Publicado el

El libros de los hábitos productivos, de Ben Elijah

El libro de los hábitos productivos

El libro de los hábitos productivosProcrastinar. Según el Diccionario de la Real Academia Española, significa diferir o aplazar. Yo conocí esta palabra cuando un día, viendo una página de Internet en la que se colgaban carteles con los memes de moda, vi uno que ponía: “Deja de procrastinar y ponte a hacer algo útil de verdad”. Fue como una jarra de agua fría recorriéndome la espalda.

Entiendo que no solo se trata de aplazar algo que tenemos que hacer (véase el imperativo implícito), sino que en vez de cumplir con esa obligación, dedicamos nuestro tiempo a hacer otras cosas que tenemos pendientes pero que no son igual de importantes. Os voy a poner un ejemplo que seguramente a todos os suene familiar: yo trabajo por las mañanas y oposito por las tardes. Cuando llego de trabajar, paseo a los perros, como y descanso un poquito. Cuando llega la hora, me siento en el escritorio dispuesta a cumplir con el objetivo marcado para ese día. Pero entonces veo que la mesa está muy desordenada, y yo con tanta cosa de por medio no puedo estudiar. Así que me pongo a organizarlo todo, a reordenar los apuntes, a poner al día la agenda y, cuando me quiero dar cuenta, he barrido la habitación, quitado el polvo y ordenado los subrayadores por colores. En fin, que se me ha pasado media tarde y lo único que he hecho ha sido NADA. Pero en mi cabeza, mientras estoy procrastinando, estoy pensando: “qué productiva estás siendo, Ana. Mira cuántas cosas eres capaz de hacer en tan poco rato”. Sí, si está muy bien. Pero mi objetivo del día era estudiarme un determinado tema, no ponerme a organizarlo todo como si tuviera TOC.

De eso es de lo que nos habla (entre otras cosas) El libro de los hábitos productivos. Su escritor, Ben Elijah, nos cuenta su propia experiencia personal. Él se dio cuenta de que tenía ciertos hábitos o manías en su día a día que le impedían ser una persona eficiente. Por ejemplo, advirtió que las ideas productivas llegan en cualquier momento. Puede ser mientras estás en el escritorio —preparado para ello— o cuando estás en una cafetería, o haciendo running por el parque. Así que se dio cuenta de que siempre tenía que llevar consigo una herramienta que le permitiera anotar esas ideas al momento sin peligro de que después se le olvidaran. Y pensaréis que esto suena a tontería. Todos sabemos que las ideas vienen y van y que en el momento en el que aparecen hay que anotarlas. Pero no todos lo hacemos, y más si tenemos en cuenta la situación en la que estamos en ese momento. Y no todas las herramientas que usamos para ello son las más adecuadas. Por eso Ben Elijah nos muestra una serie de técnicas que podemos usar para que estas ideas no se volatilicen, dependiendo de cómo seamos y de cómo sean nuestras rutinas. Yo siempre he sido de papel y boli, de llevar una libretita en el bolso y apuntar todo lo que se venga a la cabeza. Pero esa libreta no está siempre conmigo. Por ejemplo, nunca la llevo cuando salgo a andar. Elijah propone usar siempre el mismo instrumento para anotar las ideas, así que quizás, en mi caso, sería más lógico usar el teléfono móvil. Yo llevo el móvil a todas partes, incluso a la hora de hacer deporte, por lo que puede ser una buena herramienta para conseguir ese objetivo.

En El libro de los hábitos productivos también encontramos consejos sobre cómo organizarnos a la hora de enfrentarnos a una tarea. ¿Es importante o indispensable? ¿se puede delegar? ¿cuánto tiempo me va a llevar realizarla? Si nos hacemos una serie de preguntas antes de empezar con una tarea determinada, podremos darnos cuenta de cuáles son nuestras prioridades, mostrándole a nuestro cerebro que, si decidimos hacer una cosa que no es sumamente importante, estamos procrastinando. Y eso está mal. Así que nuestro cerebro no estará contento pensando que está haciendo algo productivo. No. Sabrá que somos unos vagos que no hacemos más que posponer lo que deberíamos hacer ya.

Os voy a confesar que yo pensé que en este pequeño libro me darían la solución para no procrastinar. Pero lo cierto es que no hay una receta infalible para ello. De hecho, antes de ponerme a escribir esta reseña, he revisado todas mis cuentas de correo electrónico  haciendo que mi mente pensara que estaba haciendo algo realmente productivo, aunque sí es cierto que he sido capaz de no ponerme al día con las redes sociales. Y  es que lo de las redes sociales ya es tema aparte. La próxima vez que os vayáis a meter en Facebook mientras posponéis algo, pensad que eso no os va a dar de comer y que, cuando os metáis en la cama, os arrepentiréis de haber pasado tanto tiempo haciendo el tonto en vez de aprovechando las pocas horas que tenemos.

[product sku= 9788416894352 ]
Publicado el

Guías visuales: India, de varios autores

Guías visuales: India

Guías visuales: IndiaMi primer viaje fuera de España fue a París. Tenía once años y estaba tan preocupada por el miedo que me daba el avión que no fui capaz ni de pensar que iba a cumplir el sueño de todo niño: visitar Disneyland. Aunque, para ser sincera, a mí lo que realmente me apetecía era ver la Mona Lisa. Así de rara era yo ya con once años.

Cuando pisé el suelo de París y me monté en un taxi que nos llevó por los puentes más bellos que había visto yo en mi corta vida, decidí que viajar iba a ser una de mis grandes aficiones. Y las aficiones hay que cuidarlas. Hay que regarlas como si fueran una planta, que necesita agua y luz para crecer sana y fuerte. Ese fue el desencadenante. Ese momento fue el culpable de que yo ahora haya visitado ya nueve países, en diez viajes maravillosos.

