
American Vampire 1, de Scott Snyder, Rafael Albuquerque y Stephen King
Hay monstruos ahí fuera. Monstruos auténticos que recorren los caminos de este país.
Iba a empezar esta reseña de una forma diferente. Hablando de los vampiros, de su historia, de cómo han cambiado a lo largo del tiempo (obvien los vampiros crepusculitos, esos eran una broma), pero al final me he decidido por empezar con una frase de uno de los protagonistas de este cómic. ¿Que por qué? Porque sintetiza muy bien lo que es American Vampire como ya hizo en su reseña mi compañero Diego Palacios. Porque esta no es una historia de buenos contra malos, de la luz contra la oscuridad, de los muertos contra los vivos. Esto es una historia de vampiros señores, de vampiros de los de toda la vida, con sus colmillos, su sed de sangre, su sed de venganza, su ansia por destrozarnos a todos nosotros, y ante los que no estamos a salvo ninguno de nosotros. Esta es una historia buena de narices señores, y quien me diga lo contrario después de leer este primer volumen, es que no sabe todavía que los vampiros son monstruos, antes humanos pero ahora monstruos, y que no tienen piedad si les miras con lágrimas en los ojos. Ellos quieren tu sangre, y no van a parar.


















