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La paradoja del bibliotecario ciego, de Ana Ballabriga y David Zaplana

La paradoja del bibliotecario ciego

La paradoja del bibliotecario ciegoEl año pasado me sorprendió gratamente la novela Ningún escocés verdadero, con la que David Zaplana y Ana Ballabriga ganaron el concurso Indie 2016 organizado por Amazon. Poco más de 400 páginas llenas de intriga y emoción que me duraron un suspiro. Por eso tenía ganas de leer su última novela, La paradoja del bibliotecario ciego, para saber si eran capaces de refrendar todas esas sensaciones de nuevo.

Pero antes de valorar esta historia, contemos un poco de qué va. Localizada nuevamente en Cartagena, La paradoja del bibliotecario ciego empieza con una reliquia rompiéndose y escondiendo un secreto en su interior. Ese secreto afecta a Camilo, un escritor de escasa calidad, pero con un éxito más que decente. En su búsqueda por conocer la verdad, Camilo irá descubriendo aspectos ocultos que no conocía de su padre y su propia familia. Junto al protagonista, tenemos un grupo de secundarios familiares que complementan la trama con muchas subtramas igual de interesantes que la principal.

Es de alabar lo bien definidos que están todos los personajes. Pese a la importancia que tiene Camilo en el argumento, son los secundarios los que dan empaque a la novela, convirtiéndose en una historia coral en la que vamos asistiendo al desarrollo (interior y exterior) de muchos de sus personajes. En ese desarrollo, veremos como no todo es lo que parece, y en esta ocasión, cada personaje parece esconder un secreto o tener una cara oculta. Si tuviera que quedarme con uno, no dudaría en elegir a Félix, afable jubilado amante de Borges que intenta dar a su nieto valiosos consejos para afrontar una etapa tan complicada como es la adolescencia.

Pero si por algo hay que destacar La paradoja del bibliotecario ciego, es por el acierto de sus autores a la hora de conseguir enganchar al lector. Una vez más, he necesitado de apenas veinte páginas para entrar de lleno en la historia; para entrar en una espiral de sorpresas, giros y secretos que te hacen quedarte atrapado entre sus páginas. Porque de un thriller se espera siempre sorpresas, tensión y acción, algo que David y Ana aportan a su novela durante casi 500 páginas.

Pese a que este tipo de historias no entran entre mis géneros favoritos, reconozco que he disfrutado muchísimo con la novela. Porque cuando uno se pone a leer, busca sobre todo evadirse y entretenerse, por eso se agradecen historias que generen tanta adicción y se lean de un tirón pese a su extensión. Y se agradece, sobre todo, que los escritores lleven al límite a sus personajes y se atrevan a cruzar fronteras que en la literatura actual no se suelen cruzar, ya sea por pereza, miedo o puro conformismo.

La paradoja del bibliotecario ciego es un thriller que si llega a tus manos te durará un suspiro. Estamos ante una historia bien contada y estructurada, con un grupo de personajes llenos de matices y sorpresas. Nuevamente, Ana Ballabriga y David Zaplana demuestran que el hándicap que supone escribir una novela a cuatro manos es menor si se cuenta con una buena historia como esta.

César Malagón @malagonc

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Poké: Cuencos de sushi con inspiración hawaiana, de Celia Farrar y Guy Jackson

pokeSi de algo podemos presumir en España es de tener una gastronomía potente, de la que hablamos con orgullo vayamos donde vayamos. Pero en nuestras calles cada vez hay más espacio para conocer los manjares que en otros países también son motivo de orgullo. Todo empezó con los italianos, sus pastas y sus pizzas. Luego vino el boom de la comida china, para pasar más tarde a los kebabs turcos. Después fue el sushi y todas las variantes de la comida japonesa. Y aunque ahora tenemos en auge gastronomías como la peruana o la india, ya empieza a despuntar una nueva moda culinaria de la que, si todavía no habéis oído hablar, no creo que tardéis en hacerlo. Estoy hablando del poké, plato estrella de la gastronomía hawaiana. Quizá más de un lector haya levantado la ceja y haya puesto cara de sorpresa al oír esto del poké, aunque si vives (o paseas) por el centro de las grandes ciudades es posible que ya hayas visto, y quizá probado, este plato tan sugerente, vistoso y sano.

Dicen de este majar que es “más barato que el sushi y más completo que una ensalada”. Como campaña de marketing nadie duda de lo efectista de esta frase pero, ¿qué es realmente el poké? Esta palabra, que significa “partir en trozos” en el idioma hawaiano, más que un plato define una forma de comer en estas islas del Pacífico. Aunque tiene múltiples variedades y combinaciones posibles, el poké básico (siempre servido en boles) se compone de una base de arroz, pescado crudo encima (sobre todo atún, pero también bonito o salmón), un marinado para el pescado (normalmente hecho con salsa de soja o aceite de sésamo) y, por último, diferentes aliños, aderezos o cualquier ingrediente extra que le queramos añadir (algas, guindillas, encurtidos, frutas…).