El primer viaje que hice con Aarón, mi novio, fue a Londres. Aunque yo había estado en Inglaterra con anterioridad, trabajando de aupair, no pude conocer la capital, así que, él, sabiéndolo, me regaló aquel viaje. Por lo que nos escapamos un fin de semana que haría que inauguráramos una nueva tradición: cada año, viajaríamos a un sitio. Luego vino la multicultural Malta, la salvaje Argentina y el colorido Méjico. Y aquí estamos, en 2017, pensando cuál será nuestro siguiente destino. Ya que llevábamos dos años cruzando el Atlántico, pensamos que la mejor idea era cambiar de rumbo. Asia parecía un buen plan. Y, aunque a él le llamaba más China, a mí India hacía que me brillaran los ojos. Desde el momento en el que empezamos a mirar billetes de avión, mi imaginación comenzó a volar. Yo ya no estaba en España, estaba en mitad de Jaipur, perdiéndome entre mercaderes. Estaba en Delhi, dejándome bañar por el sol que se refleja en Qutb Minar. Estaba en Agra, observando con mis propios ojos el más precioso monumento hecho por amor que la historia ha podido conocer.

Al final, después de mucho mirar, creo que viajaremos a otro país y a otro continente. Se oyen tambores de Kenia por nuestros sueños y no sabemos si dejarnos seducir por esa melodía tan hipnótica.

Pero India siempre es un destino que he tenido en mente. Y más después de leer Guías visuales: India. En más de ochocientas páginas, encontramos cientos, miles de motivos para que este viaje esté en nuestra lista de deseos por cumplir. Sí es cierto que, varias personas que conozco que han tenido la suerte de visitar este país, coinciden en que el contraste con nuestra civilización es chocante de más. Pero también están de acuerdo en que solo de esta manera podemos llegar a apreciar lo que tenemos en España. Cuando ves un tren en el que no cabe ni un alfiler; cuando ves cómo los niños juegan con poco más que piedras; cuando sientes pena al ver cómo las mujeres son tratadas como no se debería tratar a ningún ser humano; cuando te sientes impotente al ver la pobreza que inunda cada rincón de la ciudad. Pero, en cambio, con la misma facilidad se puede ver el amor que sienten por la familia, el cuidado con el que mantienen sus ritos, la amabilidad con la que reciben a los extraños. Y todo eso hace que India sea un país de contrastes. En el que lo bueno compensa mil veces lo malo. Y del que sales sintiendo que eres afortunado por tener esa afición de viajar y poder conocer culturas tan diferentes a la tuya.

Si no cambiamos de idea, no podremos conocer India este año, pero después de soñar despierta durante tanto tiempo —cosa a lo que ha ayudado con creces esta guía repleta de fotos increíbles— tengo claro que yo quiero sentir el amor que Shah Jahan puso al diseñar una de las maravillas del mundo y, sobre todo, quiero verlo con mis propios ojos.

[product sku= 9788403517257 ]
Publicado el

El libro de cocina light + fácil del mundo, de J.-F. Mallet

El libro de cocina light + fácil del mundo

El libro de cocina light + fácil del mundoDesde que estoy en Libros y literatura, he reseñado algún que otro libro de cocina. Y no porque yo sea una cocinillas a la que le encanta pasar el tiempo entre los fogones. No. Todo lo contrario. No se me da especialmente bien cocinar. Pero porque no me gusta. No me apasiona eso de invertir mi tiempo preparando alguna receta. Prefiero las cosas rápidas, sencillas y fáciles. Vale, sí, es por pereza. Si me pongo a cocinar algo es porque tengo una mañana o una tarde completamente libre y puedo disfrutar de lo que estoy haciendo en ese momento. Si, después de cocinar, tengo mil cosas que hacer, mi cabeza nada más que va a estar pensando todo lo que viene después y que tendré que hacer tarde o temprano. Hay gente a la que le relaja cocinar. No es mi caso. A mí, me estresa. Pero por eso decido leer libro de cocina, para motivarme, para conseguir ideas que hagan que la pereza se vaya de mi cuerpo. Para probarme a mí misma y ver si soy capaz de hacer algo medio comestible. A veces lo consigo.

Por eso cuando descubrí El libro de cocina + fácil del mundo pensé que ese era mi libro. Que estaba escrito para mí. Y es para mí por tres motivos: el primero es que las recetas que propone conllevan una duración mínima; el segundo es que necesitan muy pocos ingredientes, que normalmente se pueden encontrar en cualquier nevera —no es como en esos libros de recetas que te piden sangre de unicornio para que el plato salga bien—; y, tercero, que la complejidad de la elaboración es menos tres. Vamos, recetas buenas, fáciles y asequibles. Qué más queremos. Pero parece que los de Larousse han pensado que sí que pueden ofrecernos algo más, y aquí es donde nace El libro de cocina light + fácil del mundo. Porque la operación bikini es una realidad y se acerca peligrosamente. Llega abril y empezamos a quitarnos capas de ropa y a ver que el invierno se nota en nuestros vaqueros un poco más de lo que nos gustaría. A ver, tenemos que partir de la base que yo soy una gran defensora del cuerpo de invierno. Aquí cada uno es como es, y lo único que necesitas para ponerte un dichoso bikini, es tener un cuerpo. Punto. Pero vale, acepto que la gente quiera dejar atrás ese par de kilos que se le han pegado como si fueran una lapa, para conseguir sentirse mejor con uno mismo. Y, precisamente para eso, ha llegado este libro de recetas. En él encontramos platos sencillos, rápidos y asequibles pero que tienen una carga calórica inferior a la que solemos ingerir normalmente. Echando simplemente un rápido vistazo a las recetas, vemos que incluyen dos datos extremadamente importantes: las calorías y su aptitud para dietas sin gluten o sin lactosa. Y, digamos, que a mí esto último me interesa más que las calorías, ya que me diagnosticaron celiaquía hace unos años y ahora tengo que controlar muchísimo lo que como. Ahora, después de tanto tiempo, comer en casa no supone ningún problema, pero sí que puede llegar a convertirse en algo monótono. El ser alérgico a algo, o estar a dieta para perder peso, limita. Hace que solo puedas ingerir determinados alimentos y su uso al final acaba siendo siempre el mismo. Teniendo a mano El libro de cocina light + fácil del mundo, cuyas recetas han nacido de la mente de J.-F. Mallet, la originalidad vuelve a aparecer en la cocina. Miras una pechuga de pollo y piensas que hay más opciones que no hacerla a la plancha. Digamos que te hace ver la comida con otros ojos.

