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Solo: Los supervivientes del caos (integral), de Oscar Martín

solo los supervivientes del caos integral

solo los supervivientes del caos integralEn 1992 casi dos mil científicos se reunieron para crear un documento en el que redactaron su preocupación por la devastación que estaba sufriendo el medio ambiente. El documento pasó por el mundo sin pena ni gloria. Año 2017: ahora son más de 15.000 los científicos que han puesto el grito en el cielo alertando a la humanidad sobre su deriva destructiva. Somos más gente en el mundo y los alimentos, así como el agua, no solo no se están repartiendo adecuadamente desde hace muchos años, sino que la renta per cápita de estos elementos de primera necesidad ha disminuido. Más sequías, más CO2, más especies animales aniquiladas, más zonas marítimas destruidas, más desertización, más contaminación, más esquilmar a una Tierra que ya no da más de sí, más, más, más… Y lo peor de todo es que estamos llegando a un punto de no retorno. A nuestra propia autodestrucción. A este paso, y si no ponemos remedio, todas esas novelas y cómics de los que tanto hemos disfrutado, y también temido, todas esas historias de seres intentando sobrevivir en mundos post apocalípticos dejarán de ser un mero entretenimiento y se habrán convertido en profecías. Voces desde el pasado advirtiendo a sordos.

El cómic que hoy vamos a desgranar nos lleva a un mundo de gente que no quiso escuchar las advertencias y vio como a su alrededor la humanidad entera se venía abajo. Adiós a las comodidades, incluso a las más básicas: un grifo que ofrece agua al abrirlo, un techo que da cobijo y un armario que mantiene la comida fresca y siempre al alcance de la mano. En Solo: Los supervivientes del caos las bombas, los virus, la contaminación, la radiación y miles de mierdas más propiciadas por la mano del hombre convirtieron un lugar habitable en un desierto que se extiende a lo largo de miles de kilómetros. La vegetación se extinguió y solo sobrevivieron los carnívoros y los que no lo eran tuvieron que cambiar su dieta. Ahora ya no existe una pirámide trófica, ya no hay presas ni cazadores, todos son presas y todos son cazadores. Y con todos me refiero también a los animales que se vieron forzados a evolucionar de una forma brutal, la mayoría de veces de un modo artificial. Lagartos, perros, gatos, cerdos incluso ratas. Solo es uno de esos animales; una rata que únicamente busca una chispa de esperanza en ese mundo devastado. Aunque la mayoría de veces solo hallará violencia y muerte.

El autor de este integral de Solo: Los supervivientes del caos es Oscar Martín, dibujante y guionista natural de Barcelona, que es un habitual entre las filas de Disney o Warner Brothers. Su arte ha ido madurando a medida que dibujaba cómics de El Rey León, Mickey o Tom y Jerry. No es de extrañar pues que los personajes de Solo sean la mayoría animales antropomórficos, con rasgos que puedan recordar a esos dibujos infantiles. Y hasta aquí esa comparación, pues el cómic no tiene nada de infantil. El protagonista de la narración, al igual que todos los otros animales que campan a sus anchas por la viñetas, van siempre armados hasta los dientes y no son pocas las escenas de destripamientos, de decapitaciones o de luchas encarnizadas con litros de plasma sanguíneo derramado. Escenas de luchas que visualmente son una gozada debido a una composición y diseño de viñetas que recuerdan a la cinemática utilizada en los dibujos animados. De este modo podemos asistir a rabiosas luchas con espadas con una transición entre viñetas de tal sutilidad que da la sensación de estar mirando unos fotogramas extraídos de una película de animación. Y por otro lado tenemos los recuerdos representados gráficamente con un dibujo igual de espectacular (o quizá más) en los que todavía se intuyen los primeros trazos y el color es suave y casi desvaído.

En lo referente al guion no hay mucho que explicar. El cómic no será recordado por tener una historia que goce de gran originalidad. A esto hay que añadirle todos esos errores tipográficos (acentos desaparecidos en combate, palabras que se juntan y alguna hache abducida) que hacen bajar la nota final del producto. Con todo, los acontecimientos que ocurren sirven de excusa y están suficientemente bien narrados para que podamos sentirnos muy cercanos a los pensamientos profundos (soledad, amor, supervivencia) que el protagonista acostumbra a tener en su vagar por ese mundo de tonalidades ocres y colores fríos. “De nuevo el penoso momento de saber cuánta soledad soy capaz de soportar”.

El integral de Solo: Los supervivientes del caos de Oscar Martín, publicado por Panini Cómics con la colaboración de OminiKy Ediciones, es una historia post apocalíptica que mezcla conceptos ya tratados en películas como Mad Max y Gladiator. Conceptos que une, enreda, moldea y hace evolucionar mientras son aderezados con un dibujo sublime que a la postre consigue que la combinación sea todo un éxito.

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Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela, de Yusei Matsui

assassination classroom 19

assassination classroom 19Página cinco de mi diario de lectura del manga Assassination Classroom. O página diecinueve si lo hubiera leído desde el principio. ¡Ay, qué lástima no haberlo conocido antes!

Querido Yusei Matsui:

Gracias. Imagino que leíste mi anterior reseña, en la que te decía que no sabía si podría perdonarte otro episodio de relleno, y veo que has escuchado mis súplicas. ¿Qué dices? ¿Que eres un escritor serio y ya tienes toda tu historia trazada?, ¿que no haces caso a las rabietas de tus lectores? Bueno, vale, haré como que no he oído eso y seguiré recomendando tu manga a quienes aún no se hayan animado a leerlo.

La portada de Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela es negra, algo que no es trivial en esta historia. Tanto es así que siempre va acompañada de la explicación oportuna. En esta ocasión, simboliza la ira, pero como viene siendo habitual en el aula de asesinato de escuela secundaria Kunugigaoka, es ira orientada a fines educativos. Y esa negrura ocupa toda la portada, a excepción de dos pequeñas luces: los ojos de su protagonista, Korosensei. Ni rastro de su sonrisa, esa que nunca desaparece, lo que no presagia nada bueno… Y yo, que estaba deseosa de acción y de acontecimientos relevantes, me echo a temblar. A las pocas páginas, para rebajar la tensión, aparece el Korosensei de siempre, con sus bromas y sus mil estratagemas para seguir creando momentos inolvidables con sus alumnos de 3º-E. Y me rio, pero no bajo la guardia. Que ya sabes, Yusei, que me encanta el humor de este personaje, pero me niego a que esta entrega se convierta en otra sucesión de gags.

Entonces, sucede lo que tanto temí. Ahora sí, comienza la cuenta atrás para el asesinato de Korosensei.  Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela recorre la última semana hasta ese fatídico momento que supondrá el desenlace de este manga. ¿Conseguirán acabar con Korosensei? Espero que no, pero no me hago ilusiones. Porque ya he aprendido, Yusei, que contigo nunca se sabe por dónde va a tirar la historia.

Si en mi fase de lectora decepcionada deseaba que llegara el siguiente número, ahora, en la fase de lectora enganchadísima, estoy que me subo por las paredes. Qué larga se me va a hacer la espera de esas dos entregas que contarán los noventa minutos que quedan para el gran final. Menos mal que la salida del número 20 ya está anunciada y yo lo tengo reservado.

