Publicado el

El crimen del conde Neville, de Amélie Nothomb

el crimen del conde Neville

el crimen del conde NevilleLas expectativas altas son difíciles de cumplir. Eso me ha pasado a mí con Amélie Nothomb. Había oído decir que era una escritora lúcida y mordaz, y esos adjetivos habían bastado para que me entraran unas ganas tremendas de leer algo suyo. Además, me intrigaba que aparezca fotografiada en sus portadas, algo ya de por sí inusual en el mundo literario. ¿Tendrá que ver con que los elementos autobiográficos están muy presentes en sus obras o será una más de sus excentricidades? Ni idea. Cuando la vi asomando con un enorme sombrero y una regadera roja en la mano en la portada de El crimen del conde Neville, su último libro publicado por Anagrama, leí la sinopsis, a ver si encontraba la relación entre esa imagen y ese título. Y no, no la vi. Pero se mencionaba que la historia hacía un guiño a El crimen de Lord Arthur Saville, de Oscar Wilde, un autor que me encanta, y eso me dio el empuje definitivo para estrenarme por fin con esta escritora belga y comprobar si de verdad es tan peculiar en todos los aspectos de su narrativa.

Al conde Neville, protagonista de esta novela, una vidente le vaticina que matará a uno de sus invitados en su próxima fiesta. Obviamente, al hombre le sienta fatal esta predicción. ¿Cómo va a matar él a alguien? ¿Qué clase de anfitrión sería si hiciera algo así? Con este punto de partida, similar al de la historia que Oscar Wilde escribió en 1891, comienza esta tragicomedia, pero ambos autores no solo coinciden en eso, sino que además se asemejan en el estilo, caracterizado por una prosa ágil, unos diálogos irónicos y una buena colección de frases para la posteridad. Al igual que las obras del dramaturgo británico, El crimen del conde Neville parece una novela frívola a simple vista, puro divertimento, pero en cuanto el lector se fija un poco, se trasluce la profundidad psicológica de los personajes y la sátira permanente a la nobleza y su absurdo juego de las apariencias. Lo que más me ha llamado la atención es que la aristocracia que plasma Amélie Nothomb —y que conoce de primera mano, pues pertenece a ella— apenas dista de la que retrató Oscar Wilde, pese a los dos siglos que los separan, por lo que es aún más evidente que sufre ese anacronismo sobre el que ironiza la novela.

Los continuos giros y su corta extensión me han mantenido pegada a El crimen del conde Neville para descubrir si al final el protagonista lleva a cabo el asesinato que le trae de cabeza. Y me han gustado tanto el ingenio, las reflexiones y la perversidad de esta novela que, precisamente por eso, me han sabido a poco sus ciento trece páginas. Pero no es malo que mis altas expectativas  no se me hayan cumplido; en esta ocasión, solo significa que se han incrementado. Y me alegro de que me haya pasado eso con Amélie Nothomb. Leeré más historias suyas para profundizar en esas rarezas que le hacen destacarse en el panorama literario actual y así colmar las expectativas que me he creado en torno a ella. Sin olvidarme de que tengo que saber cuál es el motivo por el que sale retratada en las portadas de sus libros, que no pienso yo quedarme con esa intriga.

[product sku= 9788433979865 ]
Publicado el

Historias breves de objetos cotidianos, de Andy Warner

historias breves de objetos cotidianos

historias breves de objetos cotidianos¿Sabes con qué extraño mejunje se frotaba la gente los dientes antes de que se popularizasen los cepillos? ¿Cómo las chapas de las botellas inspiraron a Gillette para inventar la maquinilla de afeitar? ¿Te imaginas de qué forma se utilizaron las cometas para matar a personas? ¿Por qué los nazis prohibieron los clips? Y la más difícil de todas: ¿cómo se llama ese puñetero muelle de colores que baja las escaleras solo?

No sé vosotros, pero a mí una persona me hace cualquiera de esas preguntas y se gana toda mi atención. Tengo fijación por los datos que, aparentemente, no sirve para nada. Mi cerebro es un cajón de sastre lleno de información curiosa. O, al menos, eso intento, porque la verdad es que se me olvida la mayor parte, pero no por eso dejo de hacer acopio. En cuanto descubro un libro de anécdotas literarias, cinéfilas o de cualquier otra temática, allá que voy. Así que nada más ver Historias breves de objetos cotidianos, escrito e ilustrado por Andy Warner, me lo adjudiqué.