No prometo nada. No sé si llevaré a cabo alguna de estas recetas o si seguiré con mi comida monótona en la que el arroz es la base de todo. Pero prometo que dejaré bien cerca este libro para que, en los momentos en los que me crea capaz de adentrarme en el mundo de las sartenes y las cazuelas, tenga un amigo fiel que me guíe en la oscuridad.

[product sku= 9788416984053 ]
Publicado el

Solo nosotros dos, de Nicholas Sparks

Solo nosotros dos

Solo nosotros dosPensar en Nicholas Sparks es pensar en romanticismo. En grandes historias de amor que dejan sin aliento a quien las lee. Es el caso de El cuaderno de Noah, Cuando te encuentre o, mi favorita, Un lugar donde refugiarse. Si algo tienen en común es que son historias cuyos protagonistas tienen tal personalidad que son capaces de llegar a enamorar a través del papel. Sparks nos da personajes carismáticos, misteriosos, bondadosos y mágicos. Por ello, quizás, se podría decir que está un poco encasillado y que nada más que sabe escribir novelas de chico conoce a chica. A mí sus novelas me parecen maravillosas (algunas más que otras, todo hay que decirlo. Fantasmas del pasado me aburrió tanto que me entró la tentación de dejarlo a medias). Y es cierto que todas hablan del amor. Así que me alegré cuando, al adentrarme en la trama de Solo nosotros dos, me di cuenta de que sabe contar historias que van más allá.

La novela que nos ocupa es de amor, sí. Pero no del amor que siente un marido por su mujer. Habla del amor que un padre profesa por una hija. Así que, ya veis, Sparks nos regala esta vez una novela que nada tiene que ver con lo que normalmente suele ofrecernos. No sé si esto es mejor o peor. Por una parte, es cierto que el que decide abrir un libro de Sparks lo hace porque quiere vivir una historia de amor de esas que desgarran. Pero, por otra parte, nos demuestra que es capaz de escribir otras crónicas que pueden ser igual de bonitas pero ambientadas en un contexto diferente.

Russel está casado con Vivian. Viven una vida idílica, de cuento. Acaban de comprar una casa preciosa y su negocio va viento en popa. Así que cuando Vivian le dijo que está embarazada, a pesar del vértigo momentáneo que sintió en el estómago, no pudo evitar alegrarse, sabiendo que ser padre sería una experiencia maravillosa. Pero la verdad es que el trabajo apenas le dejaba tiempo para disfrutar de la pequeña London y su matrimonio se fue enfriando poco a poco, de manera casi imperceptible. Pasados cinco años, Russel, presa de la crisis, se ve despedido, con un montón de deudas, con una mujer que no le quiere y con una hija a la que apenas conoce. Tiene intención de montar un negocio, pero los riesgos son demasiado altos, así que cuando a Vivian le ofrecen un trabajo muy bien pagado, esta no se lo piensa dos veces. Hay que mantener el status que tenían. Pero aquel trabajo tenía un precio muy caro: los viajes serían constantes y la vida familiar prácticamente nula. Así que Russel empieza a ejercer realmente de padre. Comienza a conocer a London, esa pequeña princesa que tiene más cosas interesantes que contarle de las que él se creía. Y empieza a darse cuenta de que la quiere más que a nada en este mundo.

Por lo que Solo nosotros dos es una historia de amor, sí. Pero del amor que Russel empieza a sentir por su hija. Es una novela tierna, paciente y sosegada. Sin grandes giros ni sorpresas. Es como si Sparks metiera en una olla un montón de ingredientes y los fuera cocinando muy poquito a poco, prometiendo que al final nos dará un plato exquisito que nos dejará un estupendo sabor de boca.

Nos os voy a engañar, no es la novela que más me ha gustado de este autor (el nivel estaba muy alto, también es verdad), pero es una historia que me ha encandilado y que ha hecho que le cogiera cariño a Russel y a la pequeña London. Y al final, de eso se trata, de poder conectar con los personajes y sentir lo que ellos sienten. Y, en eso, Nicholas Sparks es un genio.

[product sku= 9788416498314 ]
Publicado el

Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de J.K. Rowling

Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Animales fantásticos y dónde encontrarlosHay gente que tiene tanta imaginación que es capaz de crear un mundo paralelo que perfectamente podría existir. Esas personas pueden contar una historia, tan hilada y tan precisa, que no queda ningún cabo por atar. Esos escritores pueden darnos infinidad de libros que versan sobre su mundo. Con estas palabras y, sabiendo que soy una gran Potter head, no podía estar hablando de otra persona que no fuera J.K. Rowling. Y es que esta mujer a mí me fascina. De verdad.

