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Harley Quinn 2. Apagón, de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti

apagon

apagonYa tenemos de vuelta, poco ha tardado, a nuestra chica favorita. La siempre ambigua, (unas veces heroína, la mayoría villana, pero siempre con la percepción de la realidad alterada), nuestra pirada preferida: Harley Quinn, la chica más pálida que la muerte desde que su pastelito la arrojara a un tanque de lejía. Y es que el amor no entiende de convencionalismos y cada cual es romántico como sabe o puede.

En esta ocasión las aventuras de la arlequín buenorra comienzan cuando el recuerdo de su ex la lleva a acabar detenida por la poli, o algo parecido…; la veremos también siguiendo en las competiciones de patinaje extremo en las que todo vale y no hay reglas para que, como en Los inmortales, al final sólo pueda quedar uno; y además, por arte de la magia del cómic formará equipo con la bien dotada y amnésica a la vez, Power Girl, con quien se establecerá un nuevo “dúo dinámico” y se sucederán unos cuantos chascarrillos a cuenta de la diferencia del volumen tetil de ambas.

Ah, y asistiremos también a un breve reencuentro con su pastelito, el Joker, que acabará de la forma en la que solo semejante “relación” puede acabar.

Muchas aventuras e historietas página tras página pero, sin duda lo mejor de todo este segundo tomo, Apagón, es la visita de Harley a la Comic-Con de San Diego para conseguir que algún editor vea sus dibujos y los publique. Es lo más gracioso del cómic. El cómic dentro del cómic. ¡El metacómic! Ver cómo interactúa con mogollón de frikis, con fans disfrazadas de Batman, Superman, Joker y una tropa cosplayizada a lo… ¡Harley Quinn! Molan también las reacciones de Harley al conocer a Paul Dini y Bruce Timm, sus padres y creadores.

Esto es, grosso modo, lo que nos ofrece este tomo.

Si bien en conjunto es un cómic divertido y sin otra intención que la de hacer pasar un buen rato sin mayores pretensiones, cosa que consigue, sí es cierto que el nivel con respecto al anterior, Calor en la ciudad, ha caído algo, no mucho, pero sí lo suficiente como para apreciarlo.

No obstante, sigue siendo un buen cómic que merece la pena continuar leyendo porque está claro que con un personaje como Harley las posibilidades de hacer con él barbaridades que dejarían a Masacre en calzoncillos son infinitas si el personaje continúa en buenas manos como hasta ahora.

Porque en el fondo, lo que a todos gusta de Harley, es su carácter. Su carisma, su forma de pensar y de ver el mundo y que sea a la vez sexy sin caer en lo soez, y cosas como que sea una tarada que hable con un castor disecado, cuyos orígenes, por cierto, conoceremos en este número, y que ese mismo castor se dirija a ella como “pirada”. Eso, sencillamente, es algo que no tiene precio.

Puede que este número no sea el que consiga enamorarte de Harley, ¡pero, hombre, que para eso ya estuvo el anterior!, pero desde luego estarás tan loco/a como ella si no te gusta, porque en general esta serie está pensada para ser un divertimento ligero, sin ser  para nada infantil o cansar cayendo en el chiste fácil.

Por todo esto, Harley Quinn es una de las pocas series que conviene seguir ahora que parece estar siendo tratada con el respeto que merece el personaje.

¡Viva Harley!

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La liga de los jinetes, de Chuck Dixon

La liga de los jinetes

La liga de los jinetesYeeha! ¡Vuelven las historietas del viejo oeste! Y anda que a mí no me va una de vaqueros. Me siento como Clint Eastwood en La muerte tiene un precio. Melodía silbada incluida. O como cuando leía algunas novelas de Silver Kane (Francisco Ledesma) en la que los pequeños pueblos mineros eran acosados por unos rufianes montados a caballo hasta que eran expulsados por el sheriff. Y las de indios. Me encantaba una de indios. Bueno, en esta indios no salen, pero sí un árido pueblo de bandoleros con todo su atrezzo en orden; su salón, sus pistoleros, su rastrojo de paja rodando por el camino de polvo, la oficina del sheriff (¡frijoles, con la sheriff!) y hasta robots. Espera, ¿robots? Si, aguarda, ahora entro en materia. Llega La liga de los jinetes.

El Universo DC, en pleno apogeo de los universos compartidos que cada vez, desde mi punto de vista, sesgan parte de creatividad para no salirse de la línea temporal/argumental que parece haberse iniciado entre cómics, series de televisión y películas y en la que los planes de futuro no tienen límite, me ha permitido salir de todo ese entramado para pasarlo en grande leyendo una historia aparte, un Otros Mundos con las que disfruto más que con las series regulares. Por su originalidad, su descaro, el riesgo de atreverse con algo más canalla, y aún así, conseguir que mantenga todavía lazos unidos con los héroes del Universo. En esas, en este cómic de tan añejo gusto por el western, algunos de los héroes, a veces de primera línea, otras de segunda y hasta tercera, les rescatan para introducirles en el lejano oeste en una aventura que mezcla de forma generosa acción, duelos en pleno salón, cabalgadas montados a caballo y ciencia ficción de estética steampunk. Todo un flipe.