Historias breves de objetos cotidianos da respuesta a las preguntas anteriores y a muchas más. Para ello, el libro se organiza en nueve secciones: el cuarto de baño, el armario ropero, el salón, la cocina, la cafetería, la oficina, la tienda de combustibles, el bar y exteriores. Gracias a las tiras cómicas de Andy Warner, recorremos los espacios que solemos transitar a diario y reparamos, quizá por primera vez, en esos objetos que forman parte de nuestra vida, para mirarlos con nuevos ojos al conocer las historias que tienen detrás. En este cómic hay anécdotas muy variadas. Las hay que explican el origen de inventos como la bañera, el aspirador y el microondas o cómo se descubrieron los usos que se podían dar a la canela, los granos de café o el hielo. Pero este libro también nos cuenta los trágicos hechos que protagonizaron algunos de esos alimentos u objetos, como las masacres que se llevaron a cabo durante la expansión de té por el mundo o por la fabricación de bolas de billar. Y como no podía ser de otra manera, nos relata lo difícil que fue la aceptación social de algunos inventos que hoy nos parecen indispensables, como el inodoro, el bolígrafo o las gomas de borrar, y otros tantos fracasos y luchas legales por las patentes. Y es que hasta detrás de la fruta enlatada hay una historia increíble.

Historias breves de objetos cotidianos aúna documentación fidedigna, buenos dibujos y grandes dosis de humor. El resultado es un libro tremendamente divertido e ilustrativo. Yo me lo he pasado genial leyéndolo y he aprendido un montón de cosas. Pero ya os digo que muchas se me olvidan pronto, así que tendréis que daros prisa en invitarme a vuestra casa o a un bar —¡me sé una historia genial sobre palillos de dientes!— si queréis que os ilumine con mi fugaz sapiencia. O mejor os leéis directamente el cómic de Andy Warner para no perderos ninguna de estas curiosas anécdotas, que os demostrarán que hasta detrás del objeto más insignificante hay una gran historia.

Publicado el

El bosque de los troles, de John Holmvall

el bosque de los troles

el bosque de los trolesEmbobada, así me he quedado yo con El bosque de los troles. Y no es una forma de hablar, no. Me he quedado prendada de las preciosas ilustraciones de John Holmvall, sin poder apartar los ojos de las dulces expresiones de los niños que se adentran en los bosques y de los entrañables troles que salen a su paso. Vale, esos troles suelen raptar a esos aventureros niños, pero con esas enormes orejotas y narizotas es imposible que les tenga manía; en el fondo, no tienen malas intenciones… Y si la cosa se complica, siempre habrá un hada —elfina en el libro— o un duende que acudan a echar una mano, ¡son tan majos!

¡Ay, es que se me cae la baba con este libro! Si ha causado esa fascinación en mí ahora, que ya tengo una edad, imaginad lo que me hubiera provocado en la infancia. Me veo leyéndolo todos los días y cogiendo folios para intentar copiar las imágenes una y otra vez, hasta acabar calcándolas cuando me diera cuenta de que era incapaz de dibujar semejante maravilla. Si en este momento tuviera una máquina del tiempo, viajaría al pasado para regalarme este libro. Eso sí, con la condición a mi yo de siete años de que no calcara nada, que eso estropea las páginas y El bosque de los troles no merece ese atropello.

El talentazo de John Holmvall hace que este libro sea pura magia, pero también hay que dar las gracias a John Bauer, el ilustrador sueco en el que se inspira y que a principios del siglo XX fue el encargado de ilustrar las colecciones de cuentos de hadas suecos. La estética es prácticamente idéntica y, al igual que hiciera Bauer, John Holmvall recupera los cuentos populares nórdicos de troles, duendes y elfinas, pero para hacer las delicias de los niños del siglo XXI en esta ocasión. El bosque de los troles está compuesto de cinco historias: «El trueque», «Lía-María», «Los viajeros», «Cascabelita» y «El caminante». Pequeñas aventuras llenas de humor que nos adentran en ese mundo de magia que se esconde en las profundidades del bosque y que, además, nos enseñan a respetar la naturaleza, a buscar la verdadera esencia de nosotros mismos y el valor de la amistad. Un libro divertido, hermoso y con un toque instructivo. Una joyita, vamos.

el bosque de los troles ilustracion

Cuanto más hojeo El bosque de los troles, más me enamoro, y es que es el libro perfecto para soñar con seres fantásticos. Me parece imposible mirar estas ilustraciones y no retrotraerse a la niñez, esa época en la que pensábamos que si mirábamos en la seta adecuada, encontraríamos un gnomo; si observábamos bien entre la maleza, veríamos un hada revoloteando o si nos atrevíamos a entrar en la penumbra de las cuevas, nos toparíamos con una familia de troles.

¿Sabéis qué? Creo que con El bosque de los troles he hallado mi máquina del tiempo: con él no puedo viajar literalmente al pasado, pero me basta con contemplar las ilustraciones de John Holmvall para reencontrarme con la niña que fui. Quizá sea mi yo adulto el que necesitaba ese regalo.

