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Vida, de Marc Martin

Vida

VidaSi os digo la verdad, cogí este libro con la intención de regalárselo a algún sobrino. (Sí, soy la tía pesada que está todo el día dándoles libros). Pero al final he decidido quedármelo yo porque, aunque sea para lectores infantiles, este libro es precioso y me cuesta desprenderme de él. Así que se queda conmigo, ocupando un buen lugar en mi estantería. Además, así lo pueden ver cuando vengan de visita a mi casa. (¿Cuela o no?)

Voy a contaros por qué este libro es una maravilla, por supuesto.

En primer lugar las ilustraciones de Marc Martin. El libro es una pequeña joya porque está repleto de diminutas ilustraciones de este gran artista y es una auténtica gozada perderse en ellas. De verdad, hacedme caso, sólo por las ilustraciones Vida ya merece la pena.

Pero hay más, claro. Este álbum ilustrado es un viaje por este insólito mundo. Así, este libro que es “un libro para todos y sobre todo” nos propone un viaje por el mundo para descubrir lo que hace único a cada lugar. Repleto de observaciones, datos y hechos curiosos, Vida es el libro perfecto para los jóvenes trotamundos y los lectores curiosos.

Así que, ahora que ya sabéis de qué va esta maravilla de libro, os invito a dar una vuelta conmigo por esos lugares que nos propone Marc Martin.

Por ejemplo, ¿qué os parece Nueva York? Pues deberíais saber que en esta ciudad hay al menos dos millones de ratas, doscientas sesenta y cuatro mil tapas de alcantarillas o trece mil taxis. En la ciudad que nunca duerme también hay mucho café y carritos de comida para picar por la calle. Y sí, muchos rascacielos. Aproximadamente unos dos cientos cincuenta.

¿Y si viajamos a El Cairo? La mayor ciudad de África y Oriente Medio es ideal para los amantes de los gatos, pues se encuentran en cualquier rincón de la ciudad. También hay mucho tráfico y taxis de todos colores. Y por supuesto, comida riquísima y bazares repletos de objetos de oro, plata y latón.

Vamos ahora a un lugar más exótico: las Islas Galápagos. En este archipiélago formado por diecinueve islas viven criaturas singulares como los leones marinos los albatros ondulados o las salemas. Todos ellos los encontraréis perfectamente ilustrados.

En Vida podréis descubrir más datos curiosos sobre la Antártida, Alice Springs, Hong Kong, Tokio,     Ulán Bator, Nueva Delhi, Moscú, París, Reikiavik, el bosque pluvial del Amazonas, Rio de Janeiro o Ciudad del Cabo.

No me digáis que no os apetece viajar por todos estos sitios y aprender un montón de información divertida sobre ellos.

Me gusta tanto Vida que aparte de quedármelo para mí, estoy deseando que Marc Martin se anime y haga otro libro como éste con otros insólitos lugares del mundo. Qué libro más perfecto para perderse en él, de verdad.

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Islas des-conocidas, de Malachy Tallack

Islas des-conocidas

Islas des-conocidasSi alguna vez has oído hablar de la Atlántida o de Tule y has conectado tu parabólica mental a esa conversación, si fuiste de aquellos que hicieron clic en la noticia viral de hace unos años donde se hablaba de la isla inexistente del Pacífico que sí salía en los mapas de Google, si eres curioso por naturaleza, si te gustan las islas o lo desconocido o el rumor o el mito o la historia creo que te gustará este libro, que además viene cargado de ilustraciones de Katie Scott y huele de maravilla.

Islas des-conocidas es uno de los nuevos títulos que trae geoPlaneta al mercado de un tipo de libro ilustrado que tanto sirve para regalo de Navidad para quien sabes que tiene la mecha de la curiosidad encendida como para disfrutarlo a solas después de una autocompra. Malachy Tallack nos habla aquí de 24 islas ensombrecidas por el mito, el misterio y el fraude. Divididas en cinco secciones – islas de vida y muerte, los pioneros, la era de la exploración, islas sumergidas e islas fraudulentas – este Islas des-conocidas es la muestra de cómo la imaginación (o el simple desconocimiento) puede llegar a influir en la geografía. Mientras pasamos las páginas descubrimos islas que han sido inventadas por varios motivos – desde el económico hasta el religioso pasando por el ansia de fama -, islas que quizás sí existieron, islas que se confundieron con otras, islas que fueron el origen de todo, islas que todavía hoy se cree que pueden existir, islas en las que se depositaba todo aquello que parecía lejano y misterioso, etc. En definitiva: islas.

No sé qué tienen las islas pero siempre han llamado la atención del aventurero, del explorador, del curioso con algo de dinero o picardía como para conseguir darse a la mar por un tiempo. Siempre he desconfiado de los descubridores y mucho más de los colonizadores, de los primeros porque creo que siempre hay alguien antes que tú y de los segundos porque creo que lo virgen siempre es mejor. Dudo de ellos como dudo de tantas cosas. Y una de las cosas que aporta este libro es la duda: la duda que tuvieron otros al ver un trozo de tierra que no estaba en sus mapas, la duda de quien cree ver por delante de su barco lo que hace un tiempo le contó una novela, la duda de quien quiere ser famoso y tiene enfrente la posibilidad de serlo.

