Publicado el

We Stand On Guard, de Brian K. Vaughan y Steve Skroce

we stand on guard

we stand on guardLo primero que llama la atención de la magnífica portada de We Stand On Guard es que muestra una guerra en la que los contendientes son Estados Unidos y Canadá. Puede extrañar que dos naciones que han alcanzado importantes acuerdos y que tienen en su haber sociedades que se presumen tan similares puedan llegar a un conflicto bélico. Bueno, el escenario no es tan inverosímil ni la idea tan osada. Digamos que los Canadienses son más de guardar las formas, tomar el té a las cinco e inclinar la cabeza, que no la rodilla y siempre desde su soberanía, ante la reina Isabel II. Es lo que tiene compartir lazos históricos con el Reino Unido. Por otra banda tenemos a los del American way of life, la banderita en el jardín, la comida basura y el rencor eterno hacia aquellos contra los que una vez tuvieron que batallar para conseguir su independencia.

No es de extrañar pues que, con tal acumulación de inquina, los norteamericanos crearan entre los años 20 y 30 del siglo pasado el denominado Plan Rojo. Éste preveía una hipotética guerra contra el Reino Unido. El ejército norteamericano suponía que éstos atacarían desde Canadá, así que ellos tomarían el país antes. Básicamente era un movimiento preventivo contra los ingleses. Lo mejor de todo es que por aquella época los canadienses, oliéndose la tostada, habían trazado también un plan de contingencia contra los EEUU. Cuando toda esta información se desclasificó y se hizo pública las tensiones entre estos dos países, como habréis imaginado, no mejoraron. Y ahí andan desde entonces, manteniendo el tipo mientras intercambian pullitas.

Pero dejemos la historia para ponernos con un cómic de ciencia ficción que arranca en el año 2112 con una impactante escena en la que La Casa Blanca es atacada. Este grave incidente servirá de pretexto para que EEUU vaya con todo contra Canadá. Unos Estados Unidos que sufre una grave sequía contra un Canadá que goza del mayor grupo de lagos de agua dulce de todo el mundo. Una guerra quizá no buscada, pero que para uno de los dos países resultará beneficiosa. Con lo que no contaban es que tras doce años de ocupación unas fuerzas rebeldes todavía se atrevan a plantarles cara. A grandes rasgos esto es lo que nos ofrece Brian K. Vaughan, guionista de carrera prácticamente intachable. Creador de grandes y originales obras como la intrigante y nostálgica Paper Girls o la space opera fantasy Saga.

Quien introduce al lector en este slice of life bélico de ciencia ficción es Amber, una muchacha que perdió a su familia en los primeros compases de la guerra. Al inicio de los capítulos veremos cómo se las apañó para sobrevivir en un país asolado por la guerra, para luego enlazar y mostrarnos a una Amber ya adulta. Un esquema que recuerda mucho a las series de televisión y que consigue que poco a poco vayamos comprendiendo, incluso temiendo, a esa muchacha que en un principio parecía mostrarse casi desvalida. De Amber será de la única que lleguemos a conocer un pasado. De los demás personajes Brian K. Vaughan solo nos ofrece algunas miguitas que en algunas ocasiones son suficientes pero que en otras no llegan a saciar el hambre por conocer las motivaciones reales que les llevaron a crear ese grupo de insurgentes. Con todo, triunfa incontestablemente a la hora de mostrarnos que en la guerra no existen héroes, solo supervivientes con diferentes aspiraciones. Mientras unos se conforman con conseguir la paz, otros no descansarán tranquilos hasta alcanzar la venganza. Por ello, no deja ser incómodo llegar a empatizar con personajes que ejecutan enemigos a sangre fría o que consideran la inmolación dentro de sus tácticas de guerra.