[product sku= 9788416817153 ]
Publicado el

La casa entre los cactus, de Paul Pen

la casa entre los cactus

la casa entre los cactusPaul Pen. Me ha bastado con ver el nombre de este autor madrileño —aunque no lo parezca— en la portada, para interesarme por La casa entre los cactus; y pocas veces me pasa eso, al menos, con escritores actuales. Será porque hace cuatro años, cuando leí la inquietante sinopsis de El brillo de las luciérnagas y me lancé a comprarlo nada más salir a la venta, no me defraudó. Y por lo que apuntaba la sinopsis de La casa entre los cactus, había cierta similitud entre ambas novelas: «Elmer y Rose han creado una familia perfecta entre los enormes cactus de un remoto paisaje desértico, un hogar lleno de amor para sus cinco hijas, todas con nombres de flor: Edelweiss, Iris, Melissa, Dahlia y Daisy». Ahí estaba: una familia aislada del resto de la sociedad, ese terreno que tan bien exploró Paul Pen en El brillo de las luciérnagas. Aunque, en esta ocasión, la familia no está recluida en un sótano, sino que vive en una preciosa casa perdida en algún lugar del desierto de Baja California, México, allá por los años sesenta.

En este thriller psicológico, Paul Pen se vuelve a tomar su tiempo para presentarnos a los personajes y crear ambiente. Incluso cuando avanza la trama y aumenta la tensión, el ritmo es pausado. Al principio, todo en esta familia es idílico, pero enseguida notamos discordancias que nos hacen sospechar que nada es lo que parece. La inesperada llegada de Rick, un joven excursionista en busca de refugio, será el detonante para que los secretos guardados durante años salgan a la luz. Y también para que cada uno de los miembros de esta atípica familia muestre sus verdaderas motivaciones.

La casa entre los cactus es una de esas lecturas que atrapan y se leen rápido, pero que no se olvidan pronto. Sobre todo porque algunas escenas protagonizadas por determinado personaje (que nos desvelaré para no destripar la novela) pueden incomodar al lector. Incluso el propio desenlace está lejos de ser el esperado. Reconozco que esos pasajes me descolocaron y fueron los culpables de que me decepcionara un poco la novela en su conjunto, pero en el fondo creo que la intención del autor ha sido salirse de la norma, y me parece muy valiente por su parte. Habrá lectores que consideren escandalosos esos episodios, y otros que simplemente los leerán como parte de la ficción, sin ver en ellos justificaciones a conductas más que cuestionables. En mi opinión, la literatura no debería constreñirse a lo políticamente correcto ni a nuestros esquemas morales, porque si no, perdería su razón de ser. Y La casa entre los cactus es un libro que tiene mucho que decir dentro de ese debate, por lo que daría bastante juego en cualquier club de lectura.

Sea como sea, Paul Pen es un autor a tener en cuenta en el panorama español (y a nivel internacional, vista su repercusión en EE. UU.). Parte de premisas sugerentes y se maneja con habilidad en la narración para que sus historias se devoren. Y, además, es capaz de romper los esquemas. Yo lo tengo claro: cuando vuelva a ver su nombre en la portada de un nuevo libro, lo leeré.

[product sku= 9788401019210 ]
Publicado el

Babel de un hombre y otros relatos, de Javier Montiel

Babel de un hombre y otros relatos

Babel de un hombre y otros relatosHay escritores que nos cuentan una historia y hay escritores que nos la evocan. Y, lo reconozco, siento debilidad por los segundos. Desde que leí la primera línea de Babel de un hombre y otros relatos, intuí que Javier Montiel era uno de esos. No me sorprendió que fuera uruguayo, pues destila ese encanto tan propio de la narrativa latinoamericana. Este joven multifacético —pues, además de escritor, es psicólogo, pintor y librero en activo— reconoce que el realismo mágico y la fantasía han tenido influencia en su literatura; pero no solo ha bebido de las obras de Cortázar o Borges, sino que ha heredado el dominio del lenguaje que les caracteriza y esa clase de mirada que demuestra que en la literatura quizá esté todo dicho, pero aún quedan infinitas formas de expresarlo.

Los elementos que se repiten más de una vez en los quince relatos que componen esta antología son el desenfreno sexual, el arte de la pintura o la casa como espacio donde el ser humano se esconde y se descubre. Pero el autor va desplegando voces narrativas diferentes —unas veces, perturbadoras; otras, sensuales; en ocasiones, dulces; y siempre bellas—, para crear un universo propio, lleno de caras un tanto oscuras, pero no exentas de humor, en el que entramos enseguida, bajo el influjo de su narración.

A través de su gran poder imaginativo y de su desenvoltura expresiva, sus palabras palpitan y traspasan la hoja, convirtiendo la lectura de Babel de un hombre y otros relatos en una experiencia sensorial, donde nuestros cinco sentidos y todas nuestras emociones entran irremediablemente en juego al ser testigos de las perversiones, obsesiones y deseos de los personajes, que salen a relucir cuando la realidad tal y como la conocemos queda en suspenso. Un hombre que cambia de estados (líquido, vaporoso, incandescente) o uno que se lanza al vacío sin llegar a caer nunca del todo son algunos de los protagonistas que sufren el trastoque de las leyes de la física, y nosotros ya no somos unos lectores repantigados en el sofá de nuestra casa, sino que los acompañamos activamente  en ese viaje hacia las profundidades de la naturaleza humana.