Así que gracias, Yusei Matsui, por haber puesto toda la carne en el asador en Assassination Classroom 19: Hora de ir a la escuela, para que el final de este manga sea tan apoteósico como parece que será. Gracias también por haber creado un personaje como Korosensei, tremendamente divertido, entrañable y sabio.
Y gracias por tu crítica al sistema educativo que no se fija en el potencial de cada alumno, a esa ciencia que rebasa los límites de la ética, a esos medios de información que manipulan a las masas a través de medias verdades y cultura del miedo.

No podía concluir la quinta página de este diario de lectura  sin darte la enhorabuena por Assassination Classroom. Con esta historia estás demostrando que, aunque algunos cómics se disfracen de puro divertimento, cuentan historias necesarias con personajes inolvidables.

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La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo, de Gerard Way y Nick Derington

la patrulla condenada ladrillo a ladrillo

la patrulla condenada ladrillo a ladrilloLa luz que hoy emite el sol es extrañamente sedosa. Se enrosca entre los titánicos edificios que se cimbrean peligrosamente, como espigas de trigo mecidas por la suave brisa primaveral. Las calles han amanecido desiertas y el silencio es un embustero, falso testimonio de una ciudad súper poblada. Una figura humana, de rostro enmarañado, que se pasea por la acera de enfrente atrae mi atención. De la mano lleva una correa, al final de esta hay un perro inmensamente peludo. El can está intentando defecar pero le está resultando imposible. El hombre alza al perro y olisquea su ano, seguidamente lo sacude con fuerza, de igual manera que un barman sacude la coctelera para que los ingredientes se mezclen adecuadamente. Fuerte, fuerte, más rápido. Esto te aligerará las tripas, grandote. Cuando vuelve a dejar al animal en tierra este se sacude y todo su pelaje cae al suelo de forma pesada. Solo la cabeza del pobre chucho conserva su tersa y brillante pelambrera. Las emociones fuertes todavía no han terminado para el pobre perro, pues en cuestión de segundos pasa de estar tranquilo a jadear y babear. El trasero del perro se infla y explota como una bonita piñata de cumpleaños, pero en vez de esparcir golosinas son polillas, del tamaño de golondrinas, cientos, miles, las que inundan cada recoveco de la ciudad.

Lo que os acabo de contar es uno de los últimos sueños que he tenido. Y como todo sueño, mientras estás viviendo esas extrañas aventuras, todo tiene sentido y la trama parece seguir algún tipo de retorcidas reglas. Es el momento en el que despiertas cuando se desvanece como por ensalmo toda lógica aparente y se revela la total incongruencia que rige en los sueños. Con algunos cómics pasa exactamente igual. Mientras tienes la narizota metida entre sus páginas y estás fuertemente agarrado al hilo de la historia, lo que allí se explica, por raro y demencial que te parezca, no carece de cierta coherencia. El cómic que hoy nos ocupa es uno de ellos.

La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo nos narra la vida de Casey Brinke, una conductora de ambulancias que tiene recuerdos de una vida que no parece ser la suya. La aparición de diferentes y extraños personajes pondrá su vida patas arriba, al igual que sus convicciones, dejando la frontera entre lo real y lo fantástico hecha unos zorros. Y que los villanos de la historia sean la versión chunga de la cadena de comida basura McDonald’s empeñados en conquistar un planeta que tiene consciencia propia no va ayudar en nada a que Casey deje de flipar en colores. Tal vez La Patrulla Condenada pueda poner un poco de cordura en todo esto. ¡Jajajaja! No en serio. ¡Jajajaja!

La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo es un reboot de aquellos inadaptados con poderes que empezaron su andadura en 1963 en el cómic antológico My Greatest Adventure. Tras dos etapas que pasaron sin pena ni gloria, los héroes más bizarros de las historia cayeron en manos del guionista Grant Morrison que le dio el toque surrealista que necesitaba la serie para que por fin probara las mieles del éxito. Ahora es Gerard Way, cofundador y ex vocalista del ya extinto grupo My Chemical Romance, (When I was a young boy, my father took me into the city, to see a marching band… Genial, ahora no puedo quitármela de la cabeza) el que se ha encargado de resucitar a Robotman, Crazy Jane, El Hombre Negativo o Flex Mentallo. Habiendo leído The Umbrella Academy y The true lives of the fabulous Killjoys (con el pelón de Morrison convertido en uno de los villanos de la historia) ya esperaba un gran trabajo por parte del chavalote natural de Nueva Jersey.

Para empezar Way no ha concebido un reinicio desde cero. ¡Qué les den a los fans de siempre, viva la generación spinner! No, así no. Es más bien un regreso. Los personajes portan el bagaje de historias antaño contadas y de aventuras de chifladura supina ya vividas; recuerdos que gustan de hacer partícipes de ellos al lector que les observa desde el otro lado de la página, ya sea un principiante o alguien curtido en mil lecturas. Así sí. Y aunque Way no olvida los verdaderos inicios de estos héroes tan bizarros, con un tono fresco y gamberro nos narra una nueva aventura que, a pesar de esos mundos ocultos dentro de un dürüm, de cómics dentro de cómics (metaficción a tope), de Crisis Existenciales (¿o Crisis en Tierras infinitas?), goza de una cierta lógica evolutiva que solo serás capaz de percibir si te dejas atrapar por ese influjo de ensoñación por el cual está rodeado el cómic. O lo que es lo mismo: lee, sueña y disfruta. Algo a lo que también ayuda sobremanera Nick Derington con un dibujo que rememora lo clásico sin renegar de lo moderno, siendo capaz de dotar de un tono indie a un cómic de superhéroes que no parece un cómic de superhéroes y que goza de unos colores solo vistos anteriormente mediante el consumo habitual de LSD.

La Patrulla Condenada: Ladrillo a ladrillo, publicado por ECC, es un cómic tan brillante como loco. Una lectura que te deja desorientado pero satisfecho, con la sensación de haber experimentado un viaje con unos chalados de acompañantes y con una sola pregunta en tu mente: ¿Qué cojones acabo de leer?

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Lobezno: ¡Snikt!, de Tsutomu Nihei

lobezno snikt

lobezno snikt¡Snikt! Una onomatopeya que imita el sonido que realizan unas cuchillas abriéndose paso entre carne, tendones y piel.

¡Snikt! El sonido que precede a la amputación de un miembro, una rápida e impoluta decapitación o un destripamiento que verterá vísceras, convirtiendo el lugar en una baño de sangre.

¡Snikt! Es una única nota aguda, preámbulo de un himno de justicia desenfrenada. Si eres un villano, date por jodido.

¡Snikt! Es sin lugar a dudas el distintivo sonoro, representado con caracteres, de uno de los X-Men más bestiales y carismáticos que ha parido la editorial Marvel: Lobezno.