¿Y a nivel gráfico que nos encontramos? Pues perros de metal. Perracos gigantes del tamaño de un puto edificio. Camiones de un tamaño acojonante. Y drones pantagruélicos que sirven como bases flotantes. Éstos, además de otros engendros de guerra, surgen de los lápices de Steve Skroce. Maquinaria de guerra que es una clara y lógica evolución de la que existe hoy en día. Los perros, por ejemplo, no son más que una versión altamente armada y preparada para entrar en batalla de las criaturas que fabrica Boston Dynamics. Algunos de ellos de titánico tamaño son pilotados por humanos, revelando lo que podría ser una combinación entre los AT-AT de Star Wars y el típico mecha japonés pero con una bandera de los USA estampada en su fuselaje. Pero Steve Skroce no solo demuestra defenderse holgadamente en el diseño de armamento futurista, sino que también lo hace a la hora de dotar a sus personajes de un complejo y verosímil lenguaje corporal, consiguiendo que con un gesto corroboren lo que están manifestando con palabras. En lo referente a la narración visual esta es tan rápida como explosiva. Debido en mayor medida a una configuración de viñetas muy limpia, que casi nunca se sobreponen y en las que lo que contienen jamás abandona las cuatro líneas. Una configuración de escenas nada inusual para alguien que, aunque ha trabajado muchísimo en el cómic, también lo ha hecho creando storyboards para películas como la trilogía Matrix o V de Vendetta. La guinda del pastel la pone el colorista Matt Hollingsworth con un color suave pero enérgico que realza y enriquece el trabajo del dibujante.

En definitiva, We Stan On Guard es un cómic publicado por Planeta Cómic que no solo nos narra una historia bélica de ciencia ficción tremendamente ágil y repleta de acción, sino que también busca que el lector reflexione sobre como las guerras cambian a las personas.

[product sku= 9788491468851 ]
Publicado el

Paper girls. Volumen 1, de Brian K. Vaughan y Cliff Wilson

paper girls 1

paper girls 1Que Vaughan es bueno haciendo cómics es como decir que la lluvia moja. Antes del éxito de Saga, Ex-Machina y Paper girls, Brian K. Vaughan parió Y, el último hombre, Los leones de Bagdad, (obra esta menos conocida pero a tener muy en cuenta), por poner unos ejemplos y… fue guionista de… chan chan… ¡Perdidos! No llegué a terminar la de Y,  (por despiste, no por otra cosa. Es lo malo de las series de cómics que, al igual que con las de formato televisivo, hay tantas que tienes que elegir cuáles sigues y cuáles no, y esta, a pesar de estar en el grupo de las que sí, fue quedando poco a poco relegada), pero era un cómic cojonudo, muy original y de lo más entretenido que había leído hasta entonces.

Con Paper girls 1 el entretenimiento no falta, pero en cuanto a originalidad… digamos que, en principio, no es del todo original (y no hablo de que plagie ni nada parecido, ojo). Y es que nos vamos a trasladar a finales de los ochenta y todo el cómic recuerda la estética, los protas (aunque aquí en versión femenina) y situaciones típicas de esos años que hemos visto ya cientos de veces en Los Goonies, Cuenta conmigo, E.T. y pelis del estilo, (todos sabemos de qué tipo de pelis estamos hablando), y que parecen volver con fuerza –y para breve muestra tenemos el remake de It y acabamos de ver la segunda temporada de Stranger Things (aunque este cómic es anterior)– . Sí, amigos. La nostalgia vuelve y, sobre todo, ¡vende y mucho!

En este tomo se recogen los número 1 a 5 de su versión en grapas y en ella seguimos a Erin, de doce años y repartidora en bici del periódico local y a otras tres repartidoras del mismo periódico a las que conoce la noche de Halloween. Estas tres, Tiffany, Mac y KJ, se reúnen desde el año anterior en Todos los Santos para hacer juntas el reparto porque esa noche suele haber mucho loco suelto, y Erin se unirá a ellas. Y… efectivamente, si  en Todos los Santos hay locos, esa noche va a ser una puta y absoluta locura.

¿Qué puedo contar si es que…? En realidad podría contar todo y os quedarías igual al final.  ¿He dicho que Vaughan fue guionista de Perdidos? ¿Recordáis el oso polar? Bueno, al final sí que se explicó su porqué y eso espero que suceda al final de esta serie, porque deja tantos, pero taaaantos misterios dispersos ya desde este primer tomo, que es imposible no querer conocer como continúa para poder enderezar el culo.  Así que venga, ¡qué coño! Vamos a avanzar un poco más. Las cuatro chicas se dividen en dos grupos para agilizar la tarea, y a Tiffany  la atacan tres tíos con “disfraces cutres” y se llevan su walkie. Ese segundo walkie que compró tras ahorrar las propinas de Navidad. A partir de aquí sí que ya no cuento nada porque aunque os dejara igual, estropearía la sorpresa de descubrir por uno mismo las sorpresas, que son muchas, que nos tiene guardadas este cómic.

