
El frío modifica la trayectoria de los peces, de Pierre Szalowski

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He conocido al Miguel Mena escritor a través de sus libros, al periodista por sus trabajos en prensa, y al comunicador por tantas horas de compañía a través de esa magia que transmite en la radio.
Ahora, a través de la lectura de PIEDAD, he conocido a Miguel Ángel Mena Hierro, porque a nadie se le escapa, y él no lo ha escondido, que hay mucho de autobiográfico en este libro tan especial, en el que, entre otras muchas cosas que fueron noticia en su día, nos habla, y mucho, de su hijo, que tiene el síndrome de Angelman, y me ha hecho sentir esa PIEDAD de la que os hablaba al inicio, con el escritor, pues su hijo nunca comprenderá que se ha escrito uno de esos pocos libros capaces de impactar y sensibilizar a todo el que lo lee, en el que él, Dani, es protagonista, y a través de la mano y la imaginación de su padre ahora formará parte de nuestra redescubierta PIEDAD.
Algunos textos son tristes pero no me han dejado un sabor amargo, incluso he podido ver ese punto de humor (humor negro en este caso) tan característico de este autor y que tan bien ha trabajado en otros libros como en “Bendita calamidad”. Le gustan los juegos de palabras, y a mí también, y espero que a vosotros. Os regalo esta pequeña muestra:
PIEDAD
A veces piensa que tiene un nombre antiguo, que ya no se bautiza a nadie así, pero recuerda que en su infancia, en su colegio, había chicas o monjas con nombres que ahora suenan incluso más raros. Estaba Angustias, estaba Olvido, estaba Visitación, estaba Dolores, estaba Patro, de Patrocinio. Piensa que algunos nombres suenan más antiguos que el suyo, que están menos de moda, que han caído en desuso. Pero no. Enciende la tele y en las noticias hablan de angustias, hablan de dolores, hablan de olvido, incluso de visitas y patrocinios. De piedad, muy poco. De todos aquellos nombres, el suyo es el que menos espacio ocupa en los informativos.


Hay libros que me instruyen, otros me llevan a lugares o me mueven por la historia, pero cuando una lectura plantea nuevos interrogantes en mi vida o potencia los muchos que ya tengo, cuando es capaz de conmoverme como lo ha hecho Alberto Méndez con “Los girasoles ciegos”, suelo recordar el porqué de mi compromiso personal con la animación a la lectura.

Aunque podríamos decir que se apoya en un engañoso estilo epistolar, estamos hablando de una novela tradicional en la que Balram Halwai, el curioso protagonista, nos hablará de su humilde origen y de su superación hasta convertirse en un próspero y moderno empresario. Un camino que no ha sido fácil, pero como él mismo dice, y no con poco sarcasmo:
¿Qué hombre de éxito no se ha visto obligado a derramar un poco de sangre en su camino a la cima?
Un libro irreverente, provocador y políticamente incorrecto, que sólo podía ser escrito por un autor indio, ya que una crítica tan feroz a la política que actualmente se ejerce en y sobre la India creo que no podría ser soportada de un autor no nacional.


¿Será cierto que en ocasiones elegimos un libro por su título o por la portada? ¿Será este el caso de quién compró, leyó y me dejó “La Sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernesy”? Pues sí, y lo sé porque me lo dijo abiertamente.
Realmente el título se las trae, pero una vez leído ya no se olvida; y la portada es espectacularmente plástica. Un libro que si hubiese visto expuesto en una estantería seguro que me habría lanzado hacia él.
Me ha gustado esta novela escrita de forma epistolar, cartas cortas con contenido y diálogos, cartas que nos van mostrando una historia completa y exquisitamente contada, y no es fácil a través de este género ofrecer una tan buena ambientación y perfecta descripción de los distintos personajes. Cosa que, sin lugar a dudas, consigue Mary Ann Schaffer.
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Hay libros que no se olvidan, y Ébano es uno de ellos; es, en mi opinión, una obra maestra que mezcla de forma prodigiosa: información, filosofía e historia; y que debería ser de obligada lectura, y no sólo en las facultades de periodismo, si no en todas las universidades. Ébano es el tipo de libro que una vez que lo empiezas, te absorbe tanto que consigues sacar tiempo para leerlo y aprender de él, aunque tengas una agenda muy apretada, una vida familiar muy intensa… Tanto si te dedicas a revisar tus inversiones en Intertrader (www.intertrader.com) o a cualquier otra cosa. A pesar de llevar más de diez años en el mercado literario, sigue siendo una obra completamente actual.
Kapuscinski ha sido el rey de los reporteros y Ébano su última obra, un reportaje en el que me ha invitado a acompañarle en su aventura africana. El decía que se trata de un diario íntimo, un libro autobiográfico. Y debe ser así, porque en cada línea del texto he visto que este escritor polaco lleva África en la sangre, en el corazón y en la memoria.
Un modelo de historiador y periodista independiente, ejemplo de ética personal y profesional que mereció el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y humanidades en el 2003. Muestra en sus obras numerosos y trascendentales conflictos de nuestro tiempo en diversos continentes, en este caso en África. Y no se limita a describir externamente los hechos sino que, mezclándose con el propio conflicto, indaga en sus causas y analiza las repercusiones y consecuencias.
Hay párrafos que por su brillantez, tanto de forma como de fondo, nunca he olvidado:
“También vi allí a un hombre que iba desnudo, pero con un Kalasnikov al hombro. La gente se apartaba a su paso y hacía un rodeo para evitarlo. Seguramente era un loco. Un loco con un Kalasnikov”.
El continente africano que nos describe parece inmutable al paso del tiempo, aunque sólo a nuestros ojos.


