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La casa entre el sorgo, de Joan Roure

La casa entre el sorgo

La casa entre el sorgoEn alguna otra ocasión he escrito acerca del placer que me otorga la lectura de una novela en la que el arte es la parte fundamental del contexto. Son muchos los ejemplos de historias que se narran sobre la premisa de una obra de arte o introduciendo el conflicto en su momento histórico. La yuxtaposición de arte y literatura rara vez resulta aburrida. Dependiendo, claro está, del verbo de su autor, que es quien se la juega para hacer que ambas disciplinas formen el tándem perfecto o, en su defecto, fracasen. La casa entre el sorgo es la primera novela de Joan Roure, también reseñista literario, lo que hace de él alguien capaz de conocer la sensación que deja en el lector profesional cuando las editoriales te presentan las sinopsis de varios libros pendientes de leer y, entre ellos, destaca uno. Es el caso que me sucedió con su novela.

El gancho, a grandes rasgos, fue el siguiente: Naím, un joven escritor amante de visitar galerías de arte, conoce a una guapa comisaria de una exposición impresionista. Siente una fuerte conexión con ella; también por un misterioso cuadro expuesto. Cuando quiere volver a encontrarse con Anne ya es tarde; regresó a París. El deseo por un cambio en su vida, el amor que siente por Anne y el conocimiento de un peligro que la acecha le instigan a viajar a París para encontrarla. Lo que no espera es que el trayecto le iba a llevar al París bohemio de la Belle Époque. Allí descubrirá que Anne ha sido secuestrada y el cuadro robado. Si no los encuentra antes del tiempo fijado por su captor, ambos correrán un gran peligro.

Arte y literatura de folletín novelesco unidos para crear una novela donde se vierten fantasía, amor y toques detectivescos. Puede que no sea redonda en su desarrollo, pero sí lo resulta en la intención de su autor. Digo esto porque sí he notado en ciertos momentos de la novela que se echa en falta más desarrollo en las relaciones de personajes, también podría decir que el ritmo de la trama se acelera por momentos. No se trata de llenar de paja y unir palabras para ocupar más páginas, pero sí para apreciar más aquello por lo que más llama la atención la novela, es decir, más arte, más París, más años diez. A lo mejor tuve muy presente la fabulosa película de Woody Allen, Midnight in Paris, de ahí la comparativa. Nada. Ni caso. En verdad, el personaje principal me cayó mal desde el principio por ser un constante recordatorio de lo que fue mi ex. Imposible no buscarle peros a su autor por haberme llegado a la herida que aún palpita  creando una situación tan próxima. Buen trabajo y enhorabuena por tu primera novela.

Si te haces con un ejemplar de La casa entre el sorgo, anota la recomendación de leerlo escuchando la banda sonora del citado filme de Woody Allen para acompañarte en el viaje al mágico París de los impresionistas.

 

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Cinta negra, de Eduardo Rabasa

Cinta negra

Cinta negraRedactar un currículum es, ahora, casi tan complicado y creativo como escribir la mejor de las novelas. El actual mercado laboral, basado en una competencia sin igual entre los distintos aspirantes al puesto de trabajo, confirman lo que parece la verdadera finalidad del historial de empleo de un trabajador: convertirse en un superventas. Escribir que tienes conocimientos de informática, dominas la lengua inglesa —nivel alto escrito, leído y oral— y haber trabajado en cuatro empresas de las más potentes del mercado ha quedado ya en los noventa, como las carpetas forradas con fotos de Leonardo Dicaprio y escuchar a Bryan Adams. Ahora lo que se lleva es expresar todas tus aptitudes profesionales con voces inglesas, porque según quien contrata, queda más molón, y ser muy imaginativo. El más fantástico. El fuckin’ master de la creatividad. Pues eso, así me va…

En Cinta negra, genial segunda novela de Eduardo Rabasa, nos presentan cómo sería el día a día en una de esas empresas que se ha fijado en tu rebosante currículum. Su protagonista, Fernando Retencio, trabaja para una compañía encargada de crear soluciones imaginativas a sus clientes. Todo tipo de clientes con todas sus manías y excentricidades que esperan obtener una solución, a la cual más novedosa, para llegar a buen puerto. La exigencia diaria es máxima en el puesto de trabajo de Retencio, que se ve obligado a luchar frenéticamente contra sus compañeros de trabajo, los llamados Pérez, e imaginar soluciones disparatadas para contentar a sus clientes. Cada día, un gran panel indica la clasificación de los logros obtenidos por cada uno de los trabajadores con el fin de motivarles y superar sus labores y así acercarse al máximo reconocimiento en la empresa: la cinta negra, lo que en kárate sería el cinturón negro. Toda una secta en potencia.

Retencio no trabajará solo, le acompañará su buen amigo y conserje de la empresa Dromundo. Esta peculiar pareja, al punto, casi una suerte de don Quijote y Sancho Panza, se verá inmersa en diferentes situaciones a la cual más cómica que la anterior. Entre sus clientes están un entrenador de boxeo que teme perder a su gran luchador por culpa de una mujer de la que se ha enamorado y que le intenta arrastrar fuera del ring; el chivatazo de una monja que solicita su ayuda para ayudar a una niñita que mantienen enclaustrada en un convento, con divertidísimas consecuencias entre los protagonistas; o el caso que reclama la total atención de Retencio sobre el más excéntrico de los escritores, un plumilla de altos humos y palabra fina cuyo discurso resulta de una musicalidad rimbombante muy entretenida en su lectura.

Tanta seguridad e imaginación demuestra Retencio en su trabajo como inseguridad en su pareja, que será quien le lleve por la calle de la amargura. Los celos que le causa la cercana relación de su mujer con otro hombre le harán volverse posesivo, paranoico, sexualmente pasional y alterado, lo que conllevará a que se sienta en muchas ocasiones frustrado. Es este un punto importante para conocer la personalidad de Retencio. Un personaje que he odiado y adorado a partes iguales durante toda la novela. Algo genial para meterte más en la historia.

Esa culpa la tiene su autor, Eduardo Rabasa. Dijeron de su primera novela que guardaba el estilo de George Orwell, a quien ha estudiado en profundidad. En verdad, a mí me ha parecido un escritor con una buena historia que contar y de una manera que desde luego no pasa desapercibida; se queda en la mente del lector por su encanto y por contar una verdad patente en nuestro tiempo actual. Su satírico estilo, la introducción de expresiones mejicanas que ofrecen a la lectura mayor diversidad sonora y los contrastes en cada uno de sus personajes muy bien construidos, hacen de Cinta negra un trabajo excelente para mostrar, con cierta sorna, el alto nivel de exigencia al que estamos sometidos en este rápido y mutable ritmo vital y laboral; un estilo de vida fatigoso en el que el miedo a estancarnos, el miedo a no conseguir llegar a esa ficticia cinta negra, hace que la sintamos enredarse alrededor de nuestro cuello amenazando con dejarnos con las piernas colgando.