En cuanto al arte, me encanta. Corre a cargo de Cliff Chiang, de quien ya destaqué su currazo impresionante con sus trazos y diseños en la etapa de la Wonder Woman a cargo de Azzarello. El color, fundamental durante todo el recorrido es obra de Matt Wilson, quien venía de colaborar también con Chiang en la misma colección de la amazona. Mismos artistas pero un trabajo tan diferente que no parece de ellos, y aún así, increíblemente bueno.

Paper Girls 1. Un cómic para nostálgicos, para amantes de la ciencia ficción, de los misterios, de los viajes en el tiempo, de los que se comen la cabeza e inventan teorías locas sobre lo que puede pasar cuando una película acaba con final abierto y de los que, simplemente, quieren pasar un buen rato con un gran cómic.

Intriga, misterio, ciencia ficción. En definitiva un gran entretenimiento. A saber qué nos deparará este fantástico viaje en tomos sucesivos y si se resolverán todas las incógnitas. Yo no me lo pienso perder.

4,8,15,16,23,42…

[product sku= 9788416767489 ]
Publicado el

Los leones de Bagdad, de Brian K. Vaughan y Niko Henrichon

Los leones de Bagdad

Los leones de Bagdad¿Merece la pena ser libre para morir? ¿Hay algo, en verdad, por lo que merezca vivir? Los leones de Bagdad es la historia más triste que he leído en mucho tiempo. Sin duda, tiene un inmenso poder evocador por los dramáticos acontecimientos que en el cómic se narran, pero aún más, por quienes lo protagonizan. No es de extrañar, y el propio autor así lo confirma, que emplear animales para contar la historia va a crear una conexión más estrecha con el lector, y el efecto de la catarsis —me compadezco de lo que le ocurre al otro y temo lo que me puede ocurrir a mí—, que se defendía en los textos aristotélicos, en ese estado en el que el hombre se enfrenta al mundo y a la vida producto del efecto que le causa la fábula, va a intensificarse en mayor grado. Los animales como protagonistas de la historia, como reflejo de la sociedad, siempre han causado una gran atención en el mundo literario. La fábula (esta vez no el concepto que tenía Aristóteles, sino el género narrativo en sí) tiene el poder de inducirnos conceptos morales que ya desde niños, en cuentos infantiles, intentan inculcarnos. Así, una historia tan dura y fascinante como la que se cuenta en este cómic no podía tener mejor aliciente para hacernos llegar su carga dramática que el de ser protagonizada por animales.

El escritor galardonado con el Premio Eisner, Brian K. Vaughan (Saga, Y, el último hombre, Paper Girls) y el dibujante Niko Henrichon han creado en Los leones de Bagdad una suerte de fábula moralizadora de nuestro tiempo más actual como así hicieran antes George Orwell con Rebelión en la granja o Art Spiegelman en Maus. Una narración basada en un hecho real en el que durante los bombardeos del ejército estadounidense sobre la ciudad de Bagdad uno de los artefactos destruyó el zoológico dejando en libertad a una familia de leones. ¿Libertad? He aquí la carga moral de esta fábula.

La familia de leones se compone de dos machos, uno adulto y el otro apenas un cachorro nacido y criado en cautividad, y dos hembras, una joven a la que apenas le quedan recuerdos de su pasado en libertad y otra adulta y ciega que reniega de la vida más allá de los barrotes. Cada uno de los leones representa los distintos tipos de personas que constituyen la sociedad iraquí. Por un lado estarían aquellos jóvenes que aún desconocen quién es Sadam o George W. Bush y que, en la figura del león cachorro, tiene que descubrir por fuerza la brutalidad de la guerra. La leona ciega y adulta, curtida en la crudeza que la vida le deparó en su pasado (sufrió peleas, vejaciones y maldades por parte de otros leones de su manada cuando vivía en libertad) se niega a dejar el zoo. Prefiere vivir una vida privada de libertad, pero con alimento proporcionado cada cierto tiempo y una estabilidad que le otorgan los cuidadores. Sería la imagen de las mujeres adultas de Irak que se limitan a pasar sus días sin buscar ni procurarse un cambio y aceptar las normas establecidas por el sistema. En contraste estarían la leona joven y el león adulto. Ellos son la imagen de las nuevas juventudes iraquíes que esperan una prosperidad y progreso para su país. Sueñan con un futuro mejor.

