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Revival, de Stephen King

Revival

RevivalEn una entrevista para un medio americano, a Stephen King le preguntaron si esperaba ir al cielo tras su muerte y él contestó: «Ni de coña. Al menos no al cielo que me enseñaron cuando era pequeño. La idea de estar tumbado en una nube escuchando a angelitos tocando el harpa me aburre. ¡Yo quiero escuchar a Jerry Lee Lewis!». Dos conceptos, la idea de la religión y el rock and roll, hermanados. Es habitual en el escritor de Maine incluir referencias a la creencia en Dios y a la música rock de la que tanto disfruta. Estos dos elementos se unen para dar cuerpo y alma a su novela Revival.

Inmerso en medio de una trilogía de corte policíaco que arrancaba con Mr. Mercedes, King quiso recuperar parte del halo de oscuridad sobrenatural de muchas de sus anteriores novelas publicando entre medias Revival. Una historia que profundiza en la perdición y la redención, las adicciones y la fe, la muerte y la otra vida.

A comienzos de los años 60, en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, una sombra se ciñe sobre el pequeño Jamie Morton que juega con sus soldaditos en el jardín de su casa. Al girarse, Jamie ve la figura del nuevo pastor de la iglesia, Charles Jacobs. Desde ese encuentro, crean un vínculo muy especial que les mantendrá unidos el resto de sus vidas.

Tras un trágico suceso, el pastor pierde toda su fe en Dios centrándose en una de sus pasiones, el poder de la electricidad con la que se obsesiona en ridiculizar la creencia de la iglesia. Por su parte, Jamie, que durante décadas encarriló su vida por un camino de perdición rodeado de drogas y rock and roll, vuelve a tener noticias de quien fuera su pastor. Al recibir ayuda de Charles Jacobs, sin ser muy consciente de ello, creó un pacto diabólico con alguien que le mostraría una verdad que le aterrará el resto de sus días.

Cuando se anunció la publicación de Revival, con una portada más que atractiva con esa carpa de circo y el amenazante rayo de tormenta que en su nueva edición en DeBolsillo se mantiene, seguí muy de cerca las entrevistas y comentarios que se hacían antes de su publicación. Incluso en aquel entonces ya se habló de su versión cinematográfica, algo, por otra parte, normal en cada una de sus obras. Lo más actual que había leído de él, previo a esta novela que estoy reseñando, fue la inmensa 22/11/63, un mamotreto de los que se te cae la baba en cada página y Joyland, la historia de un chaval que comenzó a trabajar en un parque de atracciones con un corte entre misterio y búsqueda de pistas. Ambas me dejaron claro que, de nuevo, King vivía un despunte de creatividad actual muy interesante. Y para mí, Revival, en el podio de últimas publicaciones del autor, al menos de las que he leído, consiguió el bronce.

El argumento en sí se desarrolla entre la vida de un rockero (yo diría que Stephen King mostró en esta historia la biografía frustrada de lo que le hubiera gustado dedicarse a él mismo si en lugar de escribir novelas se hubiera decantado por el rock and roll) y la disputa interna de un pastor frente a sus creencias y que se dedica a realizar peligrosos experimentos con el poder de la electricidad. En mi opinión, la historia no daría de sí para abarcar una novela de trescientas páginas, de ahí que gane tanta importancia y extensión en la obra las memorias rockeras del protagonista. No las considero prescindibles, todo lo contrario, me pareció una muestra de poderío narrativo de Stephen King de abarcar, dentro de un hecho insólito y terrorífico, ese algo que descubre el pastor empleando la electricidad, la vida de una estrella del espectáculo. Aunque es cierto que en cuanto a caracterización de sus protagonistas no han calado lo suficiente en mí, el crecimiento en la obra del joven Jamie Morton, pasando de sus años de instituto y sus relaciones con los amigos, novias y familia a los turbulentos años de adicciones y vida en los escenarios, resulta una evolución del personaje muy bien llevada por su autor.

El libro se abre con una cita de Lovecraft y bien mirado, el final de la novela, que acojona un rato, podría enlazarse bastante con dicha cita. La inspiración de Mary Shelley también ha dejado su impronta en Revival. Por tanto, se podría decir que esta novela resulta una suerte entre varios elementos que hacen común las historias de Stephen King (no es la novela que recomendaría para un iniciado pero sí a tener en cuenta una vez leídas las joyas de la corona) y un paseo por algunas de sus inspiraciones, tal y como hacemos los autores noveles cuando comenzamos a escribir. ¿Será este un nuevo renacer para la última etapa —Dios quiera que sea larga— de Stephen King?

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Nacidos de la bruma 1. El imperio final, de Brandon Sanderson

Nacidos de la bruma 1. El imperio final

Nacidos de la bruma 1. El imperio finalEl género fantástico reúne, junto a la ciencia ficción dura, quizás, a los autores y lectores más críticos de cuantos géneros literarios puedas encontrar. Al menos siempre he tenido esa impresión basándome en convenciones a las que he asistido, como la última edición del festival Celsius de Avilés, comentarios y artículos que he leído en blogs de internet y las ya anticuadas —una lástima, pero así es— cartas al director de revistas especializadas. Pese a ser el género literario que más libertad da tanto a autores, pudiendo éstos asentar la historia de su obra en mundos inexistentes, con personajes extravagantes de cualidades imposibles y a sus lectores, que disfrutan de la lectura de esos mundos extraños donde se sumergen con gran facilidad y voracidad, siempre han resultado ser un público exigente. Consigo mismos. Con lo que leen. Con lo que otros cuentan de lo que ellos leen.

Ahí es donde me toca a mí. Así que, sin ánimo de ganarme la confianza del lector sino simplemente porque así lo considero, tras leer Nacidos de la bruma 1. El imperio final, de Brandon Sanderson, comienzo diciendo que me ha resultado el mejor comienzo posible para una saga de fantasía.

Cuanto sabía de Sanderson hasta ahora era que escribió la divertida y entretenidísima saga juvenil que empieza con Alcatraz contra los Bibliotecarios Malvados y disfruté como un colegial. Entonces quise saber más acerca de este autor y me di de bruces con que es un escritor tan prolífico como pueda llegar a ser Andrej Sapkowski o Abercrombie juntos y cuyas críticas le posicionan como el más digno sucesor de George R.R. Martin o Tolkien. Y entonces me dije: ¿Por dónde empiezo a leerle? Y, aprovechando que Nova ha reeditado la saga al completo de Nacidos de la bruma con nuevas portadas y revisión de sus traducciones, decidí que esta saga era lo ideal.

Un mundo en el que durante mil años han caído cenizas del cielo y nada florece. El sol, rojo infernal, es consumido por las brumas al llegar la noche. El Lord Legislador domina con un poder absoluto sobre todos los habitantes esclavizados, llamados skaa, con la ayuda de obligadores e inquisidores, seres que poseen la habilidad de la alomancia, una poderosa magia extraída de los metales. En ocasiones, pese a que las estrictas leyes lo prohíben, algunos nobles y altos cargos alománticos se acuestan con mujeres skaa y algunos de sus bastardos sobreviven y heredan sus poderes. Son los nacidos de la bruma. Uno de ellos, Kelsier, con la ayuda de otra nacida de la bruma, Vin y sus compinches, se preparan para una rebelión del pueblo oprimido para derrocar el reinado atroz de muerte y crueldad del Lord Legislador.