Dicen que dicen que hay voces que piden el regreso del Viejo Profesor.
Eso dicen.
D. Antonio Machado partió al exilio en el año 1.939, y la ciudad de Collieure acogió a un cansado, enfermo y hambriento poeta; poco después moría, y allí fue enterrado.
Muchos somos los que en alguna ocasión hemos peregrinado hasta su tumba; por el camino, vas recordando su último viaje, su historia, y esa parte de la historia de España.

Ahora dicen que dicen que quieren que regrese ¿Por qué molestar “la paz de sus huesos”?.
Él deseó a sus amigos “un sueño tranquilo y verdadero”.
¿No fue Él quien nos dijo que se hace camino al andar?
También dicen que dicen que debería “regresar” al cementerio civil de Madrid.
¿Por qué?
¿De dónde han sacado, los que dicen que dicen, ese deseo del poeta?
¿De su poesía?
¿De su vida?
No lo creo.
Pero si algún día “lo regresan”, sí osan estorbar su descanso, ¿no deberían acaso regresarlo a Sevilla, donde nació a la vida?
¿O depositar sus cuencas, ya vacías, donde nació al amor y a la poesía, junto a su amada Leonor, en esos campos de Soria que siempre llevó consigo en el corazón?,
“En la desesperanza y en la melancolía de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva …”
D. Antonio Machado no duerme su eterno descanso en la cuneta de una carretera de donde deba, por dignidad, ser desenterrado; descansa allí donde, ligero de equipaje, le llevó su último viaje; cerca de España, cerca del Mediterráneo y junto a su amada madre.
Nadie debe cambiar su historia, nuestra historia, la Historia.

Susana Hernández Sánchez


He leído El zorro ártico, he saboreado despacio ese espectacular conjunto de hermosas palabras que perfectamente engarzadas a una historia, constituye una auténtica joya literaria. Literatura en estado puro.
Qué importante es esta literatura intimista que impulsa nuestra capacidad de imaginación y hace que broten emociones para conocernos mejor interiormente. Y es que, además, este tipo de cuentos que surgen de las leyendas populares, nos hacen crecer como personas pero también como sociedad, pues su moraleja, que la tiene, es absolutamente actual.


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Lo primero que me llamó la atención de este libro al tenerlo entre mis manos, fue su estupenda portada, ese patio interior en el que todos intentamos ocultar de las miradas ajenas nuestras miserias.
Un libro sencillo, que nos cuenta historias que giran en torno a las relaciones familiares, a sus rarezas, con un lenguaje propio que sólo se da entre sus miembros. Me ha transportado a un tiempo pasado, ese que todos tenemos archivado en nuestro cerebro. Habla de esas cosas que nunca contamos porque pertenecen al ámbito más íntimo de la convivencia familiar, lo que sólo existe de puertas para dentro. Y lo hace a través de una escritura fresca y directa, y con ese sentido del humor que sólo puede provenir de la magia de lo cotidiano.


Este fin de semana, en el que el frío y la lluvia me anunciaba el fin del periodo estival, he pasado algo menos de dos horas leyendo La Nieta del Sr. Linh del siempre sorprendente y comprometido autor Philippe Claudel. Un conmovedor relato que me ha hablado de exilio, soledad, vejez y amistad. Una novela que ha sido capaz de estimular todos mis sentidos. Yo, que hoy vivo en el interior, he recordado el sonido del Mediterráneo y el olor a mar y a puerto. Pero además, he ido a la aldea del Sr. Linh, he conocido a su familia, he viajado en la popa de un barco mirando como se perdía en la lejanía un país desconocido, y he podido visualizar el final de la novela como en una gran pantalla.
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