Desde que la creación de Len Wein y John Romita empezara sus andaduras allá por 1975 en los X-Men, hemos podido ver al mutante canadiense en un sinfín de aventuras que lo han llevado a recorrer medio mundo o a adaptarse a circunstancias realmente peculiares. En Arma X, por ejemplo, pudimos asistir atónitos a los traumáticos inicios del que más tarde portaría un esqueleto de un material indestructible; dejándonos no solo una historia que aunaba terror y ciencia ficción sino también la poderosa e icónica imagen de un Logan inhumano, en paños menores y con un raro casco que desempeñaba un papel clave en la narración. En la colección Marvel Zombies Lobezno se convertiría en un zombie altamente voraz, e igualmente putrefacto, que pondría en jaque a la galaxia. En Lobezno: Saudade Logan sería representado desde un punto de vista europeo al caer en las manos del guionista francés Jean-David Morvan (conocido sobre todo por su éxito con Spirou) y del dibujante Philippe Buchet. Brasil, favelas y mafias serían los ingredientes suficientes para que Lobezno acometiera una aventura marcada por el drama de la pobreza y la corrupción en un álbum que precisamente se convertía en un cómic de denuncia social con un apartado gráfico que sin llegar a ser sobresaliente cumplía con las expectativas.

Ahora, y de la mano de Panini Cómics, nos llega Lobezno: ¡Snikt! un volumen integral que recoge una miniserie de cinco números que originalmente fueron publicados entre los meses de julio y noviembre de 2003. El cómic que hoy nos ocupa podríamos clasificarlo, al igual que el de Lobezno: Saudade como de “rareza”. El autor en esta ocasión es el conocidísimo japonés Tsutomu Nihei. Algo que ya se sale de la normalidad de una editorial que en contadas ocasiones ha experimentado con la fusión del manga y el cómic americano. Aunque lo verdaderamente extraño de Lobezno: ¡Snikt!, a parte de su apartado visual, es también el mundo postapocalíptico en el que el protagonista tendrá que desenvolverse.

El argumento de Lobezno: ¡Snikt! no es ningún dechado de originalidad: una niña llamada Fusa, que ha aparecido de la nada, se acerca a Lobezno implorándole ayuda. Cuando ésta toca la mano de Logan lo transporta a un mundo en el que los humanos libran una terrible lucha contra unos monstruos que están devorando el mundo. Abominaciones que, dicho sea de paso, son terriblemente sensibles al adamantium. El guion, y a medida que vayamos avanzando en la historia nos daremos cuenta enseguida, no deja de ser un refrito de historias ya mil veces vistas en el cine, tales como Terminator, Matrix o Alien. En su defensa se puede argüir que Nihei no disponía de tantas páginas (apenas 130) como en el caso de Blame! para desarrollar una historia más compleja o para crear personajes más profundos o extraños (¡el misterioso oso de Biomega!). Con todo, la exigua historia no deja de ser una excusa para apoyar lo que realmente importa en este cómic: la acción, representada en un fabuloso apartado visual.

Lobezno ha perdido masa muscular y ha crecido varios centímetros. Su rostro es anguloso, los ojos se muestran rasgados y el cabello totalmente de punta. La sonrisa sigue siendo la de siempre: lobuna y descarada. La particular y transgresora visión de Nihei del mutante que porta un esqueleto de adamantium resulta chocante en la portada y en las primeras páginas, pero no supone ningún esfuerzo acostumbrarse. Al poco, es un gozo sumergirse sin remilgo en el desquiciante mundo que el autor ha creado. Su trazo vuelve a mostrase abocetado, aunque esta vez las notas de color lo disimulan. Un color aportado por Guru eFX que en esta ocasión prefiere trabajar con colores fríos y tonalidades oscuras dejando los rostros humanos con coloraciones lívidas. En lo visual hay que destacar también, y valorar notablemente, el ritmo vertiginoso que alcanza la historia que Nihei una vez más deja casi huérfana de diálogos pero bien arropada de alucinantes escenas de acción.

Lobezno: ¡Snikt! es la particular visión que realiza uno de los grandes mangakas del género de ciencia ficción del chulesco e inmortal Lobezno; llevando al mutante a vivir una aventura repleta de tópicos en lo tocante al argumento pero asombrosa en la parte visual.

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La historia oculta. Integral 4, de Jean-Pierre Pécau

la historia oculta integral 4

la historia oculta integral 4Ya está, lo veo clarísimo: La historia oculta merece una serie de televisión. ¿A quién hay que hacerle la propuesta? Los guionistas de Juego de tronos estarán libres pronto, ¿no? Esos serían buenos, porque ya están curtidos en enfrentamientos dialécticos, traiciones, sangre y giros inesperados. Y, de eso, esta novela gráfica tiene un rato.

Mira que ya lo veía venir, porque cuando leí La historia oculta. Integral 1, a principios de este año, dije que esta ucronía podía dar mucho de sí, y en las siguientes entregas fue gustándome todavía más. En La historia oculta. Integral 2, disfruté de la mezcla de fantasía y ciencia ficción y, sobre todo, de los toques de humor. En La historia oculta. Integral 3, aplaudí la admirable documentación histórica que sustentaba la trama, que conseguía hacerme plausible esta versión alternativa de nuestro mundo. Pero ha sido al leer La historia oculta. Integral 4 cuando me la he imaginado adaptada al medio audiovisual.

La historia oculta. Integral 4, al igual que las anteriores, enlaza un montón de leyendas y momentos históricos, y por ellos desfilan infinidad de personajes reales y ficticios. Está formada por cuatro volúmenes: «El crepúsculo de los dioses», «Los vigilantes», «La cámara ambarina» y «Sion». Es tantísima la información que se da, que las escenas se suceden a una velocidad de vértigo, y es una pena, porque están cargadas de simbolismos y autoreferencias que apenas nos da tiempo a apreciar. Por eso, mientras lo leía, pensaba en que sería una gozada recrearse en todos esos detalles y conocer más a fondo a cada uno de los personajes secundarios. Pero no en una película, no; en una serie con buen presupuesto. El universo alternativo creado por Jean-Pierre Pécau es tan complejo y rico que daría para varias temporadas.

Y la Segunda Guerra Mundial también ha dado mucho de sí en esta saga. Fue el eje del anterior integral y en el número cuatro da sus últimos coletazos. En eso tienen mucho que ver Alan Turing, el padre del ordenador moderno, que hace un gracioso cameo en uno de los capítulos, el desembarco de Normandía o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, episodios en los que, cómo no, tienen un papel decisivo los arcontes protagonistas. Me llamó especialmente la atención el flashback de la guerra civil española, pero no podía faltar, porque allá donde haya sangre, los personajes de esta ucronía están metidos hasta el cuello.

Y como la rueda del caos y la destrucción nunca cesa, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, la acción se traslada a nuevos focos, entre los que destaca la guerra árabe-israelí de 1948. Imagino que este conflicto ocupará una parte importante en las próximas entregas, porque es una zona crítica para los arcontes y en ella se juegan su futuro en este mundo. Aunque el nacimiento de un nuevo personaje, con un poder hasta ahora desconocido, seguramente será decisivo en el devenir de los acontecimientos. Y es que, en la historia alternativa creada por Jean-Pierre Pécau, absolutamente todo es posible y poco o nada es predecible.

