Publicado el

Persiguiendo a Cacciato, de Tim O’Brien

Persiguiendo a Cacciato

Persiguiendo a CacciatoHero of war es una de las canciones más conocidas del grupo estadounidense Rise Against. En ella, un hombre cuenta en primera persona cómo fue reclutado para el ejército y qué tuvo que hacer durante el tiempo en que estuvo destinado en una guerra. El protagonista de esta canción, al igual que los personajes que Tim O’Brien creó unas décadas antes, no se alistó como soldado por convicción, por tener deseos fervientes de defender a su patria. Simplemente, sin saber muy bien cómo, acabó con un arma entre sus manos y terminó asimilando que en los conflictos armados hay que hacer cosas que no se quieren hacer.

Persiguiendo a Cacciato, la novela de O’Brien, sitúa su trama en el año 1968 y cuenta cómo un buen día un joven y tontorrón soldado decide abandonar a sus compañeros destinados en Vietnam con la firme idea de llegar a París a pie. Es decir, emprende una huida con 13 000 kilómetros de distancia por delante. El pelotón al que pertenecía es seleccionado para capturar al desertor y durante esta misión los perseguidores tienen tiempo suficiente para replantearse sus propias aspiraciones.

Tim O’Brien estuvo destinado en Vietnam. Y es algo que se nota. Se palpa en la forma minuciosa que tiene de describir los ambientes, de reflejar el lenguaje y la manera de actuar de los soldados, de desgranar las anécdotas y las ocurrencias menores que van marcando el día a día de los combatientes en territorio enemigo. Y esto es algo realmente relevante, ya que son precisamente esos pequeños detalles, tan poco épicos como verosímiles, los que hacen que el relato te atrape y te afecte. Porque es difícil no empatizar con aquel que está a disgusto en una realidad que no ha elegido vivir.

Y es que, con todo lo que pueda parecer, Persiguiendo a Cacciato no es propiamente una novela de guerra, sino más bien una novela de personas a las que les ha tocado soportar una guerra. Lo verdaderamente relevante de este texto, lo que hace que sobresalga de tantísimas narraciones de este y otros conflictos armados, es la capacidad del autor para transmitir la humanidad de los combatientes, para hacer que dejemos de imaginarlos como soldados y empecemos a verlo como chavales a los que les han puesto un rifle entre las manos. A través de una narración que entremezcla flashbacks con la persecución del soldado rebelde, O’Brien nos permite conocer todo lo que Cacciato y sus compañeros han vivido durante su estancia en el país asiático y cómo esto les ha afectado a nivel personal.

Como digo, la auténtica relevancia de este texto la cobran los soldados y su necesidad de abstraerse, de dejar atrás el conflicto, aunque sea durante unas horas al día a través de una liga de baloncesto, a sabiendas de que al día siguiente les tocará arrasar aldeas humildes y asesinar a civiles inocentes. Se palpan las ganas de escapar, que sólo Cacciato se atreve a materializar. De repente, ese chico aparentemente débil y sumiso es el único que se atreve a dar el paso que tantos otros anhelan.

El juego del gato y el ratón que protagonizan el batallón y Cacciato se hace vibrante por momentos, ya que no son pocas las ocasiones en las que sus antiguos compañeros le pisan los talones, en un largo trayecto que les hace visitar Birmania, Afganistán, Turquía o Grecia. Durante ese viaje somos partícipes de cómo los soldados vuelven a convivir en sociedad, sin armas de por medio y sin un enemigo directo al que asediar o temer. Y de lo a gusto que se encuentran en esa situación, lo que le lleva a más de uno a cuestionarse seriamente el sentido de seguir gastando balas.

Una novela, en fin, que se aleja de lo habitual en su género y que decide apartar el foco del gran conflicto bélico para ponerlo sobre las pequeñas luchas internas. Esas mismas que una vez que las tropas se repliegan y los disparos cesan no hay acuerdo de paz que pueda cerrarlas de cuajo. Son batallas que quedan irremediablemente unidas a aquellos que, muchas veces sin saber cómo, acabaron con un rifle entre sus manos.

[product sku= 9788494683312 ]
Publicado el

La vida en el campo, de Julia Rothman

La vida en el campoHay gente que tiene grandes sueños sobre cómo pasar los últimos años de su vida. Ya saben, una vejez tranquila en enormes casas situadas en ciudades de renombre, con viajes de ensueño cada pocos meses a lugares exóticos y retiros dorados a zonas costeras, donde la única preocupación sea la de darse la suficiente protección solar cada mañana. Los míos diría que son más grandes aún. Mi idea es que, cuando me llegue la edad de jubilación (que, haciendo un cálculo optimista, estará sobre los ochenta años para esa época), haya ahorrado lo suficiente para retirarme a la casa de piedra que tiene mi familia en un diminuto pueblo metido entre montañas, preparar adecuadamente el huerto, comprar unos cuantos animales y regresar a la civilización sólo cuando sea estrictamente indispensable. Nada me haría más feliz. Y a este respecto puedo decir que La vida en el campo, de Julia Rothman, ha sido otro empujoncito más para seguir conservando esas ganas de regresar a donde uno se puede sentir realizado con tan poco.