 

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En busca de New Babylon, de Dominique Scali

En busca de New Babylon

En busca de New BabylonCuando me recomendaron la lectura de En busca de New Babylon me insistieron en la sorprendente renovación del género western por parte de la jovencísima autora Dominique Scali. ¿Quién es Dominique Scali? Pues una periodista canadiense que con treinta años publicó esta obra premiada en varios festivales de novela en Canadá y nominada en otros cuantos de Francia. Una joven escritora nostálgica de todas las épocas que no vivió, pero que con su narrativa consigue evocarlas como si de allí mismo procediera, tal es el caso de la impecable ambientación que consigue desarrollar del Lejano Oeste. Es, precisamente, en la genialidad de su prosa donde el western se eleva a un nivel superior. La historia que, si se llevara al cine, firmarían con gusto los hermanos Cohen y que, en muchos aspectos, podría equipararse a la obra de Ron Hansen, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, también llevada al cine. Lo dicho, no por nada recibió tantos halagos y reconocimientos en Canadá y en Francia.

Antes de este libro, mis incursiones en aventuras de forajidos en el Salvaje Oeste se reducían a cómics de Jonah Hex, alguna que otra disparatada novela de saldo de Silver Kane o aquella del maestro Stephen King que arrancaba con «El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él».

Esta novela, ópera prima de Scali, consigue recrear de una manera sorprendente una época salvaje en la que la vida de un hombre pendía del revólver de quien bebía a su lado en mitad de un paisaje árido de cactus, burdeles y tabernas polvorientas. Lo hace, además, con una estructura compleja y a la par necesaria para presentar, de forma magistral, a los cuatro protagonistas de esta historia. En el relato se van a mezclar las vidas de cuatro personas durante los años que viajaron de un lado a otro del Oeste americano. Así, en la novela se supeditarán las desventuras del reverendo Aaron, personaje que formará parte de la vida de Charles Teasdale, asesino y pirómano en continua busca y captura por reducir poblaciones enteras a cenizas y que consigue siempre escapar de la horca; Pearl Guthrie, una joven y bella mujer que ansía recorrer el Oeste en busca de un buen marido cueste lo que cueste; Bill el Ruso, bandido y criminal que se afana en fundar su propia ciudad de caos, New Babylon, hogar para todos los repudiados y malhechores.

La autora de En busca de New Babylon ha estructurado la novela en cuatro partes, cada una de ellas enfocada en cada uno de sus protagonistas, junto a un prólogo y epílogo basados en el reverendo, hilo conductor de este fascinante entramado. Arranca la obra con el hallazgo cerca de un rancho del reverendo Aaron al que le han amputado las manos. Así, con efectismo en nada gratuito, Scali muestra la crudeza de un tiempo, 1881, donde la palabra de Dios y la violencia van unidas como un forajido a su sombrero. La familia que lo acoge desea saber su historia, pero él, pese a haberse ganado la vida con la palabra, tan solo pide que lo lleven a un burdel de prostitutas. Comienza, entonces, el viaje por la historia de los diferentes personajes. Viaje tanto físico, a lo largo y ancho del continente norteamericano, como en el tiempo. Diferentes épocas que narran diversos acontecimientos relacionados con los personajes y que sirven para presentarnos sus preocupaciones, sus sueños o su deseo a la muerte. Es el caso de Charles Teasdale, un criminal que adora el fuego y que no duda en hacerlo todo arder una vez consigue sus propósitos. Está harto de vivir en una continua prisión, ya sea libre o encerrado: «Los presos, cuando son liberados, saltan de contentos aunque fuera no haya más que desierto; yo no veo la diferencia», dejará escrito en una de sus notas. En él se refleja el sentimiento de continua búsqueda del peligro cuando ya no se tiene nada por lo que seguir adelante y el vivir y el habla de los hombres de mediados y finales del siglo XIX. Consigue escapar hasta nueve veces de la horca, una de ellas, liberado por el reverendo Aaron. Sus frases y su firma, lo único que desea postergar tras su muerte, encabezan cada capítulo durante todo el libro para que conozcamos mejor su psicología:

«No es el hecho de estar en movimiento lo que me convierte en nómada, sino el hecho de no volver jamás».

La historia de Pearl Guthrie no parece correr mejor suerte. Su mayor deseo siempre fue recorrer el Oeste y conocer a un buen marido, pero vive en una época en la que los hombres tratan a las mujeres como simple carnaza donde desahogarse y quien consigue acompañarla en su aventura no hace más que utilizarla para sus propios intereses. Ahí entra en acción Bill el Ruso, con quien finge falsos matrimonios con el fin de conseguir dinero en las distintas poblaciones que recorren para financiar la construcción de New Babylon, una ciudad que solo existe en los sueños imposibles de hombres perdidos en mitad del desierto, esquivando balas que llevan su nombre escrito. Todas estas narraciones se unirán para desentrañar todas sus sufridas vidas y saber el secreto del reverendo Aaron, su propia historia y de cómo le fueron arrancadas las manos.

Duelos en tabernas, corsés y risas en los burdeles, polvorientos caminos recorridos a caballo, todos y cada uno de los elementos del mejor western se desarrollan a lo largo de una obra sobresaliente, con una narración muy inteligente y un argumento cuidado al detalle por su autora. La editorial Hoja de Lata, a quienes estoy muy agradecido por cederme este libro, descubrió esta historia y decidió incluirla en su catálogo en una edición muy trabajada, perfecta sería decir poco, en cuanto a traducción y corrección. No puedo más que recomendar la lectura de En busca de New Babylon y dejarse seducir por aquello que evoca: el rumor de un vaso de whisky y el olor a madera de las viejas tabernas donde se debaten en duelo unos pistoleros.

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La tía Tula, de Miguel de Unamuno

La tía Tula

La tía TulaCuando disfrutas mucho de un libro rara vez consigues trasmitir su calidad por escrito salvo que digas aquello de «Lo mejor que he leído este año», «Una lectura que te atrapa desde la primera página» o lindezas del estilo tan manidas en otras reseñas y críticas. ¿Cómo puedo, entonces, valorar esta lectura? ¿De forma numérica? ¿Un diez sobre diez?, ¿cinco estrellas? También podría emplear un listado de imprescindibles de esta primera mitad de año en la que La tía Tula ocupara un dignísimo puesto de honor. No, todo eso no valdrá para ser franco con esta espléndida obra. Se aproxima, pero no la hace mucho más distinta de otros libros que saldrán publicados este año. Lo intentaré de esta otra forma: Cuando disfrutas mucho de un libro rara vez se convierte en uno más; pasa a otro nivel, uno que solo su lector conoce y adonde llegan unos pocos.