No me negaréis que tiene ingredientes de sobra para ser una serie de éxito. Pero como no sé cuánto tiempo tardará mi deseo en hacerse realidad, os recomiendo que, mientras tanto, vayáis leyendo esta novela gráfica desde el principio. Seguro que cuando os pongáis al día, estaréis tan deseosos como yo en verla convertida en una serie de televisión.

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Hambarath, de Alfonso Piñol

Hambarath

HambarathSiempre he tenido debilidad por las novelas fantásticas. Hay algo en los mundos inventados que me atrae irremediablemente. Esas novelas en las que el autor hace que te sumerjas en otro tiempo, espacio, universo o realidad, son las que consiguen que me evada cuando llega la hora de la lectura. No me malinterpretéis, me gusta leer de todo, pero al final, las que logran que mi mente se quede en blanco y me olvide del día a día son aquellas novelas que me ofrecen una vía de escape a un mundo que no es el mío. Y es que el mío, como el tuyo, a veces puede llegar a dar mucho miedo.

Cuando leí la sinopsis de Hambarath supe que este libro iba a ser uno de esos de los que os estoy hablando. En el resumen se nos habla de Rob, un humano que, por primera vez, viaja a uno de los múltiples mundos que forman la Alianza. En concreto, viajará a Hambarath, un lugar habitado por extraños seres al que tendrá que aprender a adaptarse. Aunque a priori los habitantes parecen humanos, poco a poco descubrirá que hay muchísimas diferencias entre su raza y la que habita en este mundo madre, empezando por el tono de piel, ya que cada habitante de ese planeta la tiene de un color diferente. Rob tendrá que adaptarse a las costumbres de sus nuevos vecinos. Tendrá que estudiar a fondo sus creencias, su historia, sus manías, para poder adaptarse lo antes posible y poder ser de utilidad. ¿Y por qué habría de ser de utilidad? Pues muy simple: porque en ese nuevo conjunto de mundos llamado Alianza, hay varios detractores que quieren acabar con la paz conseguida después de mucho tiempo. Por una parte, está Aethernum, consciente de que Rob puede destruir lo que lleva planeando desde tiempo atrás. Y, por otra parte, está Pteramynon, otro malo malísimo que, aunque vio cómo sus poderes se debilitaban después de la Gran Guerra, poco a poco va afianzándose, teniendo como objetivo derrocar a la Alianza.

Interesante, ¿verdad? Pues eso no es todo. A todo esto le tenemos que sumar un poder especial que posee Rob, del que no os voy a hablar para no fastidiaros el libro, que es lo que tanto miedo da a todos los enemigos de la Alianza. Saben que con Rob dentro de Iyrvrham, les va a ser muy difícil alcanzar sus objetivos. Aunque la realidad es que este no tenía ni idea de que poseía ningún tipo de don. Así que el esfuerzo por adaptarse será el doble, teniendo que empezar por conocerse a sí mismo, cosa que puede llegar a ser tremendamente complicada. Y no podemos obviar los sentimientos, ya que en un intento de encajar más dentro de su nueva comunidad, descubrirá que se puede llegar a sentir algo muy intenso por seres que no son como él.

Me han gustado mucho los personajes de esta novela. A medida que vamos leyendo, podemos ver cuán distintos son entre ellos y lo bien desarrollados que están. Realmente merece la pena adentrarse en esta historia por las descripciones físicas de cada uno de los personajes, que son muy peculiares, pero también por el trasfondo psicológico de todos ellos. A medida que pasan las hojas, entendemos la forma de ser de cada uno. Y Rob… Rob es un tío que podríamos ser tú o yo. Es alguien normal y corriente que verá cómo su mundo cambia radicalmente al encontrarse en un planeta que no es el suyo y ser consciente de que posee un don cuya existencia desconocía totalmente. Esa identificación con Rob hace que nos podamos adentrar más profundamente en la lectura, pensando sus pasos como nuestros y entendiendo todos sus pensamientos. Aunque ficción, es muy humano.

Alfonso Piñol nos trae una novela bien cargadita de emociones. La acción, en un primer momento, es pausada. Se va cociendo lentamente. El autor nos va presentando a todos los personajes, poniéndonos en situación, dándonos a conocer todos los sentimientos de cada uno de ellos y haciéndonos comprender todos los puntos de vista. Al final, una guerra se trata de eso, de puntos de vista enfrentados y, para saber a qué bando defender, lo correcto es saber cómo piensa cada uno. Poco a poco, las relaciones entre los personajes se van labrando. Como si el autor barcelonés fuera en realidad un cocinero que va preparando todos los ingredientes uno a uno para al final servir el guiso en el plato. Un guiso lleno de historias, de aventuras y de batallas por librar.

En sus más de setecientas páginas, encontramos historias para todos los gustos. Creo que podría gustar a un abanico muy amplio de lectores. Gustará a los aficionados a la ciencia ficción, ya que la descripción de esos mundos lejanos y alienígenas es tan detallada que podemos imaginárnoslos sin ningún problema, como si los conociéramos de toda la vida. También a los apasionados de los misterios y el suspense, puesto que las tácticas de cada personaje se van reservando hasta el final. Por supuesto, a los que el romanticismo les toca un poquito el corazón también se verán satisfechos ya que Rob se verá inmerso en una especie de triángulo amoroso que le traerá más de un rompedero de cabeza. También a los que busquen guerras y batallas, eso está claro, ya que las palabras Alianza y detractores son las indicadas para que el conflicto esté servido. Como veis, todo un acierto se mire por donde se mire.

Hambarath ha cumplido con todas las expectativas que me había prometido en un principio. Pensé que iba a tardar más en leerlo ya que, no nos vamos a engañar, es un buen tomo, pero en una semana ha quedado finiquitado. Las páginas han volado ante mis ojos y, lo más importante de todo, han hecho que dejara de pensar en mi día a día y que llegara a formar parte de esta Alianza que tantos mundos extraños esconde.

Hay una cosa que a mí me ha hecho mucha gracia y que no puedo evitar compartir con vosotros. Si seguís mis reseñas, sabréis que recientemente terminé de estudiar Derecho. Y como todo alumno de Derecho, odié el Romano con todas mis fuerzas. Recuerdo que hacíamos casos prácticos constantemente, donde los nombres de los protagonistas venían, cómo no, de antiguos juristas clásicos. Uno de ellos era Sempronio. Como en los típicos problemas matemáticos en los que Manuel y Ana tienen cinco manzanas. Los casos prácticos de Romano siempre estaban protagonizados por Sempronio, Cayo y Ticio. Así que no he podido partirme de risa cuando he visto que uno de los personajes se llamaba como mi odiado amigo Sempronio. Tanto, que he acabado haciéndole fotos y mandándoselas a mis compañeros de la facultad, para recordar los viejos tiempos. En fin, cosas frikis de los estudiantes de Derecho. Si al final, con muy poquito, somos felices. Hasta aquí mi anécdota de abuela cebolletas del día.

Ya para terminar, diré que en la parte de detrás del libro, también pude leer que Alfonso Piñol es informático de profesión y teleco de vocación. Estoy segura de que ahora mismo, eso es erróneo. Eso hay que cambiarlo. Y, en su lugar, habría que decir “es informático y escritor de profesión”. Así, afirmándolo con rotundidad. Como se deben afirmar las cosas que son ciertas.