El pueblo Paraíso es arrasado por una fuerza brutal y desconocida para la sheriff Diana Prince (Wonder Woman). Con la ayuda del pistolero más rápido, Kid Flash (Flash) y Katar Johnson (Hawkman), se aventurarán por los desiertos montando sus caballos hacia Helldorado en busca del causante de tan cruel matanza. En el camino se les unen más personajes a su cruzada dispuestos a derrotar el mal. Al llegar al pueblo, no pueden dar explicación a lo que ahí se encuentran; un territorio adelantado a su tiempo y que escapa a su comprensión. ¿Podrá la Liga de los Jinetes derrotar a tan preparado rival?

Cuando leí algún comentario sobre el cómic, lo ponían como una suerte de la película Wild Wild West aderezado con guiños a los poderes de los personajes que conforman la historieta. Y sí, a mí me dio esa impresión. Los escenarios del oeste, pues como todas las del oeste. ¿Cómo si no ambientar una de vaqueros si no va a ser con todos sus elementos tal y como nos los han mostrado ya la cultura popular? Pero claro, luego llega la parte steampunk de la historieta y ahí el cuento cambia. No veas si mola. Hay una viñeta que me encantó. Os adelanto una pista: tiene que ver con un tren. De portada. Solo os digo eso. Hablando de portadas, la que acontece, con la sheriff Diana Prince, pistola humeante desenfundada y sus forajidos detrás sobre el árido terreno anaranjado, es clase pura.

Y además, me gusta mucho el guion escrito por Chuck Dixon ya que tiene ese recurso narrativo de dejarte con la intriga hasta que pasas la siguiente página. Le viene que ni pintado a este tipo de historias. No resulta un argumento muy enrevesado ni demasiado ambicioso. Al ser una historia conclusiva no permite meterse en jardines de subtramas ni rellenar páginas y bocadillos con diálogos que haya que estudiar. Donde algunos puedan verlo como algo rápido y ligero, yo me quedo con que es una historieta amable, de lectura adictiva y de acción, con momentos que te permiten recrearte en esas barras de bar de madera tomando una zarzaparrilla mientras Diana y Flash deciden como emplear sus balas contra el villano.

En cuanto a los guiños de sus protagonistas con sus personajes en sus respectivos universos, son bastante reconocibles y algunos quedan muy bien. No conozco a todos los personajes. Ya digo, algunos de ellos son de segunda o tercera línea, pero aún así me ha molado ver parte de sus rasgos más característicos trasladados a una tierra del viejo oeste.

Si a ti también te gusta leer las historietas de cómic de a dos duros en el kiosco (este son un poquito más, pero bueno), y te apetece pasar una tarde de entretenida lectura de acción con forajidos heroicos en una calurosa tarde veraniega, La liga de los jinetes ha conseguido acercarse al estilo de los mejores western.

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Harry Potter y el legado maldito, de J. K. Rowling, Jack Thorne y John Tiffany

harry potter y el legado maldito

harry potter y el legado malditoLondres. Julio de 2016. Es muy posible que sin haber ido este verano y paseado por las calles londinenses, yo no estuviera hoy haciendo esta reseña. Aquel que, antes de la salida a la venta de Harry Potter y el legado maldito en inglés, se paseara por cualquiera de las librerías de la capital podía observar cómo los preparativos para la salida de esta obra de teatro indicaban una cosa: Harry Potter no estaba muerto y los lectores no se habían olvidado de él después de tantos años. Volví de Londres y el mismo día de la publicación corrí a mi librería más cercana para empezar a leer aquello que se había vestido con el traje de “el lanzamiento del año” y hoy puedo decir que la espera ha merecido la pena. Pocas generaciones han crecido tan al abrigo de una serie de libros como lo hicimos nosotros con cada publicación de las aventuras del mago que luchaba contra Voldemort y que nos dejó en cierta forma huérfanos de historias semejantes. Ahí, en ese vacío que se crea entre el término de un libro y nuestras ganas de saber qué sucede después, es donde este nuevo capítulo en la vida de Harry hace mella y nos deja a los lectores con una sonrisa y con los ojos brillantes por tener en nuestras manos, de nuevo, una nueva aventura de uno de nuestros personajes favoritos. Poco importará que sea en teatro, novela o cualquiera que sea el modo elegido. Aquí lo importante es que vuelven a abrirse las puertas de  Hogwarts y la magia vuelve a caminar con nosotros de la mano. ¡Empecemos con el análisis!