Mi primera impresión al adentrarme en la lectura de Nacidos de la bruma 1. El Imperio Final era que podrían asustarme aquellos asuntos sobre magos vestidos con capas y túnicas, poderes extraños que no tuvieran un explicación accesible y una mezcolanza de reinos con lores y nobles de nombres imposibles que al final necesitara de un cuaderno de notas para no despistarme entre tanta información. Brandon Sanderson lo ha conseguido. Y esta es una afirmación bastante escrita acerca de sus novelas ya que este escritor tiene el poder de hacer que todas esas primeras impresiones desaparezcan en las primeras páginas de la novela. La acción te introduce de lleno en ese mundo de ceniza que ha creado y en el conflicto que va a marcar la historia de una forma tan atractiva y de fácil lectura que, para mí, novato en sagas fantásticas, ha conseguido cautivarme.

Mención aparte, los personajes, que es donde Sanderson se luce y con gusto. De primeras, la dupla Kelsier/Vin, los dos nacidos de la bruma. Una suerte de ¿Batman y Robin?, sí, podría ser. El modo en cómo se conocen, la habilidad para poder enfrentarse a los peligros que les esperan, el entrenamiento para llegar a ello. Kelsier, de espíritu rebelde, siempre amable con un profundo sentir interno, es profeta. Profeta de un pueblo esclavizado. Un cruzado por una causa justa que a medida que avanza la novela, va más allá de ser solo un héroe; es esperanza para un pueblo oprimido durante años. Vin, por su parte, es quien simboliza la parte más llana del pueblo skaa, una pobre ladrona callejera que ha sufrido lo suyo y cuando se creía sin una misión en la vida, se encuentra metida de lleno en la mayor revolución que ha conocido. Su aprendizaje hará que el personaje vaya madurando durante la novela. Y el resto de la banda de rebeldes, Brisa, Ham, Dockson o el criado Sazed, brillan cada uno con sus personalidades y cualidades diferentes y bien marcadas por el autor. Una delicia encontrarte una lectura donde ningún personaje está de paso o de relleno. Todos con su función. Todos con su registro.

En ocasiones, sobretodo en escenas de acción donde los personajes se ayudan de sus poderes para volar y dar saltitos de un lado a otro, cuesta más hacerse a la idea de cómo se desarrollan los hechos. Aún así, Brandon Sanderson sabe escribir con detalle los movimientos que, si en una película resulta un recurso tan fácil cuando nos lo muestran, escribirlo no lo es tanto.

En definitiva, la primera entrega de Nacidos de la bruma me ha parecido un entretenido e inteligente viaje a ese mundo de cenizas, esa revolución del pueblo contra sus opresores donde con facilidad te introduces dada su atractiva y absorbente narrativa y donde te permite disfrutar de unos personajes muy bien cuidados y desarrollados cuya habilidad para la magia se aleja de los tan manidos recursos escritos en muchas otras novelas del género fantástico. Deseando estoy de atreverme con el resto de la saga.

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¿Acaso molesta el ruido que retumba en mi sesera?, de Steven Tyler

¿Acaso molesta el ruido que retumba en mi sesera?

¿Acaso molesta el ruido que retumba en mi sesera?«Tengo muchas salvajadas que contar, demasiadas, y voy a contarlas sin paños calientes. Relatos atronadores de lujuria, droga y desenfreno, de trascendencia y toxicomanía que saciarán todo vuestro apetito por la truculencia».

A ver cómo me atrevo a comentar las memorias de Steven Tyler si ya te mete esta confesión por la boca en la solapa de la sobrecubierta. De primeras, ¡qué tipo más auténtico es Steven Tyler! Uno de esos tipos con los que no te aburres. Nunca. Jamás. Y te lo debes pasar muy pero que muy bien. Bueno, si le aguantas el ritmo.

Las biografías de los rockeros, ya sea Jim Morrison, Richie Blackmore, Axl Rose o cualesquiera pelanas con billete, solo de ida, para el lado salvaje de la vida y que ha hecho que féminas por doquier mojen sus bragas y muchos, cuando éramos adolescentes, hubiésemos intentado aporrear sus riffs de guitarra, suelen ser, por norma general, una copia entre sí. Puede haber más sustancias tóxicas, más enanos repartiendo rayas de coca o una tía con tres tetas, pero poco más allá de lo que suele ser la vida de una estrella del rock en potencia. En ¿Acaso molesta el ruido que retumba en mi sesera?, las memorias que narra con maestría Steven Tyler, deja todas esas poses confesadas de rockstar con intenciones de literatura obscena en cuentos de cuna para colegialas. Todo escrito con descaro, sinceridad y poesía por, permíteme expresarlo de este modo, el pene más lascivo y testarudo, la lengua viperina erótica y de mejor retórica, el genio más excéntrico y lujurioso y el espíritu atormentado y tóxico que ha dado el rock and roll americano, Steven Tyler. Él, el demonio aullador de la mejor jodida banda de Estados Unidos, Aerosmith, y su poético-vicioso-caótico verbo.

Conocí la música de Aerosmith cuando en la MTV, la que molaba, ponían el vídeo de «Cryin’». Flipé al ver cómo Alicia Silverstone se lanzaba por el puente quedando colgada por un cable enganchado al piercing de su ombligo. Eran los años 90 y se podría decir que me había perdido un viaje previo más que interesante de la trayectoria anterior de la banda. Puede que mis padres decidieran tenerme más tarde, obrando según un minucioso plan maestro de evitar que mi persona se viera corrompida (y lo habría hecho) por el pervertido estilo de vida de la banda y caer así en ese depravado pozo de la decadencia alada de los de Boston. Me perdí una buena época, desde luego. Pero nunca es tarde para que su protagonista me haga partícipe de ella.

Después de leer las confesiones de Steven Tyler he conseguido conocer muy de cerca todas esas ilusiones rotas y otras logradas de unos chicos que soñaban con ser los más grandes, y cómo el camino que emprendieron se les torcía una y otra vez, sobre todo a él, Tyler, viviendo en una continua noria que no dejaba de girar y agitarse a toda velocidad. Sí, me ha confirmado que aquélla fue una buena época. Una buena época en la que reunirse de gente como Jimmy Page, montárselo con la locutora de radio en plena emisión, presentarse desnudo frente a la puerta de Joan Jett para tirarle los tejos o mear al lado de Paul McCartney «Me gusta vuestra música, me dijo. Desde entonces no he vuelto a mear recto», era el pan nuestro de cada día.

El chico que se criara en los bosques de Sunapee, que escuchara todo el blues que podía permitirse, y no era poco, que se vestía con los trapitos que diseñaba una amiga para parecerse a sus admirados Rolling Stones y que escribió una de las mejores jodidas canciones de la historia del rock, «Dream On».

¿Acaso molesta el ruido que retumba en mi sesera? Solo a un cachondo como el cantante creador del aullido del demonio se le ocurriría un título así. Una edición muy cuidada por Malpaso, en tapa dura impresa y sobrecubierta con diferente portada y fotografías en pliegos interiores y un gran trabajo de traducción por un viejo lobo de mar en esto del rock, Ignacio Juliá, curtido en las idas y venidas de muchos rockeros. En cuanto a estilo narrativo, mucha poesía y gusto literario en el que Steven Tyler me ha fascinado en su modo de relatar su vida tóxica. No falta detalle. Pero más aún, la vida de un hombre sumamente sensible del modo más auténtico que se puede llegar a ser. Un hombre enamoradizo y salido a partes iguales, pero siempre sincero, siempre descarado. Un amante y padre de tres hijas y un hijo a quienes adora. Una víctima muchas veces de los excesos que la banda le exigía y un obstinado detallista por dar el 100%. Hay grandes momentos en el libro donde se demuestra esa obsesión y que si eres un apasionado de la música y del proceso de creación, vas a  disfrutar mucho. Toma nota y después oído a la grabación de  «Nobody’s Fault». Me encantó.

