
El otro amor, de Javier García Sánchez

Hay veces que voy a las librerías para andar entre libros. Sí, soy de esa rara avis que queda todavía que por el simple placer de ver los libros que hay en las baldas, se puede quedar horas mirando los títulos, los autores, los resúmenes, y oliendo el papel de un libro recién abierto. Y, en ocasiones, voy a las librerías con un objetivo claro: encontrarme con algún libro que no vaya buscando. En uno de esos caminos, me dí de bruces con El otro amor, que parecía que con su canto rojo y sus letras blancas me llamaba desde la estantería. Quizá fui yo, quizá que en un momento determinado de nuestra vida hay libros que nos llaman, pero el caso es que lo cogí, leí el resumen que aparecía en la contraportada y me dirigí a mi casa a sentarme en la cama y empezar a leerlo. Es difícil describir lo que sentí, lo que pudo decirme este libro en su momento, pero para eso estamos aquí, ¿no?, pues a ahí vamos.
Eva trabaja en una funeraria y aunque su trato con el mundo de los muertos es una pura transacción comercial, el día que recibe la visita de la Muerte, hace que todo su mundo se tambalee. Recibe un mensaje claro: le queda un año de vida. Es entonces cuando Eva se mira a sí misma, se examina a conciencia y se da cuenta que no ha amado nunca, que quiere una segunda oportunidad para poder experimentar todo lo que se ha perdido.