Esto es subjetivo, por supuesto, pero de eso se trata, para eso se escribe, para que la lectura llegue a cada lector de forma distinta y la conserve en su memoria como considere oportuno. Miguel de Unamuno fue un hombre recto y de ideas profundas sobre religión, filosofía y la España de aquella generación del 98. Germen de un pensamiento existencialista que se extendería por Europa a mitad de siglo XX, le preocupaba dar vida a unos personajes repletos de crisis emocionales y religiosas ahondando en la psicología de cada uno de ellos. Lo hacía de una manera tal que en sus cortas y precipitadas narraciones a las que llamó nivolas sus protagonistas se introducen en tu mente de lector con una facilidad pasmosa y una veracidad de la que Hemingway anhelaría. Mi primera lectura de Unamuno fue la magistral San Manuel Bueno, mártir, en la que volcó sus propias dudas sobre la religión y cuyo personaje principal siente la dualidad de creencia y falta de fe. La tía Tula es la segunda narración que leo de este genial autor vasco donde desarrolla un cuadro de costumbres español.

Todo el peso cae sobre la figura femenina de Gertrudis, la tía Tula. Durante la trama se desarrolla su psicología, sus renuncias hacia el hombre, la maternidad e incluso, llegado un punto, la religión. Tiene una hermana la cual destaca por su belleza, pero le falta el carácter y la profundidad de Tula. Es precisamente en sus ideas donde reside su propio pecado, su propia desgracia ya que se niega al amor, a la proximidad o el contacto con los hombres cediendo así ese puesto a su hermana a quien la induce a llevar la vida que considera le pertenece a una mujer: encontrar un buen marido y ser madre. Se vuelca en conseguir en los demás lo que en lo más profundo de su ser anhela para ella. Lo hace de una forma casi autoritaria, ya que su marcada personalidad es difícil de rebatir. La lectura es muy acelerada en cuanto al tiempo de la historia —se suceden varios años en sus pocas páginas— algo que no hace, en ningún momento, que pierdas contacto y cercanía con sus personajes que es donde Unamuno realiza una gran labor.

El discurso empleado por su autor es también una de las bazas importantes de la obra. Unos diálogos muy ricos en un ambiente doméstico de una España religiosa en la que se aprecia el marcado carácter de Tula así como el modo de presentar al resto de personajes, marionetas casi, de los ideales de su protagonista. Hay un paralelismo pronunciado en la lectura sobre el comportamiento de las abejas y la peculiar familia de Tula. En ella se habla de la labor que realizan las abejas reinas y los zánganos, encargados de procrear, de relacionarse entre ellos mientras que las abejas obreras son quienes se preocupan de conseguir alimento, de trabajar para que no le falte de nada a la colmena. Ese es el lugar que Tula considera que le pertenece. Ella es tía, pero también madre de sus sobrinos e incluso de sus nietos, porque ella trabaja y se desvive por cada uno de ellos como una madre debería hacer. Ella renuncia a sus deseos más íntimos por un pensamiento religioso, un desdén que se vuelve incluso en contra del cristianismo por considerarlo una religión de hombres. Ella teme enamorarse porque cree que eso no es para lo que nació, rechaza así el contacto con los hombres y su ilusión de ser madre. «[…] esa fortaleza, hija mía, puede alguna vez ser dureza, ser crueldad» le dirá el párroco a Tula cuando observa cómo ella trata a los hombres.

Es una obra que se lee de una sentada, se disfruta en cada página, con cada diálogo. Libro de necesaria lectura para comprender el ingenio de Unamuno y de una época de la literatura española que brilló gracias a los autores que conformaban la promoción del 98 y que Ediciones B edita en su colección de clásicos, como no podía ser de otra forma. Y es que rara vez un libro pasa automáticamente a la categoría de clásico.

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The Woods 2. El enjambre, de James Tynion IV y Michael Dialynas

The Woods 2. El enjambre

The Woods 2. El enjambreA lo largo de la historia del arte ha sido de sobra conocida la relevancia y la impronta que deja en un autor la labor de su maestro. Conocimientos y técnicas que se trasmiten en sus talleres en los primeros años del artista cuando su mente creativa ansía absorber hasta el más mínimo detalle. Miguel Ángel se formó en el taller de Ghirlandaio, Leonardo en el del Verrochio, Francisco Pacheco instruyó a un joven Diego Velázquez y Francisco de Bayeu hizo lo propio con Goya. En cada uno de esos casos, y en muchas de sus obras, se produjo el fenómeno de genialidad en la que el alumno supera al maestro. Muchos años después, y en otra de las expresiones artísticas más relevantes y apreciadas, el denominado Noveno Arte, los talleres o, como a mí me gusta llamar en su voz italiana bottegas, siguen cobrando suma importancia y, en consecuencia, generan nuevos valores de muy elevado nivel. Sirva como ejemplo el sucedido en esta serie de cómics que ha lanzado en España la interesante editorial Medusa Cómics: The Woods. En este caso se trata del aventajado alumno James Tynion IV que se formó bajo la tutela del maestro Scott Snyder (American Vampire, Batman). Y como ocurriera con los anteriores ejemplos de pintores, se podría decir que el pupilo está cerca de emparentarse, si no de rebasar, la obra de su mentor.

The Woods 2. El enjambre es el segundo tomo que continua una aterradora, fascinante e inteligente historia de ciencia ficción en la que los alumnos de un instituto de Bay Point, Milwaukee, desaparecen sin dejar rastro y viajan a un extraño e inquietante mundo lejano, perdidos en medio de un bosque lleno de criaturas y peligros ocultos. En el primer tomo que reúne cuatro espectaculares números nos presentaban a cada uno de los personajes y el conflicto del relato; ninguno sabe dónde han ido a parar y están aterrados, sobre todo después de presenciar cómo una gigante e imposible criatura ha devorado a una de sus compañeras y, en mitad del bosque, han sido atrapados por una comunidad de hombres con ropajes vikingos.

