadas y de sus relaciones interpersonales. En síntesis, su historia no será recordada por nadie. Sin embargo, está en un momento en el que esa rutina a la que llegó tras tantos años, le resulta insoportable, y decide hacer algo al respecto.

Es cuando opta por dos caminos: por un lado, pintar un segundo cuadro (secreto) de S, un cliente, a través del cual profundizar en esa persona y convertir en arte la verdadera realidad de S, más allá de la superficialidad del primer cuadro. Más tarde, comienza a escribir (y sus textos son el libro que leemos) como ejercicio introspectivo a través del cual analiza, piensa, desmenuza e intenta comprender al mundo que lo rodea, desde sus relaciones de pareja, sus amistades, la política y, en gran parte, el arte como método para encontrarse a su mismo.

Particularmente, tengo que decir que fue la novela que más me costó leer de José Saramago. O tal vez sería mejor decir que fue la única de todas ellas que requirió de mí altas dosis de paciencia, concentración, dedicación y tiempo. No es una novela sencilla, sobre todo porque los pensamientos y el análisis detallado de la condición humana, que rozan lo filosófico, hace que el autor bucee en laberintos mentales más que profundos. Además, su estilo de escritura (estamos hablando de una de sus primeras novelas) dista un poco de la mundialmente conocida manera de contar que tiene el autor, lo que puede resultar difícil para los que veníamos acostumbrados a una manera de leerlo. No obstante, que mi incapacidad lectora no tape el bosque, ya que el hecho de que a mí me haya costado un poco leerlo, no quita que cada una de sus líneas sean de una calidad excelsa y dignas de contarse entre las mejores de su obra.

Como decía al principio, Manual de pintura y caligrafía es la historia de un cambio psicológico lento pero inexorable, que se va produciendo página a página y que, gracias a los ejercicios artísticos (pintura y escritura) y al autoconocimiento, va derivando en modificaciones reales de la vida cotidiana. El mismo Saramago se encarga de compararlo con el caso de las serpientes que mudan de piel cuando ya les resulta incómoda o no conveniente. El cambio personal de H le traerá novedades en sus relaciones (que no contaré aquí para mantener el atractivo) con consecuencias sorprendentes para alguien que en la cincuentena ya no esperaba terremotos. Pero, además, el trasfondo de la novela toca un tema histórico importantísimo de la historia de Portugal y que tiene que ver con la caída de la dictadura militar de Salazar. Así, el país, como si de una gran persona se tratara, también sufre el agotamiento de una manera de vivir y la necesidad imperiosa de un cambio revolucionario.

Es cuando toca elegir y meterse de lleno en el barro, porque como dijo alguien alguna vez, para atacar y limpiar la mierda, hace falta enmierdarse. Con el tiempo, se saldrá de esa batalla más limpio, superado, mejor.

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El cuaderno, de José Saramago

El cuaderno

El cuadernoLeer a Saramago es tener la tranquilidad de caminar por tierra firme. Es saber que no existe el riesgo de la desilusión. Es la seguridad de abrir cualquiera de sus libros al azar y encontrarte con la lucidez, el pensamiento crítico y la ironía conformando una mezcla a la que la buena literatura no deja de agradecer. Apasionado como soy de su profundidad intelectual, leí todas sus novelas y tengo pensado releerlas. Sin embargo, antes de ponerme a navegar en aguas conocidas para encontrar nuevos tesoros, quiero culminar su bibliografía completa, incluyendo sus libros que van más allá de la novela. Es por eso que leí El cuaderno.

Este libro aglutina todos los textos que José Saramago escribió para un blog, desde septiembre de 2008 hasta marzo de 2009 y que fueron leídos por millones de personas a través de ese libro infinito llamado Internet. Conocido mundialmente por su profunda implicación en los acontecimientos cotidianos que le tocó vivir, el genio portugués no dudó en plasmar en la red diversos textos relativamente cortos a través de los cuales se encargó de difundir sus firmes y contundentes opiniones. Así, artículos sobre política, economía, religión y literatura, entre otros temas, se fueron acumulando virtualmente y fue tal la calidad del contenido, que saludable fue la idea de reunirlos en El cuaderno.

