
Entrevista a Marcos Chicot, autor de “El asesinato de Pitágoras”
Hay momentos en que las lecturas te absorben de tal manera que es imposible dejarlas a un lado. Sucede pocas veces y yo tengo la suerte de que eso me haya sucedido, en un corto período de tiempo, en varias ocasiones seguidas. En este caso, con El asesinato de Pitágoras vi como mis noches se convertían en días viajando a la Magna Grecia y compartiendo con uno de los mayores genios que ha dado la humanidad una historia llena de intriga y conspiraciones. Por eso decidí ponerme en contacto con Marcos Chicot para que me hablara de ella y de todo lo que giraba a su alrededor. Como veis, una entrevista muy completa que nadie debe perderse para saber qué se esconde tras esta apasionante historia.
Con vosotros, Marcos Chicot, ¡que lo disfrutéis!
Para empezar, nos gustaría conocer un poco más tus gustos a la hora de escribir:
1. ¿De día o noche? Mis hijos se levantan antes de las ocho de la mañana, ¡y no intentes explicarles la diferencia entre el domingo y un día laboral! Más me vale intentar no acostarme muy tarde. Además, mi mente apaga las luces sobre las nueve de la noche. A partir de esa hora, ya sólo puedo ocuparme de algo ligero, responder a correos, etc.
Por las mañanas suelo escribir en casa y por las tardes en una biblioteca, siempre procurando un ambiente libre de distracciones. Cierro la conexión a Internet y sólo atiendo a llamadas de teléfono urgentes. Además necesito saber que tengo al menos 3-4 horas libres por delante para ponerme a escribir, no puedo escribir una hora aquí y otra allá.
2. ¿Un cigarrillo al lado? Dejé de fumar en el verano de 1993, o sea que nada de cigarrillos. Lo único que hay en mi mesa aparte del material de la novela es una botella de agua y una infusión de mate (me proporciona mi dosis diaria de cafeína, ya que el café no le sienta bien a mi estómago).
3. ¿El papel y la pluma han pasado a mejor vida? En mi caso, escribí mi primera novela a mano, en el año 1997. Luego la pasé al ordenador y desde entonces he escrito siempre en el ordenador.
4. ¿La inspiración llega por sorpresa, o sorprendentemente, siempre te pilla trabajando? Me pilla trabajando, básicamente porque trabajo desde primera hora de la mañana hasta la noche. Y por si acaso aparece cuando no estoy delante del ordenador, a menudo llevo una grabadora en el bolsillo de la cazadora. Creo que no se puede esperar a que llegue la inspiración para ponerse a trabajar. Parafraseando a Edison, para llevar a buen puerto una novela se requiere un 1% de inspiración y un 99% de transpiración.
Por otro lado, incluso cuando no estoy sentado delante del ordenador el 90% de mi mente está en la novela. Obviamente, eso me hace extremadamente distraído, para desesperación de mi mujer.
5. ¿Quién es tu mayor crítico? Mi mayor crítico soy yo, nunca dejo de revisar los textos, nunca estoy suficientemente satisfecho (probablemente con razón). Al final tengo que hacer como Borges, que decía que enviaba sus escritos a los editores para dejar de revisarlos.
6. ¿Qué personaje te gustaría que leyese tu libro? Alguno de los escritores de mi adolescencia que todavía están vivos, como Ken Follet o Stephen King. Y en el caso de El asesinato de Pitágoras, me gustaría que lo leyera Pitágoras, claro. En cualquiera de los casos, después me gustaría poder charlar largamente con ellos.
7. ¿Qué libro(s) estás leyendo ahora? Mis soles espléndidos, de Khaled Hosseini. De momento me está gustando tanto como el primer libro que leí de él, Cometas en el cielo.
8. ¿Qué libro guardas como el más valioso? Atesoro con mucho cariño algunos de los libros que leí en mi infancia, de autores como Roald Dahl o Michael Ende. Tenía una abuela que me compraba muchos libros, y los libros que me compró ella tienen un valor especial.
9. ¿Qué usas para marcar las páginas? Un marcapáginas de cuero con forma de jirafa que compré en Kenia durante un safari fotográfico. Cada vez que lo veo recuerdo aquel precioso viaje.
10. ¿El mejor lugar para leer? A veces ―pocas con hijos pequeños―, me preparo un baño de espuma y me relajo con una buena novela. Pero lo mejor de lo mejor, y creo que sólo lo he hecho una vez en los últimos cuatro años, es dejarte llevar por la lectura en un sillón cómodo delante de una chimenea. Eso es el paraíso.
Y ahora que sabemos un poco más de tus gustos como escritor, metámonos de lleno en lo que nos cuentas en tu libro…












