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El monarca de las sombras, de Javier Cercas

el monarca de las sombras Quien iba a decir a los habitantes de Ibahernando, que quizá su pueblo pase a la historia porque Javier Cercas ha comprendido que para que nadie escriba su historia tenía que convertirse en escritor y escribirla él mismo.

Un día Javier Cercas nos sorprendió a todos con su novela Soldados de Salamina, que ya era su cuarto libro pero el primero para mí y para la mayoría de los lectores. Una novela en la que entrelazaba ficción con historia real, y que versaba sobre la figura de Rafael Sánchez Mazas y sobre el hecho concreto de haber sobrevivido a su fusilamiento durante la Guerra Civil Española.

Pues bien, y aunque nunca se llegase a ir del todo del tema de la Guerra Civil y de la Historia en general, llega con El monarca de las sombras el Cercas que más me gusta, el que cuenta cosas que le importan porque son cosas personales que le afectan, y porque hay margen para jugar con la historia y la realidad hasta hacer que una y otra converjan.

Ahí está lo mejor de un escritor que tiene que bucear en la historia para que parezca que cuenta la verdad que nadie más contará, por ser la suya, la más cercana. Ese, como les decía es el Cercas que me gusta y me ha gustado. No hace mucho leí El balcón del invierno, de Luis Landero, en el que nos contaba la vida de su familia y sus orígenes, y creo que también en esa novela lo dio todo, porque también Landero quería que nadie contara una historia que solo él podía y debía contar.

Todos querríamos escribir la historia de nuestra familia para que no quede en el olvido, pero esa es la historia más difícil de contar para un autor, aunque si sale bien la jugada será sin duda su gran obra.

En esta ocasión parece extraño pero muy acertado que el protagonista sea su tío abuelo, Manuel Mena, fallecido con tan solo 19 años por fuego republicano en la Batalla del Ebro.

La novela que nos ofrece Cercas parece sencilla, unir escribiendo aquello que va descubriendo mezclado con viejos recuerdos de su madre y de otros familiares y viejos del lugar, pero solo lo parece, esa es la trampa con la que se encuetra una y otra vez el autor, la naturalidad en la literatura es de máxima dificultad.

De fondo está David Trueba, no solo como amigo o acompañante, es el artista, el cineasta comprometido, el que aporta empuje y seguridad al autor….

Contar la historia de un joven falangista de 19 años para contar la historia de uno mismo… Ya saben, yo siempre he sido de la opinión de que no está todo contado sobre la Guerra Civil, porque no es solo que cada familia tuviese su propia historia, es que cada persona de forma individualizada la tiene. Los que como Manuel Mena murieron, fueron trasladados a su pueblo y recibieron santa sepultura con todos los honores; los que siguen en cunetas sin entierro digno, los que murieron de tuberculosis en las cárceles o campos de concentración… Y la mujeres, las grandes sufridoras de las guerras, vejadas, humilladas, silenciosas… Nosotros somos descendientes de esos españoles, de los unos y de los otros, y la historia no está para enfrentarnos pero sí para conocerla, para que cada cual sepa de donde vienen las palabras o los silencios pronunciados en cada casa.

Investigar no es malo, eso tan de antes de “deja las cosas como están” no es una solución, lo sabe bien cualquier pueblo que quiera cerrar heridas, hay que saber, hay que ponerse en el lugar del otro, no todo era lo que parecía, no cada cual estaba en el bando en el que creía, no fue lo mismo vivir en un pueblo de Burgos que vivir en uno de Valencia, pero para saber eso hay que haber conocido la historia y el desarrollo de nuestra guerra, porque por mucho que queramos verla con distancia está aun ahí, en la fotos de los muertos de nuestra familia, en las calles, en los cementerios… pero no en el olvido ¿Por qué olvidar cuando es mucho mejor conocer y afrontar?

Me vienen al recuerdo aquellas palabras que tanto repetimos en nuestro club de lectura de que todos nacemos con una mochila… pero no podemos juzgar lo que hay en esa mochila que cargamos, no sería justo medir hoy lo ocurrido en aquel 36, pero es digno saber y reconocer de dónde venimos cada cual… También lo explica bien, para el que quiera verlo, Javier Marías en su libro Así empieza lo malo.

Cercas cierra aquellos Soldados de Salamina y hace suyas la palabras de Trueba de que no son los libros los que deben estar al servicio del escritor, sino el escritor al servicio de sus libros, solo siendo así de honesto puede uno hacer una historia como la que el autor nos ofrece.

Al hilo de un artículo que creo que leí en un periódico sobre este libro, El monarca de las sombras, recordé unos versos que escribí hace unos años y publiqué en mi primer poemario:

Nueve palomas vuelan
sobre tu huerta,
Sobre los trigales
Que a agostean.

Nueve palomas blancas
Año tras año,
Regresan.

Regresan a Farasdués,
y en Farasdués, llueven penas.
Nueve palomas llegan
de nueve estrellas,
las nueve que fusilaron,
las nueve buenas.

Miguela,
Francisca,
Candelaria,
María,
Paulina,
Josefina,
Antonia,
Raimunda,
Eusebia.

Las nueve buenas.

Escribí este poema cuando se empezaba a hablar de la Guerra Civil, cuando en los pueblos la gente se empezó a atrever a contar su historia, cuando Dulce Chacón conmovió a todo este país y nos hizo individualizar a los muertos, cuando los historiadores empezaron a hacer su trabajo, un trabajo que, como el que ha hecho Javier Cercas, SIRVE, porque me sirve a mí y le sirve a su propia madre, y servirá, no lo dudo a muchas personas que se han erigido en jueces de historias de hace 80 años…

Estamos hablando de una guerra.

Para hablar de la posguerra habría que hablar de otros poemas, de otras historias, de otros jueces, de otras muchas penas, de hambre y de miseria…

Ya ven empezaba esta reseña hablando del pueblo de Cercas y lo termino hablando de Faradués, un pequeño pueblo del interior de las Cinco Villas, que, como Ibahernando, también merece tener su propia historia.

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El elefante del visir, Ivo Andric

el elefante del visir

el elefante del visirNada, absolutamente nada había leído de Ivo Andric (1892-1975), Premio Nobel de literatura en 1961 “por la fuerza épica con la que ha reflejado temas y descrito destinos humanos de la historia de su país”. Así que primero he leído algo de su historia y ahora sé que nació en la antigua Yugoslavia, que sus padres eran croatas cristianos pero que tras la muerte de su padre cuando el aun era un niño se trasladó a Bosnia con su familia materna, y aunque él se definía y se sentía como un autor yugoslavo, hay que tener en cuenta que fue partidario del nacionalismo activo yugoslavo, que pasó por la cárcel, ya que durante la Primera Guerra Mundial fue detenido por las autoridades imperiales austrohúngaras, tras la guerra fue indultado y después de pasar por un sanatorio por problemas pulmonares, terminó su formación y entró a formar parte del servicio diplomático de Yugoslavia en Bruselas, París, Madrid y Berlín, donde residía al empezar la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1941 se instaló definitivamente en Belgrado donde escribió la mayor parte de sus obras.

Está claro que, por lo poco que yo he leído, o sea, los tres cuentos que hoy les presento, es esa cultura Bosnia más cercana a él, ya su infancia, la que tendrá una gran influencia en su literatura. De hecho incluso luego daría título a una de sus más conocidas novelas, Un puente sobre el Drina, que no he leído pero que, a la vista de lo ya leído, lo haré con mucho gusto.

Por otra parte no quería dejar de decir que La editorial Xordica está haciendo una fuerte apuesta por estos autores desconocidos para muchos de nosotros y poco o nada traducidos en España, portadas que no pasan desapercibidas, y unas brillantes traducciones, cosa que debo hacer constar en este libro porque teniendo en cuenta que el escritor es asimismo poeta, no puedo por menos que pensar que debió cuidar tanto el texto y su composición literaria como lo han hecho los traductores de esta obra Luisa Fernanda Garrido y Thiomir Pistelek.