Cuando lees las memorias de Tyler te das cuenta de cuán subestimado le tienen en su propio país. Quizás sean sus excentricidades y amaneramientos, vestirse con los pañuelos como Janis Joplin o desafinar cuando canta el himno nacional en los partidos de béisbol. Espera a leer y te darás cuenta del bagaje musical y literario que domina, de que no es oro todo lo que reluce en su vida personal y que el líder de Aerosmith, si algo tiene, además de ganas obsesivas por echar un polvo, es genialidad. Un jodido genio, eso me ha parecido leyendo su libro. Una historia que además de leerse se escucha, y de qué manera. He tomado nota de todas las canciones que germinaron el degenerado y sensible espíritu de Steven Tyler, de esas canciones que escuchas la aguja corriendo —y corriéndose— por los surcos de viejos vinilos de blues. El blues, tío, la jodida teta que amamantó al rock. La manzana que pervirtió a Eva haciéndola bailar con el diablo, Oh yeah, baby, te ves estupenda. El motor quejumbroso que da alas al sonido de Aerosmith. El blues, tío, porque en definitiva eso fue, es y siempre será el blues, el fermento de los lamentos del alma atormentada.

¿Te ha molestado el ruido? Eso es que vas por buen camino y no te imaginas aún el viaje que te espera. Por tanto, déjate llevar. Al final, todo se reduce a las canciones, al amor y también al desamor. Porque los cantantes escriben canciones de amor, sí, pero no se les permite enamorarse. ¿O puede que sí?

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Academia Gotham 3. Anuario, de Brenden Fletcher

Academia Gotham. Anuario

Academia Gotham. AnuarioHace un año, el Universo DC Cómics puso en marcha un evento denominado «DC You» con el fin de conquistar a nuevos lectores y dar más poder creativo a sus historietas. Presentaban ahí a guionistas y dibujantes emergentes con mucha calidad y que de otro modo hubieran tenido muy difícil acceder al sello editorial. Esta línea de cómics se caracterizaba por su carácter rompedor, desenfadado y alternativo, creando nuevos arcos argumentales muy originales que, de una forma más o menos sutil, se introducían en la mitología del universo compartido de DC. Una de las obras surgidas en esta serie de cómics fue Academia Gotham y a pesar de que, en cuanto a ventas, está dejando bastante que desear, por su original visión de otro de los enclaves enigmáticos de Gotham y su carácter amable y divertido dirigido a un público juvenil, a mí me está resultando una de las más entretenidas historias relacionadas con la ciudad del Caballero Oscuro.

Academia Gotham 3. Anuario es el tercer tomo que ECC edita en España e incluye los números del 14 al 18. El número 13, que ha quedado huérfano entre el segundo y tercer tomo de esta colección, se incluye en otra serie llamada Guerra de los Robin, una de esas estrategias empresariales de relacionar series de cómics para aumentar ventas. Si no tienes intención de conseguir ese número suelto, te resumo muy rápido para que no te quedes en ascuas; en Gotham se ha creado una ley que prohíbe ser Robin. Muchos chavales, fascinados por los métodos del compañero de Batman, quieren seguir sus pasos y se disfrazan como él. Y en la Academia Gotham no podía faltar un miembro con las mismas intenciones. Mientras tanto, el joven Club de Detectives liderados por Olive y Maps, se verán inmersos en un nuevo caso de misterio. Esta vez, relacionado con un ser que regresó a la vida tras haber sido enterrado adrede bajo las instalaciones de la academia.

El anuario de la Academia es el motivo de las nuevas aventuras de este tercer tomo. Tras la presentación de los jóvenes protagonistas y las aventuras vividas descubriendo el escondite de Killer Croc a través de los pasadizos secretos de la academia en Bienvenidos a la academia y los enfrentamientos contra Clayface o un hombre lobo en Calamidad, el Club de Detectives hacen balance de su primer año en la Academia Gotham. A la intrépida y divertida Maps los profesores la han excluido del anuario, con lo que decide realizar uno por su cuenta anotando las vivencias que ha experimentado junto a su peculiar grupo de amigos.

Seguro que recuerdas esos capítulos anuales de Los Simpson en los que un hecho concreto da pie a que resuman la temporada contando varios trozos de episodios anteriores, por ejemplo, cuando Homer está en el hospital y su familia recuerda la de veces que se ha golpeado en la cabeza entre muchas otras cosas. Digamos que Academia Gotham 3. Anuario actúa del mismo modo, solo que en lugar de recopilar historias que ya nos han mostrado, inventan nuevos casos más escuetos para llenar sus páginas con infinidad de misterios y aventuras a la cual más dispar. Las más destacables para mí por cómo están escritas y su dibujo son el curioso encuentro de Maps con Batman, mostrando un gesto muy agradable del Caballero Oscuro y la fantástica historieta de los Brujos Gilkey, mi favorita. Pero hay para todos los gustos. Mucho dibujo de tira cómica que enfatiza el carácter juvenil de la serie, juegos de rol y un escaparate de algunos personajes secundarios del Universo DC. Una especie de muñecas rusas, es decir, una historia dentro de otras historias. Un modo también muy práctico de presentar a nuevos dibujantes e historietistas que en dos, tres o cuatro páginas, aportan su toque fresco y personal.

Sí es cierto que en este tomo he percibido cierta falta de la originalidad y pegada que tuvo cuando surgió, y puede que el nivel sea inferior con respecto a los tomos anteriores. Sin embargo, me sigue gustando esa apuesta por el derroche de jovialidad y desparpajo de algunos de sus personajes manteniendo la línea más amable de las series relacionadas con Batman. Además de poder encontrar, cada dos páginas, una historieta nueva con un estilo muy distinto del anterior y aún más del siguiente. Es un «a ver qué viene ahora…» que le da mucha agilidad a su lectura y siempre enmarcado en el ambiente divertido y alegre con el que nació la serie. Si tiene continuidad en el futuro, te contaré en qué nuevos y peligrosos misterios se han visto involucrados los, desde ya, nuevos miembros de la ciudad gótica, el Club de Detectives de la Academia Gotham.

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Academia Gotham 2. Calamidad, de Brenden Fletcher

Academia Gotham. Calamidad

Academia Gotham. CalamidadCuando era pequeño me encantaba ponerme en la televisión los episodios de la serie Scooby Doo justo antes de volver al colegio por la tarde. Los misterios que tenían que investigar, con fantasmas o monstruos peligrosos, me mantenían en vilo durante todo el episodio y siempre tenían una resolución bastante sencilla, todo se explicaba al final del episodio. En el próximo capítulo, un nuevo misterio se les presentará. Siendo más mayor, aunque no mucho, gustaba de leer historietas relacionadas con los monstruos más clásicos, los que en cine aún no podía ver por ser muy pequeño. Unas aventuras edulcoradas pero que mantenían ese halo de terror gótico que devoraba de gusto. Con los chicos de Academia Gotham, ocurre algo similar. Los fenómenos inquietantes que les acechan, al final, tras una aventura de lo más entretenida, son resueltos. Eso sí, te dejan con un nuevo enigma a resolver para mantener el suspense en la historieta. Y todo envuelto en una atmósfera de horror y misterio.