Hace años leí Animales fantásticos y dónde encontrarlos, un pequeño libro que todos los estudiantes de Hogwarts deberían leer. Está escrito por Newt Scamander, un mago interesado por las criaturas fantásticas, que a principios del siglo XX se dedicó a viajar por todo el mundo persiguiendo los seres más extraños que podamos imaginar. En sus breves hojas, encontramos un resumen de cuáles son las especies que debemos conocer si nos vamos a adentrar en el mundo mágico. Porque si algo hay en Hogwarst, son criaturas fantásticas. Y ya no solamente en el bosque prohibido, donde duermen seres que sería mejor no ver con los propios ojos, sino también en el lago negro o incluso dentro de las paredes del castillo —no olvidemos al basilisco—. Y es que para ser un buen mago, hay que conocer las criaturas a las que te vas a enfrentar. O incluso aquellas que pueden, en un momento dado, salvarte la vida, como es el caso del fénix o del hipogrifo. Y eso Harry lo aprendió muy deprisa, en el momento en el que conoció a Hedwig, su lechuza. Esos animales pueden llegar a convertirse en verdaderos amigos, por eso no es de extrañar que todos cojan especial cariño a sus mascotas —pobre Ron, qué decepción se llevó con Scabbers, pero esa es otra historia de la que hablaremos en otro momento—.

J.K Rowling, nos regaló hace años esta maravilla, ahora editada de nuevo por Salamandra, haciendo que nos sintiéramos parte de la saga. Leer Animales fantásticos y dónde encontrarlos es meterse en una clase de Hagrid. Es estar en un aula de Hogwarts. Es sentirse parte de la historia al leer los comentarios que Ron y Harry hicieron en el manual. Es volver a la saga más querida. Es volver a la infancia. Es volver a creer en la magia.

Con este, ya habré leído los siete libros de la saga principal, la nueva historia que habla del hijo de Harry —Harry Potter y el legado maldito—, el guion original de la película de Animales fantásticos y los tres relatos publicados por Rowling —el que nos ocupa, Los cuentos de Beedle el Bardo y Quidditch a través de los tiempos—. Así que creo que ya no me queda leer nada más sobre este personaje. No sé si Rowling se decidirá a darnos más magina en forma de papel, pero si lo hace, tened por seguro que estaré esperando impacientemente para volver a uno de los lugares más felices y que más recuerdos me trae de mi infancia: el castillo de Hogwarts.

[product sku= 9788498387940 ]
Publicado el

Quidditch a través de los tiempos, de J.K Rowling

Quidditch a través de los tiempos

Quidditch a través de los tiemposQuien me conoce sabe que no soy muy de deportes. Ni me gusta verlos, ni me gusta practicarlos. Aunque sí es cierto que, cuando vivía en Madrid, me encantaba acercarme al estadio Vicente Calderón, vestida de colchonera y armada con un buen bocadillo de jamón, a pasar las frías tardes del invierno madrileño. Me divertía una barbaridad y la semana que tocaba jugar en casa me la pasaba pensado en el partido. Pero no puedo considerar que eso equivalga a que me guste el deporte. Porque si me pones un partido en la tele… probablemente me quede dormida a los cinco minutos escuchando la monótona voz de los comentaristas. Lo que me gustaba era la diversión, el ambiente que se respiraba al lado de Manzanares cuando una oleada de gente ataviada de camisetas y bufandas rojiblancas se iba acercando al campo. Lo que me encandilaba era el olor a emoción que se podía respirar cuando el fondo sur comenzaba a cantar dejándose las cuerdas vocales en cada aliento. Lo que me llenaba de alegría era el escuchar: “gol, uy”, cuando parecía que sí, pero al final era que no. Porque eso significaba que la afición apoyaba a su equipo, y sobre todo, que tenía fe en él. Cuando salía del partido, con las mejillas encendidas y una sonrisa en la cara (ganara o perdiera mi equipo), me iba a casa sabiendo que iba a comenzar una semana nueva, lo que significaba que ya quedaba menos para el siguiente partido.

No sé si eso es que te guste el deporte. No sé si eso es que te guste el fútbol. Yo solo sé que lo disfrutaba con todas mis fuerzas y ver la bandera de mi equipo colgada del techo hacía que la semana se me pasara volando.

Esa emoción de la que hablo, la he podido revivir al leer la saga de Harry Potter y, más en concreto, Quidditch a través de los tiempos. Como todos los fans sabéis, el Quidditch es el deporte oficial en el mundo donde los magos conviven con los humanos, y que goza incluso de ligas y mundiales. Sin duda era el deporte favorito de Ron. Pero imaginaos la cara de Harry, que siempre vivió entre muggles, cuando descubrió que para jugar al deporte nacional había que montarse en una escoba y perseguir una diminuta pelotita dorada —llamada snitch— que surca los cielos a velocidad de un rayo. Todo ello sin contar con las endiabladas bolas que persiguen a los jugadores haciendo que el juego se vuelva un poco más complicado. Además, hay que añadirle que algunos jugadores deben encargarse de batear y meter las bolas por los tres aros preparados para ello. Una locura de juego. Del que Harry se enamoró en cuanto escuchó hablar de él. Y algo tendría que ver el llevarlo en la sangre, ya que James Potter, su padre, fue uno de los mejores cazadores de Hogwarst.

En Quidditch a través de los tiempos, J.K. Rowling nos sumerge en las entrañas de este deporte, contándonos las anécdotas más importantes desde que naciera este juego y las curiosidades que todo admirador debería conocer. Gracias a Salamandra y esta nueva edición, podremos tener en nuestras manos una réplica del libro que descansa en la biblioteca de Hogwarst. Libro que, estoy segura, fue el único que leyó Ron por voluntad propia.