Y ya puestos, porque no destacar igualmente la estupenda portada del libro que ha sido diseño de Elisa Arguilé, la conocida ilustradora que ya en 2007 recibiera el Premio Nacional de Ilustración. Una de esas portadas que te hacen girar la cara en las librerías.

Volviendo al libro que nos ocupa, puedo contarles que son tres novelas cortas, o cuentos, que tras leerlos más me gusta definirlos así, y que el primero de ellos es El elefante del visir, que además es el que da nombre al libro, además leeremos otros dos, Los tiempos de Anika y Conejo.

Este escritor me ha sorprendido como siempre los hacen los buenos contadores de cuentos, porque son capaces de dibujar en mi mente, con escasas pero excelentemente seleccionadas palabras, los lugares donde se desarrollan los hechos, la personalidad de los personajes y la sociedad en la que éstos viven.

En El elefante del Visir lo hace además en forma de tragicomedia, porque el humor se filtra en la historia, mejor dicho en la forma de contarla ya que la tragedia se va mascando desde la primera página pero nunca hubiese pensado que fuese a encontrar tan buen humor, y tanta “retranca”, como dirían en mi pueblo, en esa sociedad. Es una historia de la llegada de un nuevo Visir que iremos descubriendo como un hombre cruel que se hace traer un elefante. La gente odiará al elefante…

…hay también, como ya sabéis, correligionarios nuestros que -escribía Fray Mato-, al ver que el visir aniquila a los turcos y a sus “notables”, dicen que algún bien puede venir de ahí para nuestro pobre rebaño, ya que nuestros necios piensan que el mal ajeno tiene que ser sin falta un bien para ellos. A estos les puedes decir rotundamente, para que lo sepan al menos ahora si es que no lo sabían antes, que de eso nada. Pues la única novedad es que “las bestias se han procurado bestias” y que el pueblo ocioso habla y hace suposiciones de todo tipo. Pero reformas y mejoras, ni las hay ni las habrá” (El elefante del visir)

Si esto les suena bien, no se pierdan los dos cuentos restantes donde aprenderemos cosas curiosas sobre la historia, la forma de vida y la religión, porque como verán el tema religioso, no es que pase de puntillas por estos cuentos.

“…En una ciudad en la que los hombres y las mujeres se parecen unos a otros como dos ovejas entre sí, suele ocurrir que el azar trae a un niño, como el viento una semilla, que se pervierte, se sale de la fila y provoca desgracias y confusión hasta que se le mete en cintura y vuelve así el orden antiguo al lugar…” (Los tiempos de Anika)

A los ojos de los inquilinos del inmueble de cinco plantas, esa era la impresión que daba la familia compuesta por Conejo, Cobra y Tigre. Por eso la bautizaron casa de fieras, y con este nombre se hacía cada nuevo arrendatario, junto con las llaves de piso y las numerosas e implacables condiciones de Margarita…” (Conejo)

Pues ya ven, son otros sitios, son otros tiempos, son otras personas, pero básicamente siempre es lo mismo, porque así son los cuentos. Erase una vez, en un lugar muy lejano…

Así pasa con nuestras vidas, hay temas que nos pueden interesar más o menos, pero están siempre a nuestro alrededor y si somos observadores, y tenemos un talento especial para las historias, quizás algún día, podamos dedicarnos a contar historias tan interesantes como inesperadas tal como las que he descubierto con este autor.

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Un libro para ellas, de Bridget Christie

Un libro para ellas

Un libro para ellasLa definición de FEMINISMO, según la RAE:

“1.- Ideología que define que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo.”

Imagino que ante esto nadie tendrá ninguna objeción, sin embargo aun hay muy pocos hombres que se definan a sí mismos como feministas, e incluso hay demasiadas mujeres que dicen eso de yo soy feminista PERO…

¿Qué pero se le puede poner a esa definición?

Ninguno.

Aunque Un libro para ellas, es de una autora inglesa, no teman, está traducido y se entiende bastante bien, de hecho está tan bien traducido que hasta podrían leerlo algunos hombres (de los que no se consideran feministas) y también serían capaces de pasar un buen rato. Y es que como ya sabrán, y si no yo se lo cuento, Bridget Christie es una humorista muy conocida en Gran Bretaña, de hecho ella nos cuenta en el libro lo difícil que ha sido esa evolución de ser una monologuista más, a ser conocida e incluso reconocida por su propio nombre.

Verán al parecer todo empezó con un pedo, si, tal cual, hay quienes se convierten en feministas por una charla-coloquio de Caitlin Moran (Como se hace una chica), otros escuchando la poesía de Begoña Abad o de Ana Pérez Cañamares…, pues bien, la vida de nuestra autora cambió porque en una librería la zona dedicada a la literatura feminista sucedía algo peculiar, digamos que era el área de mayor expresión fétido activa del librero… En fin, pero esta es una historia que podrán leer con todo lujo de detalles en el libro.

Que nos podemos reír mientras hablamos de feminismo, está claro, que las feministas podemos ser mujeres divertidas, es indiscutible, que las hay que son altas, bajas, anchas, estrechas, modernas, históricas, lesbianas, heterosexuales, bisexuales, trisexuales, con flequillo, incluso sin flequillo, y no solo mujeres morenas, también las rubias y pelirrojas pueden ser feministas; es cierto, las feministas podemos ser divertidas pero como también dice la autora, estamos generando unas terribles problemas sociales, a saber:

“El feminismo es el único responsable de la recesión, el calentamiento global, el terrorismo, las pandemias, las cancelaciones de vuelo, las erupciones volcánicas, la puntualidad de los trenes y la normativa de salud y seguridad excesivamente restrictivas.Ya nadie puede tomar bebidas calientes en el trabajo por culpa del feminismo, ni subirse a una escalera de mano en las bibliotecas. Ya no hay quien se coma una langosta sin gafas de soldador por culpa de las feministas. Por su culpa, nadie puede abrir una puerta si quiera. Ahora hay que arrojarse a través de las ventanas de doble vidrio para entrar y salir de los edificios. Todas las puertas han sido tapiadas por culpa de las feministas. Es como impuestos del siglo 17 que grababa las construcciones en función del número de ventanas que tenían, pero aplicado a las puertas… “

Pues sí, esto es muy divertido para las feministas, pero, no crean, cuando les hablaba antes de ponerles este fragmento del libro de que el feminismo podría generar graves problemas en el orden mundial, de eso no tengo ninguna duda ¿Se imaginan que ya ninguna mujer quisiera hacer de cuidadora, o todos esos oficios auxiliares que parecen destinados a ellas salvo que fuera o fuese a título oneroso? ¿Se imaginas que quisieran cobrar exactamente lo mismo por el mismo trabajo que sus compañeros varones?, o ¡¿Incluso cobrar algo?!

Se puede crear conciencia desde el humor, y si alguien tiene humor en este mundo somos las mujeres feministas, de hecho yo también soy bastante simpática, y hace muy poquito leí un libro estupendo de una mujer palestina que también tenía una buena dosis de humor, que yo creo que eso es lo más; incluso confieso que tengo amigas que también son bastante divertidas. Ahora que pienso sobre ello, creo que es posible que alguna sea incluso más divertida que yo, que en ocasiones me gusta ponerme como trascendental, puro postureo, ¡claro!

¿Cómo en un libro de humor se puede hablar de mutilación genital femenina, de la brecha salarial, del físico como seña de identidad de la mujer, de lo sexualizada que está la sociedad, o incluso hablar del test de Bechdel? Y eso que ya les advierto que una vez que uno investiga sobre este test ya nunca deja de pensar en él mientras está viendo una película…

Yo sé, como la autora, muy poco sobre feminismo, también creo que el feminismo es algo intuitivo o de sentido común, pero de ella me ha gustado mucho su mirar el mundo con un humor provocador e inteligente, unas veces irónico y otras veces tan ácido que se le revuelven a una las neuronas (si lo que se le revuelven al lector son las tripas, es posible que tenga un problema como el del librero del que hablábamos al principio).