Con dibujos sencillos y alegres, la autora ha hecho un compendio de todo aquello que considera necesario para vivir y disfrutar del campo. Las explicaciones que acompañan a las ilustraciones no son demasiado técnicas ni minuciosas ni lo pretenden; el deseo de Rothman parece ser más el de acercar el mundo rural a tantos y tantos que se han distanciado de él (o que ni siquiera han tenido la oportunidad de conocerlo) que el de hacer un manual propiamente dicho. Ello no quita para que se aporte información sumamente interesante sobre aspectos que, aunque solo sea para aumentar nuestra cultura general, resultan enormemente curiosos, como el nombre de los hilillos blanquecinos que sobresalen en la yema de los huevos de gallina cuando los rompemos (chalazas) o la cantidad de litros de agua que consumen diariamente distintos animales de granja.

Titulado originalmente Farm anatomy, como parte de una serie de libros ilustrados que se completa con Nature anatomy y Food anatomy, más que para leer se trata de un libro hecho para disfrutar. Lo visual predomina enormemente sobre los textos y uno va pasando sus páginas sin apenas darse cuenta. En las ilustraciones se nota el aprecio que la autora tiene al campo, ya que a la jovialidad que transmite el dibujo se le suma un colorido muy vivo. La paleta de colores que emplea Rothman en este trabajo es muy variada y predominan sobre todo los colores cálidos y alegres. De hecho, ni siquiera es necesario tener el más mínimo interés por salir de la ciudad; La vida en el campo es principalmente un trabajo artístico, que puede disfrutarse perfectamente entre tubos de escape y veranos de cuarenta grados de temperatura a la sombra. Aunque exigen algo más de imaginación, desde luego.

Atractivo e interesante a partes iguales, este es un libro que espero poder retomar dentro de unos cuantos años, cuando llegue la hora de dejar de vivir para trabajar y de empezar simplemente a vivir. De momento seguiré echándole vistazos de vez en cuando, para abstraerme de los días en los que cuesta imaginar que hay algo más allá de los objetivos laborales y del nuevo dispositivo revolucionario de Apple. Aunque cueste creerlo.

[product sku= 9788416544356 ]
Publicado el

La república, de Joost de Vries

La república

La repúblicaTodos nos hemos sentido alguna vez reemplazados, de una manera u otra. Y eso duele. Ya lo creo que duele. No hay más que ver lo mal que llevan los antiguos presidentes del Gobierno de España volver a ser ciudadanos de a pie. Ni su puesto en un consejo de administración de una gran empresa consigue quitarles las ganas de seguir influyendo en el curso de la política, sin perjuicio de que sus declaraciones puedan perjudicar gravemente a su partido. Cuando te has creído ser algo durante mucho tiempo, salir de esa burbuja tiene que ser realmente difícil de afrontar.

Friso de Vos, el protagonista de La república, la segunda novela del autor neerlandés Joost de Vries, no sufre una substitución tan mayúscula como la que he comentado, pero esta es igual de traumática o más. Tras el fallecimiento de Josip Brik, un profesor universitario considerado una eminencia en los estudios hitlerianos, él, su fiel ayudante en la revista El sonámbulo, se tiene a sí mismo como su digno sucesor. Pero un percance médico durante un viaje a Chile, que coincide con la muerte de Brik, hace que Friso no pueda estar presente en la ceremonia, lo que es aprovechado por otro hombre, Phillip de Vries, para adueñarse del papel de discípulo principal del profesor.

Lo cierto es que el tema resulta tan rocambolesco que cuesta hacerse a él. De hecho, en las primeras páginas mi único pensamiento durante la lectura era «¿A dónde narices quiere llegar con todo esto el autor?». Pero poco a poco, y con la ayuda del creciente interés que va tomando la trama una vez que se despliega el contexto, uno empieza a entender que la sátira del mundo universitario que construye Joost de Vries es verdaderamente ácida y cruda. Con un humor que muchas veces roza el límite de lo publicable y algunas frases cada pocas páginas que provocan una risa culpable—«De verdad que Hitler no tiene nada que ver», le dice el protagonista a su maestro para justificar la separación de su novia—, esta novela atiza, y de que manera, a un mundo marcado por las apariencias y por la necesidad de demostrar continuamente que se está al tanto de todo lo que es meramente relevante a nivel intelectual. De hecho, la figura de Hitler, tan presente durante todo el relato, es una mera excusa, un elemento más de provocación que emplea De Vries para poder desarrollar su dura crítica al esnobismo ilustrado.

El otro aspecto que destaca sobremanera en esta obra es la ira. La obsesión que consume a Friso por ver cómo todos sus años de esfuerzos y de completa sumisión a su maestro han quedado en nada porque otro estuvo en el lugar adecuado en el momento correcto. La envidia y el rencor del protagonista quedan magníficamente reflejados, hasta el punto de que la narración, en primera persona, llega a ser enormemente surrealista y se hace complicado saber qué acontecimientos son reales y cuáles son meras ensoñaciones coléricas del discípulo destronado.

Desde mi punto de vista La república es una oda a la farsa, a la impostación tan habitual en el mundo de la cultura, en el que todo el mundo ha leído a Kant aunque no sepa citar el título de ninguna de sus obras. Una novela que contiene numerosos excesos (estilísticos, humorísticos, sexuales…) pero que consigue un resultado muy atrayente en su conjunto. Y es que en el caso de Joost de Vries, como dijo Shakespeare de Hamlet, hay método en su locura.