«Fingir que se finge es la manera más común de decir la verdad», es una de las frases que he subrayado en este libro, porque me parece sublime y un buen resumen de esta obra. Es como esos sueños que nos despiertan en mitad de la noche: un crisol de escenas inconexas que, a simple vista, no son nada más que fabulaciones de nuestro inconsciente; pero, por eso mismo, la irrealidad de los acontecimientos nos parece terriblemente reconocible, ya que es nuestra verdad más intrínseca, aunque no siempre estemos dispuestos a reconocerlo.

Al finalizar Babel de un hombre y otros relatos ya no me cupo duda de que Javier Montiel es uno de esos escritores que evocan. De los que se recrean en las palabras para que disfrutemos del camino, hasta el punto de que nos importe un bledo el desenlace que hayan escrito, pues cada una de sus frases han provocado dentro de nosotros decenas de historias alternativas. Esa es la clase de literatura que yo busco cuando quiero encontrarme. Y si el debut de Javier Montiel ha marcado esa senda, os aseguro que estaré pendiente de sus siguientes pasos literarios.

[product sku= 9788494710704 ]
Publicado el

La huella de una carta, de Rosario Raro

la huella de una carta

la huella de una cartaEl consultorio de Elena Francis fue todo un fenómeno social, pues de 1947 a 1984 reunió a miles de personas alrededor de la radio. En él se respondían las cartas de las oyentes, que preguntaban cualquier cosa: desde una receta, un truco de belleza o la vida de un santo, hasta cómo solucionar problemas sentimentales de lo más rocambolescos. Llegó a recibir 15000 cartas mensuales, y las miles de anécdotas que en ellas se relataban, las inquietudes y secretos confesados bajo un remitente anónimo e, incluso, las contestaciones de la supuesta experta, que hacían prevalecer la moral cristiana y la sumisión de la mujer por el bien de la unidad familiar, conforman la intrahistoria de España, un país que durante años aparentó honradez y decencia de puertas para afuera y ocultó grandes desgracias y bajezas de puertas para adentro.

Aunque yo nací en el año en que terminó este programa de radio, he oído mencionarlo más de una vez. Sin embargo, hasta que no he leído La huella de una carta, de Rosario Raro, estaba lejos de saber la repercusión que había tenido. Gracias a esta novela, he conocido parte de la correspondencia que llegó a ese consultorio y me ha impresionado la realidad que subyacía en este país, tremendamente sórdida, en ocasiones. Y me he estremecido —de incredulidad, de pena, de indignación— con el episodio que Rosario Raro recupera de nuestra historia: el suministro, durante años, del medicamento más peligroso de la farmacopea moderna, que destrozó la vida a miles de niños —y, en consecuencia, a sus familias—, llevándolos a la muerte en numerosos casos. Al igual que hiciera en Volver a Canfranc, la autora se sirve de los mecanismos de la ficción para airear un hecho que a día de hoy sigue silenciado y para dar voz a esos valientes anónimos que en la vida real decidieron no mirar a otro lado y se enfrentaron a las injusticias más atroces para salvar la vida a cientos, miles de personas.

«Hay ficciones muy poco ficcionadas», dijo ella misma sobre su novela en la presentación que realizó el pasado 13 de junio en Valencia, a la que tuve el gusto de asistir. Y es que, en La huella de una carta, varios de los personajes están basados en personas reales, y son igualmente ciertos gran parte de acontecimientos que se narran y todas las cartas del consultorio de Elena Francis que se transcriben. Rosario Raro ha llevado a cabo una encomiable labor de documentación para reconstruir con todo detalle la Barcelona de los años sesenta, y eso favorece a que los lectores que vivieron aquella época la reconozcan y los que no, la visualicemos con exactitud. Sin embargo, en el desenlace, Rosario Raro se ha tomado algunas licencias. Esa ha sido su forma de hacer justicia poética. Pero nos recuerda que la realidad no fue tan halagüeña y que muchas de las víctimas viven aún hoy con las consecuencias de aquella salvajada médica. Eso provoca que los lectores sintamos la necesidad de recorrer el camino inverso que anduvo la autora al escribir este libro, investigando por nuestra cuenta el alcance que ese terrorífico medicamento tuvo en España y en el resto del mundo.

Y pese a hacernos testigos de las más altas cotas de miseria moral, La huella de una carta es, sobre todo, una lectura que nos hace recuperar la fe en el ser humano, ya que, por grande que sea el crimen, siempre habrá héroes anónimos que lucharán contra él. Y siempre habrá escritores comprometidos, como Rosario Raro, que impartirán la justicia que está en su mano: homenajearlos y hacerlos pasar a la posteridad a través de la literatura.