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Biomega: The Ultimate Edition 2, de Tsutomu Nihei

biomega the ultimate edition 2

biomega the ultimate edition 2El giro argumental de una novela es ese momento en el que te llevas las manos a las mejillas como si fueras Macaulay Culkin en Solo en casa; ese latigazo súbito pero coherente con la narración que crea una onda expansiva y sacude al lector; ese preludio, casi siempre, de un final que se paladea con nostalgia antes incluso de que la palabra de tres letras que cierra el libro se presente. El giro argumental en ocasiones convierte una novela corriente, de diversión ordinaria y de pedigrí impreciso, en un purasangre que se lanza sin cuartel en busca de la gloria. El primer volumen de Biomega ya apuntaba maneras, dejando caer algunas sorpresas entre el torrente de acción que inundaba al cómic. El inicio de Biomega: The Ultimate Edition 2 de Tsutomu Nihei es un puñetazo en la boca del estómago que deja sin aliento al lector; primer aviso de la paliza, a base de virajes narrativos, que le espera. Reconozco que yo, acostumbrado a las historias más bizarras jamás imaginadas por escritores de mente retorcida, todavía me encuentro algo grogui.

El segundo volumen de Biomega se inicia justo donde finalizaba el primero: diferencias de ideología en el seno de la Fundación para la Recuperación de Datos (podría resumirse como la corporación malvada) hace que explote una guerra civil entre sus agentes. Unos buscan continuar con el plan que involucra al virus N5S y que cambiaría el curso de la historia de todo el planeta Tierra; el resto han decidido recular ante tan descabellado plan y luchar contra quien quiera llevarlo a cabo. Industrias Pesadas Toa (los buenos de la película), con su principal agente al frente, el humano sintético Zoichi Kanoe (el protagonista que repartía estopa en la primera parte) y Fuyu, la inteligencia artificial que lo acompaña, se encontrarán en el medio de ese fuego cruzado.

Las primeras páginas del manga que hoy nos ocupa nos muestran qué fue de esa guerra, de la gente que luchaba en ella y del estrambótico plan que se pretendía llevar a cabo. A mitad del capítulo 27 llega el primero de una larga lista de giros argumentales que deja al lector tan aturdido como a sus protagonistas principales. “Lo que está claro es que ha ocurrido un fenómeno desconocido”. Si ya nos habíamos acostumbrado a las estructuras metálicas, al hormigón armado, al olor del asfalto y a los habitantes de esos lugares, el autor decide borrar de un plumazo nuestra zona de confort y enviarnos a explorar nuevos mundos y nuevas situaciones, pero sin dejar de lado el hilo principal. Ahora el dibujo resulta menos frío, menos rectilíneo, pero igual de impresionante. Tsutomu Nihei deja atrás la escuadra y el cartabón y da paso a un mundo de redondeces y bulbosidades, un mundo que parece respirar en todo su conjunto. No son pocas las viñetas que me han recordado al cómic Alef-Thau: esos mundos repletos de magia y fantasía que surgieron de las mentes de Arnaud Dombre (más conocido como Arno) y de Alejandro Jodorowsky y que narraban las aventuras de un muchacho incompleto. Y es que el autor de Biomega incluso llega a coquetear con la fantasía, a pesar de que la ciencia ficción sigue siendo el género principal al que pertenece la obra.

En Biomega: The Ultimate Edition 2 la acción pierde algo de protagonismo, la cual cosa no es difícil ni algo que debamos lamentar. Sigue habiendo acción, por supuesto, pero a un nivel más “sosegado” que evitará que al lector le pueda dar un infarto de miocardio. El texto, las aclaraciones y en general los diálogos son bastante más abundantes que en el primer volumen; algo necesario para no perder el hilo de una historia que a medida que avanza se vuelve tan compleja como surrealista. Punto que juega más en favor de la obra que en contra, a pesar incluso de esas últimas páginas en las que las explicaciones se apelotonan y fuerzan un final algo confuso.

Biomega: The Ultimate Edition 2, publicada en una impecable y lujosa edición por parte de Panini Cómics, pone de manifiesto que la imaginación de Tsutomu Nihei no tiene límites a la hora de narrar una historia, explorando complejos argumentos que fuerzan al lector a prestar atención mientras disfruta de unas escenas de acción que lo atraparán desde la primera viñeta. Además, ahora ya sí, sabréis qué cojones pintaba un oso en todo este embrollo.

 

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Biomega: The Ultimate Edition 1, de Tsutomu Nihei

biomega the ultimate edition 1

biomega the ultimate edition 1El cyberpunk es ese subgénero de la ciencia ficción que siempre se ha llevado toda mi atención. El motivo no es otro que esos mundos futurísticos y distópicos en los que se sucede una extraña paradoja: el ser humano vive hacinado en megalópolis, que por las noches se iluminan con miles de millones de luces de neón, en las que la tasa de pobreza es elevadísima, pero a su vez, esos ciudadanos prefieren gastar sus pocos ahorros en alta tecnología; aunque eso signifique pasar un tiempo sin nada que echarse a la boca. Una tecnología que forma parte de la gente, siendo más una forma de vida que una simple frivolidad. Es por ello que todo el mundo anda loco por hacerse con todo tipo de chips que pueden ser insertados directamente en el cerebro o extremidades cibernéticas para dotar de más fuerza al sujeto; operaciones en ocasiones llevadas al extremo y que pueden crear monstruos de carne, hueso, acero y cables. La tecnología también está presente en forma de inteligencias artificiales que en ocasiones guían las vidas de los humanos y en ordenadores de gran potencia que son utilizados por hackers que buscan derrocar mandatarios, delinquir o evadirse del mundo real. Toda esta ensalada de ficción hay que aliñarla con gobiernos totalitarios que son manejados por corporaciones y que imponen la ley por la fuerza, algo que al final siempre crea caos y anarquía en las calles. ¿A quién no podría gustarle todo este batiburrillo? ¿Quién no disfrutaría con las situaciones que pueden llegar a darse en un mundo que es a la vez tan diferente y parecido al nuestro? El manga que hoy nos ocupa, y haciendo honor al canon del buen cyberpunk, tiene una mezcla equilibrada de todas las particularidades anteriormente mencionadas además de alguna que otra grata e inesperada sorpresa.

Biomega: The Ultimate Edition 1 de Tsutomu Nihei empieza con una expedición a Marte. Es el año 3005 dC y hacía siete siglos que no se enviaba una misión tripulada al planeta rojo. Los expedicionarios saben que las colonias humanas que allí se asentaban ya no existen: un incidente las borró del mapa. Así que es toda una sorpresa para ellos encontrar a una mujer sana y salva, sin traje espacial vagando por una de las estaciones que se encuentran en ruinas. Este hecho se convertirá en el inicio de una concatenación de acontecimientos que acabará con una infección terriblemente virulenta en la tierra. Los humanos se convierten en seres denominados como drones (algo similar a los muertos vivientes que tantas veces hemos visto en las películas) debido al efecto del virus N5S. La humanidad se encuentra al borde del abismo. Zoichi Kanoe un agente de Industrias Pesadas Toa es enviado con una única misión: buscar a alguien adaptado al virus para salvar a toda la raza humana.

