
“Te daba por muerto” de Pete Nelson
Soy muy dado a las historias con perro. No a las de aventuras tipo Colmillo blanco o Cujo (aunque a las de este tipo también, pero no es esa la clase de historia a la que me refiero ahora). Hablo de historias como las de Jiro Taniguchi en su cómic Tierra de sueños o como de la muy recomendable peli de Richard Gere Siempre a tu lado, Hachiko. Historias que sabes que te van a hacer llorar porque se centran en la especial relación que se cuece y se enriquece entre hombre y animal, desde que el animal es cachorro, viéndolo crecer, jugando con él, educándole, observando los descubrimientos que va haciendo en el mundo, cómo hace lo suyo dónde no debe… hasta que muere. Y claro, sale la lágrima.


En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. Y así es como empezó la leyenda que J. R. R. Tolkien creó para nosotros. Años han pasado ya desde que yo, un niño que creía que la literatura era parte de su vida, abrió por primera vez este libro, mi primer libro para adultos, y viajaba por la Tierra Media en busca del tesoro del dragón Smaug, rodeado de enanos, de un mago llamado Gandalf que en su vara escondía mucho más que un simple cayado, y en el que se entreveía un pequeño anillo, un anillo que Gollum guardaba con verdadera devoción. Años en los que esa historia no se me fue de la cabeza, puedo decir que del corazón, y que hoy vuelve a todos nosotros, con toda la fuerza de la que son capaces las buenas historias, en forma de película. Pero conversemos sobre el libro, mientras el pote de tabaco va gastándose contando un viaje inesperado que se convirtió en leyendo. En una leyenda épica.