En este segundo tomo se aprecian las influencias aprendidas por su guionista James Tynion IV. Por un lado, el poder de crear una historia muy elaborada que promete un entramado complejo y bien hilvanado con diversidad de personajes perfectamente reconocibles y distintos, detalles que bien podría haber absorbido de Snyder, como también, y por otro lado, las referencias a gigantes guiones de ficción y modos de desarrollarlos como ocurre con la serie Lost. Es esta una apreciación que me trasmitió el cómic a medida que lo iba leyendo. Hay cosas que los distinguen, por supuesto, pero el nudo del relato bien podría tener ciertas afinidades. Por ejemplo, y para poner al futuro lector —a quien recomiendo encarecidamente esta obra— en situación, los alumnos han ido a parar a un lugar lejano y desconocido en mitad de una jungla que oculta misterios en su interior. No sufrieron un accidente de avión, pero sí llegaron ahí por algo que les trajo, digamos, adrede. Para colmo, la aparición de un grupo de habitantes de aquel lugar, aún más inquietantes, que pueden asociarse con aquel grupo de la serie de televisión a los que llamaban «los otros». En cuanto a su forma de narrar la historia también relacionas ambas obras, como es el empleo de analepsis o flashbacks enfocados en las vidas de cada uno de los personajes y que hacen avanzar la narración. En este segundo número conoceremos más en profundidad los temores y la personalidad de algunos de sus protagonistas que serán muy relevantes para el desarrollo de la historia y las consecuencias que esto conllevará.

¿Apreciar tantas similitudes con otras obras resta originalidad o calidad al trabajo final? Bueno, ¿acaso no es digno de apreciar el cuadro La fragua de Vulcano, de Velázquez pese a estar supeditado a las influencias de un pasaje de La Metamorfosis, de Ovidio y a los gustos por la mitología que aprendió de Rubens? No considero que la obra sea un, mal llamado, refrito de otras historias. The Woods 2. El enjambre tiene un guion muy inteligente y bien desarrollado en el que la lectura y el disfrute de los dibujos, esto a cargo del ilustrador Michael Dialynas, son un ejemplo de buen hacer de dos auténticos artistas del cómic que salieron de sus talleres como alumnos y, en gran parte, gracias a este trabajo que ambos están realizando, pueden presumir de poder crear su propia escuela como maestros, que es en lo que se están convirtiendo.

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Feria del Libro de Gijón

Feria del Libro de Xixón

Feria del Libro de XixónDurante el fin de semana del 15 al 18 de junio se ha celebrado en el Paseo de Begoña la Feria del Libro de Gijón, un evento silenciado desde hace dieciocho años y que, por fin, permite que las librerías y editoriales asturianas salgan a las calles a demostrar que en Gijón hay mucho que contar y mucho más por leer. En un año en el que la Semana Negra, cita literaria por excelencia en Gijón, parece perder apoyo tanto económico como administrativo por parte del Principado y ayuntamientos y amenaza con desaparecer, los cuatro días de la Feria del Libro han servido para demostrar que a los gijoneses —y a un servidor, humilde mostoleño residente en esta ciudad— nos gustan los libros y mucho.

Las impresiones de libreros y editores a la conclusión de la feria han sido unánimes: un éxito rotundo. ¡Si hasta el clima ha sido favorable ofreciendo un reluciente sol y una fabulosa temperatura veraniega! En las jornadas de feria se han llevado a cabo talleres de creación poética y cuentos infantiles tanto en la caseta de la Biblioteca Municipal como en el Centro Cultural Antiguo Instituto Jovellanos, exposiciones de ilustraciones, actividades gastronómicas con la literatura como principal ingrediente, firmas, presentaciones y coloquios literarios. Todo alrededor del magnífico Paseo de Begoña que se ha inundado de casetas llenas de libros; veintitrés librerías gijonesas y diecisiete expositores de las diferentes editoriales asturianas que han mostrado unos variados catálogos de muy alta y necesaria calidad literaria.

Del primer al último día he estado muy entretenido entre charlas, paseos por las librerías y talleres. El primer día de la feria lo aproveché para asistir a un ameno y divertido curso sobre la obra de Gloria Fuertes en el Antiguo Instituto. «Una poeta en moto: Gloria Fuertes», se llamaba el taller que rescataba algunas claves de la creación poética de la magnífica escritora madrileña en el centenario de su nacimiento. Después se realizó un concierto-recital dedicado a la figura del poeta gijonés Alfonso Camín. Lo mejor de estos recitales ha sido ver la elevada asistencia de gente joven muy interesada en la poesía. No desaproveché la ocasión para recorrerme algunas de las librerías de la ciudad que ofrecían diversas presentaciones de libros y jornadas de relatos reuniéndome de buena gente con mucha ilusión por la lectura. Desde aquí les deseo muchos años de continuidad a todos esos libreros de La Buena Letra, con un buen catálogo de novelas policíacas, Identidad Secreta, una de las tiendas de cómics con más solera de Gijón, La Revoltosa, gran impulsor de nuevos valores poéticos entre charlas y cafés y un buen puñado de rincones más para perderse entre libros durante horas y horas. Algunos de los autores que presentaban sus trabajos son de sobra conocidos por estos lares como era el caso del escritor Luis Sepúlveda, que presentaba su última novela con tintes policíacos, El fin de la historia (Tusquets).

La Feria del Libro es la fiesta de las librerías y editoriales así que me dediqué a deambular entre las casetas de las editoriales asturianas para observar los títulos que presentaban. Una gozada sentir la cercanía de unos valientes editores que han apostado por una literatura muy interesante. Aquí voy a destacar algunas de las editoriales que más interés han despertado en mí junto a algunos de sus títulos:

Editorial Pez de Plata fue creada en 2010 con el propósito de aunar arte pictórico y literatura en unas ediciones que bien se podrían considerar de lujo con un cuidado y detallado mimo en su encuadernación. El rato que pasé charlando con Jorge Salvador y Eva Galindo, impulsores de esta valiente empresa, me sirvió para aprender a confiar en su modo de trabajo, duro e implacable a la hora de tomar decisiones de riesgo, y me dejé aconsejar por algunos títulos que traían bajo el brazo. Uno de ellos era El túnel, de David Barreiro, un joven escritor y periodista gijonés. La novela cuenta la historia de un músico de Gijón que, a sus cuarenta años, se lamenta por haber perdido el tren del Xixón Sound, la escena musical que explotó en los primeros años de la década de los noventa, y ahora busca una salida a su inestable vida. En una ciudad como Gijón, donde todo pudo ser y nada llegó a cumplirse, se plantea su nuevo rumbo e intenta que el amor sea quien le guíe.

Otro de los títulos curiosos de esta editorial es Samsa, de Lorenzo Ariza. Este fue sin duda el primero al que eché mano por mi admiración hacia el cuento La metamorfosis, de Kafka. Mi interés no pasó desapercibido a Jorge Salvador, editor que estaba al otro lado del estand, y rápido me contó la historia de esta obra. El autor plantea otra vuelta de tuerca a la historia de Gregor Samsa, una intrahistoria al otro lado de esa habitación donde sufrió su horrible transformación. Su hermana tendrá un peso importante en la trama al igual que el resto de personajes que se moverán alrededor de unos acontecimientos que incluyen una muerte y una investigación policial vinculados al joven Gregor Samsa, que despertó una mañana tras un sueño intranquilo convertido en un monstruoso insecto.