Quizá a muchos no nos suenen algunos nombres de mujeres feministas (o no) inglesas (o no) famosas (o no) de las que habla, bueno, pues para eso está internet, pero otros personajes sí que nos sonarán, y nos situarán en las posturas políticas de cada cual, porque claro, también los políticos (personas del mundo político en general) deberían dejar claras sus posiciones… Y algunos las dejan, ya verán.

En definitiva, solo les puedo decir sobre este libro que el que quiera pasar un buen rato y salir un poquito más concienciado sobre el porqué hay que ser y apoyar al movimiento feminista, esta puede ser una forma interesante.

¿Es Un libro para mujeres? Puede ser, claro, pero también podría ser un regalo para el día del padre y tampoco pasaría nada…

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El azul entre el cielo y el agua, de Susan Abulhawa

El azul entre el cielo y el agua

El azul entre el cielo y el aguaNo había leído nunca un libro escrito por un autor palestino, así que haberme estrenado con Susan Abulhawa creo que ha sido el mejor de los aciertos. Pero no crean que este libro lo elegí yo, ¡qué va!, muchos de los libros que leo tienen que ver con sugerencias de amigos, lectores que luego me dejan comentarios, o, como en este caso, una estupenda sugerencia de una periodista española, aunque es en Gaza donde reside y donde desarrolla su trabajo informativo.

De esta periodista ya se la presenté a todos ustedes, aunque solo fue de nombre al hablarles de Lo que queda de nuestras vidas, de la escritora israelí, Zeruya Shalev, miembro del grupo de mujeres judías y palestinas que trabajan unidas por la paz, una organización que nació a raíz de la guerra de 2014 en Gaza para restaurar la esperanza y trabajar hacia una existencia pacífica para las generaciones futuras. Esto les contaba y es por ello que recordaba a la periodista Cincovillesa (Comarca de Zaragoza), Isabel Pérez.

Ella me lo recomendó, y creo que después de haberlo leído con atención y con todo el cariño, puedo decirles que me ha parecido una maravilla, en 352 páginas ha sido capaz la autora de contarme la vida y la historia de toda una familia Palestina, ya saben, una de esas sagas familiares que tanto nos gustan, pero con toques muy especiales, tanto en la sensibilidad de la narración como en la propia historia que cuenta.

Y es que El azul entre el cielo y el agua, es algo más que una novela que nos cuenta una historia con personajes a los que iremos conociendo y queriendo, es algo más que todo ese ramal de mujeres a las que nos acercaremos a través de su quehacer diario, vistas desde dentro y desde fuera; leer este libro, de verdad que ha sido algo más. He sido espectadora de sus vidas, pero además la autora me ha hecho sentirme unida a estas mujeres, me ha hechos reír con ellas y también llorar…, y sufrir, y gozar.

La novela se inicia con un árbol genealógico muy corto, solo para situarnos al principio, porque los nombres pueden sernos algo complicados, pero enseguida conoceremos a los miembros de una de las familias que debieron abandonar Bait Daras, una localidad situada a unos 35 kilómetros de Gaza, de una gran importancia en la historia Palestina y que en la actualidad es zona ocupada por Israel. En uno de sus barrios residía la familia Baraka, compuesta por Um Mamduh, una mujer muy especial, a la que no se le conoce esposo y que todos toman por loca, y sus tres hijos, Nazmiyeh, Mamduh y Mariam.

“En Bait Daras había cinco grandes clanes familiares, y cada uno tenía su propio barrio. Las familias Barud, Maqademed y Abu al Shamaleh eran las de mayor prestigio. Entre las tres poseían la mayoría de las granjas, frutales, colmenas pastos del lugar. Nazmiyeh, Mamduh y Mariam pertenecían a la familia Baraka, pero aquel no era un apellido del que uno pudiera presumir…”

Nazmiyeh, ¡qué impresionante capacidad de amar a los demás! Una mujer que no creo que olvide, se ha quedado en mi mente y en mi corazón, porque de ella he aprendido a mirar a las mujeres palestinas con otros ojos. Las conversaciones entre las matriarcas no tienen desperdicio, sobre todo si ella está de por medio.

Mamduh, fue el único hijo varón, trabaja para un apicultor y se casará con la hija de este, Yasmin.

Finalmente Mariam, como todas las mujeres de la familia la conoceremos ya como una niña, pero una niña peculiar, especial, siempre presente, siempre, hasta la última palabra del libro, ahí estará… Porque uno siempre está mientras es amado y recordado.

Aquí en El azul entre el cielo y el agua, la historia palestina está muy novelada y además, la autora, añade una parte que, si estuviésemos hablando de literatura hispanoamericana diríamos que se podría incluir dentro del realismo mágico, pero en esta mujer hay un algo especial que, junto a esa parte poética que desprende la literatura árabe en general, encontramos un equilibrio perfecto en su narrativa, tan perfecto como la mezcla de las pequeñas introducciones al inicio de cada capítulo con lo contado por el narrador, hasta llegar el momento en que ambos se confunden …

Jaled, el narrador y personaje que inicia los capítulos es como lo que debería ser la conciencia de todos aquellos que miramos y no vemos. Él que sin ver, todo lo ve.

En 1948 las Fuerzas de Defensa de Israel atacan brutalmente Bait Daras, lo que obliga a las familias huir a Gaza. Y a viajar ya para siempre hacía atrás con los recuerdos, hacía adelante con la historia y con la vida de cada uno de los personajes. Sesenta años de vida en Gaza, la vida en una cárcel frente al mar, la historia de fondo y la vida por delante, las vidas de los palestinos de Gaza. Una vida a la que se ha acercado Susan Abulhawa, que nació en 1967, hija de padres palestinos, que por esas cosas del destino terminó, al parecer en un orfanato americano… Además de escritora y otras muchísimas cosas que pueden tranquilamente mirar en la red, es una activista fundadora de la ONG Playgriunds for Palestine, que se dedica a construir zonas de juegos para los niños palestinos en los territorios ocupados y en los campos de refugiados.

Dice la autora que escribió este libro por amor, una vez que uno conoce la vida de esta mujer, quizá comprende mejor que la novela debe llevar mucho de ella misma, y creo que será por eso que llega tan adentro, solo quienes cuentan en primera persona y de una forma tan sensible y sincera son capaces de rozar el alma de los lectores con sus palabras, solo esos, y la autora lo consigue. Hay amor y hay humor, porque para vivir hay que tener más amor y humor que rencor… Y aquí aparece una vez más ese equilibrio del libro del que les hablaba.

Una lectura que la traducción de Puerto Barruetabeñanos hace fácil y ágil, una lectura para todos, para aprender y sentir, porque a pesar de que nada se esconde del duro drama que ha vivido y que vive Palestina, hay calidez y dulzura en la historia.

Solo una cosita antes de terminar… Para una española que sale en la historia, como diría mi amiga Conchita, “telita con la señora”. Casi hubiese preferido que no saliese ni un español en el libro, salvo que se hablase de buenas gentes que han ido a Gaza a ver, a amar, a reír y a convivir para contarnos luego todo lo que allí pasa, como hace mi paisana Isabel Pérez.

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La mano que te da de comer, de A.J. Rich

la mano que te da de comer

la mano que te da de comerLa mano que te da de comer, nos dice la contraportada, analiza nuestras emociones y debilidades más íntimas, y lanza una cuestión inquietante: ¿conocemos realmente a las personas con quienes compartimos nuestra vida?…

Esto me sirvió para seleccionar entre mis lecturas esta que hoy les presento. También, y para ser honesta, tengo que decirles que si hubiese seguido leyendo esa misma contraportada, cosa que como todos saben casi nunca hago, no creo que hoy estuviese aquí hablándoles de esta historia que, desde luego a ustedes les resultará adictiva e impactante, pero para mí, y tras haber sufrido un terrible accidente en el que se vio implicado un perro, ha sido un terrible sufrimiento y una auténtica pesadilla.

Pero no se dejen llevar por mis fobias particulares, tampoco yo lo haré, La mano que da de comer, está bien escrita, es concisa, pues en menos de trescientas páginas han sido capaces las autoras de cumplir con su objetivo, cosa que naturalmente yo he agradecido, pero para muchos lectores esta será su historia, esa historia que harán que a partir de este momento miren de distinta forma tanto a las personas que les rodean como a los animales que tanto ellos como los demás tiene como mascotas.