Una vez derribados los barrotes del zoo, los leones emprenden una aventura por las calles de la ciudad en la que tendrán que enfrentarse con otros animales que también huyeron, procurarse alimento que antes les era servido en raciones y descubrir el horror de un enemigo que escapa de su comprensión: el ejército militar estadounidense. Estos, por cierto, quedan muy en segundo plano; quienes llevan la batuta aquí son los animales. Sin duda, esta obra tiene todos los ingredientes de protesta antibélica, y se apoya en la potencia dramática de los actos que ocasionan las guerras en lo que bien pudo ser la pena y desgracia sufrida por centenares de familias iraquíes. Los dibujos de Niko acompañan las expresiones narrativas de cada uno de los sucesos con excelente trazado; los textos de Vaughan, actualmente, para mi gusto, el mejor guionista de cómics, deja frases en sus viñetas que bien merecen ser rescatadas aquí, como una de las que mejor retratan la historia: «La libertad no se concede, se gana».

El autor escribió esta historia pensando en sus héroes, los leones, como caracteres que iban a llevar el peso de las acciones, pero cuyo destino estaba fijado. Un destino de tragedia griega que, volviendo sobre los conceptos aristotélicos, sigue el curso necesario y verosímil para la culminación de una fábula perfecta.

[product sku= 9788416409006 ]
Publicado el

Doctor Extraño: El juramento, de Marcos Martín y Brian K. Vaughan

Doctor Extraño: El juramento

Doctor Extraño: El juramento

Hay que decirlo: el Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle es uno de los personajes más carismáticos de la historia de la literatura universal. Su inteligencia e intuición desbordantes hacen que nos enamoremos de él, pese a su soberbia (o quizá incluso esa soberbia sea un factor más que hace que le apreciemos, porque es engreído pero tiene motivos de sobra para serlo). Y por eso se le han hecho numerosos homenajes al mítico personaje, desde utilizar rasgos suyos para otros roles, como House, ese médico gruñón y antisocial que podía diagnosticar cualquier enfermedad por rara que fuera, a resucitar la obra de Doyle una y otra vez, dando vida al propio Sherlock en series y en películas, tanto en la Gran Bretaña como en Estados Unidos.

Uno de esos personajes basados en la obra de Doyle es El Doctor Extraño, superhéroe de la factoría Marvel. Nos encontramos ante un cirujano de notable éxito, que tras haber sufrido un accidente queda con los nervios de las manos destrozados, lo que le impide ejercer su profesión. En su búsqueda por una cura, llega a encontrarse con El Anciano, de quien aprenderá los secretos de la magia hasta convertirse en el Hechicero Supremo de la Tierra.

En este tomo, Doctor Extraño: El juramento, nuestro protagonista conoce a la Enfermera de Noche; el propio Extraño reconoce que ese título parece más el de una protagonista de películas de adultos que de una heroína, lo que le lleva a apodarla como Whatson, cerrando así el círculo al homenaje de la obra de Doyle.

Es curioso que los cómics sean considerados por muchos literatura menor; esta obra tiene una manufactura de lujo, con sus tapas duras, su papel satinado a todo color y su encuadernación de calidad, por un precio de 15€. Todo un logro que hay que reconocerle a Panini Comics. Las ilustraciones del excepcional dibujante español Marcos Martín que acompañan a cada escena nos meten completamente en una historia que está muy bien tejida, con un ritmo intenso y un guion de lujo, obra de Brian K. Vaughan, ganador del Premio Eisner. La historia se me ha hecho muy corta, y la he disfrutado tanto como disfrutaría una buena película en el cine. Este cómic tiene todo lo que se puede pedir a una gran historia de superhéroes: explosiones, monstruos gigantescos, magia, humor, dilemas morales y la constante lucha del bien contra el mal.

El Doctor Extraño es un digno heredero de Sherlock Holmes. Y si bien es la magia lo que les diferencia, veremos que en muchas ocasiones esa magia que podría convertir a Stephen Extraño en un ser todopoderoso (y aburrido), no le sirve para resolver los problemas que se le plantean, y tendrá que tirar de ingenio, ayuda o incluso de la fuerza física para resolver sus problemas. Y siempre aderezado con un sentido del humor agudo y muy refinado. Un gran cómic para conocer a este personaje clásico de la factoría Marvel.

 

 

[product sku= 9788490947081 ]
Publicado el

Paper Girls 3, de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

Paper Girls 3

Paper Girls 3Brian K. Vaughan (Saga, Y, el último hombre) es, además de un escritor como la copa de un pino, un escritor de fondo. Esto es aquel que desarrolla la trama y sus personajes con paciencia, con calma, dando pequeños detalles y abriendo nuevos frentes y enigmas que tocará esperar para saber su origen y destino. No es en absoluto una contra. Al revés, si se realiza del modo correcto, es una virtud. La virtud de un escritor que se sabe vencedor de una gran historia que en su cabeza ya ha funcionado y nos deja pequeñas muestras mes a mes —veinte páginas en cada uno de ellos— haciendo que la trama avance con lentitud pero sin llegar al estancamiento.