¿Estamos ante un libro que requiere conocimiento previo del autor? Está claro que habiéndolo leído uno sabe por dónde irán sus pensamientos (como en las calles inglesas, por la izquierda) y a quienes atacará sin piedad y con toda la razón (A la iglesia, a los bancos, a los políticos del establishment), pero entiendo que incluso aquellos que nunca lo disfrutaron se encontrarán con una persona que los hará pensar automáticamente, esa es la cualidad que posee el Nobel de Literatura.

Por las interesantísimas páginas de El cuaderno, podremos encontrar artículos de opinión política en los que Saramago se despacha a gusto con personajes de talla mundial como George Bush, Berlusconi o Aznar, a quienes en general les critica la falta de humanidad en el ejercicio de sus funciones, al ponerse siempre al servicio de los verdaderos dueños del mundo, que, como se encarga de advertir y denunciar el autor, no es el pueblo a través de la democracia, sino la banca internacional, ese mercado que cree solucionarlo todo y que lo único que produce es desigualdades sociales cada vez mayores. Es interesante cómo tras leer alguno de sus artículos acerca de la Democracia, a uno se le abre la mente al confirmar que su significado carece de verdad: la democracia ya no es el poder del pueblo. Es entonces cuando uno agradece de sobremanera la lucidez del autor de Ensayo sobre la ceguera, El año de la muerte de Ricardo Reis o Levantado del suelo, entre otras maravillosas obras.

Otro de los sectores a los que Saramago no duda en criticar duramente (y repito, con razón) es el de las religiones, a las que considera culpable de la desunión de los habitantes del mundo, ya que entiende que en lugar de juntar, separa, y, con toda su ironía (o tal vez no), propone a los cristianos y a los musulmanes la creación de un “tercer Dios” que deje a todos felices para que no se sigan matando por alguien, en el fondo, inexistente.

Pero no todo es tensión en este libro, ya que existen artículos en los que Saramago comparte con nosotros su característico humor, como en ese en el que pide a los políticos del mundo facilitar los trámites del divorcio ya que esto influiría directamente en el aumento de las bibliotecas hogareñas. A este divertida y relajada conclusión llegó aquel día en el que le tocó dedicar novelas en una librería y uno de sus lectores se le acercó con varios libros todavía sin abrir; al consultarlo sobre si era un lector nuevo, el pobre hombre le respondió que no, que era fanático suyo y que había leído todas sus novelas, pero que se acababa de divorciar y su mujer se había quedado con la biblioteca. Desopilante.

Lucidez, pensamiento crítico, ironía y buen humor desfilan por las páginas de El cuaderno, interesante conjunto de artículos, que tiene una segunda parte titulada El último cuaderno, que más pronto que tarde reseñaré también.

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El cuento de la isla desconocida, de José Saramago

El cuento de la isla desconocida

El cuento de la isla desconocidaCuando en 1998 José Saramago recibió el Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca resaltó su capacidad para “volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”. Considero que esta afirmación es una perfecta definición de toda su obra y que al mismo tiempo puede aplicarse a aquellos grandes escritores que sin decir nada directamente, nos dejan un mensaje profundo y lleno de significado, que tal vez se escape a la primera lectura.

Me estoy refiriendo, claro, a aquellos grandes libros (se me viene a la mente Ensayo sobre la ceguera, del mismo Saramago, o Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez) que ante una lectura superficial nos ofrecen una bonita historia de fácil comprensión con principio, nudo y desenlace y un final cerrado, pero que, sin embargo, en la relectura profunda y analítica, en ese reencuentro con el texto, dejan entrever todo un tesoro de parábolas, significados y mensajes secundarios que convierten un libro común en una obra de arte, que hacen de un autor uno más o uno inolvidable, que marcan la diferencia entre escribir y ser escritor. Cualquier persona podría afirmar que Cien años de soledad es la historia de varias generaciones de una familia signada por la tragedia y la soledad, y no sería incorrecto hacerlo, aunque un análisis más profundo nos lleva a la realidad, esa que deja ver que los Buendía (con sus Aurelianos y sus Arcadios) conforman no la historia de una familia, sino el devenir histórico de toda Sudamérica.