En Academia Gotham 2. Calamidad, el segundo tomo que narra las aventuras juveniles de un grupo de estudiantes empeñados en descubrir los misterios que se esconden tras los muros de la academia, dedican en este número un cuidado homenaje por el terror más clásico. Eso ya se cuece desde el número que abre este tomo, en el que de forma poética, los jóvenes miembros del Club de Detectives sellan su juramento para formar parte de tan peculiar agrupación. Desde Edgar Allan Poe a hombres lobo, pasando por fantasmas, las nuevas aventuras de Olive, Maps y los demás chicos del club, te llevan a descubrir nuevos misterios que aguarda la Academia Gotham. Todo, por supuesto, inmerso en el Universo DC con puntuales apariciones de secundarios de las tramas de Batman, como pueden ser Damian Wayne, el profesor Hugo Strange o Kirk Langstrom.

Si en el primer tomo, Academia Gotham 1. Bienvenidos a la academia, ya nos presentaron al elenco de chicos jóvenes con Olive como centro de todos los misterios, en esta ocasión son los profesores los que gozan de su momento de gloria. El profesor Scarlett, recitando El Cuervo de Poe, da comienzo a una historieta sobre la magia que envuelve a una pluma de la antigüedad perteneciente al linaje de los Wayne. Un modo de introducir a Damian Wayne dentro del Club de Detectives que con tanto fervor e ilusión infantil ha fundado la extrovertida Maps. Entre los pasillos y las aulas de la academia es donde se desarrolla parte de los sentimientos de amor y amistad entre Olive y su exnovio Kyle y el resto de amigos del club. Un modo de acercarnos más al sentir y la personalidad de estos jóvenes. Y por supuesto, los inexplicables acontecimientos que les mantienen en una continua alerta. El profesor de ciencias Kirk Langstrom intenta buscar un antídoto para curar a las víctimas de sus fallidas invenciones cuando irrumpe en el colegio una bestia; un hombre lobo. Mola, ¿eh?

Con su característico ritmo desenfadado, rebelde y simpático, el guion irá dando más detalles acerca de la identidad real de Olive y del porqué de su internamiento en esta peculiar academia. Y esta vez, es Maps con su carisma, quien lleva más el peso de la trama durante las aventuras que les esperan.

Un detalle que sigo valorando es al equipo creativo de esta serie. Por su historia y por sus dibujos. En esta ocasión, los seis números que completan el tomo están dibujados principalmente por Karl Kerschl, quien he leído se despide de esta serie cediendo su lugar a los dibujantes Mingjue Helen Chen y Msassyk con quienes comparte algunos números dentro de este tomo. Y las portadas se las divide con Becky Cloonan, coguionista de la historia. Unas piezas, las portadas, muy dignas de conseguir en su formato original en grapa de los números americanos por lo que molan, aunque en el tomo que edita ECC vienen impresas al comienzo de cada número interior.

¡Qué gusto volver al terror clásico y aventurero! Edulcorado o no, este tomo de Academia Gotham 2. Calamidad tiene todos los tintes románticos que me gustan de esas historias y me ha dado los ingredientes necesarios para disfrutarlo de principio a fin. Ya no solo que mantenga su atmósfera gótica de pasillos lúgubres, un viejo edificio que se conecta a través de pasadizos ocultos con la academia y apariciones en el antiguo cementerio, es todo eso y el ritmo fresco, sin pausa y divertidísimo con el que los personajes huyen, investigan y descubren misterios que no parecen tener fin en esta academia. Si hasta hay lugar para la maldición que recae sobre la obra teatral de Shakespeare, Macbeth. Todo un recital de ingenio por parte de sus creadores que están haciendo de esta serie, una de las más originales e interesantes del Nuevo Universo DC.

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Academia Gotham 1. Bienvenidos a la academia, de Brenden Fletcher

Academia Gotham. Bienvenidos a la academia

Academia Gotham. Bienvenidos a la academiaGotham City, la ciudad de Batman. Y la ciudad de las injusticias, los maníacos sueltos, las bandas de mafiosos, monstruosas criaturas, asesinos en serie, policías corruptos…Son muchos los puntos de vista que dentro de los cómics nos han mostrado el día a día de la ciudad gótica. O bien por ojos del inspector de policía James Gordon, o por la batfamilia o por alguno de sus villanos. A cada cual, más o menos interesante dependiendo del grado de mitología y misterio que quieran mostrar sobre los cimientos de la ciudad. Es una ciudad que respira por sí misma, que tiene su propia alma y fue forjada por infinidad de secretos que se esconden tras los muros de sus instituciones. El asilo Arkham, la penitenciaría de Blackgate, los Narrows…ahora toca sacar los oscuros secretos que se esconden en la Academia Gotham.

Surge en el Nuevo Universo DC una colección de las más originales y entretenidas dado su desenfadado y jovial estilo. Una suerte de Scooby Doo y Harry Potter actualizada y refrescante, inmersa en el universo de Batman y protagonizada por un grupo de adolescentes que dividen sus tareas escolares con la investigación de extraños sucesos ocurridos entre los muros de su escuela. Unas historias llenas de aventuras, misterio, fantasmas, amor y cargadas de un tono rebelde y simpático. Todo ello desarrollado en un viejo colegio de aspecto gótico y fantasmal que aguarda muchas incógnitas entre sus aulas y recónditos pasadizos. Esto es Academia Gotham 1. Bienvenidos a la academia.

El primer tomo de la colección incluye los seis primeros números americanos. Sirve a modo de presentación de la academia, sus enigmáticos profesores y los singulares miembros de la banda de adolescentes que tendrán que unir fuerzas e ingenio para descubrir los peligros que les acechan. Olive Silverlock, con un aspecto icónico, pelo blanco y ojos rojos, es una espléndida estudiante que tras un dramático suceso que se irá desvelando poco a poco, siente rechazo hacia sus compañeros y evita el contacto con ellos. Sin embargo, algo empezará a suceder en la academia, unos hechos inexplicables que harán que Olive se vea obligada a investigar su origen. Para ello, decide juntarse con un grupo de lo más variopinto: Maps, hermana del exnovio de Olive, una chica vivaz, valiente, deseosa de adentrarse en cuantos misterios sean posibles; Kyle, el exnovio, un guapo deportista; Pomeline, una compañera con la que no guarda mucha simpatía y que siente afinidad por las artes quimeras, y Colton, joven especialista en abrir candados y meterse en líos siempre llevando sus gafas de sol. Ellos son el Club de Detectives.

Me ha agradado muchísimo encontrar esta serie. Su tono amable, juvenil y aventurero me ha enganchado de principio a fin. Las historias que se desarrollan en Gotham, por norma general, tienen un corte bastante siniestro y violento. Necesitaba una vía de escape y Academia Gotham 1. Bienvenidos a la academia me la ha mostrado. Esos misterios de apariciones, viejos edificios con pasadizos secretos, una banda de chicos que se atreven a desafiar todos esos peligros y un marcado gusto de sus creadores, Becky Cloonan, Brenden Fletcher como guionistas y Karl Kerschl como dibujante, por el ideal romántico (el viejo director de la academia vagando por los pasillos con un candelabro, espectros en la noche…) son detalles que me han hecho ganar puntos hacia estas historietas. No queda, además, descolgada del universo de Batman, ya que él mismo y muchos de sus personajes aportan su intervención justificada en el argumento. Desde Hogwarts, nunca antes me había sentido tan atraído por entrar en una academia. No solo el arco argumental, también cómo ha sido dibujado, que es uno de los aspectos más atractivos que puedas encontrar; los escenarios tenebrosos, los planos detalle, cada uno de los personajes y su vestuario, su expresividad…Un gusto, la verdad.

