
Botchan, de Natsume Sōseki

Un clásico de la literatura japonesa contemporánea, divertido y entrañable.
Hace ya tiempo que tenía ganas de leer algo de literatura japonesa, tan de moda últimamente: Murakami, Katayama, Kawabata… Pero claro, ¡no me iba yo a leer lo mismo que el todo el mundo! Así que me decidí por “Botchan”, de Natsume Sōseki, avalada por su condición de gran clásico de la literatura nipona contemporánea; una obra que puede presumir de padrinos: Kenzaburo Oé o el mismísimo Haruki Murakami cuentan a Sōseki entre sus maestros. Para mi sorpresa, no he encontrado ni la sensualidad ni el delicado lirismo que buscaba. Ni siquiera ese sentido estético tan característico lo hallé en “Botchan”. Por el contrario, se trata de una novela densa, directa, explícita y, además, bastante divertida.
Publicada por entregas en una revista hace ya más de un siglo, podría pensarse, por su sencillez y por su tono informal y, en ocasiones, humorístico, que la segunda novela de Sōseki es una obra menor. En realidad, más que en el estilo o en el argumento, el interés de “Botchan” radica precisamente en él, en Botchan, su protagonista.
¿Tienen un amigo impresentable, de esos que no piensan las cosas antes de hacerlas, que siempre se meten en líos, que nos avergüenzan constantemente con sus meteduras de pata? Pero, por otra parte, ¿tienen la seguridad de que ese amigo nunca les dejará tirados, que siempre podrán contar con él? Pues bien, ese es Botchan.