[product sku= 9788433979827 ]
Publicado el

Eternas palabras, de Johnny Cash

Eternas palabras

Eternas palabrasAntes de que Dylan fuese elegido Premio Nobel de Literatura y se desatase una fuerte polémica al respecto —que ha llegado hasta el límite del absurdo con las acusaciones al artista de haber plagiado frases de su discurso de aceptación del premio—, éramos muchos los que considerábamos a ciertos músicos como auténticos poetas, independientemente de que hubiesen tenido la mala fortuna de que su talento compositivo fuera acompañado de una bonita voz o de una particular destreza con la guitarra. Y es que sería de necios negar que Lennon, Cohen y Morrison o que Víctor Jara y Sabina han hecho algo mucho más profundo durante su carrera que encontrar palabras que rimen y se adapten bien a una melodía. En otros casos, como el de Johnny Cash, no es necesario hacer una defensa tan activa, ya que los versos a los que no puso voz han quedado ahí para respaldar su aura de poeta.

Eternas palabras es la recopilación de algunos de los poemas que John Carter Cash encontró entre los papeles de su padre tras el fallecimiento de este. Un total de 41 poemas que, junto con sus canciones, reafirman su papel como uno de los grandes narradores del pasado reciente de Estados Unidos. Es complicado, por no decir imposible, diferenciar los versos que creó para que fueran cantados de los que nacieron para ser recitados, del mismo modo que resulta imposible leer los poemas sin tener la voz grave y cálida del de Kingsland siempre presente. Y es que muchos poemas son enormemente melódicos, con sus estribillos, sus frases recurrentes, sus cadencias…

Los versos, que se incluyen tanto en su versión original como traducidos al español, van acompañados de fotografías de Cash en distintas épocas de su vida, así como de los propios manuscritos de los poemas. A lo largo del libro se entremezclan textos que escribió en épocas muy diversas, desde los años cuarenta hasta comienzos del siglo XXI. Precisamente el más reciente de los poemas es del año 2003, poco antes de su fallecimiento y tiene el título de Para siempre. Me parece oportuno reproducirlo, tanto por lo premonitorio del mismo como para resaltar la calidad y la profundidad de sus creaciones: «Me dices que moriré /Como las flores que tanto amé /Nada de mi nombre quedará /Nada de mi fama se recordará/ Pero los árboles que he plantado/ Aún son jóvenes/ Las canciones que canto/ Aún seguirán cantándose».

Los temas que toca no son muy diferentes de los de sus composiciones musicales. Habla de la guerra, la fama, la naturaleza, la familia, las drogas, la muerte, la religión… aunque, principalmente, al igual que en las más de 1 500 canciones que publicó, habla de amor. Un amor que, salvando pequeñas excepciones, lo dibuja casto y sincero. Estos poemas ayudan también a descubrir nuevos matices en Cash, como un humor negro muy desarrollado. Para el que tenga dudas, recomiendo leer su poema I wish you a Merry Christmas. Un auténtico desahogo, lleno de odio y de deseos horriblemente divertidos contra la mujer que le ha abandonado.

Empecé a leerlos en castellano, pero pronto me di cuenta de que, sin desmerecer ni mucho menos la labor en la traducción de Andrés Catalán, estos textos reclaman el inglés. Además, como también ocurre en sus canciones, el lenguaje que emplea Cash es sumamente sencillo, por lo que no es necesario un nivel muy elevado de la lengua de Shakespeare para poder entender lo que nos quiere contar el músico, con la ventaja de que su voz se hace presente durante la lectura.

Eternas palabras es un pequeño regalo para todos los que añoramos al Hombre de negro, una recopilación de poemas que se lee con rapidez y que deja un poso notable. Breves historias, en su mayoría, contadas con un lenguaje llano y directo, sin apenas adjetivos ni florituras estilísticas. Y es que en sus poemas no deja de ser el mismo contador de historias que ya conocimos y apreciamos en sus canciones.

[product sku= 9788416677405 ]
Publicado el

Dilo bien y dilo claro, de Antonio Martín y Víctor J. Sanz

Dilo bien y dilo claro

Dilo bien y dilo claroHace unos meses no tenía idea alguna de qué o quién era Cálamo & Cran. Y cuando tu oficio consiste mayoritariamente en editar textos, decir esto es poco menos que ser barman y no saber qué narices es el cardamomo. Así que poco antes de dar un curso de gramática con ellos me explicaron en el trabajo que era una de las empresas más conocidas en lo relativo a formación sobre escritura. Y pese a que, siendo sincero, un curso de veinte horas de ortografía y gramática impartido en cuatro días se hace algo duro, me gustó la forma que tenía el instructor de explicar las reglas que tantas veces había escuchado antes —en la carrera, el instituto y hasta el colegio— y que se olvidaban con tanta facilidad. Así que cuando leí que Antonio Martín y Victor J. Sanz, director y tutor respectivamente de esta empresa, habían sacado un libro sobre comunicación, tuve bastante claro que pisaba sobre terreno seguro.