Unas historietas, en principio, dirigidas a un público juvenil pero que si tienes aún espíritu aventurero y un halo romántico, seguro disfrutarás de ellas. Entra en la academia y pásalo bomba con las aventuras del Club de Detectives de la Academia Gotham.

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Harrow County 1. Innumerables seres, de Cullen Bunn y Tyler Crook

Harrow County 1. Innumerables seres

Harrow County 1. Innumerables seresAlgo extraordinario tiene ambientar las historias de terror en los Estados Unidos de América. Quizás sean sus carreteras desérticas o los siempre temibles pueblos de interior, o puede que sea la inquietante tranquilidad de los barrios residenciales o las zonas de lagos y pantanos. El caso es que dentro de la cultura popular nos han contado tantos cuentos de terror ocurridos en diversas poblaciones que solo con nombrarlas sentimos un escalofrío. Ya sea en la literatura o en el cine, los pueblos de Estados Unidos han sido lugares emblemáticos que forman ahora parte de una guía de viajes para el amante del horror que desea, muy a su pesar y al temor que le infunde, viajar y conocer los lugares que han sido testigo de matanzas, relatos fantasmagóricos y leyendas de seres imposibles y pesadillescos.

Siendo muchos pueblos reales y otros cuantos ficticios, la lista de poblaciones a las que les envuelve ese halo espectral se extiende a lo largo y ancho de todo el país norteamericano. Se me ocurren ahora la leyenda del jinete sin cabeza de Sleepy Hollow, el extraño suceso de un payaso diabólico en Derry, la terrible noche de Halloween en Haddonfield, pesadillas en la calle Elm en Springwood o los feroces ataques de un tiburón blanco en las playas de Amity. Pero también podría mencionar Crystal Lake, InnsmouthWayward Pines . Desde ahora, Harrow County pasa a ser nuevo miembro de este peculiar mapa del terror.

El guionista Cullen Bunn y el dibujante Tyler Crook presentan en Harrow County 1. Innumerables seres una inquietante historia de extraños sucesos situada en una población de la América rural sureña. El cómic ha sido nominado al prestigioso premio Eisner a la mejor serie nueva y este primer tomo que reúne los cuatro números americanos que lo componen, me deja con ganas de leer más historias suyas.

A la joven Emmy, el bosque que rodea la pequeña granja donde vive con su padre siempre le ha infundido temor. Sospecha que algo se esconde entre la maleza de los zarzales y que en el interior de un viejo árbol muerto, habitan monstruos y espectros, los considerados innumerables seres de Harrow County. Población dada a las supersticiones sobre brujería y maldiciones, esconden un terrible secreto que Emmy descubrirá cuando cumpla los dieciocho años. Pese a que con ello desatará el horror del pasado que aún ignora…

La primera vez que supe de esta historia fue en el glorioso Día del Cómic Gratis que las librerías y editoriales aprovechan para lanzar nuevas series que enganchen a más lectores. La grapa que contenía el primer número de la colección consiguió conmigo su propósito. Ya solo la portada, inquietante a más no poder con esa mano ensangrentada escapando de un viejo cajón de madera donde se ocultan unos ojos amarillos, hizo que me lanzara a por el cómic que descansaba entre los varios montones de otras series que ese día se regalaban. Pero no solo de portadas se vive así que aún quedaba adentrarme en la historia. Un rápido vistazo a las páginas interiores me hicieron ver que el tono sureño y atemporal iban a marcar el ritmo, por tanto, punto a su favor. Una historia de terror en una población alejada de la ciudad y las tecnologías que a veces restan misticismo a este tipo de cuentos. Es decir, unas leyendas con sabor folclórico, como las que se cuentan al calor de un fuego.

Leyendas de fantasmas, de brujas, de cosas que es mejor no sacar a la luz. Con un guion sencillo, la historieta se sucede en los primeros números con un buen ritmo narrativo presentando a los personajes y desarrollando perfectamente la atmósfera de aquella granja aislada en medio del bosque. Emplear como recurso en mitad de la quietud de la noche el mugido de las vacas en la granja me pareció muy cinematográfico y  conseguido. Es quizás, hacia la mitad del relato, metido de lleno en pleno bosque y en lo que ahí sucede, cuando el ritmo se me hizo algo acelerado. Como si esa parte necesitara de una explicación y algo más de desarrollo. Las cosas que ocurren en esa parte del relato me estaban gustando tanto que me quedé con ganas de que se ampliara su mitología.

El dibujo mola. Tyler Crook consigue infundir la atmósfera de la historia con unas ilustraciones muy ricas en detalles para ambientar los diferentes escenarios y en la creación de los personajes y seres que pululan a lo largo de las viñetas. Presta atención a las ilustraciones a doble página en las que inserta en el marco natural de forma sutil el nombre del pueblo.

Harrow County 1. Innumerables seres se edita, a excepción de ese primer número gratuito, en un tomo único con sus cuatro números muy completo. Al final de la historia, le acompañan unas páginas que los amantes de las ilustraciones disfrutarán como enanos: los bocetos de los personajes, pequeños storytellers e ilustraciones realizadas por otros dibujantes a todo color y a página completa. Y también un regalo para los que gustan más del guion; los primeros capítulos de la novela en la que en un principio se iba a basar la historia. Muy agradecido ese material.

En definitiva, si te gustan las historias de terror ambientadas en poblaciones de la Norteamérica rural, con sabor a mitos y leyendas populares que los antiguos del lugar contaban al amor de las brasas de una hoguera, los secretos que aguardan en los bosques de Harrow County te encantarán.

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Un gato callejero llamado Bob, de James Bowen

Un gato callejero llamado Bob

Un gato callejero llamado BobTe voy a poner en situación. La situación que me llevó a conocer este libro, Un gato callejero llamado Bob, leerlo, disfrutarlo y, ahora que se ha reeditado en nuevo formato más barato, cómodo y práctico de meter en el bolsillo trasero de los vaqueros, reseñarlo para ti.

Dicha situación nos lleva a hace un par de años. Hacía un frío que pelaba hasta las cejas. Un guitarrista, con los dedos amoratados, interpretaba los acordes de un tema de Johnny Cash. Le saludé, le felicité por la versión que se estaba marcando y seguí mi camino. Entré en una famosa y enorme librería del centro de Madrid. Era una mañana entre diario, porque en fin de semana ni loco me mezclo ahí con la ingente masa de público que abarrota las varias plantas del local. Entré buscando refugio del frío que hacía en las calles del centro y porque siempre perderme entre libros me ayuda a tomarme las cosas cotidianas que me esperan el resto del día con mejor humor. A veces pueden llegar a cabrearme cuando veo los exagerados precios de muchos libros, pero este es otro cantar. Vamos al lío. No buscaba ningún libro en concreto. Es más, iba con la idea de buscar sorprenderme porque ya tenía otros libros pendientes esperando en casa, así que me decanté por ir a las secciones que suelo siempre visitar. Nada nuevo o interesante en el frente. Me fui hacia narrativa anglosajona y de no ficción, bueno, como no buscaba nada en particular, cogía y leía sinopsis de las últimas novedades que, en un acto de atraer la atención del cliente, los libreros ponen con sus portadas a la vista. Como el grafismo de portadas, en muchos casos, deja mucho que desear, paseaba la mirada de un lado a otro sin que nada me motivara. Hasta…

Ahí estaba. Ese gato gordo y naranja de mofletes aún más gordos. ¿Cómo resistirse un amante de los gatetes a semejante fotografía? Vale que no tiene nada de creativo, es más la portada para muchos no pasa de ser la tierna imagen de un gato redondo graciosa sin más. A mí me encantó. Y leí la sinopsis:

James Bowen era un músico callejero que mal vivía en las calles y en apartamentos de Londres arrastrando un doloroso y problemático pasado. Una noche escuchó los maullidos lastimeros de un gato herido en el descansillo de su piso. En su situación, lo último que podía permitirse era aceptar la responsabilidad de cuidar del gato pero su noble espíritu decidió hacerlo. Le llamó Bob. No por Dylan sino por un personaje de Twin Peaks que le gustaba mucho. Lo que no esperaba James era que haber conocido a ese gato iba a salvar su vida y ambos, entre aventuras, situaciones cómicas y, en ocasiones, peligrosas por las calles londinenses, iban a sanar sus propias heridas que arrastraban del pasado y les iba a dar a los dos una segunda oportunidad.

