
Las gallinas pueden volar. Su vuelo es corto y tiene un aire torpe, errático, siempre con pinta de terminar mal, como el recorrido en bicicleta de un borracho o de alguien que no ha montado en una larga temporada. Sin embargo, aunque a veces nos cueste darnos cuenta, las gallinas logran elevarse del suelo y permanecer suspendidas por sus propios medios durante bastante más tiempo (relativamente) que los humanos. Cosa que tiene bastante mérito, no me lo negarán.
Aunque a veces nos cueste darnos cuenta, ahí está la clave. Algo así me ha pasado con este Joyce y las gallinas, el debut en la novela de Anna Ballbona, que publica Anagrama. He ido observando con escepticismo los saltitos de Dora, la protagonista, sus intentos sucesivos por coger vuelo durante la primera mitad de la novela, y solamente en el tramo final he sido capaz de ver más allá de estos cortos despegues, de apreciar que detrás de la serie de anécdotas que en principio conforman la obra hay un esfuerzo narrativo apreciable. Sigue leyendo Joyce y las gallinas, de Anna Ballbona