A veces, sobretodo en las ediciones españolas de cómics extranjeros, normalmente comprimen toda la historia en un tomo recopilatorio que incluye mogollón de números. Un mamotreto, vaya. Si bien resulta a la larga más económico y puede que como un álbum compacto para apreciar las ilustraciones en su totalidad, en cuanto a lectura de la trama resulta más pesado. Al menos eso me ha ocurrido con unos cuantos títulos como Locke & Key de Joe Hill (una pasada, por cierto). Nadie le quita valor al cómic, pero, como lector, cuando te plantas delante de un libro de semejante tamaño la primera impresión es que el cómic va a ser de lectura y digestión lenta. Esto no tiene nada que ver con la calidad de la obra, insisto, va más relacionado con la primera impresión que te deja. Con Paper Girls está sucediendo al contrario. Es una trama que tiene pinta de desarrollarse de forma lenta, avanzando en la historia poco a poco, y leerlo en el formato de grapas de veinte páginas resulta más práctico y cómodo que si a Planeta se le hubiera ocurrido editarlo todo en un tomo de más de cuatrocientas páginas.

Paper Girls 3, la serie de cómics con nostalgia ochentera que está siendo un éxito rotundo en ventas y críticas, arranca con el subtítulo de «La muerte es eterna». Continúa la trama en el punto de tensión con el que cerró la segunda entrega: un disparo en casa de Mac. Como está siendo habitual en esta serie, la portada indica sobre quién recae el protagonismo y, en esta ocasión, se trata de Erin, la novata del grupo de repartidoras de periódicos. Aquel encontronazo con el arma de Mac va a conseguir ponerla en serios apuros. Eso hará que sus amigas actúen con rapidez y demuestren sus aptitudes solas ante el peligro mayor que las rodea, que no es, ni más ni menos, que una invasión de seres de otro mundo que parecen haberse colado por un portal en el mundo real. En este número introducen a un nuevo personaje que parece capitanear esa legión de seres de otra galaxia y a esos extraños personajes con los que se encontraron el intrépido grupo de chicas en el primer número. Por supuesto, aún faltará para descubrir bien su identidad y propósito. Lo que comentaba sobre la escritura de fondo.

En Paper Girls 3 se siguen dando detalles sobre ese extraño suceso que ha hecho que toda la urbanización haya desaparecido, o bien aniquilada, o abducida o huido aterrada de esas extrañas señales que zumban desde el cielo.

Cliff Chiang (Wonder Woman) vuelve a dejar su sello en los dibujos que tan bien ambientan la barriada de Stony Stream donde se desarrollan estos paranormales acontecimientos. Fascinantes son las viñetas donde muestra el portal que se forma en el cielo, con esos tonos sólidos, y donde una bandada de animales alados en medio de una tormenta eléctrica amenaza la población.

Sigue siendo una de mis series de cómics favoritas gracias a su apuesta por la ciencia ficción, parte de terror con acento amable e inocente de una época pasada y mucho sentido del humor de sus personajes protagonistas.

Publicado el

Paper Girls 2, de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

Paper Girls 2

Paper Girls 2La nostalgia es muerte. Así de contundente se abre Paper Girls 2. Bien se podría aplicar a esas hordas de chavales que intentan imitar, con dudoso gusto, las vestimentas de una época pasada como fueron los ochenta. Podría incluso ser válida esta afirmación para aquellos modernos, muy numerosos en los barrios más cool de Madrid, también denominados hipsters, que recuperan el gusto por lo analógico (cámaras fotográficas, bicis BH e incluso algún walkman he llegado a ver colgando de un vaquero de estrecheces imposibles, de esos que parecen tatuados a unas piernas de ciclista). Hum…lo siento, chicos y chicas, pero si seguís utilizando aplicaciones de móviles y las fotos de saltos en la playa para cuyo título de foto empleáis una retahíla de palabras sin espacios precedidas del símbolo de la almohadilla de vuestro teclado, la nostalgia, en vuestro caso, es pura fachada. Es decir, muerte.