Esta es la premisa de la historia real que narra en primera persona el propio James Bowen, el cómo un día un gato que venía herido y al que creyó darle una segunda oportunidad, en realidad era el gato quien se la estaba dando a él.

A la portada le acompaña un divertido sello con forma de huella de gato donde cita: Nº 1 Catseller. Un juego de palabras por el rotundo éxito del libro que fue un auténtico super ventas en Reino Unido y después en el resto del mundo. De esos libros que suele recomendar Oprah Winfrey en su programa de la tele y al día siguiente agota existencias en los estantes de las librerías. Yo desconocía este dato pero aun sabiéndolo, no hubiera hecho que recelara de él. El argumento me llamaba la atención. Yo soy músico, tengo gato, siempre he querido salir a tocar por las calles y la dulzura y sensibilidad que muestra James Bowen durante todas las páginas, con una narrativa sencilla, sin grandes pretensiones literarias, puro sentimiento, me conmovió y creó una simpatía hacia él que ha hecho que, a día de hoy, esté deseando viajar a Londres y conocerle en persona junto a su gato. Porque James todavía sigue saliendo a la calle a tocar con su guitarra y lleva a Bob consigo, subido a su hombro como hiciera desde el primer día que le conoció.

La emotiva e inspiradora historia de esta amable pareja que si tienes un mínimo de sensibilidad, seguro llegará a tu corazón, va a tener su adaptación en cine que se estrenará el próximo mes de octubre. El propio Bob, un auténtico Humphrey Bogart de la interpretación en versión gatuna, ha participado en algunas escenas de la grabación. Como suele ocurrir con las adaptaciones, a veces quedan muy por debajo de las sensaciones que te llegan a transmitir los libros, así que yo te recomiendo darle antes una lectura a Un gato callejero llamado Bob, dejar que el propio James Bowen te cuente a través de las canciones de Johnny Cash o Nirvana padeciendo el intenso frío de las calles de Londres, cómo era su vida y cómo fue aquel preciso instante en el que Bob entró en su casa para regalarle una vida nueva, la que ambos necesitaban. A propósito, al músico que encontré tocando en la puerta de la librería, aún le estoy buscando por Madrid para regalarle el libro.

 

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La transformación, de Franz Kafka

La transformación

La transformaciónEl relato sobre la inquietante mutación sufrida por Gregor Samsa es, para mí, el mejor comienzo de una historia que he leído jamás. Una visión de pesadilla que el escritor narra perfectamente para que sientas, como lector, la angustia de verte transformado en un monstruoso bicho. El día que leí la historia por vez primera hace ya algunos años, sentí que el cuerpo se me descomponía, me sentí raro, con pesar, horrorizado y a la vez, maravillado por la soberbia historia que Franz Kafka escribió. No he encontrado lectura, ni aún dentro del género de terror, que dé más pavor que La Transformación.

Mi primera lectura la realicé en una vieja edición argentina traducida por el inmenso escritor Jorge Luis Borges (el nombre de Gregor fue españolizado a Gregorio y eso me encantó) de quién, a día de hoy, considero la traducción que más me gusta. Nota que no digo la mejor, solo la que más me gusta. En seguida trato el tema de la traducción actual. Para mí, aquella edición de páginas ajadas amarillentas que casi daba miedo pasar por si se desprendía de la pobre cubierta de papel, me puso el cuerpo del revés. Ya no solo el impactante comienzo sino toda la historia que le sigue. De lo mejorcito que he leído en mucho tiempo y uno de esos libros al que cada año le dedico una tarde. Si se me pasa un año, el siguiente lo leo dos veces.

Convirtiéndose en un clásico de la literatura alemana del siglo XX, la historia narra un hecho que podría ser parte de un mal sueño pero que nada tiene de irreal; Gregor Samsa despierta en su cama convertido en un horrible insecto. De una forma magistral, muy rica en detalles descriptivos, el autor nos sumerge en los pensamientos y pesares del protagonista que intenta habituarse a su nuevo aspecto dentro de su propia habitación y cómo sufre progresivamente el rechazo y aislamiento de sus familiares.

Tras una edición conmemorativa en tapa dura con la ilustración de la portada original en la sobrecubierta, la editorial DeBolsillo edita ahora la edición definitiva en rústica con nueva ilustración impresa para la portada y con la traducción revisada de José Luis del Solar y prólogo y comentario de notas muy interesante de Jordi Llovet. Para muchos, yo el primero acostumbrado a mi vieja edición argentina de La metamorfosis, puede llegar a chocar la interpretación del título elegido. En las notas de Llovet queda muy bien aclarado el motivo. El nombre original de la obra en alemán Die Verwandlung, traducido de cualquier diccionario alemán, la voz Verwandlung significa cambio, transformación, mutación y solo refiere a la metamorfosis cuando se le da una interpretación mitológica. Dada la temática del relato, bien podría tener parte de peso mitológico pero Kafka en ningún momento quiso atribuirle a su historia una carga de mitología, de ahí que la traducción más aceptada sea La transformación.

Juan José del Solar hace un trabajo estupendo traduciendo el relato. Yo no sé alemán pero por notas aclaratorias, sí sé que Kafka escribió su historia con un léxico muy culto y elevado y del Solar desempeña un trabajo muy correcto transcribiendo la historia con un lenguaje directo, sencillo y que no pierde encanto con las intenciones del escrito original. Y la parte que más destaco de esta nueva edición es, sin duda, las notas de Jordi Llovet. En ellas, además de aclaraciones a expresiones concretas dentro del relato para la total comprensión de su lectura, o de las indicaciones que Kafka obligó a que se llevaran a cabo sobre la ilustración de la portada original en la que en palabras suyas, el insecto mismo no debía ser dibujado, ni tan solo debía ser mostrado desde lejos, también incluye fragmentos de las cartas que el escritor alemán escribía a su amada, Felice Bauer, narrando casi a modo de diario, sus emociones y pesares desde la génesis de su relato hasta la culminación del mismo:

“[…] tengo que escribir un cuento que me ha venido a la mente en la cama, en plena aflicción, y que me asedia desde lo más hondo de mí mismo.”

A medida que avanzaba con la historia, las cartas describían la sensación de terror que le producía a su propio autor según la escribía, él mismo iba padeciendo una transformación, y aumentaba su ansia de narrársela cogiendo su mano.

Una edición en la que si ya has leído la historia, nunca está de más conocer, gracias a sus excelentes comentarios de texto, al hombre que se escondía tras esa inquietante historia que a mí, más de una vez, me ha hecho retorcerme en la cama sintiendo escalofríos de despertar una mañana, tras un sueño intranquilo, convertido en un horrible insecto.