Es curiosa esta novela que más allá de la horripilante historia que narra, describe una sociedad que me llama la atención; una sociedad que hace unos años podría resultar rara, hoy no tanto, quizás es ya un reflejo de lo que está pasando en este loco mundo.

Verán, casi todos los que aparecen en la novela viven solos con la exclusiva compañía de sus mascotas. Sin padres, sin hijos…, ni tan siquiera conviven con sus parejas. Me ha resultado extraño, y les hablo de esto y no de mucho más sobre la trama porque comprenderán que en un libro de este tipo cualquier pista podría desanimarles a su lectura. Estos son solo datos colaterales, ya saben, como los daños.

Puedo contarles que la protagonista es una joven llamada Morgan que estudia una especie de Master sobre Victimología. Ella como casi todos, como ya les he dicho, vive con TRES perros en un pequeño apartamento: Un Gran Pirineo y dos Pitbulls. Ella tiene una estupenda historia de amor con un tipo que ha conocido por internet, de ahí que antes les hablase de que refleja bastante bien la sociedad actual. Ya saben, gente que mantiene más relaciones virtuales que reales.

Yo tengo una conocida que ha viajado miles de kilómetros para ir a por los tres perros que tiene en casa, son todos perros adoptados, nadie puede reprocharle nada a eso, es cierto, pero, todos son perros de raza y muy bonitos, supongo que los que habrían en las perreras más cercanas a su casa no le terminaban de encajar o combinar con su “estilo” personal.

Hay un par de cosas sobre este libro que no puedo dejar de contarles, en primer lugar que A. J. Rich es el seudónimo que han utilizado el tándem de escritoras, y autoras de este Picotrhiller, Amy Hempel, una escritora neoyorquina muy reconocida y Jill Ciment, también escritora y que en la actualidad es profesora en la Universidad de Florida. He de decirles que no se nota en ningún momento que sean personas distintas quienes han realizado la narración. Pero verán hay algo más que es interesante conocer, estas dos autoras son amigas y a su vez eran amigas de la también escritora Katherine Sussell Rich (ahora ya ven de donde sale el nombre elegido A.J. Rich) pero hay más, ¡claro que hay más!

Katherine descubrió algo alarmante sobre el hombre del que se había enamorado, algo realmente parecido a lo que le pasa a nuestra protagonista. Pero ella tuvo la suerte que no tienen muchas mujeres y rompió de inmediato esa relación. Intentó escribir sobre ello pero nunca logró pasar del capítulo primero. Un tema que habló con sus dos amigas, de la misma manera que compartió con ellas el cáncer de mama que le diagnosticaron ya con 24 años y del que finalmente falleció con 56, un asunto del que nos habla en su libro de memorias titulado The red devil.

En el libro todo es coherente, todo encaja, y tras conocer la relación de las tres mujeres, estas tres autoras en definitiva de la novela, encaja todavía más, pues la propia protagonista hace una alusión a su amiga Kathy, a la que echa de menos para poder compartir con ella sus problemas, pues había fallecido de cáncer de mama.

No sabía que me depararía esta lectura, pero en cualquier caso es una novela moderna, con problemas modernos y una forma de vida que me parece cada vez más tristemente común.

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Prosas reunidas, de Wistawa Szymborska

Prosas reunidasCasi siempre les digo que se dejen sorprender por la lectura, que los prólogos unas veces animan a la lectura del libro que tenemos entre las manos y otras pueden echarnos tan para atrás que volvamos a dejarlo en la estantería.

Pues bien, este prologo pueden leerlo cuando quieran, es más, les confesaré que he pensado que si en alguna ocasión escribo un libro, o alguien se le ocurre hacer un libro con mis reseñas literarias, quiero que el prólogo lo haga alguien tan bueno como Manel Bellmut Serrano, que como verán es no solo quien ha realizado el prólogo de esta obra, sino que también es suya la no menos brillante traducción al castellano.

Y digo brillante porque yo, tengo que reconocerlo, no sé polaco y no puedo comparar con el original, pero esta traducción ha hecho que me enamore de la autora, de la que solo conocía, y poco, un puñado de poemas que busqué cuando recibió el Premio Nobel de Literatura. No fue fácil encontrarlos entonces, era 1996, finales del Siglo XX, y no se pueden hacer a la idea de lo mucho que ha cambiado internet mi vida desde entonces.

Por un lado este nombre, Wistawa Szymborska, que por aquellos finales de siglo no lo había oído jamás, esto suele pasar con algunos premios Nobel de literatura, del resto ni hablo; por otro lado está la forma de escribir de esta mujer, el dominio que tiene del vocabulario, la capacidad de concreción para decir tanto en con tan cortas reseñas.

El Premio Nobel se lo dieron por su poesía. Y ella, como suele ser habitual, leyó su discurso al recoger tan alto galardón, y un día yo leí este discurso, años después de ser pronunciado, después también de leer algo más de su poesía y hoy recuerdo, porque no podría ya olvidarlos, algunos fragmentos:

”…No existen profesores de poesía, lo que haría suponer que esta actividad requiere de estudios especializados, exámenes presentados en fechas precisas, disertaciones teóricas rematadas con bibliografía y notas y, finalmente, los diplomas recibidos con solemnidad. Todo esto, a su vez, significaría que para graduarse de poeta no bastarían las hojas de papel, aun cuando estuvieran llenas de excelentes versos, sino que se necesitaría, sobre todo, un papel con sello y firma…”

El final de su discurso fue:

“…De acuerdo, en el habla cotidiana, la cual no recapacita sobre cada palabra, usamos expresiones como la vida común, los acontecimientos comunes… Sin embargo, en la lengua de la poesía, donde se pesa cada palabra, ya nada es común. Ninguna piedra y ninguna nube sobre esa piedra. Ningún día y ninguna noche que le suceda. Y sobre todo, ninguna existencia particular en este mundo.
Todo indica que los poetas tendrán siempre mucho trabajo…”.

Todo su discurso me gustó, casi puedo decir para ser más exactos que me conmocionó, y es por ello que al ver que la editorial Malpaso reunía en un solo volumen toda la prosa de Wistawa Szymborska (¡menos mal que no me escuchan ustedes pronunciar el nombre!), no lo pensé dos veces y me dije, pues este para mí.

Y este es el libro que me ha acompañado en los últimos días allá donde fuera, y me he divertido como nunca pensé divertirme con una poeta polaca, y en la fila del banco o de correos la gente me miraba como si no comprendiesen que me podía hacer tanta gracia en un libro del que no podían pronunciar el nombre de la autora ¡Ya ven!

En realidad he descubierto que estas Prosas reunidas son reseñas literarias publicadas en diversos medios que alguien se ha preocupado de reunir y publicar. Un poco, y salvando las distancias ente una Nobel de literatura y nosotros mismo, como nuestro querido Anuario, pero en este caso solo reseñas y todas de ella, y lo que es más interesante, prácticamente todas las lecturas que utiliza para estos menesteres son ensayos, o en cualquier caso lecturas que ella entiende como no obligatorias, otras lecturas no obligatorias y más lecturas no obligatorias. Una mujer que como ven ha tenido tiempo para leer lo que dicen que importa y lo que quizá importe y no lo sepamos. Una gran lectora, y la imagino ahora también como una persona con un gran sentido del humor, porque sabe reírse hasta de sí misma, y eso es fundamental para reírse de los demás con inteligencia.

Me ha impresionado la capacidad de reflexión de esta mujer, su conocimiento sobre tantas cosas y su sinceridad para decir que algo no es capaz de comprender, o, de llevarlo al terreno en el que ella se mueve con más frescura que el propio autor del ensayo. Es muy ligera pero profunda, incisiva, divertida y coloquial, esto se nota mucho en la traducción, quiere que se le entienda, quiere que sea divertido lo que para ella es un placer, LA LECTURA, y es por ello que ensalza a los autores que le han hecho más sabia y más feliz con lo que han escrito, porque leer un ensayo no debe estar reñido con hacerlo de forma grata e interesante para el lector. Es como el profesor que sabe mucho de su materia pero que no es buen comunicador porque le falta pasión por lo que hace. Esos no deberían ser ni profesores.