Pero no todo está contaminado. El buen hacer con la nostalgia también nos ha otorgado gratas y necesarias sorpresas como en el caso de la serie de televisión Stranger Things. La serie que ha recuperado el placer de contar historias de terror y ciencia ficción tal y como se hacía en los gloriosos años de Spielberg o John Carpenter. Con una espléndida Winona Ryder y con el apoyo incondicional de uno que sí sabe bastante de ese tipo de historias como es Stephen King. Él mismo llegó a decir que ver Stranger Things era como ver sus grandes éxitos. Y en la misma línea de esta serie, el galardonado guionista Brian K. Vaughan (Saga, Y. El último hombre) ha creado un monstruito ochentero en cómic que es de lo mejorcito que he leído en mucho tiempo: Paper Girls, o lo que es lo mismo, las repartidoras de periódicos.

En el primer número de la serie que edita Planeta nos situaban en la noche de Halloween de 1988 y nos presentaban al grupo de cuatro chicas que, montando en sus bicis, reparten periódicos por la barriada de Cleveland donde residen. Ellas son Erin, la recién llegada al grupo, KJ, siempre armada de su stick de hockey, Tiffany y Mac. Un descubrimiento muy extraño serviría para dejarnos con la miel en los labios y hacernos esperar unos meses para poder saciarnos en Paper Girls 2, el número que nos ocupa en esta reseña.

La portada, de llamativos y sólidos colores primarios, nos muestra a Mac, la más chunga del grupo. En ella se centrarán las páginas del cómic. Al ser una serie regular y, de momento, con una acogida bastante buena de ventas y seguimiento, el guionista se va a permitir el lujo de ir presentando a cada miembro del grupo cediéndoles el protagonismo y dejándonos conocer más a fondo a cada uno de ellos y su entorno. Con un comienzo muy al estilo de la serie que mencionaba antes, yo diría prácticamente calcado, nos deja con uno de los trucos que van a ser marca de esta serie; un enigma que espera ser resuelto más adelante. Hay por ahí una mano recogiendo un walkie-talkie que vete tú a saber de quién es…Y el final, en unas escenas bastante interesantes con la madre de Mac, impactante. De esos para morderse las uñas esperando la publicación siguiente.

El ritmo narrativo, gracias a los dibujos y al fabuloso guión, no decae en ningún momento. Para mí, la dupla Brian K. Vaughan/Cliff Chiang se ha convertido en uno de los equipos creativos más interesantes que se puedan disfrutar en cómics actualmente. Además de realzar con mucho encanto una época, la de los años ochenta, con muchos de sus detalles (walkman, bicis con luces nocturnas, publicidad de la campaña de Bush Senior a la presidencia…) sin hacer que parezca forzada, el argumento y el cómo está contado, engancha. La nostalgia, en este caso, no es ni mucho menos muerte. Es un placer disfrutar de historias bien contadas y dibujadas sea cual sea la época en la que se ambienten. Ya seas de los que visite con frecuencia la barbería, montes en una BH para ir al trabajo o a clase, o escuches a Depeche Mode en casete, o nada de eso, seas uno más del siglo XXI, si lo que buscas es un cómic divertido, con personajes interesantes e historias llenas de misterios con un marcado gusto por la ciencia ficción, esta serie de cómics es más que recomendable.

Publicado el

Paper Girls 1, de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

Paper Girls 1

Paper Girls 1Madrugada de Halloween. Calabazas aún decorando los jardines de la barriada de Cleveland donde una pandilla de jóvenes rezagados continúan buscando diversión, por supuesto, disfrazados. Y por supuesto, gamberros. Hay un Freddy Krueger. También hay un póster de Depeche Mode decorando las paredes de una habitación. Y hay cuatro chicas. Cuatro chicas que montan en bicis y reparten periódicos. Es 1988. Es Estados Unidos y, según nos ha enseñado la cultura popular norteamericana, a un grupo de adolescentes que montan en bici les suelen ocurrir cosas muy molonas. Y es justo lo que va a suceder en Paper Girls 1.

Hacía bastantes semanas que no leía cómics. Mi atención lectora se ha basado últimamente en novelas de ficción, libros de Historia y los textos de los ingredientes de la comida de mi gato. En serio, ¿qué les damos de comer a nuestras mascotas?
Al lío. Alguien me comentó un poco por encima de qué iba este cómic —esto es, menos de lo que llevo escrito aquí— y me convenció. Me convenció porque las historias sobre repartidores de periódicos, en este caso, repartidoras, siempre ha sido un elemento popular de la cultura estadounidense que me ha gustado mucho. Y porque la trama iba a tener muchos tintes de las películas de los años ochenta con grupos de jóvenes como protagonistas. Y porque los creadores estaban mostrando un profundo interés en no querer dar apenas detalles de los sucesos misteriosos que iban a ocurrir en la historia. Total, que dije: esto mola.