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La verdad sobre el caso de la desaparición de la Srta. Finch, de Neil Gaiman

La verdad sobre el caso de la desaparición de la Srta. Finch

La verdad sobre el caso de la desaparición de la Srta. FinchEn Libros y Literatura se ha hablado muchas veces de Neil Gaiman. Siempre ha impresionado a todos los que le leyeron y después reseñaron tanto sus cómics como sus novelas. Es de esos autores además, que sus seguidores se cuentan por legión y cualquier historia que escribe es estudiada con un riguroso análisis siendo pocas veces criticado en contra. Entra, de este modo, en el selecto grupo de los intocables junto a escritores como Alan Moore o Frank Miller. En el caso de los anteriores de quienes ya he leído bastantes cosas, a veces puedo estar a favor, otras, sin embargo, me decepcionaron lo suyo. Sin miedo a represalias de sus devotos seguidores. En el caso de Gaiman, es mi primera vez. Esta historia que voy a reseñarte es la primera historia que leo del autor y hasta el momento solo contaba con las críticas muy favorables a cómics y novelas suyas como Sandman o Coraline. Una vez leída, voy a darle a la tecla para hablar de ella.

La verdad sobre el caso de la desaparición de la Srta. Finch es el último monstruito, la última creación publicada de Neil Gaiman. La obra original correspondía a un relato del autor que ahora, gracias a los lápices de Michael Zulli y Todd Klein, se puede disfrutar en formato cómic. Y dada la temática que narra la historia, con su ambientación, localizaciones y personajes, el dibujo no hace más que añadir más puntos a favor. Ambientada en las catacumbas de un viejo edificio londinense donde se celebra un clandestino espectáculo circense repleto de seres aberrantes y pesadillescos, el autor te invita a pasar un ratito de lectura muy entretenida y tenebrosa. Un poco del argumento:

Un guionista de películas intenta terminar el escrito de su guion en la habitación de un hotel de Londres. Recibe una llamada por teléfono de una pareja, amigos suyos, para salir a cenar e ir al teatro y así de paso endilgarle como parejita a la amiga amargada, seca e insoportable que es la Srta. Finch. El hombre, sin mucho más plan a la vista, acepta la invitación. Cuando quedan todos, la cita ha dado un pequeño vuelco; cambian el teatro por el circo. Lo que no saben es a qué tipo de circo se van a adentrar. Refugiándose de la incesante lluvia londinense, entran en las catacumbas de un viejo edificio donde se va a desarrollar la función. El maestro de ceremonias, ¿Alice Cooper?, les invita a conocer las horrendas criaturas que se esconden en cada una de las salas del circo. Vampiros, una monja desnuda, magos macabros y otra colección de viles y enfermizos personajes de pesadilla. Y una sala especial. Un lugar donde es mejor andarse con cuidado con lo que se desea.

Toda historia que se desarrolle en ese tipo de escenarios, de primeras, me llaman mucho la atención y hacen que devore sus páginas al margen de quién sea el autor. ¿A quién no le dan miedo los circos? Es un escenario muy recurrente para impresionar al lector con historias que danzan entre el terror y el misterio y dependiendo de la delicadeza y buena pluma del escritor, lo pueden hacer de forma sutil, elegante y opresiva o por el contrario, lasciva, macabra y repugnante. En este cómic yo encontré la mezcla de lo macabro escrito de una forma elegante. Si encima a la historia le acompañas de un buen dibujo, de los que denomino feísta por sus formas menos perfectas en cuanto a proporción o detalle pero en conjunto, una sucesión de acuarelas muy personales, mucho mejor. Así que puesto a su lectura solo podía ir metiéndome en la trama cada vez con más gusto gracias a su buen ritmo narrativo y ese toque de suspense que me puso, por así decirlo, contra las cuerdas. Me explico. Me gustaba tanto recrearme en cada viñeta que me sentía casi culpable de pasar de página. Pero es que lo que el guion aguardaba en la siguiente…

Así todo el cómic. Lo leí dos veces seguidas. Y en ambas ocasiones, la misma tesitura. Atractivo dibujo, excitante guion.

Es una de esas historias que me infunden miedo a lo desconocido, a lo que pueda suceder en ese extraño lugar y a las escenas e imágenes tan perturbadoras que se van desarrollando en cada viñeta contrastando, a su vez, con el sosiego y la armonía con la que el personaje protagonista narra los hechos. Ese suceso extraño que les sucedió aquella noche en el circo y lo que a la dichosa Srta. Finch le ocurrió allí. Lectura de lo más inquietante. Que encima el tipo guarde un más que notable parecido con Stephen King en los años 70 le añade, a mi gusto, más flipe.

De la edición que ha editado ECC, una tapa dura de 56 páginas bien cuidada por la editorial que se lee, como dicen por Argentina, en un pedo. Buen tomo para conservar en la librería de casa.

En definitiva, si te gustan los cómics con una historia que esconde un halo de misterio y horror repleto de un elenco de personajes pesadillescos pero bastante reales —uno nunca sabe lo que se cuece en ciertos tugurios de los bajos fondos de las ciudades—, bien ilustrados y con un ritmo que no decae en ningún momento, disfrutarás de esta novela gráfica. Y además, si eres de los que acompañan sus lecturas de una banda sonora que le vaya como anillo al dedo, prueba a poner en tu tocadiscos Welcome to my nightmare, de Alice Cooper. Yo lo hice. Mola. Creo que se ajusta bastante bien al sentido de este cómic. «Bienvenidos a mi pesadilla. Creo que te va gustar. Espero no asustarte […]». ¿Te atreves a entrar?

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La liga de los jinetes, de Chuck Dixon

La liga de los jinetes

La liga de los jinetesYeeha! ¡Vuelven las historietas del viejo oeste! Y anda que a mí no me va una de vaqueros. Me siento como Clint Eastwood en La muerte tiene un precio. Melodía silbada incluida. O como cuando leía algunas novelas de Silver Kane (Francisco Ledesma) en la que los pequeños pueblos mineros eran acosados por unos rufianes montados a caballo hasta que eran expulsados por el sheriff. Y las de indios. Me encantaba una de indios. Bueno, en esta indios no salen, pero sí un árido pueblo de bandoleros con todo su atrezzo en orden; su salón, sus pistoleros, su rastrojo de paja rodando por el camino de polvo, la oficina del sheriff (¡frijoles, con la sheriff!) y hasta robots. Espera, ¿robots? Si, aguarda, ahora entro en materia. Llega La liga de los jinetes.

El Universo DC, en pleno apogeo de los universos compartidos que cada vez, desde mi punto de vista, sesgan parte de creatividad para no salirse de la línea temporal/argumental que parece haberse iniciado entre cómics, series de televisión y películas y en la que los planes de futuro no tienen límite, me ha permitido salir de todo ese entramado para pasarlo en grande leyendo una historia aparte, un Otros Mundos con las que disfruto más que con las series regulares. Por su originalidad, su descaro, el riesgo de atreverse con algo más canalla, y aún así, conseguir que mantenga todavía lazos unidos con los héroes del Universo. En esas, en este cómic de tan añejo gusto por el western, algunos de los héroes, a veces de primera línea, otras de segunda y hasta tercera, les rescatan para introducirles en el lejano oeste en una aventura que mezcla de forma generosa acción, duelos en pleno salón, cabalgadas montados a caballo y ciencia ficción de estética steampunk. Todo un flipe.