Me encanta el ofrecimiento que Malpaso hace a sus lectores para obtener gratis este libro en formato digital, porque les aseguro que las esperas pueden ser mucho más gratificantes, casi desearán cuando lleguen a la consulta médica que esté abarrotada de gente, o dejará de importarles tener que hacer cada día un trayecto largo en metro o autobús poder leer alguna de sus reseñas; son cortas y da tiempo de aprender siempre alguna cosa sobre un hecho histórico, o sobre la vida de un actor, escritor, filósofo…, o buenas y malas biografías, o zoología, antropología, arqueología, botánica, psiquiatría, y otras muchísimas cosas y gentes (y naturalmente donde vean un masculino singular pueden poner ustedes mismos un femenino). Y efectivamente mediante su lectura comprobarán, como bien dice el traductor, que queda perfectamente marcado su antiantropocentrismo, vamos que niega que seamos la culminación del mundo animal y que este nos pertenezca.

Me encantaría poder dejarles aquí una de sus maravillosas reseñas pero no sabría elegir, me sería casi imposible, pero si algún día yo fuese capaz de escribir una reseña como alguna de las suyas no me importaría que fuese como la titulada ¡SEÑORES DEL TRIBUNAL!, que encontrarán en la página 120 y que habla de un libro titulado Animales nocturnos, de Hanna y Antoni Gucwinski, y que termina tal que así:

«… Pero basta ya de lamentaciones, es hora ya de contar un chiste aunque sea viejo. ¡Señores del Tribunal! —dice el abogado durante el discurso de la defensa—, mi honorable oponente se muestra pródigo a la hora de imputar a los acusados los más viles comportamientos humanos. Ayer acusó a un ciudadano de tener la inusitada osadía de robar a plena luz del día. Hoy acusa a otro ciudadano de tener la malevolencia necesaria para robar de noche. Y yo pregunto, Señores del Tribunal, ¿cuándo se supone que deben robar mis clientes?»

O como el titulado ESTÚPIDAS LISTAS, del libro Los cien mayores tiranos, de Andrew Langley, que empieza como se inician muchas de nuestras reseñas que ustedes leen todos los días, reseñas de estos locos lectores que nos dejamos llevar por cualquier cosa para adquirir un libro: La portada, el título, una sensación…

Si por conocer a la poeta y darle un abrazo por hacer de la poesía un lugar para todos hubiese dado cualquier cosa, por haber hablado durante una hora con esta mujer tras haber leído estas reseñas suyas, no sé lo que hubiese hecho, dicho o dado.

Y ya saben que no soy yo muy mitómana…

Lean este libro

Lean libros

Lean.

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La casa del lago, de Thomas Harding

LA CASA DEL LAGONo es normal que yo empiece una reseña hablando del autor, pero en este caso, y teniendo en cuanta que este libro del que les estoy hablando es un ensayo, creo que es lo más justo.

Thomas Harding es un escritor británico nacido en 1968, estudió antropología y ciencias políticas, trabajó en televisión y parece que el mundo del periodismo le atrapó, supongo que por esa curiosidad que hay en él y que es trasversal en todo lo que le rodea. No es de extrañar que sus inquietudes le llevasen a la literatura periodística de investigación.

También les digo ya, adelantándome a lo que luego les pueda contar, o no, que el libro es muy ameno, no sea que lo dicho hasta aquí les pudiera hacer pensar en otra cosa, que es lo que se suele pensar cuando se empieza a hablar de un ensayo, que muchos son duros de leer pero eso es solo por la falta de habilidad del autor, y solo esos, casi de forma exclusiva, pudieran resultar no atrayentes para el lector de ficción. Ya les repito que no es el caso y que está divinamente narrado.

Dicho lo anterior les puedo contar, porque así lo cuenta él en el libro, que es descendiente de judíos alemanes que como ya imaginarán, porque él está en este mundo, sobrevivieron al Holocausto. Mejor dicho, lo vieron venir y tuvieron la posibilidad, no solo económica, que también, sino sociopolítica de poder dejar Alemania y marchar a vivir casi toda la familia a Inglaterra.

Antes de hablarles de La casa del lago, tengo que adelantarles, y otra vez por si no lo hago más tarde, que no deberían dejar de leer, después o antes de éste, otro de sus libros titulado Hanss y Roudolf. El Judío Alemán y la caza del Kommandant de Auschwitz, que esta misma editorial publicó al inicio de 2014. Un libro que fue galardonado, en Estados Unidos sobre todo, con un gran número de premios. Todos, desde mi punto de vista de humilde lectora, muy merecidos.

La casa del lago, es su historia familiar, la historia de su propia saga familiar, la de la casa de su familia, una casa de recreo o fin de semana y vacaciones en la que llegó a vivir su abuela, de hecho el autor viajó con ella en 1993 hasta la propia casa que un día debió abandonar. Pero la historia de la casa de los Alexander junto al lago, como todos ustedes podrán comprobar, se convierte ante nuestros ojos, casi sin darnos cuenta, en la historia de Europa de una gran parte del Siglo XX.

Los terrenos junto al lago eran de un noble, los Alexander, una familia judía adinerada adquieren una parcela en la que construyen su casa con un camino que lleva hasta el lago, cuando debieron salir de Alemania, se instaló en ella un famoso compositor, que si bien en un principio parece algo escrupuloso con los nazis, termina como todos, mirando hacia donde más le conviene… Y así se sucederán una familia tras otra, hasta que nuestro autor la encuentra años después en un estado deplorable y se interesa por toda la historia que ahora nos cuenta.

Bien documentada, y salpicada de fotografías en las que podemos ver, no solo la casa sino a muchos de sus habitantes, la historia se nos hace cercana y real. No está novelada pero es tan cuidadosa su forma de narrar que casi lo parece.

La casa existe ahora restaurada gracias a la insistencia de esta familia… Como Alemania, también restaurada, ya sin muro, un muro que por cierto pasó muy cerca de la casa. Alemania quiere y debe recordar… Como todos, todos debemos mirar, ver lo que se nos viene, reconocer que los muros no solucionan los problemas del mundo, ni los de un país, ni los de una casa. Lo importante es la gente, las personas, la vida.

Y recordar la historia una y otra vez es imprescindible, dejar legados que nos recuerden que el ser humano debe controlar su espíritu egoísta, y los miedos que “los otros” nos pueden producir… LEER y LEER y VIAJAR y VIAJAR, y todo con los ojos y el corazón bien abiertos.

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La muñeca catalana

 

la muñeca catalanaQueridos amigos, en ocasiones empiezas una lectura como en este caso a ciegas. Es decir, no sabes nada de ella, pero te la regalan y el título, La muñeca catalana,  ya te hace pensar que algún motivo hay para que haya caído en manos de una amiga, y ella, a su vez, te lo ofrezca a modo de regalo especial.

No he podido olvidar mientras lo leía, bien por su pequeño tamaño, menos de 200 páginas, bien porque ambos escritores son franceses y se nota en su forma de narrar, aquella Nieta del Sr. Linh. Ya ven que no la comparo a cualquier cosa, es fue la primera novela que reseñé para LibrosyLiteratura.es y en aquella ocasión quería ir sobre seguro.

La muñeca catalana ha sido otra gran sorpresa. La he leído en tan solo unas horas, pero sé que rondará durante muchos días por mi cabeza.

La autora, Brigite Piedfert, es profesora de Lengua Española en diversos lugares de Normandía; yo pensaba cuando llevaba casi media novela leída que sería hija o nieta de españoles, aunque por los apellidos no me parecía muy lógico. Y digo esto porque el inicio nos lleva directamente a los inicios de la II República y rápidamente a la Guerra Civil española, vista de aquella forma especial e idílica con la que la miran los que han escrito desde el exilio o desde la más absoluta de las derrotas. Ese final de la contienda en Barcelona, y la huida a Francia en aquellas enormes, tristes y largas columnas que todos hemos visto en imágenes y que se asemejan muchísimo a lo que hoy todos estamos viendo por la televisión en los informativos respecto a los miles de refugiados que también intentan salir de sus guerras, de sus persecuciones y de sus miserias.