Tras un largo estudio recorriendo los mejores restaurantes y mercados de Hawái y Los Ángeles, Celia Farrar y Guy Jackson nos dejan esta completa guía con la que nos convertiremos en unos expertos en poké. Aficionado como soy a los libros de cocina, tengo que destacar de este el gran esfuerzo de los autores en acercar y explicar de manera detallada una gastronomía tan poco conocida a neófitos como yo. Sus explicaciones son amenas, sencillas y, sobre todo, muy visuales. Todo empieza primero hablándote de los productos que conforman el poké y su distribución en los boles. Después vienen los (valiosos) consejos que enseñan cómo elegir un buen pescado y cómo cocer correctamente el arroz. Una vez que sabemos más sobre este plato, toca empezar con los primeros cuencos. Eso sí, antes de nada, un consejo que nos dan los autores y que hace de este tipo de comida algo de lo más estimulante. En el cuenco de poké, la imaginación juega un papel importante. Láminas de aguacate, pepinillos encurtidos, trozos de mango, mayonesa picante… todo puede ser bien recibido dentro de un cuenco de poké, ¡solo hay que atreverse a usarlo! Y en este punto, cada receta viene con un apartado de ingredientes extras que, si nos atrevemos con ellos, seguro que dan una chispa especial a las recetas.

receta pokeSi te enganchas a este tipo de cocina, es probable que tu despensa empiece a llenarse de ingredientes raros como la pasta umeboshi, mirin o vino de arroz, setas shiitake deshidratadas o algas hijiki. Pero que todo esto no te frene o impida disfrutar de esta gastronomía. Un poké con arroz, atún, cebolla, aguacate y una marinada sencilla estará también igual de apetecible. Eso sí, sin olvidar otro consejo básico. El producto, cuanto más fresco, más bueno estará. Yo ya he podido poner en práctica alguna de sus recetas, para gusto y disfrute de mi siempre agradecido estómago.

Pero Celia Farrar y Guy Jackson no quieren que tu descubrimiento de esta gastronomía se quede solo en su plato estrella. Por eso, Poké: cuencos de sushi con inspiración hawaiana, va mucho más allá y también incluye recetas para conseguir los mejores encurtidos, las marinadas perfectas, los aperitivos más sorprendentes y los mejores postres del lugar. ¡Incluso termina con recetas para hacer cócteles y bebidas locales! Con un libro así, organizar una fiesta hawaiana en tu casa no se va a basar solo en collares floreados, faldas de rafia y el típico amigo gracioso intentando tocar el ukelele. ¡Que aproveche!

César Malagón @malagonc

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Justo, de Carlos Bassas del Rey

justo

justo“Siempre he sido discreto.
Siempre he sido más de saber hacer que de hacer saber.”

Creo que fue Chaplin el que dijo aquello de que el mundo pertenece a los que se atreven. Y si no era así, era al menos algo parecido. Y hoy vengo a hablaros de un atrevido. ¿Su nombre? Carlos Bassas. ¿Su atrevimiento? Crear a Justo. Estábamos muy a gusto con su personaje de Herodoto Corominas, un inspector de policía culto como pocos. Pero no, el señor Bassas no ha querido darnos otra ración de Corominas y nos ha descolocado a todos con este personajillo del que hoy os vengo a hablar. Ya te vale, Carlos…

Os hablaré de Justo Ledesma. Estamos ante un abuelete tranquilo, un barcelonés de casta que vive por la zona del Born, disfrutando de los paseos entre sus callejuelas llenas de historia, que pasa el día en el Damián, su bar de cabecera, y que de vez en cuando se ve con la Remedios para dar rienda suelta a la aún vigorosa capacidad sexual que le queda. Como todos los barceloneses de pro que quedan por su barrio, está hasta los cojones del circo turístico en el que se ha convertido Barcelona. Hartos de los putos guiris que vienen a emborracharse y a ensuciar la ciudad, y que están acabando con todos los negocios que durante años se asentaron por los alrededores. Menos mal que todavía le queda Damián…

El problema de leer esta novela es que le coges cariño a Justo. Y Justo parece un buen tío, una persona decidida con un plan de vida trazado de forma milimétrico. Pero para otros, Justo puede ser un hijo de puta más grande que la basílica de Santa María del Mar. Porque este viejecillo irascible y gruñón tiene una misión. Es un tzadik, uno de los treinta y seis justos de la tradición judía. De ahí su nombre. Y este justiciero de la tercera edad tiene que mantener a raya el equilibrio entre el Bien y el Mal, por eso no duda en limpiar de escoria su barrio, cueste lo que cueste. El problema es que con su última víctima ha abierto la caja de Pandora y ya no hay marcha atrás. Vamos, que la ha liao parda, como decía aquella chiquilla del famoso video de Youtube.

“Cualquiera puede matar a un hombre, pero convertirlo en un arte discreto lleva su tiempo.”

Contado en primera persona, y con continuos guiños al lector, Justo es un libro que impresiona. Su protagonista sabe que está en la última etapa de su vida, y que no tiene tiempo que perder, de ahí que la novela tenga algo menos de 200 páginas. El lenguaje, despojado de todo lo accesorio, es rápido, claro y conciso. Y con una narración así, la novela se lee de un tirón, casi sin tiempo para coger aliento.

Mira que yo esperaba como el comer otra historia de Herodoto Corominas, pero he de reconocer que quedo satisfecho con Justo, una novela con unos personajes que se alejan de lo que uno espera de ellos y que no paran de sorprender. Esta es una historia de venganza, sangre y acción, pero a la vez un homenaje a una ciudad y unas calles, las del barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, que desaparecieron hace años. Y es una muestra más de la calidad literaria de Carlos Bassas, cuyo atrevimiento del que os hablaba al principio se ha saldado de forma sobresaliente.

César Malagón @malagonc

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Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas

Cuando sale la reclusa

Cuando sale la reclusaTodos tenemos nuestras debilidades literarias, y la mía, en cuanto a novela negra, es Fred Vargas. Por eso esperaba como agua de mayo la nueva aventura de su personaje más carismático, el inigualable comisario Jean-Baptiste Adamsberg. Cuando sale la reclusa, su última historia, es la novena de la serie protagonizada por este policía de París, la decimosegunda si contamos también dos novelas gráficas y una colección de relatos (Fluye el Sena), también protagonizados por él. Como lector indisciplinado y caótico que soy, he ido leyendo gran parte de su bibliografía de modo salteado. Pese a empezar por el primer libro (El hombre de los círculos azules), luego he ido alternando, y sobre todo disfrutando, sus historias de un modo salteado, siendo para mí Un lugar incierto la mejor novela de la saga, hasta el momento.