Dilo bien y dilo claro viene a echar una mano a aquellos que trabajamos con palabras diariamente, ya sea elaborando informes, corrigiendo textos, mandando correos a diestro y siniestro para que prueben nuestros productos o dando conferencias con nuestro amigo el PowerPoint vigilando nuestras espaldas. Eso incluye a un número muy elevado de personas, no todas con los mismos conocimientos en el ámbito de la redacción. Seguramente por ello, los autores se han centrado en lanzar al mercado un trabajo accesible, a través de una de las máximas que defienden a lo largo del mismo: la importancia de la claridad a la hora de exponer las ideas. Y es que de ahí se puede extraer el que para mí es el mensaje más importante que ofrece este libro y que conviene grabarlo a fuego: lo difícil es hacerlo sencillo. Así, los autores animan, y no sin razón, a huir del abuso de las pasivas, de las subordinadas, de las frases largas, de tratar de usted al lector siempre que no sea imprescindible… consejos que, en mi caso y pese a mis esfuerzos, no siempre consigo aplicar. Aunque poco a poco me estoy quitando de esos vicios.

Por otro lado, a pesar de que en su portada se define como ‘Manual de comunicación profesional’, el libro está planteado como un curso práctico, en el que desde el comienzo se nos pide que vayamos resolviendo algunos ejercicios de redacción. Esto hace que podamos ir viendo e incorporando algunos trucos para desatascar nuestra vena creativa. Y es que, si en algo puedo decir que me ha ayudado esta lectura es en intentar buscar nuevos enfoques a la hora de abordar los textos que escribo. Si hay un miedo indisociable al redactor es el del papel vacío. Para remediarlo, Martín y Sanz aportan recetas variadas para que podamos encarar de una forma más eficaz a esa pantalla en blanco que en ocasiones está tan poco receptiva. También me ha sido útil lo relativo a la conexión de ideas, ya que soy de esos que va anotando lo que le viene a la cabeza sin ton ni son y acaba viéndose con serios problemas para encontrar un orden y un sentido a esa lista interminable de datos y pensamientos.

En definitiva, Dilo bien y dilo claro es un auténtico curso de comunicación, un texto que tengo claro que revisitaré en numerosas ocasiones, ya que además de dar unas pautas generales para mejorar nuestra capacidad comunicativa aporta soluciones a problemas muy habituales, desde el tratamiento del género a cómo configurar Word para sacarle el máximo rendimiento. Problemas que conviene solucionar adecuadamente para que se nos entienda de la mejor forma posible. Porque, aunque a veces se nos olvida, ese es el auténtico propósito de la comunicación.

[product sku= 9788416984169 ]
Publicado el

El gran retroceso, de varios autores

El gran retroceso

El gran retrocesoRecuerdo que uno de mis pensamientos más frecuentes cuando estudiaba Historia en el instituto era que el tiempo en el que me había tocado vivir era posiblemente el más aburrido hasta la fecha. Todos los siglos tenían sus momentos transcendentales, pero de lo relativo a las últimas décadas del XX y a la primera del XXI apenas hubiese podido rellenar un par de hojas de estudio, y eso estirando mucho los textos. Sin embargo, no hay duda de que en los últimos años se han ido produciendo una serie de cambios de magnitudes enormes, a los que quizás no les hemos dado la importancia suficiente porque nos han pillado viviéndolos, pero que puestos sobre el papel uno puede hacerse a la idea de su gravedad. Así, la llegada de un ser como Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el resurgimiento con fuerza de los populismos o la constante amenaza del terrorismo internacional, hechos que muy pocos podían prever hace apenas un par de años, muestran que nos encontramos en un momento crucial de la historia y no precisamente por ser bueno. En este complejo contexto, libros como El gran retroceso ayudan a entender cómo hemos llegado aquí y las posibles vías para que esta tendencia perniciosa cambie lo antes posible.

Este es un libro de lectura urgente, ya que debido a la velocidad a la que se producen los acontecimientos, pronto será necesario introducir nuevos ingredientes a las reflexiones de los autores. De hecho, las elecciones de Francia se celebraron con posterioridad a la publicación de este libro, con lo que, afortunadamente, el temor a la figura de Le Pen podemos dejarlo aparcado de momento, aunque quién sabe por cuánto tiempo.

Los artículos son muy variados, tanto como sus autores. Los hay puramente políticos, otros más humanísticos y filosóficos y otros que se decantan por una visión puramente periodística. Como es normal, la calidad y el interés que despiertan los textos también es variado, pero a nivel global me ha resultado un compendio de ideas realmente interesante. De entre los intelectuales de renombre que participan en el libro, como Santiago Alba Rico, Nancy Fraser o Paul Mason, me gustaría destacar a Zygmunt Bauman, no solo por la claridad con la que expone su alegato en contra de la intolerancia y en defensa de una cultura de diálogo que acabe con el individualismo atroz que nos rodea, sino también porque Síntomas en busca de objeto y nombre fue uno de los últimos textos que este gran pensador redactó antes de fallecer.

De lo que no cabe duda es de que todos los autores tienen una visión política bastante similar, con muchos matices, por supuesto, pero con un buen número de ideas que salen continuamente a la palestra. De entre ellas destaca la crítica unánime al neoliberalismo, esa corriente ideológica que no para de transformarse y de regenerarse para adaptarse a los nuevos tiempos, a la que los autores no tienen miedo en señalar como la principal culpable de la situación en la que nos encontramos. Y es que resulta irónico que el modelo que nos ha llevado a la mayor crisis económica en décadas, que ha conseguido unos niveles de desigualdad entre los ciudadanos nunca antes vistos y que ha aprovechado la situación para llevar a cabo recortes y privatizaciones en todos los frentes posibles siga siendo el mayoritario en el mundo desarrollado.