La caseta de la editorial Satori mostraba orgullosa los libros dedicados a la cultura japonesa y oriental. Narrativa de ficción, ensayos de su cultura y expresiones artísticas, incluyendo títulos de budismo, filosofía zen o teatro, lucían en el mostrador de su estand. De su catálogo me decanté por ojear La mirada perversa, de Edogawa Rampo, de llamativa portada. En él, seis relatos conforman unas inquietantes historias que mezclan erotismo y misterio repleto de personajes grotescos, voyeurs asesinos y seres deformes.

También interesante resultó 47 Ronin, de Tamenaga Sunshui, una apasionante historia que enaltece el valor del honor. Relata la lealtad de los samurái por vengar a su señor tras haber sido condenado a la pena capital a pesar de sufrir penalidades, burlas y descrédito.

Por último, la editorial Hoja de Lata, una pequeña editorial independiente que publica libros de ficción y no ficción en español y en asturiano y que resultó un grato hallazgo. Defendió estoicamente su catálogo tras el mostrador de la caseta su editor Daniel Álvarez. Por él me dejé aconsejar de algunos de sus mejores títulos. También lo hizo una apasionada lectora que preguntaba por libros de misterio y suspense. Llevaba una camiseta de Stephen King; es de las mías. Diego Álvarez nos recomendó orgulloso y con una emoción digna de aquellos que adoran su trabajo tres de los libros que más alegrías le habían dado durante las jornadas de la Feria del libro de Gijón. Comenzó por las dos antologías dedicadas a los relatos inquietantes de la escritora alemana Marie Luise Kaschnitz, La sonámbula y La niña gorda. Narraciones de suspense psicológico que engloban a personajes con comportamientos impropios de ciudadanos corrientes en ambientes oscuros.

Cosecha, de Jim Crace, fue otro de los libros recomendados. Esta novela se desarrolla en una comunidad rural a la que llegan tres extraños forasteros. Durante los siguientes siete días se desencadenarán unos terribles acontecimientos en la aldea que la llevarán a su destrucción.

Y la joya de la corona de la editorial Hoja de Lata es En busca de New Babylon, de la autora canadiense Dominique Scali. Esta novela fue galardonada con diversos premios en los más prestigiosos festivales literarios de Canadá así como otros reconocimientos en Francia. Se trata de una reinvención del western en el que une las destartaladas vidas de cuatro personajes: un reverendo que aparece con las manos amputadas cerca de un rancho, un célebre pirómano del Oeste obsesionado con ahorcarse, una joven dispuesta a casarse con el primero que la saque de su atolladero y el rufián Bill el Ruso que aspira a fundar New Babylon, la ciudad utópica para todos los desheredados del sueño americano.

Con la resaca de la feria y el desmontaje de las casetas, empaqueto mis adquisiciones en la maleta para tener todo el verano completo de lecturas fascinantes que me han ofrecido estos días y espero ya con ilusión los siguientes eventos literarios que tendrán lugar durante el mes de julio: Semana Negra de Gijón y Festival Celsius de Avilés con, entre otros, Joe Hill como invitado.

Cuatro días dedicados a la literatura en la Feria del Libro de Gijón. Cuatro días dedicados a los libros y las historias que nos entretienen, nos hacen soñar, viajar y nos enseñan a ser mejores personas.

Gijón, en verano, ¡qué bien te lees!

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Pánico al amanecer, de Kenneth Cook

Pánico al amanecer

Pánico al amanecerUn tímido brillo de luz se intenta colar entre las ranuras de la persiana. Mi cabeza es un nido de agujas que se clavan en el cerebro. Puedo sentir las punzadas y los calambres que ocasionan. La resaca es monumental. Escucho la sintonía de una emisora de rock que procede desde el salón. ¿O puede que sea la cocina? La voz chulesca y rota del locutor da paso a la canción «Say Hello 2 Heaven» de Temple of the Dog. Por el sonido enlatado doy por supuesto que la radio suena desde los altavoces del ordenador portátil donde mi compañero de piso estará toqueteando y buscando noticias en Google. Me sorprende que radien esa canción y a esa inmensa banda de unos aún más inmensos músicos. A continuación vuelve a intervenir la rota voz del locutor de radio. Abro los ojos de par en par y me levanto como un resorte de la cama luchando contra el inmenso dolor que martillea en mi cabeza. Chris Cornell se ha ahorcado. Eso ha dicho el locutor. Y acto seguido mi cerebro muestra un recuerdo. Algo que leí la noche anterior justo antes de acostarme. La primera página con la que se abre un libro soberbio:

«Que sueñes con el diablo y sientas pánico al amanecer».

Un mal sueño y solo eso puede ser lo que esté sucediendo, me digo, pero no. Estoy despierto, roto; por el pánico, la resaca y la trágica noticia.

Sirva esta introducción en la reseña para dos cosas muy necesarias; una, rendir en este espacio de cultura que es Libros y Literatura el tributo que el músico Chris Cornell me merece y a quien considero la voz de toda una generación, y otra para meterme en el rol del etílico estado que padece el protagonista de esta sublime novela australiana, Pánico al amanecer, de Kenneth Cook.

Publicada en 1961, esta novela fue un éxito editorial en Australia y tuvo su adaptación al cine una década después. En España tuvimos que esperar hasta el año 2011 para obtener su edición traducida en nuestra lengua de la mano de Pedro Donoso en la editorial Seix Barral. Cuando me hice con ella leí las críticas impresas en la solapa de la sobrecubierta. Una de ellas pertenecía al músico Nick Cave. Todas coincidían en la misma idea general: La mejor y más aterradora historia que existe sobre Australia. ¿Soy de los que se deja embaucar por las opiniones ajenas, por muy famosos que sean o por mucho que aprecie a dichos famosos? En este caso, sí. Cierto es que a veces se da el caso de que cuando de un libro se escriben tantas citas favorables y quedan reflejadas en el libro, al final lo único que se buscaba era conseguir vender lo invendible. En este caso están justificadas.

La historia se desarrolla en un árido pueblo de Australia en pleno desierto. Es el comienzo de las vacaciones de verano. El único profesor de la escuela de ese pueblo se prepara para abandonar por fin ese lugar y pasar las próximas semanas en las idílicas playas de Sydney. En su pequeña maleta de viaje lleva su ropa, el cheque que le ha pagado la escuela por su trabajo y unos pocos libros. De camino a Sydney, John Grant, el joven profesor, deja la maleta en el hotel y se va a tomar una cerveza mientras espera a que salga el tren que le llevará a sus ansiadas vacaciones en las grandes ciudades. Algo le ocurre tras esa cerveza, una mala decisión que se convierte en el detonante para que en aquel polvoriento lugar se dirija al infierno de su propia destrucción. Lo que tenía que ser una estancia de paso se convierte en un pasar de noches de pesadilla que le harán sentir pánico cada mañana.

