
La tercera novela de Lauren Groff arriesga y se interna en un territorio literario tan desconocido como evitado: el matrimonio. Que podríamos llamar también el amor duradero, la estabilidad emocional, la habitación con vistas fijas al paso inexorable del tiempo. Y en este caso nos equivocaríamos con cualquiera de estos últimos tres calificativos: si algo no es el matrimonio, según En manos de las Furias, es estable emocionalmente, duradero e inmutable. Como cualquier ser vivo que late, se transforma y evoluciona, el matrimonio de Lotto y Mathilde, los protagonistas, es voluble y caprichoso: crece desaforadamente al principio, arrollando todo a su paso, y después da estirones cuando menos se espera, pero también se encoje con el frío y con las malas noticias. Y, sobre todo, se ve distinto según el lado desde el que se mire. Sigue leyendo En manos de las Furias, de Lauren Groff


Shhh… descansa, déjate llevar, sueña con todo aquello que puedes crear, con todo lo que te parecía imposible y que ahora lograrás, con aquello que te daba miedo y que ahora mismo, en el mundo de Morfeo, puedes combatir y superar, y cierra los ojos y mantente dormido, porque sólo en los sueños serás capaz de cambiar el cielo de color, de construir puentes imaginarios para llegar a mundos mágicos, y allí arriba, mientras caminas sobre las nubes, el viento te hablará en susurros y encontrarás a un nuevo amigo. Shhh… no te despiertes todavía, porque aún queda lo más importante, lo que es vital para esta experiencia. Sigue cerrando tus pequeños ojos, e imagina, crear un lugar único donde pasear, donde inventar, donde controlar con tus dedos aquello que es invisible, donde encontrar el amor perdido, donde perderte por laberintos de azúcar y algodón. Porque “Ensueños” todo es posible, y lo que no, lo podemos inventar juntos.