Por no cerrar la reseña con un tono pesimista diré que también se puede sacar un mensaje positivo de esta lectura, ya que los autores de El gran retroceso consideran mayoritariamente que existen alternativas para derrotar al monstruo neoliberal y que todavía no es tarde para cambiar el rumbo. Veremos, aunque yo todavía no tengo nada claro qué les tocará estudiar en la asignatura de Historia a nuestros hijos.

[product sku= 9788432232374 ]
Publicado el

Correr es algo más, de Isabel del Barrio

Correr es algo más

Correr es algo másAl menos una vez al año suelo sentir esa llamada. Puede surgir de forma involuntaria, por mera inspiración divina, pero por regla general viene provocada por algo concreto, ya sea no llegar a un balón de fútbol en un pase que iba a una velocidad ridícula o comprobar como aquellos pantalones que hace unos meses me quedaban muy holgados se han convertido de buenas a primeras en pitillos. Suele ser a partir de experiencias como estas cuando me fuerzo a coger las deportivas, la camiseta de algodón y la pantaloneta —o pantalón corto, para los no oriundos de La Rioja— y me lanzo a correr, sin mucha mayor planificación que parar cuando ya esté cansado o cuando se ponga muy oscuro el cielo, que luego toca volver.

Es por ello que el enfoque que propone Isabel del Barrio en su libro Correr es algo más chocó desde el principio con mi modo de ver este deporte —algo que agradezco, ya que nunca compraría un libro de técnicas deportivas escrito por mí—. La autora, triatleta, entrenadora personal y comunicadora de referencia desde su blog On my training shoes, no sólo se distancia desde un primer momento de la visión de que correr es una herramienta para estar bien físicamente, sino que defiende con ahínco a lo largo de todo su libro una máxima completamente inversa: hay que estar en forma para correr.

Partiendo de esta idea, lo que Del Barrio propone en este trabajo no es un compendio de rutinas y ejercicios, sino más bien un tratado de estilo de vida. Así, la autora destina buena parte del libro a narrar sus propias experiencias, tanto a nivel deportivo como personal, para ir introduciendo explicaciones pormenorizadas sobre los distintos aspectos que afectan a la hora de practicar adecuadamente este deporte. Emplea también reflexiones y enfoques inteligentes para introducir los temas, lo que consigue amenizar algunas partes del libro que, de otra forma, podrían hacerse cuesta arriba para buena parte de los lectores. Y es que conceptos como el core, la cadencia o la fascia plantar entran mucho mejor en el cuerpo con anécdotas y comentarios personales de interés. Además, la autora va recordando cada poco tiempo aspectos que han sido explicados en capítulos anteriores, lo que sirve para acabar con una idea mucho más global del asunto.

Si algo no ha acabado de convencerme ha sido la maquetación del libro, ya que las dos pequeñas columnas por página en las que se divide el texto no creo que sean lo ideal para favorecer una lectura fluida. No obstante, el contenido está muy bien estructurado en secciones y subsecciones y esto ameniza y agiliza la tarea. Además, también es necesario remarcar la gran cantidad de fotografías que acompañan al texto. En ellas aparece la propia autora realizando distintos ejercicios, lo que en buena parte de los capítulos es de mucha ayuda para entender mejor cómo poner en práctica las explicaciones que se van ofreciendo.

Este no es el primer libro de correr que he leído hasta la fecha, pero sin duda se trata del más personal con diferencia. Correr es algo más ayuda a cambiar el chip en torno a lo que significa este deporte y a cómo afrontarlo. En sus páginas se aprecia un gran interés por divulgar y facilitar la buena práctica de un deporte que, por requerir tan poco material complementario, podría dar la impresión de que puede llevarse a cabo de cualquier manera. Y sólo hay que echar un ojo a este trabajo de Isabel del Barrio para darnos cuenta de que nada más lejos de la realidad.

Publicado el

Sinpiedad.org, de Bernardo Carrión

Simpiedad.org

Simpiedad.orgLo que más miedo da de esta novela, en el fondo, no es la hipótesis que plantea. Y eso que es de las que atrapan desde el primer momento: una página web comienza a ofrecer 50.000€ por cada político español imputado que sea asesinado, con la condición de que se grabe el proceso. Esto ocurre después de que la burbuja inmobiliaria haya estallado y de que se hayan empezado a destapar algunas de las grandes tramas de corrupción que han coexistido en el país. Pero de buenas a primeras aquellos dirigentes que habían disfrutado de completa impunidad para arrebatar y despilfarrar el dinero público se ven convertidos en trofeos de alto valor y ello en el seno de una sociedad que se siente engañada y maltratada por su clase política.

Tampoco son los personajes lo que más aterra de Simpiedad.org. Y eso que no pueden ser más mezquinos; entre las creaciones de Bernardo Carrión encontramos corruptos y corruptores, asesinos, mafiosos, adúlteros, pederastas… seres que, en su mayoría, se ven superados por sus propias ambiciones y que no muestran ningún tipo de empatía con nada ni nadie de lo que les rodea. Es una novela muy coral, en la que más de una decena de personajes tienen una importancia capital en el desarrollo de los acontecimientos, en que la rueda de la corrupción gire con la sobriedad con la que lo lleva haciendo décadas en nuestro país. Apenas hay héroes en esta historia; la sociedad que dibuja el escritor y periodista valenciano es del todo menos amable.