Para los fanáticos de Potter y sus amigos, conocer un poco más de la historia siempre es un gran placer. Como ya os he dicho, no soy gran amiga del deporte, pero no me importaría en absoluto ondear mi bandera azul de Ravenclaw mientras disfruto de una buena cerveza de mantequilla y unas grageas de Bertie Botts (esperando, como siempre, que me toque una de chocolate y no una de cerumen).

[product sku= 9788498387926 ]
Publicado el

La chica que dejaste atrás, de Jojo Moyes

La chica que dejaste atrás

La chica que dejaste atrásMira que a mí, los libros que versan sobre las temibles Guerras Mundiales que asolaron Europa, no es que me hagan demasiada gracia, pero llevo una temporada que, muchos de los libros que leo, versan —o al menos en parte— sobre estas barbaries. El último ejemplar de este estilo que reseñé fue El ruiseñor, novela que me encogió el alma a medida que iba pasando las páginas. La chica que dejaste atrás también sobrecoge, pero de una manera un poco más amable. Os voy a poner en situación para que esta reseña tenga sentido:

En plena Primera Guerra Mundial, Sophie ve cómo su marido tiene que marchar al frente. En un principio pensó que las tropas alemanas no llegarían hasta su pequeño pueblo, donde regentaba un bar junto con su hermana. Pero Sophie no podía estar más equivocada. Cuando un comandante alemán cruzó la puerta de su establecimiento, Sophie pensó que todo su mundo se iba a ir al traste. Su marido, a cientos de kilómetros y ella ya casi sin fuerzas ni alimentos que ofrecer a sus clientes; factores que no le ayudaban precisamente. Así que cuando el comandante quedó prendado de un cuadro que retrataba a Sophie (pintado por su marido), esta se pensó lo peor. La obsesión del comandante por ese cuadro llegó a rayar la locura, hasta el punto de enamorarse de esa mujer. Pero Sophie hacía mucho que dejó de ser la chica del cuadro, alegre, soñadora, apasionada.

Un siglo después, ese cuadro pasaría a manos de Liv Halston, cuando su marido se lo regaló como regalo de bodas, poco tiempo antes de morir repentinamente. Encontró ese cuadro en Barcelona, pagando por él una cantidad irrisoria. Liv jamás se imaginaría que tenía en sus manos una obra millonaria y que un policía lo estaba buscando con todas sus fuerzas, por tratarse de un cuadro robado.

Conocimos a Jojo Moyes en Antes de ti y Después de ti. Y mentiría si dijera que La chica que dejaste atrás no me ha recordado a esas dos novelas. Aunque al principio viajamos a una época diferente, a la que no nos tiene acostumbrados esta escritora londinense, la verdad es que en un personaje en concreto encontramos muchos rasgos que nos hacen recordar a Louisa Clark, lo que por otra parte es maravilloso, ya que irradia una personalidad abrumadora y cuya peculiaridad hace que le cojamos aprecio y simpatía desde un primer momento.

Esta novela habla de la persona que dejamos atrás cuando la vida se vuelve árida y gris. Habla del recuerdo que queda en la mente cuando eres consciente de que todo ha cambiado. Una guerra, una pérdida, da igual. Nada puede ser lo mismo que era en un principio. Tanto Sophie como Liv vivieron una época en la que eran felices, alegres, soñadoras. Pero después de vivir los momentos más duros que el destino tenía preparados para ellas, ya nada queda de las chicas que fueron algún día. De ahí el título. La chica que dejaste atrás es esa chica llena de esperanzas, de ilusiones, de felicidad. Ahora, después de tanto sufrimiento, solo queda pérdida, dolor y desamparo. Cuando el comandante se enamora de la chica del cuadro, no tarda en darse cuenta de que Sophie ya no es esa chica. Que esa joven desapareció el día en que su marido se fue al frente. Lo mismo pasó con Liv. Hubo un tiempo en el que fue feliz, pero la repentina muerte de su marido hizo que las ilusiones y la esperanza se desvanecieran casi al instante en que el alma de su marido volaba lejos de su cuerpo.

Es una historia que sobrecoge porque vas viendo, página a página, cómo esas dos mujeres luchadoras, se dan cuenta de que ya no son lo que eran hace años. Y eso rasga un poquito el corazón. Porque no hay nada más triste que saber que, tiempo atrás, fuiste feliz. Y ahora eres incapaz. Como las anteriores novelas que he leído de Jojo Moyes, este libro es carismático y muy entretenido; ha logrado que me pusiera en la tesitura de las dos protagonistas y que me preguntara si, en algún momento, echaré de menos a la chica que soy ahora mismo.

[product sku= 9788491290803 ]
Publicado el

Corona cruel, de Victoria Aveyard

Corona cruel

Corona cruelSer una apasionada de las sagas es un arma de doble filo. Normalmente cuando tengo que elegir un libro para pasar unas horas junto a él, mis ojos se van directamente a las sagas. Y es que, a veces, una historia que se cuenta en un único tomo, se me hace corta y necesito más. Si me engancha la trama, no me importa leerme los libros que sean necesarios con tal de no salir de ese mundo. Por lo que, la saga de La reina roja, como no podía ser de otra forma, cayó en mis manos con esa intención. Con la promesa de ser una trilogía apasionante que hiciera que me mordiera las uñas esperando la siguiente entrega. El año pasado pude leer las dos primeras partes, La reina roja y La espada de cristal y, como los leí casi seguidos, me ha tocado esperar varios meses para poder leer el desenlace. Así que, mi sorpresa al ver que Victoria Aveyard había sacado un nuevo libro, fue inmensa. Al principio pensé que sería la tercera parte, pero al ver el formato (se compone de unas doscientas páginas), no entendía nada, ya que un final en condiciones no se puede hacer en ese número tan reducido de páginas. Pero, al leer la sinopsis, me di cuenta de lo equivocada que estaba.