Es inevitable pensar en Blame! cuando se habla de Biomega, porque el autor es el mismo y porque lo que se narra es en cierto modo similar; como lo son en apariencia todas las guerras, todas las revoluciones o todas las civilizaciones que se han alzado para luego sucumbir. Hay que acercarse más y analizar con detenimiento para descubrir todas esas disparidades que hacen a cada cómic único. Si bien es cierto que en más de una ocasión os encontrareis pensando en si Biomega es una precuela de Blame! debido a la aparición en ambos mangas de Industrias Pesadas Toa, de armas similares y de un mundo postapocalíptico; aunque en este caso los escenarios sean algo menos claustrofóbicos.

Si hay una palabra que defina a Biomega esta sería espectacular, aunque molón o acojonante también cumplirían. Todas ellas harían referencia sobre todo al apartado visual, el cual se lleva todo el peso de la narración. Nihei vuelve a crear un dibujo en ocasiones sucio, abocetado (aunque mucho menos que en Blame!) en otras muestra rostros de trazo impoluto, limpios de sombras y de belleza arrolladora; rostros que son la contrapartida de los monstruos y aberraciones semihumanas que se arrastran por las páginas y que cargan con sombras, oquedades de luz y trazos enloquecidos. Los diseños de personajes, escenarios o vehículos (esa moto… la moto de Nihei, que recuerda tanto a la de Kaneda… soñareis con ella, la querréis, la necesitareis. ¡Pedidla para navidad coño!) os dejaran con la boca abierta, y más cuando todo se ponga en movimiento. Y es que el dibujo de Tsutomu Nihei parece cobrar vida en cada viñeta, debido mayormente a una composición que es similar al storyboard de una película. No es difícil imaginarse escenas a cámara lenta (Zoichi disparando a una veintena de agentes de la DRF), situaciones de velocidad endiablada (la lucha sobre el tren bala o contra los aviones a reacción) o esos momentos en que te ahogarás en tu propia adrenalina al igual que un borracho lo hace en su propio vómito (Zoichi intentando eliminar trece misiles balísticos intercontinentales).

Biomega: The Ultimate Edition 1 editado por Panini Cómics es un seinen de ciencia ficción con excitantes sobredosis de acción. Personajes, escenarios o artilugios, todo forma parte de una abrumadora coreografía que utiliza la imagen como principal lenguaje para contarnos la supervivencia de la raza humana en un mundo que no le es favorable. Incluso el oso, ese oso que camina sobre dos patas y habla, cumple un importante cometido en todo este tinglado. Qué narices pinta un oso en todo esto, te debes estar preguntando. Ven y averígualo.

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Todos nuestros presentes equivocados, de Elan Mastai

Todos nuestros presentes equivocados

Todos nuestros presentes equivocadosSeguro que alguna vez ha rondado por tu cabeza la idea de que escribir sirve para ordenar, organizar e incluso entender o comprender mejor. Pero yo a veces me pregunto: ordenar, organizar, entender, comprender, ¿qué? En Todos nuestros presentes equivocados, Tom Barren, protagonista y narrador, escribe para intentar comprender su pasado, o sus pasados. Ya lo entenderás. Escribe para intentar comprenderse, para poner sobre la mesa todas las cartas que llevan dibujada su cara, su apellido y su historia. Dice la faja del libro que estamos delante de «una novela como nunca has leído ninguna». También dice que ya está en traducción en 24 países. Y yo digo: es verdad y es normal.

Todos nuestros presentes equivocados, publicado recientemente por Alfaguara y traducido por Mariano Peyrou, es la narración de muchas de las capas que tiene una vida. Me explico: todo empieza con un telón de fondo futurista pero fechado en 2016 con ciudades idénticas a lo que nosotros imaginaríamos si nos dijeran que pensásemos en una ciudad futurista. El mundo ha cambiado por un hecho ocurrido en 1965. Los habitantes del 2016 tienen la oportunidad de viajar a ese momento por primera vez y conocer en vivo al personaje más importante de la historia, el impulsor del cambio: Lionel Goettreider. Tom Barren, por casualidades de la vida que el libro nos enseña que no lo son tanto, acaba siendo el primero en viajar a ese instante. A partir de ahí cambiará todo. Creo que incluso tú.

Imagina que vuelves al pasado, que cualquier cosa que hagas puede cambiar tu presente y que no eres especialmente hábil en la vida. La lías y todo se trastoca. Y entonces, ya no eres Tom Barren y nada es igual. Pero tú sigues pensándote de la misma forma. Eres tú en la mente y el cuerpo de otro, que se parece mucho a ti. Y no sabes si volverás a tener la oportunidad de recuperar tu primer presente o si tendrás que quedarte en ese nuevo segundo presente. ¿Y si hay tres? ¿Y si hay más?

Elan Mastai consigue plantear preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez y que siempre son los buenos libros los que las recuperan. ¿Quién soy? ¿Qué es lo que veo? ¿Qué es todo? Preguntas sin respuesta que se alimentan de no tenerla. Tom Barren, con conciencia de autor, escribe lo que para él son unas memorias, las suyas, con el fin de comprender qué ha pasado, quiénes y cuántos han pasado por su mente, quién ha logrado quedarse a vivir en ella, quién se ha marchado, quién sigue con él, quién es él. Con gran cantidad de juegos narrador – autor y un profundo dominio del manejo oscilante entre lo técnico y lo coloquial, Mastai consigue hilvanar, con capítulos cortísimos cargados de cliffhangers, algo que dará mucho que hablar. Y más sabiendo que habrá película de ello.

Me gustan los libros que te hacen pensar y más todavía aquellos que te sacan del sitio, que te suben o te bajan y te hacen mirar las cosas desde la distancia, que es donde todo se ve mejor. Me gusta que un libro me despeine, que me cargue la cabeza, que me diga que todavía hay cosas nuevas, mundos por explorar, caminos por recorrer, historias por contar. Me gusta que haya libros que me enganchen y sobre todo me gusta que haya libros que se atrevan a decirme que estoy equivocado. Como este, que se levanta a tu altura, te mira a los ojos y te dice que no estés tan relajado en el presente que vives, que quizás hay otro como tú buscándote, que quizás, dentro, a oscuras, hay otros como tú esperándote. Eso sí, aunque los libros ayuden al empujón, solo tú serás quien decida si encender la luz. Yo la he encendido, y de momento no la quiero apagar. Esto marea pero mola. Elan Mastai mola. Mucho.