El autor sitúa su novela en la Comunidad Valenciana, una región que ostenta la dudosa medalla de ser el cenit de la corrupción en nuestro país. Dentro de este escenario, es muy de valorar el hecho de que Carrión se haya tomado su tiempo para preparar el contexto. De hecho, la verdadera trama no comienza hasta casi el último tercio del libro; y es que una de las cosas a la que parece haber dado más importancia el escritor es a recordar —algo que nunca viene mal en estos tiempos de sobredosis de información— la forma desvergonzada en la que se actuó con el dinero público en nuestro país hasta que éste comenzó a escasear y hubo que empezar a investigar seriamente dónde se encontraban las goteras por el que se escapaba.

En Simpiedad.org hay mariscadas, prostitución de lujo, acciones preferentes, chantajes, enchufes, sobornos, traiciones, arrepentidos, asesinatos… Y lo más turbio, lo más terrorífico, es que nada de esto ha tenido que salir de la imaginación de su escritor. El periodista, en el fondo, se ha limitado a hacer una muy bien elaborada síntesis de todo lo que hemos ido conociendo en los últimos años, a lo cual le ha añadido un ingrediente más, que es el que le da el toque picante al texto: una opción de venganza remunerada. Venganza no solo por los expolios que ha sufrido el erario público por culpa de estos seres amorales, sino también por lo que ello ha conllevado: desahucios, privatización de la educación y de la sanidad, recortes severos en políticas sociales… Una lectura, en definitiva, que juega con la realidad y la ficción y que, en mi opinión, refleja el hartazgo generalizado con los titulares que escuchamos cada mañana al levantarnos. Aunque por suerte (al menos eso creo y espero) la España real no está tan harta como la de Carrión.

[product sku= 9788416776504 ]
Publicado el

El campeón prohibido, de Dario Fo

El campeón prohibido

El campeón prohibidoTodos hemos leído y visto decenas de historias basadas en la época en la que el régimen nazi ocupó el gobierno alemán y puso fin a la democracia en el país. De hecho, soy de los que piensan que ha habido una sobreexplotación de este periodo, ya que no por el hecho de poner como contexto esta terrible etapa lo que se narra tiene que ser memorable. Sin embargo, la que cuenta El campeón prohibido es una historia tan dura y tan épica que parece mentira que nadie antes se atreviera a pasarla a papel. Tuvo que ser el actor y escritor italiano Dario Fo quien se atreviera a hincarle el diente poco antes de fallecer, con lo que consiguió rescatar la figura de Johann Trollmann, un talentoso e inteligente boxeador de raza gitana cuyo único fallo fue el haber vivido en la época de la barbarie nazi.

Con un lenguaje sencillo y con frases cortas Fo, que fue nombrado Premio Nobel de Literatura en el año 1997, nos va dando a conocer la vida del púgil desde el mismo momento en que, con apenas ocho años, comienza a dar muestras de tener unas habilidades muy superiores al resto de los chavales de su edad en este deporte. Es curioso lo que ocurre con esta lectura, ya que desde el momento en que uno hojea este libro se da cuenta de que está escrito por un autor lleno de talento. Sin embargo, esto no se debe a que el escritor italiano haga gala de numerosos recursos estilísticos o de un vocabulario ostentoso y complejo; todo lo contrario. Lo que hace que uno disfrute de esta lectura es precisamente la ausencia de necesidad del autor por gustarse a sí mismo, acompañada por el deseo de contar lo mejor y lo más detalladamente posible la historia de una profunda injusticia.

El desarrollo de la vida de Trollmann, tanto a nivel personal como profesional, va acompañado por la narración de los acontecimientos transcendentales que van ocurriendo a nivel global, entre los que destacan las dos guerras mundiales. El autor sabe jugar muy bien con los tiempos y se detiene solo en aquellos momentos de la vida del púgil que tienen verdadera importancia para su evolución. Especialmente sobresaliente es la forma en la que el Fo sintetiza el ascenso de Hitler al poder, momento a partir del cual va desgranando la tremenda injusticia que Trollmann pasa a sufrir solamente por su raza.

El campeón prohibido es un trabajo muy periodístico, en el que la fuerza de los propios acontecimientos hace que todo artificio sea innecesario. Sí que recomendaría leerlo en un momento en el que no se tengan muchas preocupaciones en la cabeza, ya que es de esas historias que te hunden o, como poco, que te dejan muy mal cuerpo. Aunque, por otra parte, si bien no se puede negar en que esta pequeña y sobresaliente novela provoca rabia e impotencia, al mismo tiempo hace honor a un campeón al que ni la peor de las creaciones del ser humano fue capaz de robarle su dignidad.

[product sku= 9788416964307 ]
Publicado el

Vinilos, de varios autores

Vinilos

VinilosVinilos no es exactamente un libro, del mismo modo que un tomate no es exactamente una fruta o que Donald Trump no es exactamente un presidente. Es cierto que tiene forma de libro, que está publicado en papel e incluso que tiene algunas palabras (no muchas) escritas sobre sus páginas. Pero su objeto último no es el de narrarnos una historia, sino el de ofrecernos una gran recopilación de portadas de discos, para que seamos nosotros los que tengamos que ponerles la letra y la música.

