
Retórica bélica, de Arundhati Roy

Recuerdo perfectamente cómo conocí a Arundhati Roy. Fue en un kiosco. Entré a comprar el periódico y me fijé por casualidad en una de esas colecciones con oferta de lanzamiento: dos novelas de la mejor narrativa de Anagrama a un precio irrisorio. Aquellos dos libros eran ‘Seda’ y ‘El dios de las pequeñas cosas’. Los compré por impulso y desde entonces los llevo conmigo en un rincón del corazón, pues fueron de esas lecturas que lo conmueven a uno especialmente.
Caso curioso; después de casi diez años no había vuelto a leer ni a Baricco ni a Arundhati Roy. Pareciera como si aquellos dos libros me hubieran resultado tan especiales, tan llenos de magia y encanto, que tuviera el mismo miedo a reencontrarme con sus autores que el de un amante con su amada idealizada. Más aún en el caso de la escritora india, y es que ‘El dios de las pequeñas cosas’ me pareció una novela brutal y enternecedora, prodigiosa, hermosa e insuperable. Lo mismo debió de pensar ella: no ha vuelto a escribir otra.
Pero ni la literatura, ni mucho menos la vida, terminan con la novela. Arundhati Roy ha escrito mucho y vivido aún más en esta última década. Activista política, defensora de los derechos humanos y firme enemiga de la globalización económica impuesta por las grandes multinacionales, ha publicado multitud de ensayos, entrevistas y artículos de opinión. Algunos de ellos se recogen en este volumen bajo el sugestivo título de ‘Retórica bélica’.