El secreto de lo que sucede en Harry Potter y el legado maldito debe permanecer a buen recaudo. No comentaré detalles de su argumento que destrocen las ansias de quien está dispuesto a devorarlo en su lanzamiento. Sólo diré que nos encontramos diecinueve años después de lo que ya pudimos leer en el último libro y Harry se dispone a ver cómo su hijo emprende los mismos pasos hacia Hogwarts que él diera cuando era pequeño. Sin embargo, como si de una maldición eterna se tratase, la vida de los Potter no tendrá descanso ninguno y una sombra se cierne sobre la cabeza de aquellos a los que ha amado siempre.

Para esta reseña necesito cambiar un poco el estilo de cómo lo suelo hacer habitualmente e  ir punto por punto para no dejarme absolutamente nada de lo que quiero contar:

En primer lugar, hablemos de la forma. Se ha criticado mucho que esta nueva historia sea una obra de teatro y no sea fiel a sus formatos anteriores. Si bien es cierto que la forma de leer y los ritmos cambian considerablemente, no he visto en ningún momento un impedimento, un lastre, un escollo, que no me permitiera disfrutar del texto. Diré, además, que para mí ha sido un viaje diferente y podría decir que incluso más liviano que me permitía, cosas de la imaginación, pensar en cómo sería la adaptación al escenario de todo lo que estaba leyendo. Quizá por eso entiendo poco las críticas tan furibundas que he leído en las redes sociales. ¿No se trata de disfrutar de la lectura? ¿Debemos ser siempre tan puristas con todo?

En segundo lugar, hablemos de la historia. Si bien todo parecía indicar que el relevo generacional iba a estar presente – y lo está, eso no hay que ponerlo en duda – termino el libro con la sensación de que, al final, Harry Potter vuelve a ser el eje central de toda la obra. Entendedme cuando digo esto en un tono de cierta decepción. Creo que la trama está muy bien llevada, que las referencias constantes a los otros libros son un acierto y te hacen plantearte volverte a leer todos del tirón, que la esencia de lo que J. K. Rowling sigue intacta, pero aun así esperaba una vuelta de tuerca más a lo que se nos proponía. ¿Significa esto que Harry Potter y el legado maldito no me ha gustado? Nada de eso, por favor. Lo he disfrutado, he babeado – casi literalmente – con la vuelta al mundo de los magos, con la vuelta a escena – nunca mejor dicho – de Harry, Hermione y Ron junto a secundarios de lujo que tenían que aparecer de nuevo. Simplemente es una sensación de un lector que, después de esperar tanto tiempo, esperaba quizás un poco más de riesgo a la hora de poner sobre el papel una nueva historia que nos proporcionara, quizás en un futuro o quizás no, a otro protagonista que manejara la varita mágica de la misma forma en que lo hacía el Potter original.

Para finalizar, el eterno debate entre leerlo sin haber leído los anteriores o, por el contrario, no leerlo sin haberse introducido en toda la saga como deberíamos. Mi opinión: uno puede leer sin complicaciones lo que encontrará en esta nueva historia sin haber leído todo lo anterior. Al fin y al cabo, en muchos de los actos que aparecen nos explican a la perfección qué es lo que ha sucedido para llegar a la situación actual. ¿Se disfrutará menos? Posiblemente. Hay referencias constantes a cuestiones de toda la saga, bromas privadas que entenderán aquellos que hayan devorado las historias de Harry Potter y quizá secretos que se encuentren en un interlineado que va más allá de lo que estamos leyendo. ¿Es entonces posible disfrutar de este libro como punto de partida? Lo creo firmemente. ¿Quién dijo que leer tuviera que tener una cronología determinada? No hay nada más placentero que un libro te descubra un mundo tan impresionante, como lo hace este, para que poco tiempo después sea el propio lector el que decida ampliarlo.

Por tanto, Harry Potter y el legado maldito cumple las expectativas, las retuerce de alguna manera y convierte lo que es una obra de teatro en un auténtico fenómeno que querrá arrasar con todo lo que esté a su paso.

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La botella de Bukowski, de Rafael Ruiz Pleguezuelos

La botella de Bukowski

La botella de BukowskiEn principio no iba a ser más que otro fin de semana aburrido en el pueblo. No iba a estar ninguno de mis amigos, pero mis padres estaban empeñados en pasar unos días lejos de casa y con 14 años es complicado oponer resistencia a quienes te mantienen. El caso es que busqué en las estanterías algo que me pudiese tener entretenido durante esas poco más de 48 horas que iba a estar alejado de la Play Station 2. Supongo que fue su título, o tal vez el mero azar lo que me llevó a escoger La senda del perdedor, de un tal Charles Bukowski. Una vez llegamos al pueblo me encerré en la sala de estar y empecé a leer las desventuras del joven Chinaski, el álter ego del escritor, y fue como un rodillazo en la boquilla del estómago. De repente, todo lo que había leído hasta el momento carecía de sentido ante un tipo que eructaba frases cortas, adjetivos sencillos e historias en las que no había finales felices ni comían perdices, aunque el alcohol nunca faltaba. Me fascinó de tal forma este descubrimiento que comencé a devorar todo lo que encontraba de este autor, y fue la puerta de entrada ideal para descubrir a otros grandes representantes del realismo sucio.