Se trata de un trabajo muy minimalista, en el que los autores —los franceses Richard Gouard, Christophe Geudin y Grégory Bricout— han tenido muy claro lo que querían ofertar al público. Así, con una simple división en dos apartados, «fotografía» e «ilustración», se exponen ante nosotros un total de 242 portadas —que en muchos casos van acompañados de sus contraportadas, casi por obligación artística— sin que haya un orden aparente. Ni falta que hace.

Hablamos, como digo, de casi doscientas cincuenta portadas, recogidas bajo la atrevida denominación de “las mejores portadas de discos de la historia”. Y aquí se es obligada la pregunta impertinente de todas las listas de este tipo: «¿realmente son las mejores?» No seré yo el que lo afirme o lo desmienta. Por supuesto que me han faltado unas cuantas de mis favoritas en esta recopilación—ejem, Abbey Road, ejem, Is this It?—, pero al mismo tiempo me alegro de no haber visto otras muchas hasta el momento de encontrarlas en las páginas de este libro. Porque yo, que apenas viví la época en la que la primera referencia que uno tenía de un grupo era la portada del disco que se iba a atrever a comprar, he podido experimentar la sensación de sentirme seducido por algunas fotografías e ilustraciones realmente maravillosas, de las que luego he podido descubrir que contenían música de muy diversa calidad (lo siento, Roxy Music, pero soy más de vuestras portadas que de vuestros temas).

Como explicaba al comienzo de la reseña, además del prólogo y de los dos artículos que abren las secciones, los textos son muy escasos en este libro y se limitan a repasar la biografía de algunos de los fotógrafos e ilustradores más importantes de la historia reciente de la música. Y creo que esto es algo que en el fondo hay que celebrar. De todas las épocas y estilos musicales que están recogidos en este trabajo se han hecho fenomenales reportajes y ensayos; Vinilos, en lugar de entrar en esta pugna, deja que sean las propias portadas las que hablen. Y es complicado explicar el placer que se siente al admirar con detenimiento y en buen tamaño y calidad portadas como  la de From the inside, de Alice Cooper o la de Appetite for destruction, de los Guns and Roses.

Por todo ello diría que estamos ante un libro (o no exactamente) que merece la pena disfrutar lentamente, página a página, disco a disco, con paradas imprescindibles en las estaciones de servicio de YouTube o de Spotify para comprobar tranquilamente qué hay detrás de esos envoltorios tan trabajados e impactantes. Vinilos es, por desgracia, un reflejo del pasado de la música, en la que era tan importante trabajar el continente como el contenido. Por eso hay que guardarlo a buen recaudo, porque sus páginas contienen un tesoro al que no debemos renunciar: el de la convivencia del arte estético con el musical.

Publicado el

La fábrica de canciones, de John Seabrook

La fábrica de canciones

La fábrica de cancionesHay libros con los que casas nada más empiezas a leerlos y este en concreto lo consiguió por la anécdota que cuenta al inicio. Seabrook comienza hablando del choque generacional que todos hemos vivido a la hora de escuchar música. Ya saben, lo normal es que te encante unas canciones que a tus padres les horrorizan y que a tus hijos les aburrirán soberanamente; lo contrario es raro, nos pongamos como nos pongamos. En el caso del autor de este libro es especialmente llamativo, porque para un amante de la música popular clásica, en la que los artistas componían y tocaban en directo sus canciones, la contemporánea, en la que lo habitual es que los cantantes sean productos de marketing tan bien diseñados como distanciados de la música que interpretan, le pilla muy a contrapié. Por ello se esfuerza en descubrir cuándo y cómo cambió la forma de producirla. El resultado de su investigación, bautizado como La fábrica de las canciones, es, en mi opinión, un trabajo soberbio a muchos niveles.

Para empezar porque Seabrook no se deja llevar por lo habitual en este tipo de libros, que es elaborar un ensayo en el que sobresalgan sus opiniones personales. En lugar de ello el redactor del New Yorker se decanta por desarrollar un trabajo periodístico con mayúsculas en el que su biografía y sus convicciones intervienen sólo como pequeños paréntesis dentro del auténtico meollo del trabajo, que es explicar la nueva forma de fabricar éxitos musicales. Así, si bien en su narración deja sumamente claro que no es partidario de un escenario en el que los conocimientos musicales y la destreza con los instrumentos se sustituyen por el trabajo en cadena y el empleo masivo de hooks (ganchos) para dopar al oyente, mantiene una neutralidad más que meritoria al repasar las últimas décadas de una industria tan golpeada por las tecnologías —y por su negativa a adaptarse a ellas—.

Otra de las grandes virtudes que tiene este libro es la gran capacidad que tiene el autor para poner las canciones por escrito. Tanto a la hora de explicar cómo se van introduciendo los diferentes sonidos y recursos como a nivel de léxico es realmente sublime su técnica. De hecho, recomiendo leer primero sus descripciones y escuchar posteriormente las canciones de las que habla para comprobar su calidad narrativa.

En cuanto a la propia narración de la evolución de la música desde que, allá por los años noventa, a un dj sueco conocido como Denniz PoP le diera por convertir la música en un negocio más, aun si, como en mi caso, no se es fan de este tipo de canciones, es inevitable interesarse por lo que cuenta Seabrook. Pese a ser un libro extenso, las píldoras en las que lo divide el autor y su forma de ir introduciendo poco a poco nuevos protagonistas en escena, hacen que se convierta en un texto muy adictivo. De esta manera el periodista americano consigue que el proceso que va desde la aparición de los New Kids on The Block a Rihanna o Kesha sea atrayente y entretenido a partes iguales. La prosa de Seabrook es como una gran canción pop: con ganchos constantes, con un ritmo atractivo y con estribillos atrevidos y bien colocados para que no puedas dejar de leer. Eso no quita que este sea, por encima de todo, un trabajo de investigación y de síntesis muy concienzudo, en el que el autor no tiene problema en retrotraerse a los inicios de la música para contextualizar y explicar su posterior evolución.