Para sus seguidores, primero hay que situar un poco la acción. Esta nueva historia de Fred Vargas empieza con Adamsberg en la pequeña y fría isla islandesa de Grímsey, lugar donde se desarrollaba parte de la última novela, Tiempos de Hielo. El lugar parece venirle como anillo al dedo a Adamsberg, cuyas rarezas encajan a la perfección con un sitio tan gélido y apartado. Pero esa calma se interrumpe y el comisario debe volver a dirigir su unidad. Pese a no ser de su incumbencia, Jean-Baptiste empieza a interesarse por un caso que no parece tal; dos ancianos del sur del país mueren víctimas de la picadura de la araña reclusa (Loxosceles refunscens). Todo hace indicar que son muertes naturales y sin conexión, pero ese sexto sentido tan característico de nuestro protagonista le hace ver que hay gato (o araña) encerrado en esas misteriosas muertes. Por cierto, un sexto sentido que, cada vez más, choca frontalmente contra el resto de la brigada, que empieza a hartarse de las excentricidades de su jefe.

Lo primero que me llama la atención de Cuando sale la reclusa es que, veintiséis años después de su primera novela, Jean-Baptiste Adamsberg sigue en forma. En esta ocasión, y mientras empieza a obsesionarse con la historia de la reclusa, le da tiempo incluso a resolver dos pequeños casos con una sencillez pasmosa, demostrando que, pese a su proceder poco ortodoxo, su valía sigue estando casi intacta. Además, los problemas internos en la brigada empiezan a ser problemáticos. Con poco tino y a su manera, así es él, Adamsberg tiene que conseguir que todos sus acólitos remen en la misma dirección, tensando la cuerda e intentando acallar las voces discordantes que surgen por el camino. Incluso, y para gozo de sus fans más acérrimos, tenemos en esta ocasión un crossover con Mathias Delamarre, otro mítico personaje de la escritora francesa, que forma parte de la trilogía de Los tres evangelistas.

Aunque en esta ocasión, y mira que me cuesta escribir esto, hay que achacarle algún que otro defecto a la novela. La investigación y la trama fluyen adecuadamente. Fred va administrando convenientemente las pistas y misterios para tener al lector enganchado a su historia. De un posible caso de picaduras de arañas, se salta a otros temas mucho más macabros. Sin embargo, la gran cantidad de posibles víctimas, sospechosos potenciales y policías haciendo sus seguimientos oportunos son tantos que uno llega a perderse con tanto nombre y lugar. Quien se conozca al dedillo la geografía francesa disfrutará viajando con Adamsberg y su equipo de norte a sur. Pero quien, como yo, tenga conocimientos no tan extensos de nuestro país vecino, es probable que quede abrumado con tanta información.

Pero todo esto no impide reconocer las bondades literarias que un libro como Cuando sale la reclusa y una autora como Fred Vargas ofrece. Su estilo singular, poco ajustado a los cánones, no suele ser del gusto de todos. Adamsberg, con esa bruma constante en su interior que no le permite centrarse, no entrará nunca en un decálogo policial que explique cómo dirigir una brigada. Incluso los miembros de su equipo (para mí el gran valor de sus historias), todos algo excéntricos a su manera, no sean tan perfectos o efectivos como los de otras series de novelas norteamericanas o inglesas de tanto éxito. Quizá tanta imperfección estribe en que Fred Vargas no escribe buscando la excelencia y la admiración que sí buscan otros compañeros de profesión. Esta autora francesa no busca narraciones efectistas. Sus personajes son raros, sus asesinos son raros y las muertes que en ellas se producen también lo son. Pero dentro de toda esta rareza subyace una autora con mayúsculas y un personaje único con el que no paro de disfrutar.

César Malagón @malagonc

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El harén del Tibidabo, de Andreu Martín

El harén del Tibidabo

El harén del TibidaboEl catálogo de la editorial Alrevés puede presumir de contar con muchos de los mejores escritores de novela negra en español. Y a esta plantilla de “galácticos” se une ahora Andreu Martín, que lleva desde finales de los años 70 cultivando este formato, dentro de su extensa bibliografía. Tantos años de incansable trabajo le han convertido en todo un maestro del noir español, cargo que le otorga tanto la crítica como los propios escritores de dicho género.

El harén del Tibidabo nos traslada a los pies de esta montaña barcelonesa para conocer toda una institución en la Ciudad Condal, un prostíbulo de lujo cuyo origen se remonta a los tiempos del Franquismo. Este templo de lujuria y placer parece tener un ecosistema propio. Sus salas temáticas, sus ritmos de vida entre las trabajadoras y el buen trato hacia el cliente parece formar un engranaje perfecto a los mandos de su peculiar dueño, Mili (Emilio) Santamarta. Mili vive encerrado dentro de su burdel desde el día en que su madre, la anterior dueña, le abandonara a él (y a su empresa) sin razón aparente. Pero diez años después, esa reclusión se rompe tras aparecer muerta su progenitora con dos disparos en la nuca, acto que le valdrá a nuestro protagonista para indagar más en el pasado de su madre, y averiguar el porqué de su terrible muerte.

Cuando uno disfruta o sufre con una de sus lecturas, los motivos pueden ser varios. En este caso, el motivo del disfrute tiene nombre y apellidos: Mili Santamarta. Andreu crea un personaje único, con una personalidad contundente y arrebatadora de la que he quedado fascinado. Cuanto más conoce uno de él, más atrapado se siente. Además, como en las buenas historias, la emoción, la trama, la acción y la intriga van de menos a más. Según se agranda el personaje de Mili, la novela va ganando en calidad, evidenciando el autor una maestría especial en el manejo de este tipo de historias.