Es esta una novela de suspense psicológico que consiguió en mi primera lectura que experimentara el tórrido y polvoriento calor que padecía su protagonista, degustar el amargo sabor de la cerveza bajando por la garganta y sentir los labios resecos y las constantes migrañas tras la resaca que acompaña a las primeras luces del día. Todo gracias al discurso empleado por su autor, directo, sin alejarse en ningún momento de la trama y guiándome por las desventuras que padece John Grant.

Pánico al amanecer es dura, visceral, sincera y emocionante. Un aterrador retrato de la Australia desconocida, la de los desiertos, la del carácter de sus gentes autóctonas de pueblos casi inhóspitos donde pasarse el día bebiendo cerveza y apostando en el juego parece ser su único entretenimiento. Eso y aterrar a aquel que no sea capaz de seguir su ritmo.

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Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados, de Joe Hill

Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados

Tales from the darkside. Los guiones nunca rodadosLa sangre llama a la sangre; el terror acecha al terror. Joe Hill escribiendo para la serie televisiva Historias del Más Allá es rizar aún más el rizo de hasta dónde puede llegar un buen relato de horror. Qué coño, tres relatos. Sin excepción.

Todo seguidor de la literatura fantástica y de terror sabrá ya de sobra quién se esconde tras el seudónimo de Joe Hill, se ha comentado en otras reseñas, pero nunca viene mal recordarlo porque además, en esta ocasión, vuelven a tener un lazo en común más allá de su relación familiar. El padre del terror moderno, Stephen King, es padre también de Joe Hill (Joseph King). Además del enorme parecido físico ha heredado una ambiciosa creatividad literaria que demuestra en sus diversos relatos cortos, novelas, cómics y en el caso que en esta reseña nos ocupa, Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados. «Como escritor me pone y me sigue poniendo escribir para televisión», reconoce.

Pensados para ser televisados —en un fanzine dedicado al fantástico leí que el director M. Night Shyamalan se encargaría de dirigir algunos de los episodios—, el escritor Joe Hill escribió los guiones para tres historias. En un principio debía escribir guiones de veinticuatro páginas, como en los cómics, ya que se tratarían de capítulos de treinta minutos de duración. Tras la experiencia como guionista de cómics —Spiderman o Locke & Key— el encargo le resultó de lo más placentero. Escribió dos episodios y le añadió uno más largo que abarcaría un capítulo de una hora de duración y relacionaría a las tres historias. Todo estaba listo para llevarse a la pequeña pantalla, pero finalmente la cadena de televisión no terminó de llevar a cabo el rodaje por considerarlos, quizás, un proyecto muy ambicioso para lo que aquella cadena podía permitirse y nunca llegaron a rodarse. Los fans del terror tuvimos, al menos, la suerte de poder degustar esas historias en otro formato, el cómic Tales from the darkside. Para ello se contó con el dibujante Gabriel Rodríguez, que ya trabajó junto a Joe Hill en Locke & Key, y a Michael Benedetto que se encargó de adaptar las historias. Sin duda, un genial modo de poder descubrir esas historias que quedaron huérfanas.

Pero faltaba un detalle. Digamos que publican un ep con tres canciones cojonudas. La banda que toca esas canciones la forman Matt Cameron (Soundgarden, Pearl Jam), Flea (Red Hot Chili Peppers), Jack White (White Stripes) y Steven Tyler (Aerosmith). Mola, ¿eh? El disco es lo más, suena genial, pero sabes que las canciones que tocan las compusieron McCartney, Lennon, Harrison y Ringo. ¿No desearías poder escuchar la versión original de los Beatles? Pues gracias a Panini podemos. No escuchar a McCartney y a Lennon juntos, obviamente, pero sí poder leer el guión original de su creador, Joe Hill: Tales from the darkside. Los guiones nunca rodados.

Lo que he descubierto en este libro es el guión desnudo que Hill escribió para sus historias; la visión que él tenía de cómo quedarían esas imágenes en pantalla con sus fundidos, sus flashbacks, los diversos planos. Pensé que sería más tedioso de leer. Craso error. La lectura es amena, casi como un relato corto con elegantes ilustraciones y una cuidada estructura. De casta le viene al galgo se suele decir y Joe Hill ha heredado de su padre el estilo atractivo y absorbente con ciertas referencias rockeras (¿a que ahora lo de los Beatles está mejor hilvanado?) y unas situaciones muy originales en las que un evento del Más Allá desfigura la realidad de sus personajes. La versión en cómic es la muestra visible de lo que Joe Hill quería representar, pero al ser una adaptación le falta ese toque original que solo él sabe darle. Además, parte de las historias se entienden mejor en este libro con el guión completo. El libro, con un tamaño menor al formato álbum, tiene una preciosa portada con todos los personajes que conforman sus historias, las mismas que se desarrollan en el cómic adaptado.

Comentaba acerca de un lazo de conexión entre Joe Hill y su padre aparte de su relación familiar y es que Stephen King ya escribió el guión para un episodio de Historias del Más Allá y que su hijo no ha pasado por alto ni mucho menos mencionándolo y haciéndolo visible dentro de sus historias. La sangre llama a la sangre. Es por tanto este libro la versión original de esas canciones de los Beatles que nunca llegaron a publicarse y la mejor de las piezas de coleccionismo para todo lector de Joe Hill.

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Tales from the darkside, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez

Tales from the Darkside

Tales from the DarksideMi primera lectura de historias de Joe Hill, aunque sean adaptadas, y ya me han hecho flipar.

La famosa y antigua serie de televisión que en España llegó a llamarse Historias del Más Allá se basaba en una serie de narraciones terroríficas divididas en episodios donde se exploraba lo imposible. Grandes dosis de terror cósmico u onírico que hacían temblar al espectador. En su historial quedan episodios escritos por George Romero, Clive Barker o Stephen King. En un intento por parte de las cadenas de televisión por recuperar el espíritu de aquella serie se le solicitó a Joe Hill realizar algunos episodios. Fabuloso escritor como es no dudó en aceptar y entregar su mejor producción para aquellos capítulos. Diversas circunstancias hicieron que finalmente no se pudieran llevar a cabo y esas historias quedaron inéditas guardadas en un cajón, palpitantes, esperando que llegara el momento de salir al exterior y aterrorizar a todo aquel que se cruzara con ellas. De haber sido otro autor, quizás uno con bastante menos talento, aquellas historias podrían haberse podrido en aquel cajón, pero los episodios los escribió Joe Hill, reconocimientos o creatividad innata heredada de su padre, Stephen King, aparte.