Corona cruel es una precuela de la saga, en la que encontramos dos historias, de dos personajes muy importantes, pero que en la trilogía no tienen el protagonismo que se merecen. La primera historia habla de Coriane, esposa del rey Tiberias y madre de nuestro conocido Cal. Aunque en los libros se habla de ella, no hace acto de presencia en ningún momento, por lo que tener un relato que hable únicamente de su historia, es una maravilla, ya que ayuda a entender mejor la vida de Cal. Por otra parte, tenemos la trama de Farley, que pertenece a la Guardia Escarlata y que, con su valentía, fuerza y determinación, hará que la rebelión anide en Norta.

Los que no hayáis leído los otros libros (o, al menos, el primero), pensaréis que estoy hablando en chino. Y la verdad es que si no lo habéis hecho, no vais a entender en absoluto este libro. La precuela debe leerse cuando ya se conocen la historia y argumento de la principal, ya que no entra en detalles y no entenderemos nada si no partimos teniendo un guión. Y, ahora, me diréis ¿es un libro necesario para entender la saga? Bueno… en mi opinión, no. Corona cruel es un aditivo, un plus, que se añade a la historia para hacerla más redonda. Pero a mí me ha gustado mucho tener la oportunidad de conocer estos dos personajes que no tienen el protagonismo que se merecen en la saga.

Una de las cosas que más me ha gustado de este libro es que las protagonistas son muy diferentes. Pertenecen a bandos opuestos, una es roja y otra es plateada. Pero al final, vemos que ambas buscan lo mismo: luchar por su vida y por los suyos. Dos puntos de vista totalmente opuestos que tienen más en común de lo que me esperaba.

Pero ya veis, como decía al principio, ser amante de las sagas es un arma de doble filo. Ya que si, todos los libros no están a la venta en el momento en que te adentras en la historia, te tocará esperar impacientemente (como es mi caso) a que salga la siguiente entrega. Corona cruel ha servido para que me sacie un poquito, pero, vamos a ser realistas, yo lo que quiero ¡es el final de los finales!

[product sku= 9788494631511 ]
Publicado el

Lugares oscuros, de Gillian Flynn

Lugares oscuros

Lugares oscurosKansas. Dos de enero de 1985. Una mente perturbada acaba con la vida de una madre y dos hermanas. Su madre, sus hermanas. De aquella matanza solo se libró Libby, que tenía siete años cuando su hermano, desquiciado, asesinó al resto de su familia a sangre fría.

Ahora mismo, el trabajo, la carrera y las oposiciones hacen que al final del día me sienta como si un camión me hubiera pasado por encima. Llego a casa casi a rastras, para ver que todavía me espera una tarde entre apuntes y leyes. Así todos los días. Pero es cierto que hay dos cosas que no perdono y gracias a las cuales puedo sobrevivir sin desquiciarme: la primera, el paseo diario con los perros, para que ellos corran y yo olvide. Y, la segunda, el ratito de lectura antes de dormir. Esos ratitos suelen, depende del día, ser de dos horas —los días que me encuentro más activa—, pero para conseguir estar tanto tiempo sin apartar los ojos de un libro después de la locura de días que tengo, necesito encontrar un libro que haga que quiera quedarme con él. Uno de esos que hacen que me prometa a mí misma que el siguiente capítulo será el último, que ya es hora de dormir. Y, si tengo la suerte de encontrar un de esos, no me importa tener al día siguiente la sensación culpable que nace al saber que tendría que haberme acostado antes. Porque merece la pena. Porque soy muy fan de esos libros que saben atraparte y quitarte el aliento y no devolvértelo hasta que llegas a la última página.

Y eso es, exactamente, lo que me ha pasado con Lugares oscuros, donde encontramos la historia de Libby, que tuvo que vivir una experiencia aterradora cuando sus años todavía se podían contar con dos manos. Ese acontecimiento le hizo convertirse en una persona horrible, testaruda, caprichosa, aprovechada y cruel. Y, lo peor de todo, ella, a medida que iba creciendo, sabiéndose consciente de ello, no le importaba lo más mínimo. Haber vivido tal masacre le sirvió para ganarse la vida. Mediante entrevistas, libros y reportajes buscó la forma de que el mundo se compadeciera de ella hasta el punto de que no le hiciera falta más que llorar un poco delante de una cámara para sacarse un buen sustento. Pero la vida, como suele decir mi madre, pone a cada uno en su lugar. Y Libby tendrá que ver cómo los fantasmas del pasado vuelven a ella cuando se descubren, después de tantos años, pistas que en su día no se tuvieron en cuenta. Quizá las prisas por cerrar el caso hicieron que los investigadores se olvidaran de analizar una huella. O quizá sí la vieron pero era mejor hacer como si no existiera.

Gillian Flynn vuelve con otro thriller que promete ser un bestseller, al igual que lo fuera Perdida, novela con la que conocimos a esta escritora en España, pero que se escribió con posterioridad a Lugares oscuros. Esta autora es conocida por darnos historias un poco retorcidas, que hacen que nuestra mente crea que se va a volver loca. Nos da pistas sobre el final, pero no nos desvela el misterio hasta la última página. Este libro alterna dos historias, contadas en dos épocas distintas y por diferentes personajes: por una parte, encontramos la narración actual, contada por Libby y, por otra, la historia ocurrida en 1985, contada por la madre de la protagonista. Así, las tramas se irán alternando hasta llegar a un final sorprendente, haciendo que la lectura sea ligera y entretenida.

Así que, muy bien Gillian Flynn, has conseguido darme lo que estaba buscando. Algo que me enganchara e hiciera que mis ojos no se cerraran a los diez minutos de ponerme a leer. Y, lo más importante, has conseguido darme un libro que me hiciera olvidar por unas horas mi trabajo, mi carrera y mis oposiciones. Que no es que yo quiera olvidarme de todo ello, pero apartarlo un ratito de mi cabeza, aunque sea por un par de horas, es algo que me ayuda a irme a la cama con una gran sonrisa.