[product sku= 9788408171102 ]
Publicado el

Cuentos de hadas japoneses, de Grace James

cuentos de hadas japoneses

cuentos de hadas japonesesTodos tenemos predilección por determinados temas, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Por ejemplo, yo, al echar un vistazo a mis lecturas de los últimos tiempos, he visto que las historias japonesas y los cuentos tradicionales me tiran mucho. Y parece que la editorial Satori se hubiera dado una vuelta por mis reseñas para dedicar un libro a mis debilidades literarias, porque acaba de publicar Cuentos de hadas japoneses, de Grace James. ¡Un dos en uno! Como comprenderéis, no he podido resistirme.

En este libro, publicado originariamente en 1910, Grace James recopiló los cuentos tradicionales del folclore japonés que había escuchado durante su infancia en Japón. Las ilustraciones del inglés Warwick Goble, especializado en mundos fantásticos y culturas exóticas, fueron el acompañamiento ideal de esas historias entonces, y en esta nueva edición, casi un siglo después, volvemos a disfrutar de la unión de los talentos de estos dos artistas para adentrarnos en el Japón ancestral.

A través de los treinta y cuatro cuentos que componen esta obra, descubrimos las leyendas niponas en las que las deidades, los objetos mágicos, las maldiciones, las criaturas monstruosas o Yomi, la tierra de los muertos, son elementos habituales. No faltan samuráis, bellas y enigmáticas damas o personajes malvados que reciben su merecido castigo. También hay muchas historias de amores imposibles o alcanzados después de muchas vicisitudes; y como es frecuente en los cuentos tradicionales, hay enseñanzas en ellos, pues se crearon para alertar, generación tras generación, sobre ciertos hábitos perniciosos en los que no había que caer bajo ningún concepto y para ensalzar aquellas cualidades que debían poseer las personas de bien si querían que la suerte les sonriera. Gracias a estos cuentos, percibimos el valor que la cultura nipona siempre ha dado a la lealtad, la sabiduría, la honradez, la hospitalidad o al respeto por la naturaleza. Basta con compararlos con los cuentos típicos de otros países (como Cuentos populares portugueses, del que ya os hablé hace tiempo) para ver qué distintas han sido y siguen siendo nuestras culturas. Tampoco los cuentos de hadas japoneses se asemejan a los nuestros; los dos tienen toques fantásticos, sí, pero los occidentales suelen tener un trasfondo más mundano. Quizá por eso las leyendas y tradiciones asiáticas nos resultan tan atractivas: su componente místico es especialmente evocador y continúa muy arraigado en su sociedad actual.

A diferencia de Kaiki. Cuentos de terror y locura, la antología japonesa que leí en un solo día, Cuentos de hadas japoneses ha sido una lectura pausada, pues es mejor leerlos de uno en uno para que la repetición de patrón típico de esta clase de historias no les reste encanto. Sucede lo mismo con sus preciosas ilustraciones, en las que hay que deleitarse sin prisa para no perder detalle.

Tanto los lectores que sientan debilidad por los cuentos tradicionales como los apasionados del folclore japonés disfrutarán con Cuentos de hadas japoneses. Y si les encantan ambos, como me pasa a mí, no deberían perderse esta antología. Historias con finales tristes, divertidos o incluso crueles que nos hacen conocer más detalles de la idiosincrasia nipona e, irremediablemente, enamorarnos todavía más de ella.

[product sku= 9788494673221 ]
Publicado el

Hasta arriba, de W. E. Bowman

Hasta arriba

Hasta arribaYo soy de sonrisa fácil y de risa difícil. Así me describieron una vez, y la frase me pareció tan atinada que aún la recuerdo. Por eso me llaman la atención los libros de humor, porque busco ese que consiga hacerme reír a carcajadas. Y como Hasta arriba, de W. E. Bowman, se anuncia como «un clásico del humor y del alpinismo» y como «El libro más divertido que he leído en mi vida», según Bill Bryson, autor de su prólogo, allá que me lancé a leerlo.

El libro comienza hablando del autor, W. E. Bowman, y recoge la breve autobiografía que escribió dos años antes de morir y que se leyó en su funeral. Solo con esas líneas, ya me imaginé la clase de hombre que fue el bueno de Bowman y el tipo de humor que tendría la novela, y mis expectativas aumentaron. A continuación, en el prólogo, Bill Bryson cuenta cómo descubrió este libro, publicado en 1956 (poco después de que se alcanzara la cima del Everest por primera vez) sin obtener un éxito significativo, y cómo, con el paso de los años, se ha convertido en un libro de culto para alpinistas y científicos polares, como bien se anuncia en su portada. Su trascendencia dentro de esos círculos ha sido tal, que se han bautizado varios accidentes geográficos, enclaves hoteleros, clubes de escalada y cadenas de material de alpinismo con referencias a esta novela.