Andreu Martín nos lleva dando tumbos junto a Mili por Barcelona buscando restos del pasado de su madre, que se vuelve más turbio cuanto más conocemos del mismo. ¿Ángel o diabla? Es difícil quedarse con uno de los dos perfiles para su hijo, cuya fe inquebrantable en su madre se tambalea. Además, tiene que lidiar también con una banda de proxenetas que quieren comprar el harén, aprovechando los momentos de zozobra de su dueño. Y mientras todo esto pasa, descubrimos una Barcelona oculta, clandestina. Una ciudad plagada de bandas satánicas, de templos de sadomasoquismo y de crueles mafias de explotación sexual. Nada que ver con la tranquila joya mediterránea visitada por millones de turistas.

La figura de Mili no es lo único que reseñar positivamente en la obra. El harén del Tibidabo también destaca por el lenguaje irónico y mordaz utilizado por Andreu. En sus páginas hay mucho humor (negro, como debe ser) y espacio también para la literatura de alto nivel. Y sirva como ejemplo el capítulo 34 de este libro, una obra maestra narrativa digna de admiración.

Satanismo, explotación sexual, sadomasoquismo, sangre, sexo y muertes, muchas muertes. Andreu Martín elige todos los ingredientes necesarios para hacer el noir perfecto. Y el resultado, de la mano de un gran Mili Santamarta, es más que sobresaliente.

César Malagón @malagonc

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Basta con vivir, de Carmen Amoraga

Basta con vivir

Basta con vivirHay historias que, bajo un aparente halo de sencillez, esconden en su interior un mensaje grande, enorme en ocasiones. Y el libro del que hoy os hablo en uno de ellos. Basta con vivir es una historia sencilla, protagonizada por personajes sencillos. No pasan por sus páginas personajes históricos, detectives sagaces o superhéroes de ciencia ficción capaces de convertirse en un reclamo al lector por sí mismo, pero según avanza la historia, vemos como las protagonistas (ahora os hablaré de ellas) se engrandecen de tal manera que no tienen nada que envidiarle a los anteriormente nombrados.

La principal protagonista de esta historia de Carmen Amoraga es Pepa, una mujer madura hastiada de la vida que le ha tocado vivir. Décadas de sinsabores hacen que Pepa no quiera saber nada del mundo que la rodea, metiéndose en una espiral de negatividad que no hace más que acrecentar su angustia y su soledad. Por otro lado, tenemos a Crina, una joven rumana que vino a España pensando en estudiar Medicina y, engañada por su pareja, se ve metida en una red de prostitución de la que es imposible salir. Dos personajes muy distintos, pero con un problema común, la inexistencia de algo a lo que agarrarse para afrontar con fuerzas el día a día. Sin embargo, por diversos motivos, ambas encuentran una tabla de salvación que, si bien no les sirve para reflotar del todo su vida, si supone un punto de inflexión en la misma.

Podría entrar en más detalles de la vida de Pepa y Crina, y analizar parte de su pasado y su presente, pero prefiero centrarme más en los aspectos generales que hacen de Basta con vivir una gran historia. El éxito de este libro se basa en su sencillez, su cotidianidad y la facilidad para empatizar con los problemas de sus protagonistas. Si Crina representa un problema arraigado desde hace décadas en nuestro país, Pepa es el perfecto espejo en el que muchos lectores pueden sentirse reflejados. Y es que cualquier lector puede ver en esta última parte de sus defectos o miedos. Todos recibimos a lo largo de nuestra vida diversos varapalos, pero en nuestra mano está el modo de reaccionar ante ellos. Podemos quedarnos parados y lamentarnos, como Pepa, culpando a la sociedad, a los amigos y a otros factores externos de nuestra mala suerte. O podemos seguir adelante, utilizando las caídas para fortalecernos más aún.

Carmen Amorga construye alrededor de Pepa y Crina una historia llena de vida y verdad. Con su ritmo lento poco a poco nos va envolviendo en ese mundo tan particular, salpicado en ocasiones con una dosis de humor más que necesaria. Como ya me ocurrió con otro libro de esta editorial (Una nueva felicidad), lecturas de historias como esta creo que son necesarias, no solo por lo que aportan, sino también por lo que uno aprende de ellas. Por eso creo, y defiendo la idea, que no hace falta acudir a los libros de autoayuda cuando uno se siente algo perdido. En esas ocasiones, yo prefiero regalar y recomendar libros como este, esperando que el regalado (o recomendado) sepa captar el sencillo pero profundo mensaje que Basta con vivir lleva en su interior. Y es que su autora escribe un canto a la vida, a la solidaridad y a las segundas oportunidades, y solo por eso, ya merece la pena leer algo así.

César Malagón @malagonc

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El aroma del miedo, de Armando Rodera

El aroma del miedo

El aroma del miedoEspoleado por el éxito de ventas y crítica que obtuvo con El color de la maldad, Armando Rodera ha decidido continuar con las aventuras del inspector Bermejo y el sargento Roncero. Y sobre esa continuación, El aroma del miedo, vengo a hablaros hoy. Esta fue una de mis últimas lecturas de 2017, y tengo que reconocer que fue una de las lecturas más contradictorias del año. ¿La razón? La diferencia de sensaciones que tuve al leer las primeras páginas y las que tuve tras terminarlo. Ahora os explicaré el porqué, pero antes hablemos un poco sobre la trama de El aroma del miedo.

