
El sentido de un final, de Julian Barnes

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El paseante de cadáveres, | Cartas desde Dinamarca, de Karen Blixen | El sentido de un final, de Julian Barnes |
¿Sabéis lo que nos gusta de verdad? Saber que estáis ahí, al otro lado de la pantalla, leyéndonos y siguiéndonos. Por eso, como siempre, os traemos en domingo una selección de novedades literarias para que podáis sumar lecturas en vuestra estantería y para compartir con vosotros la pasión que nos une siempre: la lectura.
En primer lugar, una selección de relatos sobre uno de los países que más llaman la atención hoy en día. En “El paseante de cadáveres” podréis descubrir un apasionante conjunto de historias donde la tradición, historia, y sociedad de un país como China puede hacernos descubrir, de la mano de la editorial Sexto Piso, con uno de esos autores que cautivan: Liao Yiwu.
Para continuar, una recopilación de cartas de una de las autoras que nos han regalado algunas de las más bellas historias en la historia de la literatura, como lo es Memorias de África. En este caso, Karen Blixen se aparece en Cartas desde Dinamarca para que podamos entender un poco más sobre su vida, sus pasiones y su gran obra. Una de esas joyas de la intimidad que nos regala Nórdica en una preciosa edición.
Terminamos, ofreciéndoos el último libro que nos llega de Julian Barnes, una oportunidad única que nos propone Anagrama en el que descubriremos a través de los ojos de su protagonista todo un mundo de sombras y secretos que, aunque parezca una lectura ligera, se convierte en una obra importante y muy lúcida, como sólo lo puede ser una que tenga un título como “El sentido de un final”.

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Pulso, | Cambiar de idea, | Eau sauvage, |
A la espera de que en 2012 se publique The Sense of an Ending, la novela por la que Julian Barnes ha ganado el premio Man Booker 2011, Anagrama edita Pulso, una colección de relatos en la que este gran escritor británico indaga con sutileza, humor y perspicacia en las pasiones y debilidades humanas. A continuación destacamos Cambiar de idea, una colección de ensayos de Zadie Smith, considerada uno de los narradores anglosajones más relevantes de la actualidad. Estos escritos rebosantes de inquietud intelectual abarcan una interesante variedad de temas, desde la cultura hasta la política, pasando por sucesos de la vida de la escritora. Finalizamos con Eau Sauvage, de la francesa Valérie Mréjen: un diálogo entre un padre preocupado hasta la angustia por la felicidad de su hija, y la muchacha. Con un tono entre humorístico y dramático, Eau Sauvage alterna los excesos de atención con los reproches, de una manera tan torpe como, finalmente, conmovedora. Si estás interesado en alguno de estos títulos, te recordamos que puedes comprar libros on line haciendo clic sobre la portada o el enlace. Si prefieres que lo reseñemos en Libros y Literatura, envíanos un comentario.
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Dos amigos. Dos buenos amigos. El uno previsible y simplón. El otro brillante y errático. Una mujer normal que se casa con el simplón. Y el resultado previsible: la fidelidad brilla por su ausencia, y la chica normal opta por tomar un rumbo más… errático. Así era como se desarrollaba “Hablando del asunto“, libro que reseñé aquí hace unos meses y precuela del libro que hoy os comento.
Supongo que tenía que leer este libro. Ya sabes. No es que tuviese especial interés o que me lo hubiesen recomendado encarecidamente, pero creo que era un trámite que tenía que pasar. O seamos más sinceros. Creo que tenía cierta curiosidad (con un alto componente cotilla) por asomarme a la vida de los personajes diez años más tarde. Así que me puse manos a la obra y con más pena que gloria, conseguí terminar “Amor, etcétera” y entonar así el mantra que cerrase el círculo.
Como comentaba más arriba, han pasado diez años, y Julian Barnes juega a imaginar qué ha ocurrido con la vida de cada uno de los personajes de la primera novela. Stuart (el simplón) se ha convertido en un empresario de provecho, Oliver (el brillante) ha pasado a ser un madurito cuyos chistes ya no son tan graciosos, y Gillian… bueno. Creo que Gillian sigue igual. Hasta aquí el nuevo escenario que nos propone el libro. Y partir de aquí.. veamos qué nos ofrece el autor.


Aquí tenéis un buen libro, listo para hincarle el diente. Sin guarnición. Si acaso lo podéis acompañar de un buen vino. No hace falta más. Ahí van los ingredientes.
El autor, Julian Barnes trabajó como lexicógrafo para el Diccionario Inglés de Oxford, y eso se nota en su escritura. A parte de escribir bien, y dominar perfectamente la técnica, le gustan los juegos de palabras. Así que va salpimentando la lectura con un toque justo de expresiones y las palabras curiosas. Vamos, que no me imagino a uno de mis amiguetes diciendo, en pleno y divino aflato: ¡mueve el culo, esteatopigo!, cosa que el autor sí hace. Por cierto, la traductora tiene mucha parte de culpa en que el libro siga teniendo calidad pese a no estar en su idioma original…
La historia, es más antigua que la tos: un triángulo amoroso con el bueno tonto, el malo listo y la chica inocente. Pero el enfoque es original como pocos y la escritura fluida. La historia contada desde los tres puntos de vista. Aquí cada uno tiene su espacio para explicarse y plasmar su mirada. Cada capítulo relatado por las tres voces, sin prejuicios y sin juicios de valor. Sólos los hechos y los sentimientos. Y que cada cual saque sus conclusiones.
A lo mejor el bueno era demasiado previsible, demasiado aburrido. A lo mejor el malo estaba en realidad enamorado. A lo mejor la víctima real fue la chica. O todo al revés.
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