La fábrica de las canciones es toda una demostración de que se puede hacer un trabajo serio sobre el presente de la industria musical, incluso cuando el autor no está nada conforme con el camino que esta ha seguido. Y es que, nos guste o no, hoy en día quienes escriben el futuro de este arte son productores como Dr. Luke o Max Martin y artistas como Pitbull o Kate Perry. Y puestos a sufrirlo, mejor que haya escritores que nos sepan explicar bien los porqués.

[product sku= 9788416709359 ]
Publicado el

La ballena de St Piran, de John Ironmonger

La ballena de St Piran

La ballena de St PiranDe pequeño tuve mucha suerte con mis abuelos: entre los cuatro sumaban tres pueblos de procedencia, por lo que mis veranos nunca fueron aburridos. Mi abuelo materno, de hecho, no nació ni siquiera en un pueblo; las calles que le vieron crecer fueron las de una pequeña aldea que aun hoy ha conseguido mantener su esencia. Desde pequeños, cuando íbamos a la aldea, sus nietos sabíamos que allí las reglas no eran las mismas que en la ciudad: no había televisión, ni Internet, ni móviles —en aquellos tiempos era por imposibilidad de acceso, hoy por resistencia poética—. Pero lo que sí que había (y era algo que nos encantaba) era un sentimiento de cercanía con prácticamente todos los vecinos, que hacía que nadie cerrase la puerta con llave salvo cuando regresaba a la urbe y que generaba que tu interés por la vida del resto de los veraneantes fuese mil veces más real que el que sentías por aquellos a los que veías a diario en tu barrio.

Un sentimiento parecido es el que me ha generado La ballena de St Piran, la última novela de John Ironmonger. Un relato que comienza con la extraña aparición de un hombre desnudo en la playa de un pequeño pueblo del condado inglés de Cornualles. Su llegada es noticia obligada, ya que Joe Haak entra en escena a lomos de una ballena, a la cual socorre todo el pueblo para devolverla al mar. Pero su revolución en la tranquila vida de los habitantes de St Piran no acaba ahí, ya que además este joven, programador informático de profesión e inventor de un eficaz software de predicción de resultados bursátiles, sospecha que se aproxima una gran catástrofe a nivel mundial, motivo por el cual decide poner todo de su parte para proteger al pueblo.

Es una novela que va claramente de menos a más, al menos en lo que se refiere a tensión narrativa. Ironmonger no tiene prisa en deshojar la trama; prefiere destinar las primeras páginas a construir un escenario detallado y creíble, con una cantidad de personajes más que elevada, a la que cuesta hacerse al principio. A esta dificultad contribuyen los múltiples saltos entre los recuerdos de Joe de su vida en Londres y su presente en St Piran, que, en ocasiones, especialmente cuando todavía no has memorizado los nombres de los personajes, crean algo de confusión durante la lectura. Pero como digo, a medida que vamos conociendo a los habitantes del pueblo y al propio Joe todo empieza a cobrar sentido y la novela te absorbe hasta el punto de que, al llegar a la última página, te deja con muchas ganas de quedarte un rato más en ese recóndito lugar.

Uno de los aspectos que me han parecido más atractivos de este relato es el progresivo proceso de desalienación que sufre Joe desde su llegada a St Piran. Ironmonger refleja muy bien los fuertes contrastes entre la ciudad y el pueblo, que todos aquellos que los hemos vivido, aunque sea por cortos periodos de tiempo, podemos reconocer fácilmente.

En lo que respecta a la trama, la historia principal pasa durante buena parte de la novela a un segundo para dar protagonismo a un complejo triángulo amoroso, que consigue crear un nuevo foco de atención sin caer en lo pasteloso. Esto, que a muchos podría parecer una mala decisión del autor, me parece un gran acierto en esta ocasión. Y es que una novela que supera las cuatrocientas páginas no puede —o, mejor dicho, no debe— mantener elevada la tensión durante todas ellas; eso haría que sus lectores acabasen taquicárdicos perdidos. La ballena de St Piran es lo que Busquets es al fútbol (forofismos aparte): un relato que sabe medir los tiempos, que compagina a la perfección momentos de giros inesperados y diálogos rápidos con otros en los que parece que no pasa nada interesante, salvo la propia convivencia y solidaridad entre vecinos que se conocen para algo más que para saludarse en el ascensor. Y así, en mitad de la calma y cuando uno menos lo espera, Ironmonger te hace un cambio de ritmo —o un giro potente de guion— y apareces, sin saber cómo, en mitad de una situación insospechada.

Una novela, en definitiva, que te hace empatizar con sus personajes, que consigue emocionar con algunos fragmentos de humanidad pura y que deja el deseo de que, si bien nadie quiere que se produzca una catástrofe como la que se narra, si ello llega algún día a ocurrir lleguemos a ser capaces de afrontarla de la misma forma que los habitantes de este pequeño pueblo costero.

[product sku= 9788491046066 ]