Pero en realidad la novela no va de la Guerra Civil, ¿o sí?, ¿o irá de los niños españoles que llegaron a Francia y de cómo fueron recibidos? ¿o no? Un libro corto que en realidad creo que va del daño que la violencia y la desesperación causan en el alma del ser humano.

La historia surge de dos hechos reales: una guerra y un orfanato francés para españoles situado en la bellísima Normandía y llamado “Orfelinato Francisco Ferrer”… Me ha hecho gracia lo de “orfelinato” porque es una palabra que no escuchaba desde que vivía en Valls, localidad en la que nací y que está muy cerca de Cambrils, lugar en el que se desarrollan algunos de los hechos de la novela.

Orfelinato, yo creía que sería o estaría relacionado con el catalán, pero en realidad en catalán se dice “orfenat”, al parecer está más relacionada directamente con el francés orphelin (huérfano), por lo que deberíamos incluirla entre los galicismos que mantiene el castellano.

El caso es que en poco más de cien páginas la autora me ha dejado impresionada con la historia que cuenta, por como lo cuenta, y sobre todo por el giro final tan inesperado que se saca de la manga.

Verán, yo empecé a leerlo después de comer, sentada en el sofá con manta y un té caliente, poco más de una hora de lectura y descanso, después a trabajar un rato, pero lo leído me rondaba y solo deseaba cenar y sentarme a terminar la historia, que intuía que no iba a ser lo de siempre, y desde luego que no lo ha sido. En el libro la protagonista es una niña, la nena, y su muñeca de trapo, una de esas cosas a las que uno se aferra para poder vivir cada día…

A ese “Orfelinato Francisco Ferrer”, que curiosamente era para niños, fue a parar Felicia, junto a un grupo de chavales fundamentalmente catalanes y algunos supervivientes del bombardeo de Guernica…

El orfanato, u “orfelinato”, cerró a los tres años de la llegada de los chavales por orden del Gobierno de Vichí. Muchos de los niños fueron repatriados a España, otros, como nuestra pequeña protagonista, y su muñeca, quedaron en Francia. La original forma de relatar su vida y esa fórmula de narrar en múltiples voces pero no de forma coral, nos dan una visión más completa de unos hechos que nunca me han desenganchado como lectora.

Brigite Piedfert con ‘La poupée catalane’ (‘La muñeca catalana’) ha sabido ir a su terreno, la novela histórica, pero dando una forma que no defraudará al lector al lector amante de este tipo de novelas de cientos de páginas describiendo momentos, lugares, personajes famosos. No, no les defraudará pero no es eso lo que encontrará, en este caso una niña de cinco años y su muñeca, un chaval llamado Salvador, Elvira, Francisco… son nombres muy comunes para una historia muy particular.

Y el esperanto de fondo uniendo el principio y el final. El esperanto, nunca había leído nada sobre que los esperantistas fueran perseguidos durante la Guerra Civil …

¡Hay tantas cosas que no sé y tanto que leer!

Ahora mismo ya tengo ganas de leer sobre este tema, sobre como está el asunto del esperanto en la actualidad, sobre esta autora que no conocía, y quiero ir a esa bella Normandía que ya recorrí en una ocasión y me dejó maravillada.

Y es que esto de leer es un no parar de querer más y más.

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Vaciar los armarios, de Rodolfo Notivol

vaciar los armarios

 vaciar los armarios Alguien me dijo sobre este libro que me gustaría ¡Y vaya si me ha gustado! me faltaba muy poquito para terminarlo cuando me tocó ir a Zaragoza al hospital Provincial, que en realidad se llama “Virgen de Gracia”, allí no solo curan a mi familia, sino que lo hace gente que nos quiere y a los que apreciamos.

Es el hospital más antiguo de Aragón y uno de los más antiguos de toda España. En la actualidad está reformado y muy mejorado, pero no por ello ha perdido su esencia de antiguo sanatorio. Merece la pena ver su interior que posee retablos de Goya y Luzán. Y les cuento todo esto porque muy cerca de la zona por la que paseaba de rato en rato, pasa gran parte de lo que nos narra el autor en esta novela.

Lo he leído con la misma atención con la que escuchas a una amiga contarte su vida, porque en el fondo de eso se trata, de la vida; y es que hablar de una historia familiar es hablar de uno mismo, intentar llegar a comprender y a comprenderse, y por la forma en la que lo cuenta, en este caso en femenino singular, sin escatimar un ápice de dureza pero con el cariño que en el fondo se siente por quien te ves obligado a querer o a odiar con toda el alma, llega al lector con toda la pasión que la narradora pone en ello.

Porque uno no es su familia pero en el fondo la familia está ahí, para bien o para mal; ya saben aquello que nos contaba Tolstoi en Anna Karénina que todas las familias felices se parecen pero las infelices lo son cada una a su manera….

Y será por eso que hace tiempo que no reía y que no lloraba con una historia como esta, y me he creído a la narradora y he olvidado al autor, y no quiero saber, como no lo querrán ustedes, que es ficción porque para muchos pueden llegar a ser retazos de su propia vida.

La mayoría hemos vivido en familias felices unos ratos e infelices en otros, y es cierto que si lo piensan, cundo lean este libro, verán que la felicidad se parece mucho y que realmente las miserias familiares son lo diferentes, porque cada uno siente el dolor a su manera y en una intensidad distinta.

Este estupendo libro titulado Vaciar los armarios, es, en definitiva, una saga familiar que se extiende desde el inicio de los años cuarenta hasta casi la actualidad. La Guerra Civil…, pues ya saben, terminada, y cada uno de los que han quedado, a lo suyo. La voz que narra es femenina y en ningún momento, como ya les he comentado se deja ver al auto. Un trabajo narrativo perfecto que atrapa desde su inicio, por el fondo y por la forma, y que no esconde ninguna de las miserias que todos sabemos que hay en cada casa.

Hay entre los agradecimientos muchos y a distintas personas, algunas de ellas conocidas para mí, pero lo cierto que es que estos agradecimientos, que unas veces los leo y otras no, en este caso no he podido dejar de ver que allí estaba Eva Puyó, y no me ha extrañado, ella abrió ese melón con su Ropa tendida, tampoco ella hurtó al lector algunos temas familiares delicados, tan delicados como su forma de narrarlo.

Ahora Rodolfo Notivol, lo hace pero a lo grande, porque aquí estamos hablando en mayor o menor proporción de seis generaciones. La que nos cuenta la historia es Marina, la segunda de 7 hermanos, de un padre ex legionario y luego Conserje en un hospital, y una madre … Especial, a la que es difícil poner calificativos. Pero es madre, ha pasado una guerra, el miedo, hermanos en el exilio, y probablemente nadie tuvo tiempo para educarla en el amor y en el sufrimiento, se trataba de sobrevivir.

El inicio del libro, sus primeras líneas ya nos hacen presagiar que la madre va a ser el eje fundamental de la historia:

“Si estaba enfadada o tenía un mal día y uno de nosotros se acercaba a darle un beso, mi madre decía:

—¡El beso de Judas!

Y tenías que ser tú quien lo hiciera todo, porque ella ni se molestaba en poner la cara.

Otra cosa que le gustaba hacer era amenazar.

—Ya verás cuando subas —decía, asomando medio cuerpo por la ventana del comedor cuando estábamos en «el jardín»—.Te voy a arrancar la piel a tiras….”

Marína le cuenta la historia de la familia a su sobrina que abarcará, como les decía, un total de seis generaciones. Ahora sí les voy a dejar que les hable el autor que comenta que “como toda narración sobre una familia, se pregunta sobre ese montón de temas que están en el centro de todas ellas: el cariño y sus complicaciones, la incapacidad para expresar los sentimientos, la búsqueda de la felicidad, las palabras que nunca llegaron a decirse, las manos tendidas… He querido que fuera una historia que atendiera a los pequeños detalles, que hablara de seres humildes y que estuviera llena de mujeres, mujeres complejas y poderosas. Todo contado sin condescendencia, pero con una mirada compasiva…”

Pues yo les digo que lo ha conseguido, que ha hecho una novela redonda, magistral, de las que puedes llegar a incluir entre la gran literatura pero con la ventaja de que para todos nosotros va a ser entendida, y sobre todo sentida, sabemos de qué nos habla y sabemos que es lo que calla, esa es la ventaja que tiene saber hablar desde el interior del ser humano a través de personajes a los que podemos llegar a querer y odiar al mismo tiempo.