Islas des-conocidas ha sido catalogado por The Guardian y The Telegraph como uno de los mejores libros de viaje del 2016 y tengo que reconocer que es una noticia que me alegra y me encanta. Y me pasa esto porque creo que no hay mejor viaje que hacia lo desconocido, hacia lo misterioso; o mejor aún, hacia la nada. Si de verdad quieres leer sobre aquello que pudo ser algo y no fue pero que solo por la posibilidad de ser ya ha sido, echa un ojo a este libro. Creo que nos encantan las islas porque no somos más que una de ellas.

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Trail Run: Una guía desenfadada para salir corriendo, de Lisa Jhung

trail run una guía desenfadada para salir corriendo

trail run una guía desenfadada para salir corriendoCuando empecé a correr lo hice por asfalto y acera. Es decir: por ciudad. Era innegable que correr por ciudad tenía ciertas ventajas: como acceder a fuentes para refrescarte, las luces que en invierno a media tarde iluminan la senda que fuera de la urbe estaba bastante lóbrega, baños a disposición de las vejigas más nerviosas y si te daba una pájara los servicios sanitarios podían atenderte antes y mejor. Pero entonces fueron apareciendo las desventajas: un poco de polución por aquí, unos coches que no respetan un paso cebra por allá, calles muy concurridas, la desafortunada concatenación de semáforos en rojo, ruido desagradable y extremo. ¿Cómo carajo iba a relajarme así? En fin, que me deprimí y casi lo dejo. Pero entonces, suertudo de mí, descubrí que vivía a solo cinco minutos (corriendo) del bosque; con su río, su tranquilidad, los cantos de los pájaros, los caminos de tierra y las aventuras épicas. Como esa vez que, junto a un compañero de andanzas, nos pilló una tremenda tormenta bastante lejos de cualquier núcleo urbano. Así que corrimos por zonas embarradas, por lugares que se inundaron en un santiamén, bajo un aguacero que nos empapó hasta el tuétano y que trajo la noche antes de lo debido. O como esa otra vez que tras un recodo del camino me topé con un enorme jabalí. Una cosa era cruzarse con patos, faisanes, perdices, cabras, caballos con su jinete, musarañas, ratones, liebres, ranas… pero, ¡un jabalí! Ambos dimos un bote y, mientras él huía montaña arriba, yo corrí como alma que lleva el diablo batiendo todas las marcas habidas y por haber. O esa vez que calculé mal el agua que debía llevar y llegué a casa muerto de sed y tambaleándome, como si hubiera cruzado el desierto de Mojave a la hora de la siesta.

Calor, frío, polvo, sed, sudor, lluvia, animales salvajes, subir montañas, cruzar ríos, picadas de mosquitos (o tragártelos), plantas urticantes… Al final, la experiencia unida al sentido común te ayudan a afrontar todo lo que te encuentras por el camino, pero al principio, en algún momento (y a pesar de que he disfrutado de todas esas caídas que me han hecho levantarme con más fuerza; metafóricamente hablando) no hubiera despreciado algunos consejos. Por simples que fueran. Unas sencillas directrices que hubieran marcado mis primeros pasos. Consejos e instrucciones como los proporcionados en Trail Run: una guía desenfadada para salir corriendo.

Trail Run: una guía desenfadada para salir corriendo de Lisa Jhung y editada por geoPlaneta, es un libro pequeñito, de los que caben en el bolsillo trasero; aun así, a lo largo de sus 260 páginas da jugosa información para salir a correr por esas rutas que gozan de tierra, piedras o barro pero nada de asfalto. La autora es una experta corredora que cuando no lleva las zapatillas calzadas para correr lo hace para aventurarse en lugares inhóspitos, si a esto le añadimos que es una reportera freelance que ha colaborado con algunas revistas como Runner’s World o Trail Runner no es de extrañar que más pronto que tarde acabara escribiendo un libro de estas características.

Trail Run es una guía que está estructura en doce capítulos. En los primeros se nos mostrarán cosas tan básicas como los diferentes tipos de trail y qué tipo de atuendo podemos portar para hacer que nuestra salida resulte más cómoda. Algo imprescindible si eres un iniciado en este deporte. Luego, poco a poco entra en materias más avanzadas: alimentación, la potabilización del agua o cómo actuar ante animales salvajes. Incluso toca temas que tienen que ver con salud e higiene (aquí entran la caca, el pipí y los pedos además de otros fluidos corporales que resultan muy molestos mientras corres). En los últimos temas Lisa Jhung nos muestra ejercicios para fortalecer pies, tobillos, glúteos, core y espalda, además de técnicas de pisada o braceo, algo esencial para afrontar una carrera con éxito. Todo ello aderezado con consejos o recomendaciones de expertos en rescates de montaña, en medicina, en animales salvajes o en nutrición deportiva. Añadir también, y agradecer, la adaptación que la editorial Planeta ha realizado en la versión española. Añadiendo animales autóctonos como el lince, el oso pardo, culebras variadas o el jabalí, así como trail urbanos que podemos encontrar en Barcelona o Madrid en el tema Adónde ir.

En Trail Run: una guía desenfadada para salir corriendo no vais a encontrar nada que rebuscando por internet podríais hallar en diferentes páginas web especializadas. Pero lo interesante de la guía es lo estructurado que está todo y el tono afable, muy divertido en ocasiones, que utiliza la autora, sin que por ello pierda ni un ápice de interés o profesionalidad en sus exposiciones. Si a esto le añadimos los estupendos y descriptivos dibujos (muy necesarios en el tema ejercicios) de Charlie Layton, la guía se convierte en un orientador muy útil e imprescindible para los que empiezan y en un recordatorio estupendo (con algunos trucos de gran provecho) para los que llevamos unos años en esto de tragar polvo.

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