Por ello no sólo no me sorprendió, sino que empaticé desde el principio con la historia que cuenta Rafael Ruiz Pleguezuelos en su primera novela, La botella de Bukowski. El protagonista es Juan Navarta, un joven proyecto de escritor que, al enterarse de que su autor favorito va a acudir a París para participar en un programa televisivo, decide abandonar la pequeña ciudad de Dreux y lanzarse a la aventura para poder conocerle personalmente.

Antes de leer la novela ya había oído hablar del bochornoso espectáculo que protagonizó Bukowski en 1979 en el programa Apostrophes, que presentaba Bernard Pivot. A modo de resumen, el escritor estadounidense llegó al estudio con una de sus habituales borracheras (que fue aumentando con el paso del programa) y no se tomó nada bien los comentarios de sus compañeros de gremio. Discutió a gritos prácticamente con todos los invitados, soltó más de un insulto y se fue antes de tiempo del estudio, tras lo cual sacó, dicen, una navaja a los policías que le esperaban a la salida. Sin embargo, la historia que cuenta Rafael Ruiz no es ésa, sino la del viaje de un joven provinciano de sangre española a un París mucho menos hippie que una década atrás, superpoblado de artistas y con un mundo pseudointelectual con más ego que aportaciones valiosas. La forma de ver las cosas de Navarta irá evolucionando a medida que vive nuevas experiencias, no todas positivas, que le ayudarán también a progresar en su formación como escritor.

Estamos ante una novela con un ritmo pausado, nada trepidante, pero lo que en otros trabajos podría considerarse un error en éste supone una de sus principales virtudes, dado que el largo monólogo interior que envuelve las vivencias del protagonista está repleto de contenido. Las referencias literarias son variadas y oportunas, así como los temas sobre los que reflexiona, como la búsqueda de las raíces o la primera pasión amorosa. Prueba de ello son los numerosos pósits que han quedado en mi ejemplar de este libro para el futuro, de cara a aprovechar algunas de las recomendaciones literarias que Rafael Ruiz, a través de Navarta, va dejando sobre el papel.

La botella de Bukowski es uno de esos textos que dejan buen sabor de boca independientemente de su trama, gracias a la buena construcción del entorno y de los personajes. Si encima el lector es uno de tantos que, como yo, hemos pensado alguna vez que tenemos un pequeño escritor dentro (aunque no sabemos si lo sacaremos algún día al exterior o se morirá de inanición), estoy seguro de que disfrutará de lo lindo con este entretenido viaje metaliterario.

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Harley Quinn 1. Calor en la ciudad, de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti

calor en la ciudad

calor en la ciudad

¡Sí, sí, sí! Esta Harley sí que merece la pena. ¡Esta sí! Hay que tener mucha suerte con los cómics de esta payasa (y en realidad con todos en general) porque si en tu primer acercamiento eliges bien caerás rendido a sus pies, querrás leer más de ella, pasarás a formar parte de su club de admiradores (que no sé si es muy grande pero que seguro que, con lo que se vislumbra de ella en el tráiler de Escuadrón suicida, crecerá considerablemente), y se hará hueco en tu galería de personajes favoritos.

Harley me gusta desde hace mucho y me gusta mucho más cuando cae en manos de buenos guionistas como ocurre en el cómic de hoy. Es sexy, graciosa, inteligente, carismática y sobre todo está como una cabra. ¿Puede ser como la versión femenina y sin factor de curación de Masacre? Tal vez, aunque yo no diría tanto. Si me dieran a elegir entre ellos dos lo tendría difícil, pero ganaría Harley. Tiene algo más, no sé…

A lo que iba. Decía que “¡sí, sí, si, esta Harley merece la pena! “porque, comparado con el decepcionante “Preludios y chistes malos” que hace poco salió al mercado dentro de la colección de novelas gráficas de DC, este primer tomo es una maravilla. Y no he leído ningún cómic de Escuadrón suicida, ni siquiera opiniones, pero si quieres engancharte a un buen personaje femenino (¿hay pocos personajes femeninos, no? Y menos aún con serie propia. ¿O solo me lo parece a mí?) hay que leer Mad Love, su primera aparición y, sin falta, este Calor en la ciudad pero ya. De cabeza.

(Mmmm… haciendo memoria, en Sirenas de Gotham, la verdad, no recuerdo que Harley brillara especialmente, así que… si  tenéis más recomendaciones, ¡no dudéis en sugerirlas!)

En Calor en la ciudad el comienzo es brillante. Harley en un almacén de esos que usan los yanquis como si fuera un trastero, medio tumbada comiendo pizzas y chupachups y hablando con un castor disecado que la acompañará a todas partes, (¿qué ha sido de sus hienas?) preguntándose si no molaría tener su propio cómic…

“¿Verdad que molaría tener mi propio cómic? Los inadaptados sociales harían cola para recibir mi último número…”

Este primer arco es una sucesión de dibujantes, cada uno con su estilo, que Harley va desechando, y eso que son buenos (Panosian, Simonson, Jim Lee, ¡el propio Bruce Timm!, ¡Adam Hughes!, Darwyn Cooke…) hasta dar con uno, Chad Hardin, que le gusta y que la editorial puede permitirse.