“…pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres…”

El cuento de la isla desconocida es un ejemplo claro de libro profundo, con más de un significado, compactado en apenas 72 cortísimas páginas. Y puedo asegurar que (me voy a permitir el uso de una frase remanida) es un libro apto para todo público. Si un niño de 10 años lo leyera, encontraría una bonita historia de amor, en la que un hombre solicita insistentemente un barco al Rey, quien tras negarse termina por ofrecérselo. El hombre afirma que usará el barco para encontrar una isla desconocida y allí se hace a la mar con la compañía de una señora que trabajaba para el Rey con el objetivo de conseguirlo. Finalmente lo conseguirá o no, pero eso ya es algo que no contaré para no arruinar la sorpresa o hacer “spoilers” como se usa decir en estos tiempos de enamoramientos hacia las palabras ajenas.

“Y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”

Pero estamos ante Saramago, que siempre dice más de lo que dice; es entonces cuando al bucear entre sus palabras, uno empieza a ver que el barco es la persona, que el Rey la burocracia, que los marineros aquello de lo que hay que desprenderse, que la mujer es el apoyo ante la incertidumbre y que todos juntos conforman el proceso de introspección, de autoconocimiento psicológico, de maduración. Que todos somos islas y que tenemos que conocernos para reconocernos. Que todo se trata de un viaje con destino a uno mismo.

“…primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera, Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo…”

Leer este hermoso cuento de cualquiera de las dos maneras puede entonces compararse con hacer un crucero sin detenerse más que en los puertos de las diferentes ciudades: uno podrá decir “estuve ahí” pero jamás podrá afirmar “conozco ese lugar” Como amante de la buena literatura, siempre recomiendo bajarse en los puertos, llenar de polvo las zapatillas de tanto andar, respirar, sentir, tocar… leer de verdad.

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La balsa de piedra

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La balsa de piedra, de José Saramago

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Una persona me dijo un día que una mudanza física (de país, de casa) venía siempre acompañada de una mudanza interna. Se refería a que el cambio que se opera en una mudanza no es solo físico, de lugar, de habitación, de ciudad, sino (y tal vez sobre todo) personal. Uno cambia buscando más comodidad, alguna sala más grande, quizás un jardín para hacer asados, pero también, consciente o inconscientemente, una nueva forma de vida, un cambio de filosofía, un ritmo más tranquilo, una reformulación de la vida cotidiana. De eso va esta libro.

En La balsa de piedra, Saramago lleva esa metáfora al extremo, contando la historia de una supuesta separación de la península ibérica de Europa, por medio de un corte a lo largo de los Pirineos. España y Portugal, entonces, comienzan un viaje por medio del océano, cual balsa de piedra, que automáticamente generará una serie de consecuencias sociales, económicas, políticas y, lo más importante para el autor, personales que nos dejarán de regalo más de 400 páginas de buena literatura.

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El año de la muerte de Ricardo Reis

el año de la muerte de ricardo reis

El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago

el año de la muerte de ricardo reisEl único que quizá le puede hacer sombra a Fernando Pessoa en la inútil discusión sobre cuál es el mejor escritor de la historia de Portugal es José Saramago; y digo inútil porque en cuanto a libros, cuanto más y de calidad, mejor. ¿Para qué intentar elegir a uno si podemos disfrutarlo a los dos? Ambos nos hacen pensar a través de sus escritos y logran poner en palabras muchas de las sensaciones que, oh simples mortales que no seremos recordados, somos incapaces de trasladar a un papel.