En esta ocasión, el autor Michael Benedetto ha adaptado al cómic los guiones escritos por Joe Hill. Tales from the darkside, episodios que estaban dirigidos a ser representados en aquella serie televisiva y que ahora podemos disfrutar en español gracias a la edición publicada por Panini en formato cómic. De las ilustraciones se encarga Gabriel Rodríguez, quien ya trabajó en la enorme obra Locke & Key. Poco más podría añadir al impecable trabajo de este dibujante que consigue en cada viñeta dotar de la máxima expresión posible a la historia con un trazado muy marcado en los contornos y un dinamismo muy realista de las escenas.

El tomo reúne tres episodios que guardan una relación entre ellos y los hace coexistir. El primero, llamado «Sonámbulo», juega con un extraño suceso propio de una pesadilla; tras un terrible y espantoso accidente en el que se ve envuelto el protagonista, todo aquel que le mira comienza a sufrir de narcolepsia. La historia te conduce hacia un final trágico propio de las obras de Shakespeare. El segundo es el más extraño de todos. Se llama «La caja negra» y tiene un desarrollo más largo que divide en dos partes. De nuevo une aspectos cotidianos con aquellos fenómenos que escapan a nuestra comprensión. Deja un final abierto que no es más que la idea de este universo paralelo en el que Joe Hill basa sus historias, el lado oscuro lo hace llamar. Una historia muy interesante que funcionaría muy bien dentro de algún relato corto. Ejemplo de unión de aspectos propios de la vida corriente en un barrio americano y de una chica que escucha una canción de rock en la radio de su coche mientras cede la atención al móvil en lugar de a la conducción con hechos fuera de lo normal sirve de antecedente para el tercer episodio, «Se abre una ventana», más terrorífico y siniestro, con unas viñetas llenas de acción e inquietantes personajes, dos de ellos sacados casi de una obra de Stephen King. Yo creo que son las sonrisas y la ropa, como sacados de los años cincuenta. Muy «kingniesco», sí, todo queda en casa.

¿Qué es lo que más me gusta de Tales from the darkside? La inventiva de sus narraciones, con situaciones originales y extrañas que se cuentan de un modo ameno, dinámico y que, siendo adaptaciones y no los textos originales de Joe Hill, haya conseguido convencerme para adentrarme en sus distintas obras. Una muy recomendable lectura si te gustan las historias de terror y de mundos procedentes del Más Allá que han encontrado el modo de entrar en nuestro mundo y no con buenas intenciones.

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Teen Titans Go! 1, de Sholly Fisch, Hagan, Bates y Corona

Teen Titans Go! 1

Teen Titans Go! 1Si tienes hijos o sobrinos seguramente estarás hasta el moño de ver los dibujitos animados que ponen en las nuevas cadenas infantiles. Dibujitos, en su mayoría, que pasan de demasiado infantiles a estridentes y raritos. Bob Esponja fue el comienzo de dibujitos psicodélicos. Ahora hay unos cuantos que he de decir que me han sorprendido gratamente. Se llaman Gumball o algo así, y fue junto a otras series tipo Sanjai y Craig, los canallas dibujos de un chaval y su mascota serpiente, los que más me han llamado la atención. Quizá por su irreverente carácter rebelde. Si puedes, ponte un capítulo que trataba sobre los personajes extra en la serie de Gumball, de lo mejorcito que he visto desde los antiguos Simpson, los buenos, los que molaban. Bueno, a lo que iba, desde que tengo sobrino veo muchos dibujitos nuevos en la tele. Y también leo algunas cosas más infantiles. Cosas tan tronchantes y divertidas como Teen Titans Go! 1, la nueva serie de cómics relacionada con los Jóvenes Titanes del Universo DC. También tiene su versión televisiva y mantiene el mismo estilo.

Por ser infantil no quiere decir que no la disfruten los adultos. Bueno, no sé si considerarme adulto, pero mis añitos y canas luzco ya, así que algo de eso tendré. Ante todo, lo que tengo son ganas de encontrarme series curiosas y con un toque canalla que me devuelva el placer por leer una historieta, entretenerme y disfrutar de ella. Sholly Fisch, que ha traído de vuelta lo mejor de Scooby-Doo a los cómics, escribe la primera de las dos historietas que componen este Teen Titans Go! 1. En ella, Ciborg quiere descubrir quién se está comiendo su comida de la nevera. Para ello intenta hacer una estrategia de vigilancia total para descubrir al zampón que se come su pastel. Cuando vuelve a abrir la nevera su comida ha vuelto a desaparecer. Pero, ¿cómo? Si ha vigilado toda la noche. Un adorable y pepón Robin quiere descubrir el misterio de habitación cerrada en la que sin que nadie abra la nevera desaparece la comida. Para ello lleva a sus amigos a un inquebrantable interrogatorio que resulta bastante cómico. Como cómico es el desenlace de la historia. Una pizza con un ingrediente especial, posesión demoníaca, será la protagonista. Como dice Raven, siempre es mejor una pizza con ingredientes endemoniados que con piña.

Para la segunda historieta, el equipo creativo cambia pero no así su estilo. Los dibujos, al más puro estilo cartoon que tan bien le vienen a esta serie infantil, le dan ese toque expresivo y achuchable, si se me permite la expresión, a estos jovencitos titanes. En este otro relato corto Beast Boy y Robin apuestan por ver quién ganará en un juego de mini golf. El precio de la apuesta es alto así que deciden jugar sin leyes y ponen en práctica sus poderes y habilidades para conseguir ganar el juego.

Esta serie me ha ganado por su narración amena y divertida, con diversas situaciones cómicas entre los personajes. También su estética y trato adorable hacia los Jóvenes Titanes y el carácter canalla que, como en las series de dibujos animados que comentaba al principio, consiguen hacerme reír y pasar un rato de lo más gratificante. Sin duda lo recomiendo para todo aquel padre, madre, tío o tía que lleva a sus guajes a la tienda de cómics a comprarle sus primeros tebeos.