La nueva novela de Armando Rodera tiene dos tramas diferenciadas. Por una parte, tenemos al inspector Bermejo, que llega a Valencia para investigar un misterioso asesinato en la Albufera y de paso una trama corrupta dentro de la Policía de la ciudad. El otro protagonista es el sargento Roncero, que tras unos meses de descanso es llamado también a la capital levantina para colaborar en un importante operativo de la Guardia Civil contra la trata de personas y las diferentes mafias que operan en la zona. Ambos protagonistas han quedado marcados por los acontecimientos ocurridos en El color de la maldad, si bien no es del todo necesario haber leído esa historia para disfrutar de este libro, pues el autor da pinceladas de todo lo ocurrido en las primeras páginas.

El autor recrea a la perfección todo el submundo policial, judicial y administrativo que rodea el caso. Policía, guardias civiles, jueces, delegados gubernamentales… todos sus procedimientos, su argot y sus rutinas quedan explicadas a la perfección. Y quizá ese exceso a la hora explicar los entresijos internos de los cuerpos policiales hacen que la primera parte de la novela se ralentice demasiado. Tanto es así, que incluso decidí dar una pausa al libro para leer otro tipo de historias, algo que en muy pocas ocasiones suelo hacer.

Pero si El aroma del miedo tarda mucho en entrar en acción, hay que reconocer que una vez que entra, es un libro que se lee con mucha facilidad y que se disfruta enormemente. Tras leer todo el barullo inicial, y mientras vamos descubriendo más sobre asesinatos y mafias, el interés de la historia empieza a crecer de manera exponencial. Los personajes del libro están bien construidos y se generan algunas subtramas interesantes entre los mismos. También se pinta con bastante verosimilitud todo el tejido corrupto que durante años se ha ido extendiendo entre el funcionariado español de todo tipo, y mucho más en una ciudad como Valencia, que tiene bastantes espejos en los que mirarse.

Si el dicho popular “Lo que mal empieza, mal acaba” tuviera que aplicarse a El aroma del miedo, caeríamos en un grave error. Como decía anteriormente, el ritmo va creciendo y uno termina la historia con ganas de más. Todo esto gracias a unas últimas 150-200 páginas que bien se pueden leer de una sentada, casi sin parpadear. Aquí el autor maneja bien los tiempos, mantiene la tensión narrativa en todo momento y termina la historia en lo más alto, dejando un buen sabor de boca que en nada se parece a las sensaciones que producían las primeras páginas. Armando Rodera nos ofrece una historia que, pese a tener pequeños detalles por pulir, merece ser disfrutada y leída.

César Malagón @malagonc

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Salvaje, de Iván Castelló

salvaje

salvajeReconozco que, con el tema de la corrupción, viendo lo que se ha destapado en los últimos años, tengo tolerancia cero. Sin embargo, hoy vengo a hablaros de una debilidad que tengo (o que tuve) y que choca frontalmente con lo que he dicho en la primera frase de la reseña. Esa debilidad es la siguiente: uno de mis ídolos de infancia fue don Gregorio Jesús Gil y Gil. Pocos personajes me fascinaron más en esos años en los que uno tiene esa facilidad extrema para la sorpresa y la fascinación. Puede decirse que mi sentimiento atlético nació en 1991 cuando, con siete años, vi como mi padre celebraba con pasión la Copa del Rey ganada al Mallorca. “El primer título de Gil”, decía mi progenitor con alborozo. Y gracias a él y a una figura tan hipnótica como la de Gil, mis venas se fueron llenando de sangre rojiblanca.

Trece años después de su muerte, el periodista y atlético (por este orden) Iván Castelló nos regala esta genial biografía titulada Salvaje, la imperiosa historia de Jesús Gil y Gil, empresario, político y presidente del Atlético de Madrid (pónganlo en el orden que quieran). El repaso de lo que fue su vida se centra en esas tres facetas, empezando por sus humildes inicios en el Burgo de Osma y continuando con su carrera de constructor en la sierra segoviana, donde protagonizó uno de los episodios más dramáticos (¡y mira que hubo!) de la Dictadura. De ahí pasamos a los dos grandes logros profesionales de su vida. El primero, conseguir presidir su “Atleti”, ese club del que no era seguidor, pero al que amó hasta el último de sus días, consiguiendo disputar la hegemonía mediática (que no deportiva) a Real Madrid y Barcelona. Y su otro gran logro, conseguir el bastón de mando en la alcaldía de Marbella, remodelando a base de ‘talonario’ una de las ciudades más turísticas de España, y extendiendo sus redes del Gilismo político por otros municipios de la Costa del Sol.

Jesús Gil encarnó a la perfección esa figura del self made man americano, consiguiendo lo impensable para la gran mayoría de los mortales. Un hombre hecho a sí mismo que repartió por igual simpatías y antipatías. Una figura que odiabas o amabas, pero que nunca te dejaba frío. Iván Castelló refleja de un modo notable las infinitas caras de un hombre como Jesús, todo descaro y ambición, sobre todo política, esa en la que poco a poco fue cavándose su propia tumba.

Pese a ser una biografía que no desmerece ninguno de sus capítulos, donde más he disfrutado ha sido en los dedicados a su figura de presidente del Atlético de Madrid. El autor hace un repaso de todas y cada una de las temporadas en las que estuvo al frente de la entidad rojiblanca, revisando los incontables entrenadores que le sufrieron y repasando también todos los jugadores que quedaron marcados, para bien o para mal, por el Gilismo, ese movimiento presidencial que trataba a veces a los seres humanos como perros apaleados, sin signos de conmiseración alguna.

Es probable que hoy en día, más maduro (creo) y calmado, mi fascinación por la figura del protagonista de Salvaje se tornaría en aborrecimiento e incluso odio. Pero para eso tenemos la juventud, para cometer errores, y puede que adorar a Jesús Gil fuera uno de mis errores de juventud de los que más me gusta presumir.