Pero no hace falta haber escalado una montaña para divertirse con su lectura. Al menos yo no lo he hecho y conecté con el libro. Y es que me encantan los juegos de palabras, los dobles sentidos y el humor absurdo, y Hasta arriba está repleto de ellos en cada línea; aunque con la traducción se hayan perdido algunos de ellos, pese a la gran labor de la traductora, Julia Osuna, para esta edición de Blackie Books.

En esta disparatada novela, nada está escrito al azar: todo es una continua parodia. Por eso, la expedición que la protagoniza, y que tiene como objetivo coronar Kurda Rarí, el pico (ficticio) más alto del mundo, está compuesta por un jefe constantemente ignorado, pero tan inocente que ni se da cuenta; un guía que siempre se pierde; un fotógrafo que nunca llega a tiempo para captar los momentos importantes; un experto en lenguas que no hace más que crear malentendidos al comunicarse con los autóctonos; un médico que no puede curar a los demás porque es él el que siempre está enfermo y un cocinero que provoca indigestiones en todos aquellos que se atreven a probar sus mejunjes. ¿Qué puede salir mal con semejante equipo? Todo, obviamente, y ahí está la gracia.

Las desventuras de esta panda de incompetentes me han tenido con una sonrisa página tras página, pues el humor en Hasta arriba no decae ni un momento, pero las carcajadas a las que aspiraba no han llegado. Quizá, si fuera alpinista, esta vez lo hubiera conseguido. O quizá sea que hacerme reír a mí es un reto mayor que alcanzar la cima del Kurda Rarí.

[product sku= 9788416290536 ]
Publicado el

Billy Elliot, de Melvin Burgess

Billy Elliot

Billy ElliotQue el libro siempre es mejor que la película es una frase que los amantes de la lectura solemos defender a capa y espada. Las versiones cinematográficas no siempre plasman todos los detalles de la historia original y se nos quedan cortas. Pero ¿qué pasa cuándo es al revés? Aunque los ejemplos son mucho menos numerosos, también hay películas que después de su gran éxito se han adaptado a novela. Es el caso de Billy Elliot, la película británica que causó sensación en el año 2000 y que fue convertida en libro poco después por Melvin Burgess.

Yo vi Billy Elliot en el cine con mi clase del instituto. Creo que fue la única vez que nos llevaron a ver una película fuera de las aulas. ¿Y por qué Billy Elliot? Porque recrea las huelgas de los mineros ingleses durante los años ochenta. La historia del protagonista era lo de menos, dijo la profesora. Y fue precisamente esa historia, la de un niño que se olvida de los convencionalismos sociales y deja el boxeo por el ballet, la que llamó mi interés. ¡Qué ejemplo de valentía, de sacrificio, de aceptación! ¿Cómo pudo decir que eso era secundario? Vale que estuviéramos en clase de Historia, pero aún hoy me sorprende que pasara por alto todos esos valores que la película transmitía. Dejó que aquellos adolescentes se rieran cuando en la gran pantalla se hablaba de homosexualidad o se veía «un chico haciendo cosas de chicas», en vez de aprovechar la ocasión para abrir sus miras y cargarse sus estúpidos prejuicios. Aquel día tal vez nos quedó claro lo que era un esquirol y las consecuencias de una huelga, pero nadie nos alentó a ser cómo quisiéramos ser, sin importar lo que dijeran los demás.

Casi veinte años después, de aquella película solo recuerdo la pasión de Billy, porque más allá de recrear un conflicto laboral de enormes consecuencias en el Reino Unido, es ese personaje el que hizo grande aquella película. Y a ese mismo Billy lo he encontrado en la adaptación de Melvin Burgess que acaba de publicar SM con las ilustraciones de María Simavilla: un niño con una vida familiar complicada y lleno de dilemas interiores porque lo que desea hacer se sale de la norma. Pero también he profundizado en los pensamientos de Jackie Elliot, el padre, que lo hacen más cercano; los de Tony, el hermano y polo opuesto de Billy, y los de Michael, su amigo incondicional, que también nada contra la corriente. Esa es una de las ventajas de la narrativa, que nos permite meternos en las cabezas de los personajes y descubrir qué se esconde detrás de un ceño fruncido.

Tendría que volver a ver la película para deciros si el libro es una adaptación fiel o se toma algunas licencias, pero ¿acaso importa? Billy Elliot es, ante todo, una historia de valores y estos aparecen tanto en una versión como en la otra. Así que ved Billy Elliot y leed el libro sin preocuparos de encontrar las diferencias. No hagáis como aquella profesora mía que se obcecó por cumplir el temario del curso y no aprendió la gran lección que nos da Billy Elliot para crecer como seres humanos.

