
¿Quién podría decir que esta romántica y bella portada pueda albergar una historia de terror? Solo aquellos que conozcan la obra de Henry James saben lo que esta esconde y no es precisamente una historia romántica… Aunque, en mi caso, tampoco es lo que me esperaba encontrar en ella.
Aunque he leído mucho sobre las famosas novelas y cuentos de Henry James, jamás había leído ninguno de ellos. Esta es mi primera novela del autor y debo decir que creo que ha sido la adecuada, pues ha despertado aún más el interés que siento por su obra.
Pero empecemos por el principio. Otra vuelta de tuerca es la historia de una institutriz a la que se le ofrece cuidar y educar a los dos sobrinos de un respetable caballero. A pesar de que los primeros días junto a ellos son agradables y se siente cada vez más unida a los pequeños, comienza a observar presencias extrañas en la casa y comportamientos cada vez más raros en los niños.
Aunque la sinopsis de esta novela no sea extremadamente original, pues encontramos cientos de historias similares en la actualidad, creo que no es nada comparable a ninguna otra. Empezando por la brillante narración del autor, repleta de figuras retóricas y detalles al profundizar en las mentes y miedos más profundos de los personajes, que también coinciden con los del ser humano, y siguiendo por su perfecta ambientación. La oscuridad que rodea la novela y la casa Bly, en la que se desarrolla esta novela, es algo que me ha puesto los pelos de punta al lector y me ha hecho preguntarse mil cosas acerca de la oscuridad que a su vez albergamos todos los seres humanos en nuestro interior.
Y es que en esta novela no solo nos encontramos con elementos sobrenaturales, como los fantasmas y los muertos que regresan para poseer cuerpos vivos, sino que también reflexiona sobre el plano psicológico de la protagonista principal, una institutriz a la que el miedo le hace ver cosas que no existen realmente. ¿Pero acaso no nos ocurre eso a todos? El miedo que nos paraliza, aunque sea irracional, es algo que siempre juega en nuestra contra y que ha sido y será así siempre. Por eso, el tema que James trata en este libro sigue vivo dos siglos después y seguirá, estoy segura, muchísimos años más.
Porque siempre habrá algo que nos atraerá de este tipo de historias. En mi caso, resolver el misterio que dificulta la vida de los protagonistas y profundizar en los límites de la maldad del ser humano. También preguntarnos qué ocurrirá al final, aunque presintamos a medida que vamos leyendo que no será nada bueno. Pero tampoco podría decir que esta especie de tétrico cuento que relata James en apenas 150 páginas sea previsible. El autor guarda alguna que otra sorpresa, que logró sorprenderme aún más y que me hizo sumergirme por completo en cada una de sus páginas.
Leer Otra vuelta de tuerca ha supuesto todo un descubrimiento en cuanto a las historias de terror que he leído anteriormente. Es de esa clase de novelas que te dejan con los pelos de punta a lo largo de sus capítulos, al adentrarte en las partes más oscuras del ser humano, ya que no puede haber nada más terrorífico que eso. Además, hacerlo en esta preciosa y cuidadísima edición ha sido todo un regalo para los sentidos. Sus evocadoras y logradas ilustraciones han conseguido que me trasladara por completo a la casa Bly, junto a sus personajes y sus terribles vivencias. Espero tener la oportunidad de volver a leer muy pronto a Henry James, y mucho más en una edición como esta, pues esta primera experiencia ha sido muy, muy positiva.

Venecia. Siglo XVIII. Una joven huérfana que sueña desde que comienza el día con una vida mejor. Una mujer que quiere que se le reconozca su talento para la música, más allá de su mero papel de flautista en los conciertos de Vivaldi. Utilizada para lograr sus objetivos, cada día se siente más perdida y lucha por encontrarse a sí misma en un mundo en el que nadie la ha visto como realmente es.
Una de las cosas que más me gustan de los libros es que me inviten a reflexionar, a abrir mi mente a algo desconocido y a conocer cosas que nunca he vivido de cerca. Y esto fue lo que me animó a leer esta novela.
Nunca me había parado a pensarlo, pero el argumento de las novelas de 
¿Cuándo ha impedido algo que un soñador sueñe? Aunque sea algo imposible… Los sueños son el único lugar del mundo en el que todo es posible. El único lugar en el que los únicos límites los pone nuestra imaginación. Se dice habitualmente que los soñadores están tan perdidos en sus ensoñaciones que no saben vivir en el mundo real. Pero, ¿es esto cierto?
“Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.” El principio de 
“Nada es tan hermoso como en las novelas ni tan perfecto como en el recuerdo”, dice Màxim Huerta en La parte escondida del iceberg. Y no hay mayor verdad que esa. Es increíble cómo somos capaces de almacenar en la memoria nuestros mejores recuerdos. Y cuánto nos gusta perdernos en ellos, como si los estuviéramos viviendo de nuevo. Hasta que nos despertamos y nos damos cuenta de que no es posible, aunque lo anhelemos más que nada en el mundo…
La adolescencia es quizás una de las etapas más difíciles de nuestras vidas. Y todos lo sabemos porque lo hemos vivido. Esa sensación de enfadarse por cualquier cosa, de dar excesiva importancia a una cosa por pequeña que sea, estar constantemente buscándonos a nosotros mismos, a quiénes queremos ser… Y aún así, a pesar de todo esto, somos conscientes de que es una etapa inolvidable y de que nunca seremos tan jóvenes ni nos sentiremos tan vivos como nos sentimos entonces.
Siempre hay veces que un libro te llama la atención y no es ni por su portada ni por su título. Un canalla que no lo era llegó a mí como por casualidad, en un momento en el que estaba buscando lecturas para el verano. Aunque no parecía que fuera a ser un libro demasiado original o profundo, quería algo que me entretuviera y me mantuviera alejada de los problemas y el trabajo. Y debo decir que ha cumplido mis expectativas. Es más, ha conseguido sorprenderme.
Cualquiera que me conozca bien sabe que estoy un pelín obsesionada con la literatura del siglo XIX. Hay algo en ella que me relaja y que me hace querer leer para conocer más. Esa vida alejada de las tecnologías pero lo bastante adelantada como para permitir a quien quisiera (en realidad, en aquella época no era quien quisiera, sino quien se lo podía permitir) llevar una vida tranquila y viajar para conocer la cultura de otros países.
Es difícil hablar del feminismo en nuestros días sin remontarnos a siglos pasados. Y ya no solo a cosas que leemos en los periódicos o que encontramos en internet, sino también a cosas que nuestras propias abuelas nos han contado o todavía nos cuentan. El papel de las mujeres a principios y a mediados del siglo XX no dista mucho del papel de la mujer que nos relataba, por ejemplo, 
Es bastante curioso cómo algunos libros tienen la capacidad de absorbernos por completo, hasta el punto de quitarnos horas de sueño para hacernos soñar de otra forma mucho más bonita, tan solo leyendo sus páginas. Libros cuya publicación esperas durante meses, incluso contando los días, para conocer su continuación o para saber qué nos tiene preparado el autor en cuestión.