Salvaje es un homenaje brillante a un personaje inimitable que tuvo miles de imitadores, tanto de su faceta personal como política. Fue don Jesús un personaje histriónico que Twitter no tuvo la suerte de conocer, para desgracia de algunos. Un ser con una verborrea capaz de dejar a Donald Trump como un mero aficionado, un político políticamente incorrecto que atizó por igual a jueces, árbitros, periodistas y otros políticos. Un hombre cinco veces preso, infinidad de veces condenado e indultado por igual por Franquismo y Democracia. Un creador de titulares periodísticos capaz de ganar las elecciones más difíciles y los referéndums más inverosímiles. En definitiva, un personaje a la altura de un libro sobresaliente, como es este de Iván Castelló.

César Malagón @malagonc

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Alias Grace, de Margaret Atwood

Alias Grace

Alias GraceDecir que este 2017 ha sido el año de Margaret Atwood no es pecar de exagerado. El éxito de la serie de televisión The Handmaid’s Tale ha traspasado la pantalla y ha llenado de éxitos también a su libro homónimo, que se ha visto beneficiado y ya es uno de los libros del año (incluso Amazon lo cataloga como el ebook más vendido y leído del año). La autora canadiense, a sus 78 años, ha sido la gran favorita al Premio Nobel de Literatura que finalmente recayó en Kazuo Ishiguro. Reconocimientos aparte, de lo que no hay duda es que el talento de Margaret, apreciado y venerado en el mundo anglosajón, ha desembarcado fuerte en nuestro país, pues pese a ser galardonada en 2008 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, pocos lectores (yo el primero) éramos conscientes de la magnitud de su literatura.

Ese tirón literario y televisivo se ha reforzado en los últimos meses con otra nueva adaptación televisiva de una de las novelas de Margaret, Alias Grace, cuyo estreno en Netflix coincide con la publicación en papel por parte de Salamandra, momento que he aprovechado para leer por fin algo de la escritora canadiense. Pese a compartir temáticamente el mundo de las sirvientas, en esta ocasión no estamos ante una distopía, como sí ocurre con El cuento de la criada. Alias Grace está basada en la vida de Grace Marks, una de las figuras femeninas más importantes del Siglo XIX en Canadá. Con 16 años, Grace se hace famosa al ser declarada cómplice del asesinato de su señor, Thomas Kinnear, y del ama de llaves (y amante de este) Nancy Montgomery. La sociedad de la época se divide entre los que ven en la criada un alma cándida sin maldad y los que creen que alberga el mismísimo diablo en sus entrañas. Gracias a una exhaustiva documentación y con publicaciones de la época, Margaret Atwood, escribe este viaje a la mente de una (supuesta) asesina para descubrir los motivos que la llevaron a la locura. Para eso se vale del personaje del doctor Simon Jordan, que años después de los asesinatos visita diariamente a Grace para que le cuente la historia de su vida y poder con ello desvelar la pregunta eterna que acompaña a la presa. ¿Habita la maldad dentro de Grace, o es cierto que las lagunas que tiene en su mente el día de los asesinatos la convierten en inocente?

No estamos ante un libro que engancha de primeras, ni es fácil de leer, pero sí que estamos ante un libro que enamora una vez que te sumerges en la historia. Alias Grace es un libro de ritmo lento. Una narración pausada y tranquila, la mejor manera para dejarse envolver con la prosa de Margaret, hecha para ser degustada con calma. La autora va contando poco, y lo hace de forma serena y constante, metiendo a uno en una historia contada a dos voces, la de Grace Marks y la del doctor Simon Jordan. En la novela encontramos una crítica furibunda al papel de la mujer en la época. Grace arremete contra el machismo imperante en una sociedad donde cualquier mujer lo tenía difícil, y más aún una mera criada que todavía no asomaba por la veintena. También cobra especial importancia en el relato la obsesión, como la que sufre el doctor Jordan al ir descubriendo que la verdad no tiene un único camino, y que llegar a ella puede ser tortuoso.

Mientras la ¿cándida? Grace va tejiendo parsimoniosamente su quilt, el rompecabezas que forma la novela Alias Grace empieza a coger forma. El lector no sabe si Grace cuenta la verdad o su verdad, y ese pequeño detalle es el que aprovecha Margaret Atwood para demostrar su enorme capacidad de componer una gran historia. Quizá el lector mientras disfruta de Alias Grace empiece también a obsesionarse. Puede que piense que Grace es inocente, víctima de una cruel sociedad machista. O por el contrario crea que la pose angelical de Marks no es más que eso, una simple pose. Y mientras nuestra mente se debate entre la inocencia y la culpabilidad, Atwood nos va regalando 528 páginas de alta literatura. La escritora canadiense solo es culpable de coger una historia pasada y plasmarla en el papel. El lector deberá ser el que saque sus propias conclusiones.

César Malagón @malagonc

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El peor de los tiempos, de Alexis Ravelo

El peor de los tiempos

El peor de los tiempos

La vuelta de Alexis Ravelo (aunque nunca se fue) y Eladio Monroy a la novela negra es una gran noticia para todos los amantes del género. Tras leer La estrategia del pequinés y Las flores no sangran, empecé a interesarme por Eladio Monroy, ese personaje creado por el canario que contaba con cuatro novelas en su haber, publicadas en una editorial isleña, de difícil acceso en la península. Por fin, y gracias a El peor de los tiempos, puedo conocer a este personaje del que tanto y tan bien había oído hablar.