Si no conocías a este personaje con estas primeras páginas ya te has enamorado, y si lo conocías te habrá ganado un poco más.

El arranque es muy bueno, repito, pero es que el nivel se mantiene, y eso es lo chungo, porque su humor ácido, sus paridas y salidas de madre no llegan a cansar a pesar de estar repartidas por todo el cómic y tampoco cae en el humor sin gracia. Es humor inteligente, humor del bueno y frases memorables:

“Mami tiene que sacarle a alguien los sesos a golpes”

Lo que nos cuentan en este número básicamente son dos tramas: por un lado Harley hereda un edificio de un antiguo paciente suyo de Arkham. El ático será para ella y se convertirá en la casera de sus vecinos y de los bajos comerciales. Pero sus inquilinos no son lo que se dice ni ricos ni normales y Harley tendrá que buscarse dos curros: psicóloga de una residencia de ancianos y miembro de un equipo de patinaje en el que dos equipos luchan y donde lo que prima son las hostias y que tu equipo gane a base de ellas.

En la segunda trama, que transcurre simultáneamente, tendrá que librarse de asesinos que periódicamente intentan cargársela porque alguien ha puesto precio a su cabeza. ¿Pero quién querría cargarse a semejante monada?

Resumiendo, por si no ha quedado claro:

Muy muy buen cómic. Muy muy divertido, entretenido y salvaje. Acción, humor…El dibujo bueno, aunque mejorable, y el guión perfecto. Pero sobre todo, lo que hace bueno a este cómic es la protagonista, su forma de ser, su carisma, su locura y su todo. Es la polla.

Esta es la serie que se merece Harley, la que te conquistará y te dejará un buen sabor de boca. Al menos eso parece por su comienzo.

Bien por Conner y Palmiotti. ¡Que siga la fiesta!

PD: ¿Y la portada? ¿Qué me decís de la portada? ¡Para enmarcar!

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Alcatraz contra los Bibliotecarios Malvados, de Brandon Sanderson

Alcatraz contra los Bibliotecarios Malvados

Alcatraz contra los Bibliotecarios MalvadosHe de darte las gracias, Alcatraz. Gracias por devolverme, a mis treinta años, lo mejor de las novelas juveniles que leía en el colegio cuando apenas tenía trece o catorce. Y gracias por hacer que los que te leemos siendo ¿adultos? disfrutemos de Alcatraz contra los Bibliotecarios Malvados tanto como lo harán los colegiales adolescentes. Porque esta historia, la primera de una serie de cuatro volúmenes, es para todos. La disfrutamos todos.
¿Por qué me dirijo abiertamente a ti en esta reseña? Por la misma razón con la que tú, protagonista y escritor de esta fantástica historia (aunque tu nombre real para los que vivimos en las Tierras Silenciadas sea Brandon Sanderson), te has referido a nosotros contándonos de una forma tan canalla, sincera y divertida tus idas y venidas contra esa organización tan peligrosa que todo lo controla. Porque me ha encantado el descaro y la cercanía que he sentido leyendo la historia mientras tú, dándotelas de antihéroe, has ido relatando y haciendo las pausas oportunas cuando a ti te venía en gana, consiguiendo con ello que me sintiera aún más ligado ya no solo a tus aventuras, sino a tu propia voz. Y no, no me creo que seas tan mala persona como te empeñas en hacernos creer. Un poco, quizás.

Por supuesto, para que esta cercanía fuera posible, era necesaria una buena traducción como así ha conseguido Pilar Ramírez Tello, habitual en las traducciones al español de, entre muchos otros, Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins o Guerra Mundial Z, de Max Brooks.

Alcatraz Smedry es un joven huérfano que va dando tumbos por diversas casas de acogida. En su decimotercer cumpleaños recibe por correo un misterioso regalo que sus padres desaparecidos le dejaron como herencia; un pequeño saco con arena. Considerando absurdo e ilógico ese regalo, no es hasta que alguien se lo roba cuando se da cuenta de que algo importante oculta. Para ayudar a descubrir el misterio, cuenta con la ayuda de su abuelo y un grupo de amigos nuevos que le llevarán a enfrentarse contra los Bibliotecarios Malvados, una peligrosa organización que controla la información de todo el mundo haciendo peligrar a los Reinos Libres que Alcatraz debe proteger.