La historia se desarrolla en Zaragoza, y es cierto que yo he vivido en esa ciudad muchos años, pero eso no quita, y quiero que quede muy claro, el carácter general de la novela, es provinciana, porque así es la vida, todos tenemos en este país un pasado histórico provinciano. El libro hace una pequeña referencia a Azuara, ¿Qué sé yo la relación que Rodolfo Notivol tiene con ese pequeño pueblo? Y es que estamos hablando de seis generaciones y en mi caso y en el suyo y en el de muchos hablaríamos de pequeñas localidades de las que algún día salieron nuestros ancestros ¿Cuantas familias se vieron obligadas a movilizarse de un lado a otro por culpa de la Guerra Civil? Pero NO, no habla de la esa Guerra, no teman, no es una novela sobre ella, es una novela en la que lo que había que hacer ha estaba hecho. La vida, que parece que no quiere pasar y al final terminamos como empezamos, con la familia alrededor de una mesa, como un domingo normal, pero la vida ya lo creo que ha pasado.

Es una novela estupenda, no quiero presionarles pero … tienen mi correo y esta página a su disposición para decirme que me equivoco, que no tengo razón, y que historias como esta que les estoy ofreciendo no les ha hecho penar que está escrita con retazos de nuestras propias vidas.

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Lo que queda de nuestras vidas, de Zeruya Shalev

Lo que queda de nuestras vidas

Lo que queda de nuestras vidasDespués de traerles, no hace demasiado tiempo, un par de libros de Escritores judíos, incluso escritos directamente en yiddishy traducidos de ese idioma al castellano, decidí, darme un descanso, y he leído cuentos infantiles para curarme de los males que me aquejan desde un pequeño accidente que tuve. Pero ya saben que no hace casi nada volví con unas extrañas memorias de Hitler que me devolvieron a un tiempo concreto de la historia.

Vi la portada de Lo que queda de nuestras vidas y quedé fascinada, una típica portada de Siruela que te obliga a girarte y mirarla. Y, en contra de mi voluntad, dar la vuelta al libro y leer el inicio de la contraportada:

“Zeruya Shalev, la voz femenina más importante de la literatura israelí contemporánea, presenta en su nueva novela un impactante y emotivo relato de padres, hijos y los sentimientos y resentimientos que los unen y los separan… “

No leí más, y durante un buen puñado de noches he sido raptada por esta mujer, y durante un buen puñado de noches he disfrutado de su historia, sin comer, sin beber, absorta absolutamente en la narración.

Y es que NO estamos en los años de la II GM; nuestra protagonista va a ser Hemnda Horowitz, una mujer ya muy mayor con la que compartiremos, en sus últimos días, los recuerdos de su vida, trasladada de urgencia desde el pequeño cuarto en el que estaba en casa de su hija, a un hospital de Jerusalén.

Allí, la autora, jugará bien con los personajes que nos va presentando, a la propia Hemnda, pero también y sobre todo a sus hijos; Diana, una hija con la que nunca ha llegado a estar muy unida, deseosa de adoptar a un niño en contra de la voluntad del resto de su familia, pero ahora su única hija se hace mayor y aparecen las carencias que muchos y muchas van a reconocer; y Abner, como diríamos en nuestro en argot cariñoso y familiar, su ojito derecho, el niño al que le dio todo y al que ama todo lo que ella cree que se puede amar. Un abogado especializado en derechos humanos. Pero tampoco será oro todo lo que reluce.

La historia, está claro que la cuenta en tercera persona, pero ha sido capaz de que lo olvide a lo largo de la lectura y me lleva una y otra vez a esa primera persona más íntima, más personal…

“Qué edad incómoda, cuarenta y cinco, en una época las mujeres morían a esta edad, cumplían con la crianza de los hijos, y morían, liberaban al mundo de sus presencias, la presencia constante e incisiva de mujeres que han dejado de ser fértiles, cáscaras carentes ya de todo atractivo….”

¿Quién lo dice? La narradora, la protagonista ¿He dicho narradora?, yo he visto a la autora escondida tras esta narración, quiero decir que esa tercera persona que en ocasiones es segunda o primera para el lector, nos da una idea de que hay algo personal en lo que cuenta, no en la historia, sino en lo que te hace sentir durante su lectura. Ella misma ha dicho que ha tardado en escribir este libro 5 años. La historia la tenía antes pero lo ha pulido hasta que ha quedado como ella quería, y yo creo que ella quería esa perfección que nos ha llegado.

La traducción no le quita ni un ápice de sonoridad, de ritmo, de baile de lectura, lento cuando conviene, en los recuerdos; más rítmico en las acciones que suceden hoy mismo, ahora, casi mientras lees…

Después de terminar el libro no he podido dejar de buscar la historia de esta mujer, de esta escritora Israelí, Zeruya Shalev, una mujer que nos acerca siempre temas tan difíciles para el escritor como para el lector. En este caso el hecho de admitir que quieres a un hijo más y por encima de otro… Yo solo tengo una hija (Ahí no tengo problema). Pero a su vez tengo varios hermanos y primos y amigos, y la mayoría tienen varios hijos, y una observa que no tienen la misma vara de medir para todos. Y sí, yo sé que cada cual tiene su excusa: Este es más cariñoso, en esta tengo más confianza … El reflejo de la vida, pero cuando uno se enfrenta a la muerte se enfrenta también a las verdades de su vida.

La autora, he leído que fue víctima de un atentado terrorista en Jerusalén en 2004, que le afectó la cara, las manos y muy gravemente una de sus piernas. En ese atentado fallecieron 11 personas. Ni un pequeño rescoldo de resentimiento veremos en su obra, de hecho ella es miembro del grupo de mujeres judías y palestinas que trabajan unidas por la paz, una organización que se define como un movimiento que nació a raíz de la guerra de 2014 en Gaza, para restaurar la esperanza y trabajar hacia una existencia pacífica para las generaciones futuras. Seguro que de estos temas bien nos informarían mujeres como la especialista Carmen Magallón  o mi paisana, la valiente y comprometida Ejeana, periodista y residente en Gaza, Isabel Pérez.

Lo que queda de nuestras vidas, de Zeruya Shalev, sean valientes y lean a esta mujer que no les dejará indiferentes, que quizá sí nos recuerde algo de lo que fue un Kibutz cuando muchos llegaron de Europa, como la protagonista, hija de un padre y mujer de sobrevivientes del holocausto, cosas que marcan, ella, la autora, nos explica que la protagonista, quizá alguien de la edad de su propia madre, quería otra vida, la libertad que allí en el Kibutz no podría tener. Vivir la vida que queremos, dice la autora, es difícil y suele producir insatisfacción, y la insatisfacción nos priva de la felicidad.

El libro nos habla de una familia israelí, y como en todas las familias hay de todo, y cada cual ya tiene bastante con lo suyo… Mujeres como ésta me reconcilian con la vida, y libros como estos con la literatura.

La vida ya es dura de por sí, intentaré bajar mis metas para poder ser algo más feliz.

Todos deberíamos ser seres por la paz.

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Los brazos de mi cruz, de Juan Herranz

Los brazos de mi cruz

Los brazos de mi cruz109 páginas tiene este libro de Juan Herranz, no necesita ni una más para todos aquellos que, como yo, se logren meter en la historia en el minuto uno de sentarse con el libro en una mano y en la otra una copilla de buen vino, que todo hay que decirlo, no es agradable pensar en un Hitler vivo y capaz de ponerse en paz con la vida antes de morir, ya viejo y en el cénit de su existencia, sin suavizarlo y tener algo a mano para digerirlo un poco… Ya me entienden.