El pueblo Paraíso es arrasado por una fuerza brutal y desconocida para la sheriff Diana Prince (Wonder Woman). Con la ayuda del pistolero más rápido, Kid Flash (Flash) y Katar Johnson (Hawkman), se aventurarán por los desiertos montando sus caballos hacia Helldorado en busca del causante de tan cruel matanza. En el camino se les unen más personajes a su cruzada dispuestos a derrotar el mal. Al llegar al pueblo, no pueden dar explicación a lo que ahí se encuentran; un territorio adelantado a su tiempo y que escapa a su comprensión. ¿Podrá la Liga de los Jinetes derrotar a tan preparado rival?

Cuando leí algún comentario sobre el cómic, lo ponían como una suerte de la película Wild Wild West aderezado con guiños a los poderes de los personajes que conforman la historieta. Y sí, a mí me dio esa impresión. Los escenarios del oeste, pues como todas las del oeste. ¿Cómo si no ambientar una de vaqueros si no va a ser con todos sus elementos tal y como nos los han mostrado ya la cultura popular? Pero claro, luego llega la parte steampunk de la historieta y ahí el cuento cambia. No veas si mola. Hay una viñeta que me encantó. Os adelanto una pista: tiene que ver con un tren. De portada. Solo os digo eso. Hablando de portadas, la que acontece, con la sheriff Diana Prince, pistola humeante desenfundada y sus forajidos detrás sobre el árido terreno anaranjado, es clase pura.

Y además, me gusta mucho el guion escrito por Chuck Dixon ya que tiene ese recurso narrativo de dejarte con la intriga hasta que pasas la siguiente página. Le viene que ni pintado a este tipo de historias. No resulta un argumento muy enrevesado ni demasiado ambicioso. Al ser una historia conclusiva no permite meterse en jardines de subtramas ni rellenar páginas y bocadillos con diálogos que haya que estudiar. Donde algunos puedan verlo como algo rápido y ligero, yo me quedo con que es una historieta amable, de lectura adictiva y de acción, con momentos que te permiten recrearte en esas barras de bar de madera tomando una zarzaparrilla mientras Diana y Flash deciden como emplear sus balas contra el villano.

En cuanto a los guiños de sus protagonistas con sus personajes en sus respectivos universos, son bastante reconocibles y algunos quedan muy bien. No conozco a todos los personajes. Ya digo, algunos de ellos son de segunda o tercera línea, pero aún así me ha molado ver parte de sus rasgos más característicos trasladados a una tierra del viejo oeste.

Si a ti también te gusta leer las historietas de cómic de a dos duros en el kiosco (este son un poquito más, pero bueno), y te apetece pasar una tarde de entretenida lectura de acción con forajidos heroicos en una calurosa tarde veraniega, La liga de los jinetes ha conseguido acercarse al estilo de los mejores western.

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Insomnio, de Sergio Moreno

Insomnio

InsomnioPocos días atrás tuve una conversación con una amiga acerca de la importancia de la primera novela para un autor. Ella se considera a sí misma fan de los autores amateur y de su obra debut. De entre muchos libros que comentamos, me recomendó Insomnio, de Sergio Moreno. Me dijo que por temática podría interesarme más. Y en esas, me puse a leerla con ganas. Con ganas porque siendo yo prácticamente uno de ellos, un joven escribidor que apenas ha desarrollado una decena de relatos breves, aprecio en estas novelas ese ímpetu de los escritores primerizos, el deseo de querer plasmar en su primer libro todo su potencial y permitir que aquellos que han sido sus maestros, formen parte de sus escritos siendo claramente referenciales. Las hostias, si las hay, ya vendrán después, pero ahí tienes tu novela.

Sergio Moreno se ha atrevido. Y no con una novela pequeña; más de trescientas páginas calza su primogénita. Y ha apostado por el género de terror, donde mejor se sabe manejar. Ahora lo comento. Antes un poco del argumento:

El hermano de Gus aparece con una soga atada al cuello y los pies colgando sobre el parqué de su apartamento. En la mesilla ha dejado su carta de suicidio. Lo que en ella hay escrito, reverbera en la curiosidad de Gus como una larva criando en su cerebro. ¿Qué le sucedió? La policía suele decir que si una nota dice «Nada de policía» es justo el momento preciso de avisar a la policía. Al igual que si otro cartel indica «No pulsar el botón rojo», ¿qué haríamos en nuestro sano juicio? Vosotros no lo sé, yo pulsarlo, desde luego. Pues la nota que encuentra Gus dice las palabras mágicas para avivar su espíritu entrometido:

«[…]Tengo miedo. Lo he tenido desde aquella maldita noche. Algo sucedió, pero es todo lo que puedo contaros».

Lo que Gus desconoce es que adentrarse en esas indagaciones va a convertir su vida en una pesadilla y las consecuencias a pagar tendrán un precio muy elevado. Insomnio juega con la horrible sensación de no poder dormir. A veces hay dramas que te quitan el sueño, otras suelen ser asuntos económicos y problemas familiares y en otras ocasiones, el pavor a quedarte dormido y que ellos te hagan daño…

Para su autor, la idea de su primera novela estaba clara; quería homenajear todo aquello que mejor conoce, que tanto le gusta y mostrarnos con deleite las fuentes de las que ha bebido. Y hay que decir que el tipo tiene buen gusto. Por ahí encuentras menciones a Bécquer, y no sólo eso, sino a su Leyendas en una edición de hace cincuenta años en tapa dura, un pasaje con niños que bien puede recordar a IT de Stephen King y por supuesto, Lovecraft. En él centra todo su relato y juega un papel fundamental en el legendario de la historia. He de destacar que Sergio Moreno fue ganador del último certamen de Relato Breve del día Lovecraft de Madrid, por tanto, desarrollar su novela dentro del género lovecraftniano, para él, es jugar en casa.

No solo referencias literarias ha empleado para inspirarse. También están ahí las noches de domingo viendo a Iker Jiménez en Cuarto Milenio, la Villa de Vallecas, la gasolinera de Batán y The Cure sonando mientras se juega a la Ouija.

La novela, pese a estar dividida en cuatro partes, para mí queda sesgada en dos: la primera es la parte más cotidiana, la búsqueda de la verdad, Gus y su mujer, el pueblo de Vallecas, las cosas que se mueven solas…Hacia poco más de la mitad del libro, la segunda, a mi gusto, gana en ritmo e interés. Es donde se palpan los sueños y el sentimiento Lovecraft. Más onírico, más extraño, más mágico.

Un detalle que me encanta destacar siempre que es posible y en este caso, además, obligatorio: la portada. Como amante de encontrar buenos portadistas para mis historias, me gustaría que quien se encargara de ello consiguiera plasmar el sentido del libro en ella y hacerla lo más atractiva posible. El arte corre a cargo de Góngora, no la nariz superlativa, sajón y escriba, sino el ilustrador Alberto Góngora, de cuyas proporciones narizudas desconozco, por cierto. Autor a tener en cuenta que ha trabajado con diversas ilustraciones para antologías y revistas de género y trabaja por segunda vez con Sergio Moreno (la anterior fue en un libro de relatos cortos llamado Sueños de sótano y desván).

Como decía al principio, es una primera novela de un autor novel, al menos en cuanto a extensión, y cierto es que esos detalles se aprecian en su lectura. Además del ímpetu y las ganas del primerizo, muy agradecidas, también está la tendencia a ser demasiado explicativo por temor a no ser entendido en según qué situación, la carencia de ritmo e interés en algunos pasajes y la falta de desarrollo de los personajes. Cosas que a muy seguro su autor irá perfeccionando en futuras historias porque esa es la idea, aprender siempre desde la humildad patente con la que ha sido escrita.

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