Después indagué quienes eran los creadores y descubrí que el guión lo escribía Brian K. Vaughan, autor de Y, el último hombre y Saga. Ambas las tengo pendientes de leer, por lo tanto, en cuanto a guión, no estaba muy seguro de qué me iba a encontrar. Ahora, en cuanto a dibujo, esto es otra cosa. A él le conozco bastante mejor y me encantó. Se trata de Cliff Chiang, que ha realizado un trabajo excelente en su reciente etapa en Wonder Woman junto al guionista Brian Azzarello. Puedes leer las reseñas que Diego Palacios le dedicó en Lyl.

Cliff Chiang ha ideado unos personajes muy definidos con estilos bien diferenciados y con sus ilustraciones ofrece una narración tan visual que consigue que las viñetas cobren movimiento, contando la historia sin necesidad de textos. Por supuesto, los que hay, son perfectos. Buenos diálogos que te meten de lleno en la historia y te permiten apreciar el registro de cada uno de los personajes. No sé vosotros pero yo, según veía los dibujos y los diálogos, leía poniendo distintas voces a cada una de las repartidoras. Especial atención a una de las viñetas en las que una de las chicas habla mientras se enciende un cigarrillo. Comprobadlo y decidme que no lo habéis leído simulando tener el cigarrillo entre los labios. Y en cuanto a color, la labor de Matt Wilson es sensacional, aplicando una limitada paleta de colores sólidos para crear la ambientación e iluminación correcta en cada una de las viñetas.

Como la idea principal de sus autores es no desvelar apenas nada sobre lo que va a suceder, yo no seré quién para destripar nada de lo leído en Paper Girls 1, al menos, no nada relevante, pero sí puedo adelantar, y es algo que a mí me ha cautivado, y es su intención de transportarnos a una época de juventud más inocente, con más encanto. Si bien es cierto que las referencias visuales con películas como Los Goonies o la más reciente de inspiración retro, Super 8, van a ser una constante durante toda la serie, también nos va a ofrecer originales giros argumentales y sorpresas que nos dejen con ganas de leer el siguiente número.
Aquí debo incidir en algo importante; el cómic, perteneciente al sello Image, se ha editado en España gracias a Planeta Cómic respetando el formato grapa de su edición original. Benditas sean las grapas.

Y benditas sean porque esta serie de cómics ha nacido con la idea de contarse de forma periódica dejándonos con la miel en los labios hasta el siguiente mes —que en España será en septiembre—. Leyéndolo de ese modo es como más se puede apreciar esa sensación de suspense con el que, al igual que han hecho en este primer número, nos dejan en su última página. Os sorprenderá.

[product sku= 9788416693320 ]
Publicado el

Y, el último hombre 5: el anillo de la verdad

y el ultimo hombre 5

Y, el último hombre 5: el anillo de la verdad, de Varios Autores

y el ultimo hombre 5La humanidad, cuando uno se da cuenta de las veces que ha pensado en que estaría mejor diezmada, tiene en su haber una de las novelas gráficas que mejor está creciendo en lo que va de lecturas en los últimos tiempos. Habrá quien, como siempre, no coincida conmigo, pero puedo decir sin equivocarme – o sin titubear por miedo a hacerlo, al menos -, que Y, el último hombre me ha hecho pasar algunos de los mejores momentos en estos últimos dos años en los que la serie llegó a mis manos y ya no pude dejarla. Así que, aquí estoy yo, después de cuatro números ya reseñados, volviendo a encontrarme con Yorick y todos los personajes que le acompañan, intentando desentrañar los misterios de una plaga que ha hecho desaparecer a todos los hombres del planeta y que ha conseguido que las mujeres – como en el mejor de los sueños eróticos de algunos – tomen las riendas y veamos de lo que son capaces. Y es que después de muchas aventuras, nos encontramos en el ecuador de una serie que nos va descubriendo poco a poco lo que nos ha llevado a seguir los pasos del único hombre sobre la faz de la Tierra y que dará lugar a algunas respuestas, pero también a otros interrogantes. Quizás esa sea la fuerza que entraña esta serie: ir solucionando y acumulando preguntas para que todos nosotros, los lectores que navegamos a la deriva con los protagonistas, intentemos llegar a una conclusión para, poco tiempo después, seguir planteándonos qué es lo que ha podido suceder para que nos encontremos de nuevo caminando, en este caso, a través de su quinto volumen.