Porque lo que nos trae el autor en Los brazos de mi cruz, es una especie de diario de uno de los peores genocidas que la historia nos ha dado, iniciándolo en el momento en que cumple ochenta años, el 26 de Abril de 1969. Cada capítulo nos lleva del presente, de su situación actual en una residencia en Argentina, a algún pensamiento del pasado. Un pasado repasado una y otra vez… y asumido.

“3 de marzo de 1970. Los filósofos

Me gustaba mucho la filosofía. Ahora ya no tanto. En mis días de juventud y miseria en Viena, entre los sabañones del frío y el dolor del estómago vacío, me alimentaba de las mentes pensantes que iluminaban por entonces a la humanidad.

Leer a Nietzsche en esas condiciones deplorables es completamente insano…”

Y es que la filosofía o cualquier otra lectura, pueden ser perjudiciales durante la formación de un chaval sin que haya un acompañamiento que enseñe a reflexionar. De todo se puede hablar y debatir, pero no todo se puede hacer. La formación del ser humano no está solo en los libros, está en la familia y en la sociedad.
Los brazos de mi cruz, Un libro que he leído en la soledad de la noche, con música clásica de fondo, no Wagner, de ninguna manera podía permitirme darle ese gusto, han sido un par de noches de estas últimas Navidades, rodeada de cosas que me alegran, porque la mente volaba de vez en cuando hacia la reflexión del pasado…

¿Sería capaz de perdonar la humanidad a un ser como este? Como él mismo se lamenta de alguna manera en uno de los capítulos, Franco terminó siendo reconocido por los aliados, al menos dejado al margen y gobernó y murió de viejo, y el mundo miró para otro lado. Ha pasado lo mismo con muchos dictadores que eran necesarios para los poderosos.

Es extraño, la vida da muchas vueltas, y a mí me siguen repugnando estos seres capaces de hacer lo que hicieron o mandaron hacer estos grandes genocidas, pero no podemos olvidar que todas estas cosas pasan porque la sociedad en su conjunto lo permite, cada cual con su motivo, ya sabemos eso de que «Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista…”

Ahora miramos a Siria, como ayer mirábamos a Palestina, anteayer a los Balcanes, pero mirar no es suficiente, hemos visto demasiado y hemos hecho demasiado poco, ya ni salimos a la calle…

Quizá nos salve la poesía, poesía que surge para ser gritada por cada esquina de cada calle, para lanzar sus versos libres por la redes sociales, conozco poetas que deberían ser los periodistas de la vida.

La literatura está haciendo lo que debería hacer el periodismo, y un día daremos importancia a esos escritores-periodistas que, como Jean Rolin, Annik Cojean, o Janja Bec nos muestran ese mundo que no vemos. También fotoperiodistas como Gervasio Sánchez han tratado de hacérnoslo ver… Pero seguimos ciegos.

Mientras yo estaba leyendo esta novela de Herranz he descubierto que el libro más vendido estas navidades en Alemania ha sido MEIN KAMPF, (Mi lucha), de Adolf Hitler…

¡Malos tiempos otra vez para la filosofía!

El ser humano no tiene remedio. Como dice la canción de Serrat:

“Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio…”

Pues eso.

Muy recomendable esta novela corta de Juan Herranz para no olvidar que no hay que olvidar.

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Aristóteles. El deseo de saber

Aristtóteles. El deseo del saber

Aristtóteles. El deseo del saberNo es la primera vez que me acerco a ustedes con algún libro de la editorial Colección Científicos que, sinceramente les digo, no debería faltar en ninguna biblioteca escolar.

Acercar la ciencia a los chavales, que conozcan los nombres de los científicos, sus vidas, su infancia, el porqué de su interés por entender, por descubrir, por investigar, debería ser obligatorio, y seguro que lo es, pero además tiene que ser tan divertido para los chavales como conocer la alineación del Madrid, del Barcelona o de la selección Española.

Y que sí, que luego nos dicen que no cualquiera puede ser un famoso científico, que son un pequeño grupo de selectos, pero tenemos la obligación de divulgar a quienes son la esencia de lo que hoy es el Ser humano, grandes científicos, grandes pensadores que también tuvieron en su infancia a quienes crearon en ellos esa necesidad de pensar.

Y aquí llegamos hoy, con uno de los grandes pensadores de la historia, y como siempre en formato cómic, de forma que llegue con facilidad su vida y sobre todo su pensamiento, a todo tipo de lectores desde los más pequeños con los que tendremos que ir compartiendo la lectura, hasta los adultos que algo podemos aprender de estos guiones de Bayarri, en este caso asistido por la científica e historiadora Tayra MC Lanuza Navarro .

Me doy cuenta de que por lo general son chavales inquietos, curiosos o/y observadores, con familias de las que pueden sacar buenos referentes, en general. Este es el caso de nuestro Aristóteles, que tenía a su padre, Nicómaco, que era médico y del que pudo observar muy de cerca su trabajo pues el padre fue llamado a la corte de Amitas, Rey de Macedonia y allí fue también como acompañante nuestro protagonista. Pero pronto, siendo aun niño, su padre falleció y se le asignó un tutor llamado Próxeno… Hay chavales que nacen con suerte, con dinero y sobre todo con buenas relaciones pues resulta que unido al interés del chaval se une que su tutor es conocido de Platón.

Leer está muy bien, le decía Platón a nuestro joven protagonista, Aristóteles, que finalmente acaba en su academia, pero “Aquí lo que nos motiva es el conocimiento en sí mismo. Tenemos que aprender lo máximo los unos de los otros”. Y leo esto y me tengo que acordar del Club de lectura en el que participo, y en cuantas veces hemos hablado de que no es lo mismo leer para uno que leer para compartir, lo mucho que aprendemos, escuchando y debatiendo.

La vida de Aristóteles fue realmente interesante, nunca cejó en su empezó por el saber, ahí es donde él pensaba que estaba el sentido de la vida. El Rey de Macedonia le reclamó a su presencia, cuando ya hacía un tiempo que había muerto Plátón, para preparar a su hijo Alejandro a ser el mejor de los reyes que se hubieran conocido. Y vamos viendo la evolución del pequeño Alejandro ansioso de poder y espada al Alejandro que crece como hombre íntegro en filosofía, retórica e interesado en otras muchas ciencias. Tiempo después volverá a ser importante en su vida.

Aristóteles como todos sabemos, regresó a Atenas y creó su propia academia, en el libro, como suele pasar en las historias de las vidas de los grandes personajes, conoceremos algo de la vida de su padre y de su tutor, sabemos que su madre le dejó una buena herencia, pero nada más se sabe de la madre del filósofo, ni de la mujer de su tutor… Y seguro que no porque Tayra MC Lanuza Navarro no haya querido hablar de ello, sino, porque la historia se ha preocupado poco de las mujeres ¿Quién sería la madre? ¿De qué familia sería para que le dejase semejante fortuna? Yo también quiero ser inquieta con algunas cuestiones.

Al final del libro encontramos una pequeña síntesis de las vidas de los personajes que se nombran, Sócrates, Platón, Espeusipo, Jenócrates, y otros cuantos entre los que no pueden faltar ese Alejandro del que tanto les he hablado y que pasó a la historia como Magno.

El libro, en su última página, y como ya nos tiene acostumbrados, antes de los bocetos, nos presenta a toda la familia del pensador, o sea, que tubo mujer que tuvo una hija y otra mujer que tuvo otro hijo

¿Qué poco “curiosa” ha sido, en general la historia de la humanidad?

No pensarían que iba a ir sin decirles que la madre de Aristóteles se llamaba Phaestis, que su primera esposa se llamó Pythias y el mismo nombre pusieron a su hija.

Tuvo otra mujer llamada Herpyllis y si son curiosos y en alguna ocasión han visto la bibliografía de Aristóteles sabrán que con ella tuvo un hijo y a este SÍ le dedicó un libro titulado Ética para Nicómaco… Y así, amigos, es como se pasa a la historia 😉

¿Imaginen que el título podría haber sido “Ética para  Pythias”…?

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