
Si eres lector, este libro te va a escocer. Si eres crítico literario – ¡presente! – este libro te va a hablar, no desde las tripas, sino desde el mismo órgano que te dé la vida – decide tú cuál – porque lo que ha hecho Rubén Martín Giráldez con Magistral es poner sobre el papel eso que no se dice, pero se intuye y que convierte a esta nueva lectura en una de las más interesantes de lo que va de año – y han sido pocas, lo cercioro – y una de las más estimulantes – casi tanto como que te den una descarga en la entrepierna -. Los lectores tendemos a coger lecturas fáciles. No estamos acostumbrados a que nos pongan las cosas difíciles y, creedme, con esta obra a mí se me hace cuesta arriba contar algo que no termine por parecer vacuo y sin fundamente, con toda la chicha que hay para cortar, envasar, y después llevarnos al gaznate. Y es que estas son las cosas que me suceden siempre con este autor – que no se prodiga demasiado, una pena, aunque su labor como traductor la siga desde hace tiempo -, que hay tanto dentro de lo que escribe que al final me parece estar haciéndole un flaco favor y tiendo a creer que mis reseñas no definen a la perfección lo que está dispuesto a contarnos. Pero como decía, si eres lector, este libro te va a escocer. Si eres crítico, este libro te hablará de tú a tú o quizás de tú a lo que quieras que seas. Porque no hay que olvidar que en España, por mucho que nos cueste reconocerlo, hay más subhumanos que otra cosa en este mundo tan romántico – y podrido a la vez – del mundo literario.






