
La marca del meridiano, de Lorenzo Silva
Ganador del Premio Planeta 2012
Se dice que el secreto mejor guardado, es el nunca revelado. Por algo será. Los secretos tienen la fuerza necesaria para llevarnos hasta la cima o, por el contrario, para hacernos caer al suelo. Y así, vamos encadenando uno tras otro, mientras cruzamos los dedos porque no nos toque a nosotros el golpe, porque se pase la mala racha pero a nosotros no nos golpee la mierda, porque siempre es mejor esquivarla que llenarte de fango. Pero, ¿qué sucede cuando no sólo te persiguen sino que además, te explotan en mitad de la cara de la peor de las formas posibles? Pues que sólo te quedan dos opciones: o huyes como si hubieras visto al mismo diablo aparecerse (y aun así te perseguirán allá donde vayas) o les haces frente y te conviertes en un pequeño caballero andante con armadura, no sé si oxidada o no, pero caballero al fin y al cabo. Lo sé, es una putada, pero qué queréis, yo no he inventado las reglas del universo.
El brigada Bevilacqua se enfrenta a un caso importante: un guardia civil aparece muerto y torturado. Será entonces cuando el brigada ponga a todo su equipo a trabajar para atrapar a los asesinos de uno de sus compañeros. Pero todo sería fácil si el muerto no fuera un antiguo conocido suyo que guarda un secreto que él hubiera preferido llevarse a la tumba.