Empecemos por las presentaciones. ¿Quién es Eladio Monroy? Nuestro protagonista no es ni policía ni detective. Digamos que es un antiguo marino mercante jubilado que vive en Las Palmas de Gran Canaria y en sus ratos libres le gusta ayudar a sus amigos, en plan freelance. Por lo que cuentan sus seguidores y el propio protagonista, en anteriores ocasiones estas averiguaciones le han traído algún que otro quebradero de cabeza. Ahora, con sesenta años de buena vida a sus espaldas, tiene una relación más o menos estable con Gloria, su vecina, y vuelve a tener buena sintonía con su hija Paula. Una mañana, tomando algo en el Casablanca (su bar de cabecera), viene a verle un antiguo amigo Pepiño Frades para pedirle un favor. Una enfermedad le tiene a las puertas de la muerte, y nada le gustaría más que despedirse de su hija Elvira, de la que hace años que no sabe nada. Pese a estar retirado del “negocio”, Eladio tiene un sentido de la amistad demasiado fuerte, y le promete hacer una pequeña investigación por la zona, sin tampoco entrometerse demasiado. Pero como siempre se cumple aquel dicho de que “la cabra siempre tira al monte”, las indagaciones llevarán a Eladio dentro de un mundo corrupto del que le será muy difícil salir indemne.

La trama de El peor de los tiempos se adapta a los cánones habituales de este tipo de novela. Cuanto más investiga Eladio, más mierda, corrupción y podredumbre aparece. El autor va dosificando la información y la acción mientras paseamos por Las Palmas de Gran Canaria junto a nuestro protagonista y un puñado de secundarios bien construidos. Además, como también es costumbre en las novelas de Alexis, la actualidad política y social siempre aparece, a pinceladas, en boca de sus protagonistas, con frases llenas de verdad, ironía y mala leche. Ademas, las novelas de Alexis Ravelo tienen siempre un plus añadido que encandila al lector, la localización. Ya puede ser una novela negra negrísima que las playas, el sol y los paisajes canariones diluyen toda esa negrura. Y es que, con estos inviernos fríos que padecemos en la capital, cualquiera de nosotros daría lo que fuese por vivir estas semanas en Las Palmas, aunque fuera como ayudante de Eladio.

Una vez terminada la historia, me declaro fan incondicional de Eladio Monroy. Y entono, también, el mea culpa por no haber conocido antes a este personaje. Aunque en la novela negra se estila mucho desarrollar tranquilamente los protocolos de actuación policial, a veces el lector agradece un personaje simple y directo como Eladio, un tío que piensa más con el corazón que con la cabeza, que ofrece a quién lea sus libros hostias y tiros por doquier. Eladio es como ese futbolista que sabe que por calidad no tiene nada que hacer ante los mejores, pero que pone una dosis extra de testiculina para que no se note y pueda competir de tú a tú con ellos. Es un tío que se maneja con soltura en el fino alambre que separa a una bellísima persona de un hijo de puta despiadado. Por eso lamento no haber conocido antes a Monroy, y espero con interés que esta saga se alargue durante años.

El peor de los tiempos ha entrado con fuerza en mi lista de mejores lecturas de este 2017. Por sus personajes, por su trama, por su localización y por ofrecer una gran experiencia lectora. Además, arroja dos conclusiones obvias para muchos, pero no por ello voy a dejar de decirlas. La primera es que, ya sea en su versión más narrativa o como novelista noir, Alexis Ravelo es un escritor que merece la pena ser leído siempre. Y la segunda conclusión es que la llegada de Eladio Monroy a la editorial Alrevés es una noticia estupenda con la que terminar este 2017 que poco a poco empieza a echar el cierre.

César Malagón @malagonc

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Geopolítica de las series, de Dominique Moïsi

Geopolítica de las series

Geopolítica de las seriesEs probable, y mucho más en estas fechas, que si os digo aquello de Winter is coming, todos sepáis de qué estoy hablando. Y es que la repercusión que Juego de Tronos tiene en la sociedad actual va mucho más allá de lo escrito o filmado sobre los Siete Reinos de George R.R. Martin. También es muy probable que, si os hablo de Frank Underwood o Carrie Mathison, la mayoría sepáis la serie que protagoniza cada uno de estos personajes. Todo este boom mediático que están viviendo las series de televisión hace que varios expertos en política y relaciones internacionales se hayan fijado en ellas para explicar de un modo sencillo los mecanismos y estrategias que rigen nuestro día a día. Uno de estos expertos es Dominique Moïsi, autor de Geopolítica de las series o el triunfo global del miedo. El politólogo francés define el objeto de este ensayo y el fin mismo del libro como “una obra sobre geopolítica que utiliza las series como materia prima para comprender la evolución de las emociones del mundo”. Sin duda un tema que captó rápidamente mi atención, y mucho más tras ver la genial portada de David Sánchez, hombre de referencia en la editorial a la hora de ilustrar sus libros.

El catálogo de Errata Naturae está lleno de buenos libros escritos alrededor de las series de televisión. Libros temáticos sobre grandes series como The Walking Dead o Twin Peaks ya han sido reseñados en el blog, y este que hoy os traigo se estructura en torno a cinco series del momento, de cuyo análisis se desprende el estado actual de las alianzas y problemas geopolíticos existentes en los últimos años. Dominique Moïsi explica en la introducción los motivos que le han llevado a elegir Juego de Tronos, Homeland, House of Cards, Downton Abbey y Occupied para el análisis en cuestión. De las tres primeras soy fiel seguidor, de la cuarta he visto bastantes capítulos y pese a no conocer la existencia de la quinta, tras leer el libro ya me he encargado de ponerla en mi lista de series preferentes. También dedica unas páginas el autor para explicar qué concepto de la situación política actual encaja mejor con cada una de las series analizadas. El miedo al caos, el declive democrático, el terrorismo, la nostalgia del orden antiguo o la ocupación rusa encajan a la perfección con cada una de las series, y mediante analogías y análisis de los personajes el autor va mostrando a los lectores como la industria televisiva y cultural utiliza medios audiovisuales como método rápido para entregar un mensaje a un amplio número de personas.