[product sku= 9788467589207 ]
Publicado el

El gaucho insufrible, de Roberto Bolaño

el gaucho insufrible

el gaucho insufribleLos que han leído a Roberto Bolaño se dividen en dos grupos: aquellos que lo consideran uno de los mejores escritores contemporáneos y recomiendan sus libros encarecidamente y aquellos que, por más que lo han intentado, no pueden con él. Yo siempre quiero leer a escritores que han marcado la historia de la literatura, por eso pensaba probar con 2666 o Los detectives salvajes, dos de sus obras más emblemáticas. Pero tras escuchar varias opiniones desalentadoras, no me atrevía a descubrir al autor chileno a través de esas extensas novelas. Entonces apareció el libro perfecto para un primer acercamiento: una colección de relatos de ciento cuarenta y cinco páginas; y el título no podía ser más oportuno: El gaucho insufrible. ¿Lo sería Bolaño para mí? La lectura de estos siete relatos me lo diría.

El primero, «Jim», de apenas tres páginas, ya me hizo entrever la facilidad de Bolaño para mostrar la carga existencial de un personaje solo describiendo sus gestos, además de dejar varios ejemplos de frases reveladoras, que dicen tanto sin aparentemente decir nada:

¿En qué consiste la poesía, Jim?, le preguntaban los niños mendigos de México. Jim los escuchaba mirando las nubes y luego se ponía a vomitar.

En «El gaucho insufrible», relato que da título a la antología, encontré la decepción por el declive de Argentina y Latinoamérica en general. A través de «El policía de las ratas», inspirado en Josefina la Cantora, de Kafka, conocí el manejo de Bolaño del relato policiaco. Fue uno de mis relatos favoritos del libro e, inevitablemente, me hizo ver al ser humano como una rata, o peor aún, pues les llevamos bastante ventaja en ciertas conductas que no nos dejan en buen lugar como especie. En «El viaje de Álvaro Rousselot» aparecía uno de los temas que, según tengo entendido, son habituales en sus obras: la literatura como argumento, y en «Dos cuentos católicos» vi su lado más experimental. En «Literatura + enfermedad= enfermedad» y «Los mitos de Cthulhu», los dos textos discursivos que cierran esta colección y que estaban destinados a ser conferencias, de nuevo la literatura es el eje, pero esta vez para mostrar al Bolaño más reflexivo, en el primero, y al más divertido, en el segundo.

En este libro, el último que Roberto Bolaño dejó preparado para su publicación, he encontrado los elementos por los que unos lectores lo idolatran y otros lo abandonan. Por un lado, esa ironía, esa capacidad de decir lo complejo con palabras sencillas. Pero, por otro lado, esas historias que muchas veces parece que no van a ningún lado y se convierten en una larga digresión. Y es que Bolaño no buscaba ser claro ni ameno, sino que, para él, escribir era una forma de encontrar lo nuevo, único antídoto para su permanente insatisfacción. Presiento que para disfrutar de Bolaño hay que leer entre líneas, pues ahí es donde reside su grandeza, esa que le ha alzado al olimpo de los mejores escritores, dentro de ese limitado grupo de los que revolucionaron la literatura.

¿Ha sido Bolaño para mí un gaucho insufrible?

Qué va.

Entonces ¿me apunto al lado de los lectores que lo idolatran?

No lo he decidido aún.

Creo que leeré 2666 o Los detectives salvajes para decidirme. Tras la lectura de El gaucho insufrible, me han entrado las ganas.

[product sku= 9788420431482 ]
Publicado el

Schalken, el pintor, de Joseph Sheridan Le Fanu

Schalken el pintor

Schalken el pintorEn estos tiempos en los que se publican centenares de novedades al mes, los lectores tenemos a nuestro alcance infinidad de historias, pero cada vez es más difícil que alguna aporte algo nuevo al panorama literario y a nuestras propias lecturas. Yacaré Libros, que cuenta ya con cuatro títulos en su catálogo, da sus primeros pasos como editorial apostando por distinguirse en la forma y en el fondo. Para empezar, la edición de sus obras no pasa desapercibida ni siquiera en la librería más atestada. En el caso de Schalken, el pintor, de Joseph Sheridan Le Fanu, sus dimensiones de 12 x 25,5 centímetros están lejos de amoldarse al resto de ejemplares con los que comparta estante, por lo que es inevitable que los lectores curiosos reparemos en él. Las ilustraciones de Javier Olivares hacen el resto para que este libro se convierta de inmediato en el objeto del deseo de cualquier bibliófilo.