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Blame! Master Edition 1, de Tsutomu Nihei

Blame! Master Edition 1

Blame! Master Edition 1Cuando se habla del futuro de la Tierra siempre me viene a la cabeza una imagen muy elocuente que aparecía en el libro El universo en una cáscara de nuez. En ésta se mostraba una Tierra al rojo vivo y millones de humanos tocándose hombro con hombro. El tema que trataba Stephen Hawking en el capítulo en el que aparecía dicha imagen era el futuro de la especie humana. El abanico de posibilidades que se revelaba intentaba ser lo más optimista posible, pero también realista. Según el autor, el crecimiento exponencial no solo de la población sino también de la tecnología y la dependencia que esta tenía de la electricidad nos llevaría a un mundo de súper población extrema que gastaría ingentes cantidades de energía, consiguiendo que el planeta azul se tornara rojo. Y un pensamiento lleva a otro además de a todas esas incógnitas que orbitan a su alrededor. ¿Si llegamos a ese extremo, a ese punto de no retorno, qué soluciones existen? Vale, aquí es cuando entra en escena La Esfera de Dyson.

Imaginad una megaestructura esférica; grande no, ni siquiera titánica, más bien de tamaño astronómico. Eso significa que el radio de esa construcción sería equivalente, como mínimo, al de una órbita planetaria. Sí, ahora empezáis a tomar conciencia real de su tamaño. Su interior sería hueco con el objetivo de envolver a un sistema planetario, en nuestro caso: El Sistema Solar. El objetivo de esta obra de ingeniería que escapa a la imaginación humana sería aprovechar al máximo la energía del Sol, ya que ahora mismo solo recibimos una pequeña porción. Ahora ya sabéis qué es una Esfera de Dyson. También debéis saber que de momento es un tipo de construcción inviable para ser llevada a cabo por la raza humana. Todo ello forma parte de un ejercicio mental que propuso en 1960 el físico Freeman Dyson para especular sobre la vida a largo plazo de las civilizaciones y cómo estas civilizaciones, de existir, podrían ser descubiertas mediante patrones de consumo desde largas distancias.

Así pues, las Esferas de Dyson, por el momento, no existen. Pero no lloréis, pues una idea tan jugosa no podía pasar desapercibida por la comunidad de escritores de ciencia ficción. Blame! Master Edition 1 de Tsutomu Nihei forma parte de esa lista de obras que han tomado ese concepto como base para relatar una historia.

Empezamos Blame! cruzando un puente de metal del cual apenas se puede ver el final. Cruzándolo hayamos a dos personas. Killy es un muchacho que hace años que vaga por un mundo de acero y hormigón en busca de un humano que tenga todos los cromosomas intactos. A su lado camina un niño que parece ser ese humano que andaba buscando. Pero ha habido tantos antes… Enseguida se cruzan con un tercer personaje: un ser mitad humano mitad máquina. Es en este punto cuando la aventura comienza y la historia se llena de interrogantes: ¿Quién es realmente Killy? ¿Qué es lo que realmente está buscando? ¿Qué fue de la raza humana? ¿Qué lugar es ese en el que existen cientos, miles, millones tal vez de salas, pasadizos y escaleras que parecen no llevar a ninguna parte? La única forma de averiguarlo es seguir los pasos de Killy.

Blame! es un manga de ciencia ficción con claras inclinaciones hacia la acción desenfrenada. Aquí las imágenes mandan; y el caso es que es literal. Puedes llegar a pasar más de una veintena de páginas sin encontrar un solo bocadillo, y cuando lo hay es para aclarar algún término, situación o para dar contexto al relato. Si bien es cierto que la mayoría de veces seguimos al solitario personaje protagonista, del cual no sabemos ni siquiera sus pensamientos más profundos. Sí averiguaremos un poco de su pasado mediante flashbacks que de tanto en tanto se irán sucediendo.

Dice el refrán que una imagen vale más que mil palabras, y Blame! hace honor con creces a este dicho popular. Toda la narración recae en la parte visual, y por suerte esta es notable. El dibujo de Tsutomu Nihei es de un estilo que recuerda al boceto: líneas rabiosas, furibundas, que crean rostros angulosos y cabellos lacios, o rayas desenfrenadas que forman entramados para engendrar sombras y mundos tenebrosos. El diseño de personajes es variopinto, pasando de los simples humanos a todo tipo de seres robóticos, biomecánicos, cíborgs o androides. Algunos parecen extraídos directamente de una película de terror. No es de extrañar pues que muchos de ellos den grima y mal rollo por igual, algo que casa a la perfección con el ambiente de soledad y desesperación que encontraremos en cada página.

El primer volumen de Blame! Master Edition publicado por Panini Cómics nos enseña, nos insinúa, lo que puede llegar a ser una gran aventura en un mundo distópico, futurístico y tremendamente oscuro. Un primer volumen, en una edición de lujo, que sirve de introducción, que sobretodo nos muestra a algunas de las monstruosas y robóticas razas que pueblan y dominan el mundo pero que deja con muchas incógnitas y con ganas de más, algo que solo podremos solucionar si le seguimos la pista a Killy hasta el segundo volumen de Blame!

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Samurai 7 volumen 2, de Akira Kurosawa y Mizutaka Suho

samurai 7 volumen 2

samurai 7 volumen 2Nos encontramos en una época salvaje, en una en la que la vida de los hombres vale menos que un puñado de dólares y la supervivencia depende de la velocidad con la que desenfundes tu revólver y la sangre fría con la que dispares al hombre que tienes enfrente. La época en la que algunos hombres osados y rebosantes de fe volcaban todas sus esperanzas en encontrar una pepita de oro y otros, los verdaderos nativos del lugar, defendían su territorio con lanzas y flechas. Es el Salvaje Oeste. El de los pioneros y el de los forajidos. El de Buffalo Bill y Billy “el niño”. Es en este marco, único e incomparable, de la historia de los Estados Unidos de América donde hallamos a Chris Adams: un pistolero excelente con un marcado sentido de la justicia. Ahora dispara, una y otra vez, contra los malhechores que entran en bandada en el pueblecito. A su lado su mejor amigo Vin, al igual que los otros cinco hombres que reclutó, hace lo propio. Pese a sus dudas, Adams no se arrepiente de ser uno de los siete pistoleros que están defendiendo ese pueblecito y a sus humildes habitantes de la sanguinaria banda de maleantes que los atemorizaba.

Si el argumento que he relatado en el párrafo anterior os suena de algo es, posiblemente, porque habéis visto Los siete magníficos: uno de los mejores westerns que ha parido la industria cinematográfica. Aunque también pudiera ser que os haya hecho pensar en otra época igual de violenta y en siete guerreros igual de valerosos. Si vuestro instinto os ha guiado hasta Los siete samuráis de Akira Kurosawa sentíos orgullosos. Los siete magníficos dirigida por John Sturges y con un reparto de actores de lujo (con grandísimos como Yul Brynner o Steve McQueen) es la versión yanqui del film de Kurosawa.

Pero Los siete magníficos no es la única cinta que tomó como inspiración la obra maestra de Kurosawa, películas tan dispares como Bichos (sí, la de Pixar) o la saga de Star Wars también le deben mucho a esos ronin que defendieron un pueblecito de agricultores. A esa lista habría que añadir Samurái 7, una serie de animación que se emitió en 2004 para conmemorar los cincuenta años del estreno de la película en la que se basaba. Ahora, y de la mano de Panini Cómics, nos llega la versión manga de dicho anime.