En Alcatraz contra los Bibliotecarios Malvados me he encontrado con una historia de aventuras por los pasillos de esos lugares tan mágicos y enigmáticos que son las bibliotecas. Con unos personajes bastantes peculiares —espera a leer sobre sus talentos y lo entenderás— que ayudándose del poder de los cristales mágicos de las lentes que fabrican, intentarán conseguir su propósito y, además, casi podría decir, una reflexión al mundo en el que vivimos en la que, de forma sarcástica, el autor muestra su particular visión conspiranoica sobre ese ejecutivo que todo lo controla, arrebatándonos aquello de lo que más se vale, la información.
Y están también los…bueno, espera, quizás esto no debería decirlo porque es una de esas cosas que se consideran spoiler y podría quitaros parte del encanto. Lo omitiré, entonces. Pero es que me resultó tan molón… Bueno, lo voy a dejar en que hablan y lo hacen en un correcto inglés británico.

Esta es la primera obra que leo del autor Brandon Sanderson, prolífico escritor que cuenta ya con una extensa saga de novelas de fantasía que pronto reseñaré y más de ocho millones de lectores en todo el mundo. Tras el buen sabor de boca de esta obra juvenil, no dudaré en atreverme con sus novelas de fantasía.

Mención aparte en las obras juveniles merecen las ilustraciones que acompañan la historia. El arte de la portada es fabuloso. Las ilustraciones interiores, con ese tono cartoon tan expresivo, también. De los lápices se encarga Hayley Lazo. Quizá la única pega la pondría hacia el parecido físico de Alcatraz con Harry Potter.
Bueno, es muy posible que los seguidores de J.K. Rowling también se sientan atraídos por esta aventura a la que le continuarán próximamente otras tres novelas más bajo el mismo sello editorial (B de Block, grupo Ediciones B). Se incluye además un adelanto del primer capítulo de la siguiente aventura. Lo mejor para tenernos enganchados esperando su publicación.

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Bella Muerte, de Emma Ríos y VV.AA.

bella muerte

bella muerte

No cabe duda de que Emma Riós es buena. Muy buena. Me lo demostró en I.D. y ha vuelto a hacerlo, o mejor dicho lo hizo antes, ya que el cómic del que hoy hablamos es anterior a I.D. y esta vez solo se ocupa del dibujo.

Supe hace tiempo que había un cómic llamado Bella Muerte y, aunque me llamó mucho la atención la portada y el color, no investigué más y su nombre se perdió en el olvido junto con todas esas lecturas que mentalmente te anotas y te dices a ti mismo que tienes que informarte sobre ellas pero que finalmente no llegan a leerse. Y claro, anotar mentalmente es una auténtica mierda. No te queda otra si no tienes a mano móvil o papel, y ese fue el caso.

Pero va, venga, vamos a perdonárnoslo. Mejor tarde que nunca. Tiempo después aparece I.D. y vuelvo a ver el título Bella Muerte asociado y, ¡coño!, esta vez no te me escapas. A ver de qué vas… Una mezcla de The Sandman y Predicador. Me froto los ojos y vuelvo a leer. Una mezcla de The Sandman y Predicador. ¡No puede ser! Si justo esas dos obras fueron, ya os he rayado con esto alguna vez, las que me iniciaron en esto del cómic en serio. The Sandman la primera, la obra maestra que adoro y tengo en mi propio altar. ¡Qué extraño que la primera que leí fuera justamente esa, la mejor!, pero así son las cosas de la vida. The Sandman, obra que nunca me he atrevido a reseñar ni lo haré, porque ni sabría cómo empezar ni le haría la justicia que se merece.

¿Y bien? ¿Es cierto? ¿Es lo que dicen, preguntaréis? Pues, una vez leída puedo decir que sí, que tiene algo de los cuentos oscuros tan del gusto de Gaiman, y que incluso uno de los personajes es el de la propia muerte (aunque esta vez no es una atractiva morenita). Sí, podemos hacer una ligera, ligerísima, comparación con el cómic protagonizado por Morfeo. Lo que desde luego no se puede decir es que haya algo de Predicador en Bella Muerte porque, mira, no, lo tomes como lo tomes, no lo hay por ninguna parte.

Bella Muerte es un cómic… PRECIOSO. Así, en mayúsculas y negrita porque no encuentro adjetivo más acorde, glorioso ni majestuoso. ¿Preciosísimo, preciosérrimo…? Y lo es en todos los sentidos. La historia, el dibujo, el color, los personajes, la forma de contársenos las cosas y el hecho de no contarnos otras, las introducciones a los capítulos con el conejito y la mariposa… Por algo tuvo cuatro nominaciones a los Eisner en 2014 (mejor guionista, mejor ilustradora y portadista y mejor colorista ­–este último acabó llevándoselo-).

¿Y qué sucede en este tomo? Como digo, el inicio es muy de cuento. Una hermosa joven es encerrada en una torre porque su marido es muy celoso. La joven irá apagándose poco a poco hasta que recibe la visita de Muerte, quien, en lugar de matarla, se enamora de ella y tienen una hija. Muerte también tendrá a la joven prisionera, esta vez en un lugar en medio de la nada. El amor de Muerte por la joven le ha cambiado tanto que aborrece su trabajo y no vuelve a matar. La hija de Muerte y Bella, crecerá odiando tanto a su padre como al hombre que encerró a su madre y emprenderá un camino que lleve a la destrucción de ambos.