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Archie conoce a los Ramones, de Álex Segura y Matthew Rosenberg

Archie conoce a los Ramones

Archie conoce a los RamonesHey! Ho! Let’s go! ¿Cuántas veces habré berreado esto en los bares? Cientos, miles, millones de veces y no me cansaré nunca de hacerlo. Es un grito de rebeldía, de oposición a lo establecido, de diversión cuando se es joven porque es cuando hay que aprovechar para divertirse. Esa es la meta, no dejar nunca de divertirse. Los Ramones, además de ser el grupo cuyo logo luce en las camisetas más vendidas de las tiendas H&M o el grupo Inditex (lo siento por haber tenido que hacer mención a esto, es muy manido, casi ridículo, pero también es un hecho) fueron una revolución del punk rock neoyorquino, una bomba de oxígeno para la juventud de la época que se juntaba en el bar CBGB para escuchar nuevas bandas con muchas ganas de tocar las narices a unos cuantos y hacernos divertir a los jóvenes. Bueno, a mí, de Móstoles y nacido a mitad de los ochenta todo esto me pilló algo lejos, pero el mensaje y la música de los Ramones me han llegado con la misma intensidad. Y sí, las camisetas también, pero la mía es de las buenas, del rastro madrileño.

En Libros y literatura puedes leer una de las reseñas dedicadas a la figura del batería de la banda, Marky Ramone. Aquí voy a comentar un cómic, otro clásico americano, que une en este número a dos pesos pesados de la cultura pop estadounidense: los Ramones y el pelirrojo más conocido de los cómics, Archie. Y como título, pues algo sencillo, que deje claro la intención de la historieta. Esto es Archie conoce a los Ramones.

Archie y sus amigos han formado una banda de rock, o eso creen ellos. Se están preparando para la batalla de bandas del Instituto Riverdale, pero sus dotes para tocar dejan mucho que desear. No tienen ritmo, están desafinados y la coordinación entre ellos brilla por su ausencia. En fin, lo suyo no es el rock. El hartazgo y las discusiones entre ellos van en aumento así que su amiga, la bruja Sabrina, les va a echar un cable a modo de conjuro. Le regala a Archie el primer elepé de los Ramones para que aprenda de ellos. Cuando pone el disco, fruto del embrujo de Sabrina, Archie y sus amigos viajan en el tiempo a Nueva York, a la puerta del mismísimo CBGB donde se encontrarán con los originales Ramones. Ellos les invitan a tocar como teloneros, pero siguen sin saber tocar. Así que el propio Joey Ramone les insta a realizar una serie de pruebas para aprender a tocar. Durante las páginas se suceden continuos guiños a las canciones de los Ramones; acceden al Rock and Roll High School, tienen que encontrar un tesoro en un cementerio de mascotas o viajan en autostop hacia Rockaway Beach. Todo con tal de aprender a afianzar las relaciones como banda, primer paso para tocar en un grupo, y después, como les recomendará Marky Ramone: «tocar muy rápido». Deberán demostrar su aprendizaje en una batalla de bandas en el mítico local CBGB antes de regresar a su tiempo. ¿Lo conseguirán?

Archie conoce a los Ramones tiene los destellos de humor y argumento ligero y amable que caracterizan a las historias de Archie. La gracia recae en los homenajes a la banda, con viñetas dedicadas a su puesta en escena en pleno directo tocando el «Bliztkrieg Bop» y la reproducción de lugares tan especiales como el CBGB, el local que catapultó a Blondie, Patti Smith o The Jam además de a los Ramones. Las páginas finales de esta edición de Norma contiene las distintas portadas que se lanzaron en Estados Unidos realizadas por varios artistas, síntoma de la importancia que allí se tiene de esta colección y entre las que se incluye la de mi dibujante favorito Francesco Francavilla. Una lectura amena para pasar un rato agradable y entretenido leyendo y escuchando, por supuesto, los discos de los Ramones.

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¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2, de Sholly Fisch y Dario Brizuela

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2

¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2¡Scooby-Doo! ¿Dónde estás? Sí, así comenzaban los capítulos de los dibujos animados. Así que rescataré siempre este grito de guerra de Shaggy hacia su perruno compañero Scooby para reseñar la serie de cómics. Si se trata de rescatar detalles del programa de televisión ya lo hizo Sheldon Cooper de The Big Bang Theory y fan incondicional de Scooby en una divertidísima escena en la que, escondido en el asiento trasero del coche de Leonard le sorprende mientras este cantaba una canción de los Black Eyed Peas. En esa escena Sheldon, obligado a tomarse unas vacaciones, se niega a quedarse en casa y quiere asistir de incógnito a la universidad. Surge entre ellos un tronchante diálogo en el que se hace alusión a la serie Scooby-Doo. «Si alguien pregunta algo, di que llevas trampas para langostas», dice Sheldon escondido bajo una manta. «¿Trampas para langostas?» responde Leonard. «Sí. Así es como Vilma y Scooby escondieron a Shaggy en el viejo faro».

Scooby-Doo mola y está de vuelta gracias a su nueva serie de cómics. ¡Scooby-Doo! Y sus amigos 2 es la segunda entrega que une a la banda del misterio con el Dúo Dinámico, Batman y Robin. Tras el primer encuentro en el que juntos tuvieron que detener al peligroso Manbat se reúnen ahora para asistir al Club de Detectives, donde están algunos de los personajes detectivescos más importantes de las viejas series americanas de tebeos. En dicha reunión ocurre algo inesperado, algo que solo afecta a los humanos. Todos comienzan a ver horrorosas arañas gigantes, hombres lobo o vampiros que les acechan. Todos excepto Scooby y Ace, el batsabueso. He aquí el personaje rescatado para esta serie. El perro de Batman, al igual que el súper perro de Superman, tuvo su éxito en viejos cómics en Estados Unidos. Desconozco si se llegaron a editar en España y en qué cabeceras, pero gracias a este número podemos hacernos una idea de las habilidades de este personaje.

Scooby siempre sueña despierto con ser el perro maravilla, el fiel compañero de Batman. Bueno, piensa en eso y en comida, pero aquí va a tener la oportunidad de convertirse en héroe por un día ya que ni a él ni a Ace, el batsabueso, les afectan esas extrañas y terroríficas visiones que mantienen aterrados a Batman, Robin y al resto de la banda del misterio. El creador de esas visiones no es otro que el temible Espantapájaros que con su gas del miedo ha conseguido despertar las pesadillas de los humanos. Como no ha sido capaz de hacer lo propio con los perros, serán ellos quienes tengan que hacer el duro trabajo de detenerle.

El cómic está repleto de guiños al Caballero Oscuro, con sus rayos de tormenta sobre fondo azul oscuro del cielo, esta vez con la silueta de Scooby luciendo la capa del Chico Maravilla. Una historieta creada por Sholly FIsch y Dario Brizuela, que como ya dije en la primera entrega de esta serie de Scooby-Doo, consiguen rescatar los mejores momentos de los dibujos animados del modo más fiel posible. Los más pequeños de la casa, como se suele decir, están de enhorabuena. Si quieren recuperar las aventuras y misterios que resuelven Shaggy, Scooby y compañía y encima unirlos a las habilidades de Batman para adentrarse de un modo amable a los personajes peligrosos de Gotham esta es la serie adecuada.

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