Samurái 7 volumen 2 nos mete directamente en la lucha contra los villanos que tenían amedrentada una pequeña comunidad en el Japón del futuro. Un futuro en el que los humanos colonizaron el sistema solar pero que una guerra universal los devolvió de un plumazo a la época feudal. La diferencia es que ahora robots y humanos deben convivir. La última tecnología y las herramientas arcaicas. Lo moderno y lo tradicional. En este contexto futurista encontramos a Katsuhiro, Shichiroji, Kambei, Kikuchiyo, Heihachi, Kyuzo y Gorobei; siete samuráis que para proteger una aldea deberán primero enseñar a sus aldeanos a protegerse a sí mismos y a defender lo suyo.

Si el primer volumen de Samurái 7 avanzaba de forma sosegada, desgranando la historia poco a poco y poniendo en situación al lector, en este segundo volumen encontraremos una velocidad de narración vertiginosa. Lo que había que contar ya está contado; ha llegado la hora de pasar a la acción (no sin antes tener en cuenta una buena planificación militar), de luchar, de desenvainar espadas, de abatir a mechas de gigantescas dimensiones que portan armas capaces de devastar pueblos enteros; en definitiva: ha llegado la hora de conquistar la libertad.

Si en el anterior volumen ya se intuía que Mizutaka Suho se desenvolvía con mucha soltura en las escenas de acción, en este segundo volumen no deja ningún género de dudas. No son pocas las páginas en las que apenas hay un par de enormes viñetas que muestran frenéticas luchas con espada cargadas de violencia y espectacularidad. Esa lucha final bajo la lluvia es tan bella como brutal. Con todo, a pesar de que en este segundo tomo la acción toma fuertemente las riendas de la narración también hay cabida para momentos emotivos; y no serán pocos. Enfrentarse a la pérdida de los más queridos o el amor, se sumarán a la venganza, la traición y la redención formando parte no solo de la trama principal, sino también de la anterior vida de cada samurái, que será mostrada en pequeños jirones de recuerdos para poner de manifiesto las motivaciones que los han llevado a estar donde están.

Samurái 7 volumen 2 de Akira Kurosawa y Mizutaka Suho es un manga que a pesar de tener acción a raudales no deja de lado esos momentos emotivos que resultan el contrapunto perfecto de una lucha sanguinaria; es además un bello y bonito cuento sobre la amistad y la necesidad de hacer lo correcto. Así de simple.

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Nimona, de Noelle Stevenson

Nimona

NimonaDurante demasiados años el rol de villano carismático ha estado supeditado a que éste, entre las piernas, tuviera un par de pelotas. Las chicas, como mucho, eran la consorte bobalicona que bebía los vientos por él y que con un llanto desconsolado se despedía de su amor, una vez éste era apresado, antes de que la ley le perdonara todo pues, como era de esperar, ella en realidad no era mala persona, solo había sido manipulada por una increíble mente criminal. Por suerte, y de un tiempo a esta parte, este concepto ha dejado de fondear en la cala de lo rancio y ha puesto rumbo hacia el mar de la pluralidad. Las chicas también pueden ser unas psicópatas encantadoras, capaces de dejarte tirado en el suelo con la barriga abierta por un puñal antes de que puedas decir sexo débil. Aunque parece ser que este tipo de personajes deben gozar de un par de tetas descomunales, un cintura de avispa y un trasero de infarto. No digo que una chica malvada no pueda tener un cuerpo de diez, solo que me resulta sospechoso que todas las malvadas luzcan ese tipo de cuerpo. ¿No hay chicas bajitas con ganas de atracar un banco? ¿No hay chicas entradas en carnes capaces de hacerle la vida imposible al superhéroe de turno? ¿No hay chicas de pecho pequeño con la perversa idea de apoderarse del mundo? Pues sí, las hay. Una de ellas se llama Nimona.

Nimona es una muchacha de corta estatura, de cuerpo rollizo, con un corte de pelo a lo skinhead girl y con un poder que la hace única: puede transformarse en el animal que le dé la gana. Aparece de improviso en la guarida secreta de sir Trabuco Negroni con la firme determinación de convertirse en su secuaz. Ella solo quiere hacer el mal: destruir cosas, apoderarse de lo ajeno y matar a todo aquel que se cruce en su camino. Entre los dos tratarán de destapar los sucios tejemanejes que se traen entre manos sir Ambrosio Pieldorada y la cohorte de supuestos defensores del reino que habitan en el Instituto de Justicia y Heroísmo. Si por el camino la pueden armar muy gorda, pues mejor. Sir Trabuco Negroni descubrirá más pronto que tarde que la cambiaformas llamada Nimona actúa de forma anárquica, tornándose incontrolable y siempre con una sed de sangre insaciable, asimismo guarda con mucho celo todo lo que tenga que ver con su pasado.

Nimona de Noelle Stevenson, publicada ahora en español por la editorial Océano, originariamente, en 2012, fue un webcómic que enseguida llamó la atención. Fue tal su repercusión que consiguió llevarse el galardón Slate Cartoonist Studio Prize que reconocía a Nimona como el mejor webcómic de aquel año. Tres años después, y tras su salto al papel, el cómic sería nominado al Will Eisner. ¡Ahí es nada! Y es que Noelle Stevenson, co-creadora también de la divertida serie Leñadoras, no solo hace hincapié en proponer una historia original, sumergiéndonos en un mundo mágico en el que la fantasía y la ciencia ficción se dan la mano, se turnan o incluso se fusionan, sino que además es capaz de crear personajes de marcado carácter, profundos y repletos de matices que a lo largo de la historia se irán desarrollando, mostrando una sensibilidad que alcanzará el corazoncito del despistado lector que pensó que esto era solo otro cómic más de fantasía.

De la misma forma que la historia evoluciona, pasando de las aventuras simplonas y el humor facilón a situaciones más tenebrosas y repletas de drama y amores incomprendidos, el dibujo también lo hace. Lo que empiezan siendo bocetos bastante cutres van madurando en cada viñeta, llegando a alcanzar unos diseños de corte simple pero llamativos y llenos de personalidad, con una ejecución encomiable en el manejo del color y las sombras. Y esos diseños no son solo para mostrar la belleza de unas líneas suaves y precisas que representan al triunvirato que reina sobre este cómic (sir Trabuco Negroni y sus heridas de guerra, sir Ambrosio Pieldorada y su rostro andrógino, Nimona y sus diversas y en ocasiones traumáticas transformaciones y su eterna lucha para que los demás la acepten tal y como es) son también una forma de mostrarnos el bagaje de traumas a los que se enfrentan unos personajes que han sido señalados por algunos sectores de la sociedad. Traumas que son recuerdos; recuerdos que son historias y que, a pesar de esos bocadillos de traducción literal y que chirrían más que las ruedas de un carrito del supermercado, disfrutaremos hasta ese momento en que encajan todas las piezas en un final épico.

Nimona es un cómic repleto de héroes y villanos, con un 50 por ciento de fantasía y otro tanto de ciencia ficción en el que una protagonista ocurrente, peligrosa y única nos muestra que las aventuras pueden ser tan gamberras como emotivas y que la moralina facilona es aburrida y vulgar.

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