[product sku= 9788466338424 ]
Publicado el

La obsesión, de Nora Roberts

La obsesión

La obsesiónDicen que la familia es lo primero. Que es el pilar fundamental de nuestras vidas. Imaginemos que tienes una familia perfecta, de esas de cuento. Envidiable. Pero digamos que, un día, con doce años, descubres que una de las personas a las que más quieres del mundo, tu héroe, tu padre, es un asesino sanguinario que tortura y mata a chicas inocentes, ¿estarías dispuesto a encubrirle? ¿serías capaz de perdonarle? ¿guardarías el secreto? ¿seguiría siendo la familia lo primero?

Naomi Bowes, al vivir una situación como esta, lo tuvo claro. La respuesta para todas esas preguntas era la misma: un rotundo no. Al descubrir cómo su padre intentaba matar a una chica en el cobertizo del bosque, tuvo que hacer lo legalmente correcto. Pero ello trajo consigo una consecuencia inevitable: tuvo que huir junto con su madre y su hermano a un lugar alejado, donde nadie conociera su pasado y donde podían —al menos intentar— empezar de cero. Porque, reconozcámoslo, la gente es muy cruel. Y, aunque ellos no tenían la culpa de convivir con un loco, insano, desquiciado y todos los adjetivos despectivos que os imaginéis, los vecinos del pueblo no tardaron en hablar y en chismorrear, haciendo que las vidas de Naomi y su familia se convirtieran en un verdadero infierno.

Pero por suerte, el destino fue amable con Naomi, ya que con los años se convertiría en una brillante fotógrafa que, tras muchas mudanzas y mundo recorrido, decidiría afincarse en un pueblo costero, donde el proyecto de restaurar una vieja casa para convertirla en un hogar, ocuparía el cien por cien de su tiempo.

Pero, ¿qué es una novela de Nora Roberts si no incluye una buena historia de amor? En La obsesión, el romance hará acto de presencia cuando Xander, un mecánico amante de la literatura —y muy apuesto, todo hay que decirlo—, irrumpe en la vida de Naomi. Pero aunque Nora nos dé unas historias de amor apasionantes, no debe olvidarse que también es una gran pluma de la novela negra, así que la intriga estará servida cuando descubramos que los secretos que Nora guarda no están a tan buen recaudo como ella se pensaba.

Tengo que decir que hace apenas dos años que descubrí a esta escritora. Lo hice con Polos opuestos, novela que devoré en dos días. Nora Roberts ofrece en sus libros historias de amor, de esas que sentimos como verdaderas, que al leerlas te dan la sensación de que podrían ocurrir perfectamente en el mundo real. Pero a la vez, los tintes de misterio y novela negra, hacen que la intriga se apodere de quien se adentra en las historias. Me gusta mucho esta escritora porque es capaz de demostrar que, para escribir una historia de amor, no hace falta recurrir a lugares comunes, en los que chico conoce a chica, todo es de color de rosa y viven felices para siempre. No. Demuestra que puede darnos una historia policíaca, con muertes violentas de por medio, misterio e intriga y, a la vez, hacer que suspiremos por la historia de amor que enreda entre sus páginas.

Qué voy a decir yo… que, aunque a veces me cueste reconocerlo, en el fondo soy una romántica. Por eso cuando Naomi conoció a Xander, no dejaba de decirme para mí misma: “pero vamos Naomi, dale una oportunidad a este pobre chico”. Aunque en el fondo sabía que ello desencadenaría el desastre. Porque ya sabemos que no todo es tan bonito como parece, ni es oro todo lo que reluce. Pero qué se le va a hacer, esa es la chispa de las novelas de Roberts. Y, como no podía ser de otra forma, también de La obsesión.

[product sku= 9788401018893 ]
Publicado el

Los cuentos de Beedle el Bardo, de J.K. Rowling

Los cuentos de Beedle el Bardo

Los cuentos de Beedle el BardoHay cuentos que se quedan grabados en la memoria como si estuvieran marcados a fuego. Hay historias que, aunque solo escuchemos una vez, anidan dentro de nosotros y forman parte de nuestra propia vida. Hay moralejas que aprendemos como si de una lección del colegio se tratara, ya que sabemos que, tarde o temprano, deberemos darle uso. En mi caso, es la historia de Los siete cabritillos. Mi abuela me la contaba cada noche que dormía con ella y yo no dejaba que nadie más me la contara. Porque era algo entre ella y yo, como una historia privada, un vínculo especial del que nadie más debía ser partícipe. Lo que más deseaba en el mundo era que llegaran las vacaciones para ir al pueblo y poder dormir al lado de mi abuela. Así que oír la historia de los cabritillos significaba que las vacaciones habían llegado y que podría disfrutar de mis abuelos al menos durante un verano más.

Esa historia me enseñó que hay que tener valor y mente fría para poder afrontar todos los problemas que se pongan delante. Y también que hace falta para ello mucho ingenio. Me enseñó que no hay que subestimar a los débiles y que el fuerte puede ser derrotado si se aúnan fuerzas contra él. Es una lección que recuerdo muy a menudo y que tengo presente en mi cabeza cuando veo que los problemas empiezan a ser más grandes que mis ganas de vencerlos.