Lo bueno de El año de la muerte de Ricardo Reis, es que podemos disfrutarlos a ambos en una misma novela. Más no se puede pedir.

Como sabemos, Fernando Pessoa solía escribir utilizando heterónimos, que son personajes inventados por un autor para atribuirle parte de su producción. Pessoa creó más de 70 heterónimos y uno de ellos es Ricardo Reis, al que el portugués le creó una vida con fecha de nacimiento, pero sin año de muerte, de ahí a que Saramago titule así a la obra, que nos narra el regreso de Reis a Portugal al enterarse del deceso de Pessoa, su creador.

La novela en sí narra la rutina de Ricardo Reis en Lisboa tras llegar en barco desde Brasil, adonde se había exiliado tras la instauración de la República en Portugal (Reis es monárquico) pero la magia de Saramago logra que esa rutina esté llena de pensamientos profundos que revelan el interior de Ricardo Reis (o de cualquier ser humano) y nos lleva una vez más a la conclusión de que el Premio Nobel cuenta como pocos los sentimientos que nos invaden en este andar incomprensible al que llamamos vida. La rutina al mismo tiempo empieza a ser salpicada de lecturas de periódicos que sirven para contarnos lo que pasa en ese mundo actual y lo que ocurre es la instauración de la dictadura de Salazar y la Guerra Civil en España que busca “traer la prosperidad” y “eliminar a los rojos comunistas”

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El hombre duplicado

El hombre duplicado

El hombre duplicado, de José Saramago

El hombre duplicado

En un mundo tan globalizado como el actual más o menos todos hacemos lo mismo: vestimos iguales marcas, salimos a comer a idénticos restaurantes y seguimos las tendencias aunque estemos en Buenos Aires, Nueva York o Londres. El poder de lo individual, lamentablemente, pierde fuerza día a día y lo poco que escapa a esa regla son las personas en sí, individuos en el más claro sentido de la palabra. Es verdad que existen personas parecidas y gemelos, pero que sean similares no significa que sean iguales. La clonación puede ser la excepción, y por eso en su momento causó tanto revuelo: lo individual se ponía en discusión. Y sobre esa pérdida nos propone pensar Saramago en el libro El hombre duplicado.

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Las pequeñas memorias

Las pequeñas memorias

Las pequeñas memorias, de José Saramago

Las pequeñas memorias

En general las autobiografías tienden a abarcar la vida del autor desde su nacimiento hasta el presente en que lo encuentra escribiendo el libro autorreferencial. No es el caso de Las pequeñas memorias, de José Saramago, ya que el mágico autor portugués nos cuenta en este libro solamente el periodo que va desde su llegada al mundo a aquél momento en que, sintiéndose hombre, se larga a andar por ese planeta al que explicará y contará como pocos.

Sin embargo, pese a narrar una parte, y a medida que avanzamos en la lectura de Las pequeñas memorias, los lectores asiduos del Nobel de Literatura empezamos a notar que ese fragmento de la vida es, al mismo tiempo, toda su vida; o mejor dicho, su infancia representa la base y todos los porqué de su amplia bibliografía.

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Levantado del suelo

Levantado del suelo

Levantado del suelo, de José Saramago.

Levantado del suelo

Al terminar de leer un libro, y sobre todo si lo que leímos fue bueno, solemos expresar al aire alguna frase que lo defina, del estilo “qué bueno” o “lo tengo que reseñar” o “Le va a gustar a…” Otras veces llegamos al punto de abrazar la edición para luego colocarla en algún lugar especial de nuestra biblioteca. Casi siempre, soñamos con conocer a algunos de los personajes que conformaron la historia ¿Quién no soñó con hablar horas con el Coronel Aureliano Buendía de Cien años de soledad? Por último, a veces ocurre que la historia leída nos genera una ansias terribles de viajar, que es lo que les pasará luego de leer Levantado del suelo, de José Saramago.

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