Yorick tiene que hacer frente a sus fantasmas. Por si esto fuera poco, nuevos personajes saldrán a escena, que pondrán sobre las cuerdas a todos los personajes, terminando con un interrogante que hará que nos planteemos si todo lo que hemos viajado hasta ahora estaba completamente equivocado.

  Sigue leyendo Y, el último hombre 5: el anillo de la verdad

Publicado el

Y: el último hombre 2

Y: el último hombre 2, de Varios Autores

y el ultimo hombre 2Imaginad que, un buen día, os levantáis y todos los hombres del mundo han desaparecido. Pero no porque se hayan esfumado de la faz de la Tierra sin previo aviso, no, sino que yacen muertos a vuestro alrededor. ¿Sueño de alguna que otra mujer? ¿Fantasía recurrente viendo el percal que hay a la vuelta de la esquina? Quizás, pero de lo que hablo aquí no es de hipótesis sino de novelas gracias. Y, el último hombre nos planteó esta situación en su primer número, una andadura como pocas en lo que llevo de experiencias comiqueras. Y resulta que este segundo número, que yo pensaba que iba a convertirse en una continuación floja de la historia, me ha dado más ganas de leer lo que le deparará a Yorick su vuelta por el mundo, huyendo de mujeres que quieren librar al mundo del Opresor (sic), mientras conspiraciones mundiales se van abriendo camino y enseñando sus cartas en sus páginas. Pero, ¿me olvido de algo? Esperad. Voy a pensarlo un poco… ¡Ah sí! ¡El amor! Bueno, no un amor como el de las películas, tiene que ser jodido ser el único hombre de la Tierra con tanta mujer a tu alrededor, pero sí un amor al fin y al cabo, aunque no acabe bien, porque no puede hacerlo, de verdad que no, ¿un hombre sólo entre todas las mujeres del mundo? Esto está abocado al fracaso desde que se empieza con un “hola, ¿qué tal?…

Yorick sigue su periplo por el mundo intentando conocer qué es lo que sucedió a la humanidad para que él fuera el único hombre vivo. Pero nada será fácil y lo que creíamos que iba a ser un viaje sencillo, se convierte en una huida a vida o muerte por la supervivencia del único hombre que tiene la respuesta a todas las incógnitas que ha dejado al mundo sumido en el más absoluto caos.

  Sigue leyendo Y: el último hombre 2

Publicado el

Y: el último hombre 1

Y el ultimo hombre

Y: el último hombre 1, de Brian K. Vaughan, Pia Guerra y José Marzán Jr.

Y el ultimo hombreLa ciencia ficción es ese género en el que nos podemos encontrar temas que no nos encontramos en otro tipo de literatura: viajes en el tiempo, virus con poderes letales para la humanidad, universos paralelos, vidas pasadas y futuras, razas alienígenas que vienen a colonizarnos. Y en algún momento, cuando ya todo eso lo tenemos muy visto, llega una idea nueva que viene a dar otra visión a lo que conocíamos hasta ahora. Para mí, que me enorgullezco de leer todo tipo de cosas, encontrar algo con una premisa nueva, es sinónimo de satisfacción y casi diría que regocijo, cuando después de mucho tiempo ya he leído las mismas historias, una y otra vez. Hete aquí un nuevo punto de partida que remueve la ciencia ficción, una vez más. Porque puede achacársele muchas cosas a este volumen de “Y, el último hombre” pero lo que todo el mundo estará de acuerdo conmigo, una vez leída esta reseña es que su historia, al menos, tiene ese punto de novedad que todo buen amante de las novelas de ciencia ficción, o de las novelas gráficas por ponernos más concretos, espera encontrar después de mucho dar rodeos a historias que ya son conocidas. Esta no es una más. Y a eso vamos.

La vida en el planeta sigue su curso hasta un momento en el que, por causas desconocidas, todos los hombres de la Tierra mueren. Todos menos uno: Yorick, que tendrá que enfrentarse a un mundo dominado por mujeres. ¿Cuáles son sus propósitos? Él quiere recuperar a su novia, pero todo el mundo quiere saber por qué es el único superviviente, y así poder repoblar el planeta, o cazarle como si de un ciervo se tratase.

Sigue leyendo Y: el último hombre 1