Pero Yacaré Libros no se queda en la superficie. Si pasamos al fondo, la selección de las obras que editan reivindica la buena literatura. Quienes lleven muchas páginas leídas en su haber tal vez tomen Schalken, el pintor por un relato típico de hechos sobrenaturales, pero es mucho más que eso: se trata de una de las primeras obras de Joseph Sheridan Le Fanu, considerado el padre del cuento moderno de fantasmas y pionero de la novela de vampiros, pues abrió el camino a célebres autores como Bram Stoker o Anne Rice, quienes reconocieron la enorme influencia que tuvo en ellos. Ahí reside el gran valor de Schalken, el pintor: instaurar pautas narrativas que renovaron el enfoque de los relatos de fantasmas en el siglo XIX y que a día de hoy se han convertido en elementos clásicos del terror, una y mil veces imitados.

Aunque Joseph Sheridan Le Fanu es recordado especialmente por Carmilla, en Schalken, el pintor ya daba muestras del estilo que más tarde le caracterizaría: un lograda ambientación realista en la que se producen hechos extraños, una elaborada construcción de personajes y un final que deja en manos del lector la explicación de lo sucedido. En este relato, Joseph Sheridan Le Fanu contó la historia que se escondía detrás de un cuadro de Godfried Schalken, un pintor holandés famoso por su excelente manejo de las luces y las sombras. En él aparecía una joven alumbrada por una vela. Era Rose Velderkaust, sobrina del mentor de Schalken, Gerard Douw, y, tras ella, un hombre a punto de desenvainar su espada. Este cuadro es el punto de partida de esta misteriosa historia, que logra atrapar al lector gracias a la tenebrosa ambientación recreada por Joseph Sheridan Le Fanu y a las ilustraciones de Javier Olivares que la representan.

Schalken, el pintor es un objeto de coleccionista para todo amante de los libros tanto por ser una obra pionera dentro de su género como por el mimo con el que Yacaré Libros la ha editado para que la luzcamos en nuestra librería particular. Y es que, a veces, basta con volver a los orígenes para redescubrir la literatura y dar un aire diferente a nuestras lecturas.

[product sku= 9788417025038 ]
Publicado el

Sin remedios, de Óscar León Martín

Sin Remedios

Sin RemediosSiempre es una alegría que nazca una editorial que apuesta por nuevas voces literarias. Es el caso Boria Ediciones, que publica su tercera obra, Sin remedios, de Óscar León Martín.

En su primera incursión en la narrativa, tras su andadura poética, Óscar León Martín ha sido ambicioso, jugando a dos bandas con el tiempo y el espacio. Por un lado, se centra en la historia de Remedios Antón en Valladolid, durante la dictadura franquista, y su carrera profesional como médica en Cartagena, a partir de la transición española. Por otro lado, nos cuenta la vida de Martín San José, un profesor vallisoletano de Geografía e Historia destinado en Granada en los últimos años de los 90 y principios de los 2000. A través de las vivencias de estos protagonistas y del resto de personajes de esta novela coral, Sin remedios retrata dos Españas apenas separadas por cincuenta años, pero totalmente opuestas, como simbolizan el odio y la represión sexual tan presentes en la vida de Remedios y el disfrute desprejuiciado del sexo en la vida de Martín.

Se nota que el autor comparte profesión con su protagonista, ya que hechos y personajes históricos se entrelazan continuamente en la trama, aunque recurra a la fabulación para rellenar los huecos que dejó la historia. La descripción de las calles y las costumbres y el relato de curiosidades y leyendas de Valladolid, Cartagena o Granada sirven para que el lector se enamore de esos lugares y se reconozca, a sí mismo y a sus padres y abuelos, en las páginas de esta novela. Porque Sin remedios es un cruce de caminos de personas que vivieron una guerra civil y casi cuarenta años de dictadura y de sus descendientes, a quienes muchas veces les siguen las sombras de lo acontecido en aquellos aciagos años. Vidas de gente corriente, a las que unas veces sus decisiones y otras, las circunstancias, marcan su destino sin remedio.

Reconozco que la saga de las Remedios, con Remedios Antón a la cabeza, me ha conquistado, quizá por mi predilección por las historias que recrean el costumbrismo de épocas pasadas; pero no he llegado a conectar con la parte de Martín San José, tal vez por la abundancia de escenas de sexo explícito que no ayudaban a avanzar la trama. Eso, junto a haber pasado de puntillas sobre la clave que une ambas historias, me parecen las principales flaquezas de Sin remedios. Pero es que pedir una novela redonda en un debut literario tampoco es justo. Óscar León Martín me ha demostrado que tiene tablas y mucho que decir, y con eso me basta para no perderle la pista.

Es evidente que ha dejado mucho de sí en esta novela: de vivencias propias y de allegados, de sus pasiones y de sus inquietudes. Probablemente, Sin remedios no vaya a ser su mejor obra —lo cual es una buena señal, pues significará que crecerá como escritor en sus siguientes publicaciones—, pero me atrevo a afirmar que sí será la más sincera. Para mí, los escritores dejan su verdadera alma en su primer libro, y es una suerte que aún haya editoriales como Boria Ediciones que se atrevan a mostrárnoslas.

[product sku= 9788494606526 ]