Por eso las historias, aunque parezcan cosa de niños, son tan importantes. Y en todos los mundos, reales o fantásticos, existen esas pequeñas fábulas que se transmiten de generación en generación. Y, en el universo de Harry Potter, no iba a ser de otra manera. Los cuentos de Beedle el Bardo, eran unas historias a la que todos los padres magos recurrían cuando querían que sus hijos se durmieran. Se compone de cinco cuentos, escritos por Beedle en el siglo XV. El más importante, por su relación con la saga original de Harry Potter y por el secreto que contenía —que ayudaría a Harry, Ron y Hermione a vencer al mismísimo Quien-no-debe-ser-nombrado en Las reliquias de la muerte—, es La fábula de los tres hermanos. En ella se cuenta la historia de los tres hermanos Peverell, que consiguen burlar a la muerte cuando están a punto de caer a un río. Por tan gran hazaña, la muerte decide brindarles tres deseos. Los dos hermanos mayores, ambiciosos, ven recompensados sus deseos obteniendo la varita de saúco y la piedra de la resurrección. Pero el pequeño, más astuto y menos avaricioso, decide pedir una capa de invisibilidad, con la que consiguió burlar a la muerte durante muchísimos años más, hasta que ya estuvo listo para abandonar el mundo. Este cuento resultó de tanta importancia en la saga original porque resultó que, los tres elementos que la muerte regaló a los hermanos Peverell, en realidad existieron, componiendo lo conocido como “reliquias de la muerte”, que convertían al mago que las poseyera en el mago más poderoso de todos los tiempos.

Me encanta la saga de Harry Potter porque todo, absolutamente todo, está perfectamente hilado. Resulta que de un detalle que J.K. Rowling te menciona en un libro, luego nace una historia completa, con personajes desarrollados y ambientada perfectamente. Quién diría que Harry Potter y la piedra filosofal pudiera estar tan bien hilado con el final de la saga, por ejemplo. Es algo que, cada vez que releo los libros, no deja de asombrarme. Y, al adentrarme en el mundo de Los cuentos de Beedle el Bardo, me ha vuelto a pasar. Rowling ata todos los cabos y demuestra que el universo de Harry Potter, para ella, es más que una realidad.

Yo, como muggle —tristemente hasta que se demuestre lo contrario—, no pude dormirme nunca escuchando los cuentos de Beedle. Aunque hubiera sido divertido ver cómo Arthur y Molly ponían voces imitando a los personajes del cuento. Pero, la verdad, la historia de los cabritillos contada por mi abuela, no la cambio por nada del mundo.

[product sku= 9788498387933 ]
Publicado el

Como fuego en el hielo, de Luz Gabás

Como hielo en el fuego

Como hielo en el fuegoMuchas veces me he preguntado a mí misma si creo en el destino. El destino es un tema muy recurrente y sale en infinidad de conversaciones. Y también en películas y libros. En casi todas las películas americanas, hay unos minutos dedicados a dilucidar sobre el destino y los personajes saben a la perfección si creen en él o no. Yo, no lo sé. Por una parte, me gustaría pensar que sí que existe, en tanto que todo lo que hacemos lo hacemos por un motivo. Pensar que estamos predestinados a algo también es ser muy egoísta, ya que todo lo que nos pase en la vida será culpa del destino, por lo que nuestros errores no tendrían nada que ver y podríamos actuar indistintamente y sin remordimientos porque el destino que nos aguarda ya está escrito. Da igual si hacemos las cosas de manera correcta o no, porque vamos a acabar donde tenemos que acabar. Pero, por otra parte, a veces me gusta pensar que no existe, que cada uno elige su propio camino y que con las acciones que uno realiza día a día conseguirá vivir de una manera u otra en el futuro, labrándose su propia historia.

El destino es el tema principal en Como hielo en el fuego. Y al leerlo he tenido claro de qué tipo de destino hablaba: del primero. Luz Gabás, autora aragonesa, nos trae una historia en la que el destino está escrito. El sino de los personajes principales, Attua y Cristela, es estar juntos, pase lo que pase. Pero para que esto tenga un poco de sentido, os voy a contar brevemente la historia de estos dos protagonistas:

Attua vive en Madrid a finales del siglo XIX. Tuvo que mudarse hasta el centro del país para poder estudiar y labrarse un futuro. Desde que vive allí no ha parado de pensar en Cristela, su futura mujer y que le aguarda en la zona de los Pirineos. Pero cuando Attua vuelve a su pueblo natal, Albort, descubre que su padre ha sido brutalmente asesinado y que las termas que regentaba se han quedado sin dueño, por lo que Attua debe coger el mando de las termas para que el negocio familiar no se vaya a pique. Mientras tanto, una guerra carlista estallaba irrefrenablemente, amenazando con romper el futuro y la vida de todo aquel que pille a su paso. Entre ellos, el destino de Attua y Cristela, que verán truncada su idea de vivir juntos para siempre.

Como hielo en el fuego es también una historia sobre fronteras y guerras. Sobre personas que, estando muy cerca, se sienten a millones de kilómetros de distancia. Una lejanía entorpecida por los Montes Malditos que parecen ser un trecho inexpugnable.

Pero al final, el amor es eso. Atravesar obstáculos, pero sentir que el destino los pone ahí por algún motivo. Si todo se supera, al final la relación será fuerte y eso llevará a que el futuro por fin traiga consigo todo aquello que aguardaba.

Luz Gabás vuelve a enamorarnos, como ya lo hizo con Palmeras en la nieve y Regreso a tu piel. Esta escritora tiene la capacidad de darnos historias de amor que nada tienen que ver con las típicas novelas rosa en las que todo parece más que mascado. Luz Gabás escribe delicadamente, con pasión y paciencia, haciendo que el lector quiera avanzar en la trama, pero a la vez no llegar al final. Porque llegar al final de una historia que te atrapa y te deja sin aliento siempre es algo difícil. Pero, queremos o no, el final tiene que llegar. Y eso, ni más ni menos, es el destino.