¿Muy de Gaiman, no?

Ah, y que no se me olvide, todo esto sucede ambientado en el oeste, a modo de western nada al uso.

Argumentalmente impecable y técnicamente perfecto. Este es el primero de los cuatro tomos previstos, y cada uno de ellos estará dedicado a un personaje.

Quedan interrogantes sin resolver que no sabemos si se despejarán en el futuro o no, pero ese es otro de los atractivos de este cómic, el cerrarlo, repensar lo leído, buscar esas cosas que no nos han quedado claras, releer y sacar nuestras propias conclusiones.

La he gozado como un enano, como hacía tiempo que no disfrutaba un cómic. Por favor, hacedme caso, no lo anotéis mentalmente, coged papel o móvil y hacéos con Bella Muerte como sea. Matad si es necesario, pero leedlo porque es un cómic indispensable, de lectura obligada, una obra de arte de principio a fin. Os lo digo de corazón. No exagero.

¡Gracias, Astiberri, por editar tantos buenos cómics y además por hacerlo tan bien!

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Wonder Woman: El círculo, de Gail Simone

el circulo

el circulo

Me he viciado a Wonder Woman. Lo reconozco. Soy un puto yonqui. He pasado de no saber apenas nada más allá de la mera existencia de la amazona a querer avanzar y conocer sus aventuras, seleccionando siempre las lecturas, por supuesto, y eso sí, siempre aquellas en las que no comparte protagonismo con ningún otro personaje de DC.  Y ya de paso si tienen mitología aparejada pues mejor aún.

Y todo gracias a/por culpa de la brillante etapa que Azarrello está desarrollando y de las que ya he hablado en otras reseñas (Sangre, Agallas, Hierro).

DC Comics, ECC y Salvat han organizado un trío salvaje y han reunido bajo el título DC Comics Colección Novelas Gráficas una selección de, a su parecer, lo más granado de la editorial. A Wonder Woman le dedican cuatro “novelas gráficas” y El Círculo es la primera de ellas.

Ya tiene su tiempo, pues se publicó originalmente entre enero y abril de 2008 y posteriormente se convirtió en un recopilatorio que podríamos decir que se ha convertido en algo así como un clásico, o, al menos, un gran éxito de ventas.

Al estar extractado de una historia mayor tenemos una breve introducción de lo sucedido hasta el momento, tras lo cual podemos seguir la historia sin el menor problema. Sabemos que algo gordo y jodido ha pasado antes, pero realmente no es necesario conocer más allá de esa introducción (y, además, ese antes no tiene muy buenas críticas. De hecho este arco también debe su buena fama a la incorporación en el guion de Gail Simone y a la comparación con el arco inmediatamente anterior, El ataque de las amazonas).

La historia se desarrolla en dos niveles. Uno de ellos en la actualidad, en el que Atenea ha expulsado a las amazonas de su isla y Wonder Woman se ha unido al Departamento de Asuntos Metahumanos. Ya solo tiene sus poderes cuando viste de WW.

En el otro nivel tenemos un pasado en el que el nacimiento de un bebe, la propia WW, va a desencadenar sentimientos encontrados, y algo más que sentimientos, entre las cuatro amazonas que forman la guardia personal de Hipólita, la reina y madre de la mujer maravilla.

Y es que tener un bebé en un territorio ocupado únicamente por mujeres que serán estériles por toda la eternidad no es cosa fácil de llevar y menos si has jurado lealtad y protección a tu reina, a quien valoras por encima de todo, por quien darías la vida… por aquella que te ha traicionado decidiendo ser madre. Tienes que matar a ese bebé antes de que destruya la isla. Hay que matar a ese “dragón”.  Hay que matar a la princesa Diana…

Pues todo esto, regado con unos cuantos gorilas parlantes, nazis y unas cuantas peleas encontraremos en esta primera parte del tomo. Todo ello bien hilado aunque no lo parezca por la enumeración anterior, y con un dibujo más que bueno, sobre todo en el último acto.

No es que sea una bomba de historia que haya que leer a toda costa. Las hay mejores, por supuesto, pero es más que una buena historia y me ha entretenido y ese es, como siempre digo, el objetivo principal.

Este tomo se completa con unos números publicados entre mayo de 1958 y abril de 1959, y eso ya es otro cantar. Es todo un documento ya no solo de WW sino de cómo ha evolucionado el lenguaje visual del cómic y lo naive que eran tanto este como los argumentos de la época. Se lee con cierta mezcla de curiosidad arqueológica, extrañeza e incluso algo de tristeza, porque, sin duda la inocencia de esas páginas son un reflejo de la sociedad de aquella época, (ese submarino que lanza torpedos…)

Pues eso. En conjunto El círculo es un buen cómic con el que pasar un buen rato y con el que aprender un poco más sobre el pasado, nunca del todo claro y nunca del todo explicado, de esta heroína.