He de reconocer que leyendo la introducción de este libro llegué a pensar que, pese a la buena idea que planteaba el autor, analizar la política mediante series iba a ser harto difícil. Sacar un mensaje claro y sencillo para los profanos en la materia exigiría una capacidad de síntesis que es muy difícil de conseguir. Sin embargo, una vez metidos en materia, me ha sorprendido gratamente la prosa sencilla y clara que utiliza Dominique. A esto también ayuda tener un conocimiento previo de las series en cuestión, al menos de gran parte de las series que aparecen en el libro. Con esto no digo que no se pueda disfrutar del libro si uno no ha visto las series, pero es cierto que es un valor añadido para disfrutar más completamente del mismo.

“Homeland puede leerse como un catálogo de los errores que llevaron a la aparición del Dáesh”

Son muchas las buenas enseñanzas que puede extraer el lector con una lectura atenta del texto. El autor diserta sobre varios puntos a tener en cuenta, como por ejemplo la forma tan negativa que tienen los americanos de retratar su política en las series, en contraposición con los rusos, que venden en su entretenimiento unas actitudes políticas casi inmaculadas. O esas analogías en Juego de Tronos que mezclan en un mismo texto las ciudades-estado del Renacimiento italiano, la política migratoria de Angela Merkel o la crisis de refugiados que estamos viviendo en la actualidad. Y también es de agradecer en el autor que no se centre solo en cinco series para explicar un problema más complejo, y amplíe sus cavilaciones a otras series no menos importantes como The Americans, Borgen o El ala oeste de la Casa Blanca, esta última de especial importancia, pues fue de las primeras en tratar asuntos geopolíticos en sus tramas.

En resumen, Geopolítica de las series es un ensayo ameno que acerca el mundo de la geopolítica a la gente de a pie. Leyendo a Dominique Moïsi se entiende un poco mejor el mundo en que vivimos. Y todo ello contado de un modo abrumadoramente sencillo, haciendo bueno aquel dicho de Séneca, “La sencillez y claridad distinguen el lenguaje del hombre de bien”.

César Malagón @malagonc

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Por encima de la lluvia, de Víctor del Árbol

Por encima de la lluvia

Por encima de la lluviaSolo dos novelas leídas de Víctor del Árbol me han bastado para tener a este autor barcelonés entre mis favoritos. En apenas un par de meses leí su último libro (La víspera de casi todo, Premio Nadal 2016) y el primero (El peso de los muertos), dos grandes novelas llenas de suspense y con historias entremezcladas que denotan una sensibilidad única para urdir tramas que gusten al lector. Por eso sabía que a poco que mantuviera el nivel, esta última historia titulada Por encima de la lluvia iba a estar entre mis mejores lecturas de 2017. Y, por supuesto, así ha sido. Cuando uno se encuentra con un libro así, hay varias dificultades. La primera llega antes de empezar, porque afrontar una lectura llena de expectativas manteniendo siempre el toque de objetividad no es tarea fácil. La segunda dificultad es esa misma, conseguir colmar esas expectativas surgidas a priori. Y por último, y esta es la que me compete a mí, elaborar una reseña decente donde resaltar todo lo bueno que aquí encontramos es complicado, pero vamos a intentarlo.

Por encima de la lluvia cuenta la historia de Miguel y Helena, dos ancianos en una residencia de Tarifa. Cada uno con su duro pasado y pésimo presente. Los dos con todo vivido y pocas esperanzas de futuro, hasta que la muerte de uno de sus compañeros de residencia les abre los ojos y deciden vivir la última de sus aventuras. Miguel y Helena no son los únicos protagonistas. Como casi todas las novelas de Víctor, suele haber un grupo de personajes secundarios igual de importantes cuyas historias giran en torno a los principales y cuyas tramas terminan convergiendo en un hilo final que cierra el círculo. Entre estos secundarios está Yasmina, hija de inmigrantes marroquíes que vive en la ciudad sueca de Malmö y convive entre el desprecio de su familia, un protector bastante oscuro y un turbio romance con un policía local.

Estamos quizá ante la novela más coral del autor, y no solo por el variado número de personajes existentes; también por los temas tratados en la misma. El alzhéimer, la homosexualidad, los malos tratos, el fanatismo islámico, la Guerra Civil Española… todos temas muy escabrosos, que hieren sensibilidades y no suelen dejar indiferente al lector. Y volviendo a los personajes, Víctor del Árbol vuelve a demostrar que tiene un don para perfilarlos; Helena, Fátima, Miguel… no hay personaje que no resulte creíble. Es fácil empatizar con todos de ellos una vez que el autor nos los presenta. La vida es difícil, y dura, y todos nos sentimos identificados en alguna que otra ocasión por los golpes duros del destino que ellos sufren, algunos de ellos poco esperados. En el libro hay historias de amor, de dolor, de pérdida. Todo manejado perfectamente por un ‘director de orquesta’ que hace que nada parezca desafinado a ojos del lector.

En comparación con las otras dos historias que había leído de Víctor, esta es menos negra y más humana. Quizá la trama sueca sea la más cercana a los cánones negrocriminales, pero no por ello habría que encajonarla dentro de este género. Por encima de la lluvia va mucho más allá; estamos ante un libro lleno de valentía y de superación personal. Un homenaje a la vida que tuvimos y a la que nos queda por vivir. Un libro que emociona y que toca la fibra en multitud de ocasiones gracias sobre todo a dos personajes como Miguel y Fátima, que llegan a tu vida y parecen formar parte de tu propia familia. Y me gustaría contaros algo más de sus vidas, para que vosotros también os encariñarais con ellos. Pero sería perder parte del encanto de la novela. Mejor os dejo que descubráis por vosotros mismo (si todavía no lo habéis hecho) a Víctor del Árbol, y su forma tan bonita de narrar grandes historias.

César Malagón @malagonc