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Omnia, todo lo que puedas soñar, de Laura Gallego

Omnia, todo lo que puedas soñar

Omnia, todo lo que puedas soñarReconozco que hay pocos autores de los que me considere “fan”. Hay escritores que me gustan más o menos… pero con Laura Gallego creo que tengo un problema. La conocí hace unos diez años con Memorias de Idhún y, desde entonces, no me he perdido ni uno de sus estrenos. Tanto es así que hasta en la librería por la que me dejo pasar como cinco veces por semana siempre me guardan un ejemplar de sus novedades sin necesidad de que yo lo pida. Y así, libro tras libro, llegó Omnia, todo lo que puedas soñar. Seguí bastante la publicidad que le dieron antes de ponerla a la venta, pero no había forma de averiguar de qué iba y de calmar mi ansia por conocer una nueva historia de Laura. Normalmente la manera de anunciar una novela es intentar enganchar al público con un trocito de la trama, pero en este caso la realidad era otra bien distinta, pues no contaban absolutamente nada de la obra pero aún así, gracias al misterio que envuelve al libro (solo hay que ver su portada) mis expectativas iban aumento a medida que los días pasaban.

No es fácil reseñar una novela como Omnia. En sí, la historia podría parecer sencilla: Nico, un niño de trece años, en la limpieza anual que su madre organiza en la casa pone por error en la pila de “cosas para donar” el peluche favorito de su hermana pequeña. Sintiéndose muy culpable, decide entrar en Internet para comprar un peluche parecido. Ahí es cuando descubre Omnia y donde empieza su aventura. Omnia es una tienda virtual que tiene como lema “todo lo que puedas soñar”, así que si el peluche está en alguna parte, tendrá que ser ahí.

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Ragnarök: El último dios en pie. 1, de Walter Simonson

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Que la mitología nórdica me encanta es algo que ya he dicho repetidas veces en LyL. Es imposible que no te guste a medida que te vas adentrando en sus profanidades. Le da mil vueltas a las sosas correrías de Jesús y sus doce compadres, así como a toda la Biblia.

Las aventuras de Thor, en su vertiente de dios nórdico, no la de Vengador, son muy muy buenas, y es aquí en donde Walter Simonson ha sido uno de los autores que mejores cómics de Thor ha hecho. La saga de Surtur, La balada de Bill Rayos Beta, La lucha por Asgard y Balder el Bravo, son maravillas que deben leerse si se es fan del dios del trueno y/o de los mitos escandinavos.

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Venganza de sangre, de Wilbur Smith

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venganza-de-sangreAventura. Dícese, según la RAE, de aquellas novelas que centra su atención en los episodios sucesivos de una acción tensa y emocionante. Dicho así, con toda la pomposidad que tienden a aparecer en los significados de la academia, uno tiende a pensar en algo aburrido, en algo que siguiendo unas pautas fijas, que no deja absolutamente nada a la imaginación al lector, y que de lo único que se preocupa es de mantener una historia coherente sin tener muy en cuenta al que sostiene sus páginas. Eso es lo que a mí me hace imaginarme esta definición. Afortunadamente, Wilbur Smith sigue las pautas necesarias en toda novela de aventuras, pero tiene en cuenta al lector para que, mientras uno va leyendo, pueda integrarse a la perfección en la historia y contemple, de improviso, aquello que se nos está contando como si tuviéramos la oportunidad de trasladarnos – imaginariamente, ojalá fuera posible el teletransporte – a los destinos por los que nos lleva el autor. Venganza de sangre es una obra de entretenimiento, y como tal hay que tratarla. Porque tan negativo no saber dónde encuadrar una historia, como denostarla por el simple hecho de hacernos pasar un buen rato. Y eso, lectores, es algo que pocos pueden conseguir cuando se lo proponen.

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Las Puertas del Infinito, de Víctor Conde y José Antonio Cotrina

 

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Victor Conde y Jose Antonio Cotrina son dos de las voces españolas más prometedoras de la narrativa de fantasía española actual. Lo original de su estilo, radica, no solo en la creación de los mundos en los que nos sumergen sino, en el riesgo que corren cada vez que se ponen delante del teclado. Los mundos, las tramas, los personajes y la magia que nos presentan en sus libros van mas allá de la fantasía convencional, expresando un claro gusto por lo experimental, lo onírico, lo extraño, lo irreal, lo surrealista y lo “Potteriano”. En este caso, lo que han hecho es más arriesgado, si cabe, ya que el libro que les ha salido al escribir “a cuatro manos” es una auténtica montaña rusa, tanto en lo concerniente a la trama, como al estilo.

Lo que no se les puede negar es el derroche de imaginación y la riqueza en detalles de un mundo, o de un multiverso, que va saltando de una realidad paralela a otra para poblar el escenario en el que se van a mover unos personajes absolutamente desatados. Sigue leyendo Las Puertas del Infinito, de Víctor Conde y José Antonio Cotrina